La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

QUE ES LA CONCIENCIA? 3era parte

george i. gurdjieff
EL DESPERTAR
ACERCA DE LA CONSCIENCIA MORAL
“Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro“.
Desde su más tierna infancia , los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores, por consiguiente, para el no hay el menor peligro de un súbito despertar. El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar a consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es necesario destruir los “topes”, es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los topes exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables.
Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol del que hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo.
El concepto de “conciencia moral” nada tiene que ver con el “moralidad”.
La conciencia moral es un fenómeno general y permanente.
Es la misma para todos los hombres y no es posible sino en ausencia de topes.
Desde el punto de vista de las diferentes categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter totalmente nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aún momentáneo de la conciencia moral en un hombre con millares de “yoes” diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento.
Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada vez más a menudo y duran cada vez más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera
“conciencia lúcida” penetrará gradualmente en él.
Frag. de una enseñanza des-co-no-ci-da P.Ouspensky (pag.211)

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