La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

LOS YOES

LOS YOES, LAS MULTIPLICIDAD

Ante todo, el hombre debe darse cuenta que él no es uno, que es muchos. No tiene un yo único, permanente e inmutable. Cambia constantemente. Un momento es una persona y en el momento siguiente es otra, poco despues una tercera, y así sucesivamente, casi sin término.
Lo que crea en el hombre la ilusión su unidad o de su integridad es, por una parte, la sensación que tiene de su cuerpo físico, por otra parte su nombre, que en general no cambia, y por último cierto nùmero de hàbitos mecánico implantados en él por la educaciòn, o adquiridos por imitación. Al tener siempre las mismas sensaciones físicas, al oirse llamar siempre porel mismo nombre y al hallar en sí
los hábitos e inclinaciones que siempre ha conocido, se imagina permanecer el mismo.
En realidad no existe unidad en el hombre, no hay un centro único de comando. ni un Yo permanente.
El esquema general del hombre es como un círculo subdividido en yoes.
Cada idea, cada sentimiento, cada sensación, cada deseo, cada “yo amo” o “yo no amo” es un “yo”. Esos yo no están ligados entre sí, no coordinados de modo alguno.
Cada uno de ellos depende de los cambios de circunstancias exteriores y de los cambio de impresiones.
Tal yo sigue automáticamente a tal otro y algunos aparecen siempre acompañados de otros. Pero no hay en ello ni orden ni sistema.
Algunos grupos de yoes tienen en con lazos naturales. Hablaremos de esos grupos más adelante. Por ahora debemos comprender que los lazos de cierto grupode “yo” están constituidos únicamente por asociaciones accidentales. recuerdos fortuitos o semejanzas perfectamente imaginarias.
Cada unos de esos yo representa, en un momento dado, más que una ínfima parte de nuestra funciones , pero cada uno de ellos cree representar el todo. Cuando el hombre dice yo, se tiene la impresión que habla de él en su totalidad, pero en realidad, hasta cuando cree que es así, no es sinó un pensamiento pasajero, un humor o un deseo pasajero. Una hora después puede haberlo olvidado completnamente, y expresar con la misma convicciòn exactamente una opinión, un punto de vista o intereses opuestos.
Lo peor es que el hombre no recuerda tal cosa. En la mayoria de los casos da crédito al último yo que se ha expresado, mientras éste dure, mientras un yo sin precedente opine con más fuerza.

(pags. 18-19)
La posible evolución del hombre. P.D.Ouspensky

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