La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

EL TRABAJO SOBRE SI MISMO

CUARENTA AÑOS TRAS LOS PASOS DE GURDJIEFF

CAPITULO: 3

Si existe la posibilidad de que una persona ordinaria llegue a ser consciente y a transformar su ser, esa persona debe trabajar sobre sí misma todos los días. A través de la observación de mí mismo, puedo darme cuenta una y otra vez de que estoy en mi estado mecánico ordinario. ¿Por dónde empezar entonces? Primero tengo que reconocer la necesidad de trabajar sobre mí mismo. Esto es una precondición. Es en sí y por sí mismo un trabajo.

Para ver, para darme cuenta realmente de cuan incompleto soy tal como soy ahora, de cómo fluctúo de una dirección a otra, es imprescindible reconocer que necesito trabajar sobre mí mismo. Esta condición tan importante para comenzar mi trabajo requiere seriedad, honestidad y un intenso anhelo.

Al entrar en contacto con una meta verdadera, tomo el compromiso de trabajar para alcanzarla. No me permito excusas. Se requiere voluntad y decisión para cruzar el intervalo cuando me veo confrontado con “No tengo ganas de trabajar ahora”. Tener ganas no es suficiente. A menos que yo me mueva, no avanzará el proceso hacia lo superior. El nivel se mantendrá igual o descenderá.

Mi propio trabajo comienza con el ejercicio de la mañana. Es en ese ejercicio que uno toma su compromiso de trabajar sobre sí mismo ahora. Haga que ese sea su leit motiv durante el día. Mientras se va moviendo en la vida, aprenda a usar los instrumentos apropiados para su estado de ánimo y/o para su estado exterior. Hay muchos a su disposición. Hay ejercicios que pueden usarse para despertar su compromiso, su determinación, su meta. Si esos instrumentos no están conectados a ellos, serán de muy poca utilidad. Por ejemplo, usted puede tratar de tomar fotografías mentales de sí mismo mientras se observa. Estas fotografías son observaciones que captan la totalidad de usted. No sólo detalles, no sólo posturas o actitudes tísicas, sino también el tono de voz, las sensaciones, los estados de ánimo, las emociones y los pensamientos.

Otro ejercicio consiste en hacer una cita con usted mismo para hacerse consciente de sí mismo de manera completa y silenciosa, sentir su cuerpo, recordarse a sí mismo, digamos a las diez y media de la mañana y a las cuatro y treinta en la tarde. Usted hasta puede escuchar el sonido de su voz. ¿De dónde viene ella? ¿De su cabeza, de su garganta o de su ser más interior? ¿Qué efectos tiene ella en quien escucha? Estos son como relojes despertadores, diseñados para ayudarle a recordarse a sí mismo, a estar consciente de su ser y a ponerse en contacto con el Trabajo. Ellos le enseñarán a establecer “la pausa”, el espacio, el vacío que puede permitirle pensar por un momento y tratar de actuar cuando normalmente usted sólo podría reaccionar.

Otros ejercicios que nos han sido dados para practicar durante la semana van desde sentir la taza de café en mi mano hasta ser consciente de la irritación, de la negatividad, de la impaciencia o de la rabia. Hacer este tipo de ejercicios como una manera de tratar de “vivir el Trabajo” requiere atención y un tipo especial de energía. Me propongo como meta estar presente en mis manos, sosteniendo el volante de mi automóvil. En otras ocasiones puedo tratar de eliminar mi soñar despierto entre un semáforo y el siguiente. El día le proporciona a uno incontables oportunidades para realizar un trabajo físico, psicológico e intelectual sobre sí mismo.

Uno puede crear sus propios “despertadores”, sus propias metas y sus métodos para estar en silencio, para sentir el cuerpo. Es éste el medio por el cual uno implementa en su vida lo que le ha sido enseñado en el Trabajo. Es necesario cambiar y reciclar de manera constante los tipos de alarma después de un cierto tiempo, ya que después de haber sido usados unas cuantas veces, ellos también se vuelven mecánicos. Hay algo que también me ha dado resultado: por un cierto período trato de estar presente cuando me miro en el espejo para afeitarme. Durante otro periodo, trato de estar presente cuando cierro la puerta al irme de la casa, o trato de estar presente cuando enciendo el motor de mi auto.

Diferentes formas de trabajo surgen en situaciones difíciles de la vida. Tal vez encuentro rabia en una persona que me está levantando la voz; si yo bajo el tono de mi voz, a menudo esto hace que la persona enojada se calme. Al hacer esto, estoy ahorrando y tal vez creando energía, a la vez que estoy resolviendo una situación desagradable. Supongamos que tengo una cita para almorzar a las doce y treinta del mediodía y que la persona no llega a tiempo ni a las doce y cuarenta, ni a las doce y cincuenta, ni a la una. Tengo entonces la elección de volverme impaciente, nervioso, de mirar continuamente mi reloj, tamborileando con los dedos en la mesa, o hacer el esfuerzo de aplicar el Trabajo: tratar de no reaccionar, sentarme calmadamente, relajarme y trabajar aceptando la situación. Aceptar cualquier situación que yo no pueda cambiar es aplicar el Trabajo. Estoy frente a una encrucijada y tengo la posibilidad de elegir.

He hecho algunos esfuerzos de trabajo y ha terminado el día; ¿ha terminado de verdad? Es entonces cuando puede tener lugar un nuevo nivel de esfuerzo. En este momento puedo tomar un libro “del Trabajo” y estudiarlo de manera consciente por veinte minutos. En un diario puedo tomar notas de experiencias del Trabajo que he tenido a lo largo el día. Puedo registrar los flashes que tal vez expliquen algunas facetas de mi personalidad o momentos de claridad, o los momentos cuando recuerdo haber usado un instrumento de Trabajo que me ha sido dado. Si me siento animado, tomo mi diario. Registro momentos en los que he visto mi sueño. Tomo nota de los momentos cuando he visto mi resistencia al Trabajo. Es importante y valioso que uno se dé cuenta de su deseo de no trabajar, tanto como de su deseo de trabajar. Mis diarios han sido de gran ayuda para mí, porque me permiten ver de manera vivida mi desarrollo o mi estancamiento. Cuando surge una situación similar, tengo el registro de lo que ya he hecho. Mis diarios me dan una manera concreta de comparar el entonces y el ahora.

Antes de acostarme, reviso el día completo, tan detalladamente como pueda. Uno puede darse cuenta de cuan frecuentemente estuvo dormido, de cuántas lagunas hay en su memoria. Uno no puede recordar ni siquiera la secuencia de los acontecimientos. ¿Sonó el reloj despertador? ¿Estaba yo negativo? ¿Perdí energía a causa de esa negatividad? Esta revisión del día puede tomar la forma de imágenes o de palabras, dependiendo de cual centro está hablando. Al hacer esta revisión, comienza un proceso sutil. Uno se olvida de su cansancio; una nueva energía surge; la mente se refresca y comienza a funcionar de nuevo; uno siente que quiere “hacer”: es decir, trabajar sobre sí mismo.

Finalmente, termino mi día como lo comencé: realizo un procedimiento similar al del ejercicio de la mañana, recorriendo mi cuerpo conscientemente como un observador, relajando cada parte de él. Trato en los últimos momentos antes de dormir de estar completamente en ese momento, aquí y ahora.

 

…..y el paso más especial,significativo,es cuando al tener la preparación previa mencionada, nos desconectamos de este mundo….e ingresamos al otro mundo,estando nuestro cuerpo en este mundo.
Hace 3 días |

2 comentarios

  1. ★★★MIYIDAM★★★

    …..y el paso más especial,significativo,es cuando al tener la preparación previa mencionada, nos desconectamos de este mundo….e ingresamos al otro mundo,estando nuestro cuerpo en este mundo.

    31 octubre, 2009 en 23:09

  2. MARY

    hola!!!!Un trabajo de si misma ok..ya me di cuenta que los seres humanos somos libres que tenemos un poder personal que la mayor parte de la vida me la pase culpandolos por que los responsabilize y fue comodo no hacer NADA que en algun momento alguien importante se va por muerte y que nos aferramos a los demas aun cuando viven que les lloramos por nuestra soledad interna porque siempre crei que me abandonaban, cuando en realidad la que me abandone fui yo misma desde mi nina interior,que siempre pense que los demas no me comprendian y regrese a culparlos que veo en los demas solo lo negativo porque en caminado toda mi vida en negativo sin observarme por estar pendiente de los demas, que senti que un dia alguien que yo creia fiel me traiciono peo hoy descubro que se traiciono a si mismo por sus necesidades insatisfechas, que el sufrimiento en este momento y en todos me ha apoyado para crecer como persona y estoy en constante aprendizaje que el dolor esta ahi pero yo decido si me hundo o aprendo lo que la vida me ofrece, repitiendose lo mismo a cada momento…Pero ahora descubro que ya empiezo a estar consiente de cada paso, de cada palabra, de cada movimiento y comienzo a trabajar en mi misma y si despues de ver que es otra mi realidad que trabaje con tantas etiquetas en mi vida y las crei… pero no soy eso… entonces que soy …? un ser libre de ataduras.y veo dentro de mi es otra realidad; es otra mi realidad y comienzo a ver la luz pero esta ese vacio ahi, no existe nada,me busco y donde comienzo a estar conmigo misma….?Donde comienzo a amarme, desde donde tengo que regresar para seguir avanzando y cerrar ciclos en mi vida…para encontrarme a mi y por ende despues dar a los demas.soy imagen y semejanza de DIOS.Con respeto y con mucho aprecio..GRACIAS POR ESTAS ENSENANZAS.

    1 noviembre, 2009 en 5:11

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