La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Razonamiento Activo

Razonamiento Activo

Perspectivas desde un mundo real; Gurdjieff, pag. 266-270)

La Verdad os harà libres. Jesùs Cristo

La liberación lleva a la liberación.
Estas son las primeras palabras de la verdad – no la verdad entre comillas sino la verdad en el verdadero significado de la palabra; la verdad que no es meramente teórica, no es simplemente una palabra, sino la verdad que puede realizarse en la práctica. El significado tras estas palabras puede ser explicado como sigue:

Por liberación se entiende la liberación que es el objetivo de todas las escuelas, de todas las religiones, en todos los tiempos.

Esta liberación puede ciertamente ser muy grande. Todos los hombres la desean y se esfuerzan por ella. Pero no puede ser alcanzada sin la primera liberación, una liberación menor. La gran liberación es liberación de las influencias exteriores. La liberación menor es liberación de las influencias interiores.

Al comienzo, para los principiantes, esta liberación menor parece ser muy grande, ya que un principiante depende muy poco de influencias exteriores. Sólo un hombre que ya se ha liberado de influencias interiores cae bajo las influencias exteriores.

Las influencias interiores ayudan al hombre a no caer en las influencias exteriores. Quizá así sea mejor. Las influencias interiores y la esclavitud interior provienen de muchas y variadas fuentes, y muchos factores independientes – independientes porque a veces es una cosa y a veces otra, ya que tenemos muchos enemigos.

Hay tantos de estos enemigos que la vida entera no sería suficiente para luchar con cada uno de ellos y librarnos de cada uno por separado. Así que debemos encontrar un método, una línea de trabajo, que nos permitirá destruir simultáneamente la mayor cantidad posible de enemigos interiores, de los que provienen estas influencias.

Dije que tenemos muchos enemigos independientes, pero los mayores y más activos son la vanidad y el amor propio. Una enseñanza incluso los llama representantes y mensajeros del mismo demonio.

Por alguna razón también se los llama Sra. Vanidad y Sr. Amor Propio.

Como he dicho, hay muchos enemigos. He mencionado sólo estos dos como los más fundamentales. Por el momento es difícil enumerarlos a todos. Sería difícil trabajar en cada uno de ellos directa y específicamente, y tomaría demasiado tiempo porque son muchos. Así que debemos manejarlos indirectamente para poder liberarnos de varios de una sola vez.

Estos representantes del demonio se paran constantemente en el umbral que nos separa del exterior, e impiden el ingreso no sólo de las buenas sino también las malas influencias exteriores. Por lo tanto, tienen un lado bueno tanto como uno malo.

Para un hombre que desea discriminar entre las influencias que recibe, es una ventaja tener a estos vigías. Pero si un hombre desea que todas las influencias entren, sin importar lo que sean – ya que es imposible seleccionar sólo las buenas – debe liberarse tanto como sea posible, y al final completamente, de estos vigías, que algunos consideran indeseables.

Para esto hay muchos métodos, y un gran número de motivos. Personalmente les recomendaría que traten de liberarse, y que lo hagan sin teorizar innecesariamente, simplemente razonando, razonando activamente, para sí mismos.

Mediante el razonamiento activo esto es posible, pero si alguien no tiene éxito, si falla con éste método, no hay otros medios para lo que sigue.

Tomen por ejemplo, el amor propio, que ocupa casi la mitad de nuestro tiempo y nuestra vida. Si alguien, o algo, ha lastimado nuestro amor propio desde el exterior, entonces, no sólo en ese instante sino por un largo tiempo después, su momentum cierra todas las puertas, y por lo tanto apaga la vida.

Cuando estoy conectado con el exterior, vivo. Si vivo sólo en mi interior, no es vida; Sin embargo todos viven así. Cuando me examino a mí mismo, me conecto con el exterior.

Por ejemplo, ahora estoy sentado aquí. M también está aquí y también K. Vivimos juntos. M me llamó tonto – estoy ofendido. K me miró con desdeño – estoy ofendido. Considero que estoy herido y no me calmaré ni volveré en mi por un largo tiempo.

Todas las personas son afectadas así, tienen experiencias similares todo el tiempo. Una experiencia pasa, pero no mucho tiempo después empieza otra de la misma naturaleza. Nuestra máquina está preparada de tal forma que no haya distintos lugares donde cosas diferentes puedan ser experimentadas simultáneamente

Sólo tenemos un lugar para nuestras experiencias psíquicas. Y si este lugar está ocupado por experiencias como éstas, no puede haber posibilidades de que tengamos las experiencias que deseamos. Y si la obtención de ciertas liberaciones tiene que llevarnos a ciertas experiencias, no lo harán si las cosas se quedan como están.

M me llamó tonto. ¿Porqué debería ofenderme? Esas cosas no me hieren, así que no me ofendo – no porque no tenga amor propio, quizás tenga más amor propio que nadie aquí. Quizás es este mismo amor propio lo que no me permite ofenderme.

Pienso, razono de una forma exactamente inversa a la usual. Él me llamó tonto. ¿Tiene que ser él necesariamente sabio? El mismo puede ser un tonto o un lunático. Uno no puede pedirle sabiduría a un niño. No puedo esperar sabiduría de su parte. Su reacción fue tonta. O alguien le dijo algo de mí, o él se ha formado su propia tonta opinión de que yo soy un tonto – tanto peor para él. Yo sé que no soy un tonto, así que no me ofende. Si un tonto me ha llamado tonto, no me afecta interiormente.

Pero si en determinada circunstancia yo fuera tonto y soy llamado tonto, no me siento herido, porque mi tarea es no ser un tonto, asumo que éste es el objetivo de todos. Así que él me recuerda, me ayuda a ver que soy un tonto y que actué tontamente. Pensaré en ello y quizás no actuaré así la próxima vez.

Así que, en cualquier caso, no me siento herido.

K me miró con desdeño. No me ofende. Al contrario, siento pena por él por la sucia mirada que me dio. Porque una mirada sucia debe tener una razón. ¿Puede él tener tal razón?

Yo me conozco. Puedo juzgar desde mi conocimiento de mí mismo. Él me dio una mirada sucia. Posiblemente alguien le dijo algo que le hizo formarse una mala opinión de mí. Siento pena por él porque es tan esclavo que me mira a través de los ojos de los demás. Esto prueba que él no es. Es un esclavo y por lo tanto no puede herirme.

Digo todo esto como un ejemplo de razonamiento.

En realidad, el secreto y la causa de todas estas cosas yace en el hecho de que no somos dueños de nosotros mismos, y no poseemos amor propio genuino. El amor propio es una gran cosa. Si consideramos al amor propio, como generalmente lo entendemos, como algo reprensible, se hace obvio que el verdadero amor propio – que, desafortunadamente, no poseemos – es deseable y necesario.

Como hemos dicho anteriormente, el amor propio es un representante del demonio; es nuestro enemigo principal, el obstáculo central para nuestras aspiraciones y logros. El amor propio es el arma principal del representante del infierno.

Pero el amor propio es un atributo del alma. Mediante el amor propio uno puede discernir el espíritu. El amor propio indica y prueba que una persona en particular es una partícula divina. Amor propio es Yo – Yo es Dios. Por lo tanto es deseable tener amor propio.

El amor propio es el infierno, y el amor propio es el paraíso. Estos dos, que usan el mismo nombre, son parecidos exteriormente, pero totalmente diferentes y opuestos en esencia. Pero si miramos superficialmente, podemos seguir mirando durante toda nuestra vida sin poder distinguir el uno del otro.

Existe un dicho: “Aquel que tiene amor propio está a medio camino de la libertad” Sin embargo, entre los que están aquí sentados, todos están llenos hasta rebosar de amor propio. Y a pesar del hecho de que estamos llenos hasta el tope con amor propio, no hemos conseguido aún ni un poquitito de libertad. Nuestro objetivo debe ser tener amor propio. Si tenemos amor propio, este mismo hecho nos liberará de muchos enemigos interiores. Podemos incluso liberarnos de los dos principales: El Sr. Amor Propio y la Sra. Vanidad.

¿Cómo distinguir entre un tipo de amor propio y el otro? Hemos dicho que es muy difícil hacerlo superficialmente. Esto es así incluso cuando miramos a los demás, cuando nos miramos a nosotros mismos es aún más difícil.

Gracias a Dios nosotros, los que estamos aquí sentados, estamos a salvo de confundir el uno con el otro. ¡Tenemos mucha suerte! El amor propio está totalmente ausente, así que no hay nada que confundir.

Al principio de la charla usé las palabras “razonamiento activo”

El razonamiento activo se aprende mediante la práctica, debería ser practicado mucho y de muy diversas maneras.

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