La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

LOS CENTROS Y LO NUEVO

LOS CENTROS Y LO NUEVO:

EL CENTRO MAGNÉTICO

Los lazos mecánicos entre los centros pueden ser esquemáticamente representado  como puede verse en la Fig. 1.

(los lazos son las líneas que  grafican las conexiones entre los centros representados con los círculos)

 

 

 

Normalmente, en el hombre exterior, estos lazos son lo suficientemente sólidos como para funcionar durante toda la vida.

No obstante, en las condiciones de la vida moderna —febril y bastante desequilibrada— esos lazos,

especialmente el que une el centro intelectual y el centro emotivo, se encuentran

como destemplados. A veces hasta puede observarse su ruptura. Esta ruptura

ocasiona en el individuo la pérdida de la noción y del sentido de la moral. La

alteración de esos lazos, desde su aflojamiento hasta su desaparición, provoca

toda una serie de fenómenos psicológicos. El proceso se caracteriza por una

hipocresía más y más pronunciada y culmina en la ruptura completa de los lazos, con lo cual el hombre se convierte en una persona amoral.

Hemos dicho que la aparición del centro magnético es susceptible de provocar

en el organismo psíquico una profunda modificación. Alcanzado un cierto

grado de crecimiento, ese centro establece lazos directos —no ya mecánicos sino

conscientes— con cada uno de los tres centros, como lo muestra el esquema

siguiente:

 

 

Suficientemente consolidados, estos nuevos lazos reemplazaran a los

antiguos, que entonces caen. En ese momento el hombre recupera la

facultad de tener pensamientos y sentimientos puros, es decir, no sometidos a la

mezcla proveniente de la interdependencia mecánica de los centros. En lo

sucesivo cada centro podrá trabajar aisladamente pero bajo el estricto control del

centro magnético, que asegura la coordinación.

Al tratarse de nuestra naturaleza moral, la aparición y el crecimiento del

centro magnético tiene por objeto reemplazar progresivamente elementos de esta

naturaleza moral por los elementos correspondientes de la Conciencia. Cesamos

entonces de ser víctimas de movimientos impulsivos; nuestra reacción a las

impresiones y choques externos se torna mas y mas reflexiva y consciente. Pero

no debemos suponer que una transformación tan radical de la vida interior y

exterior puede sobrevenir bruscamente. Salvo rarísimas excepciones —concernientes

a los justos por naturaleza— esta evolución aparece como un largo

proceso, como un combate ininterrumpido, una sucesión de éxitos y caídas.

Más de una vez el buscador sufrirá crisis de desaliento. Más de una vez le

parecerá ser arrojado fuera de su propia vida; se sentirá a veces aplastado por

el peso de pruebas y dificultades a las cuales se expone en el curso de sus

búsquedas. Es comprensible, porque en su enseñanza la ciencia esotérica va

más allá de la simple información: apunta, en efecto, a la transformación del ser

de quienes la estudian, preocupación está totalmente ajena a la ciencia positiva.

Como generalmente tiene que ver con injustos, pero aspirantes a la luz, ella los

llama, según las palabras de San Pablo, a despojarse del hombre viejo y a vestir el

hombre nuevo que se renueva en el conocimiento, según la imagen de Aquel que lo ha

crea.2Si la ciencia esotérica todo lo ofrece, también todo lo pide en cambio. Es

preciso pagar todo. Es imposible llegara lo Verdadero por vía de la mentira o por

un juego hipócrita. Aquí se trata de ser y no de parecer. En este orden de ideas

debe buscarse el sentido profundo de esa terrible historia de Ananías y de Safira

que narra San Lucas en los Hechos de los Apóstoles.3

Así se presentaban las cosas vistas desde abajo, por así decir, desde el

punto de vista de la Personalidad que se funda en la máxima: esto es mío y

aquello también. Un sabio ha dicho que Dios sonríe cuando escucha al hombre

razonar así. Porque vistas desde arriba, las cosas se presentan bajo un aspecto

totalmente diferente. La Personalidad del hombre exterior es mortal. En consecuencia,

todos los valores a los que aspira son temporarios: en realidad, le son

prestados. Perecederos, son, por ende, ilusorios.

 

2.Colosenses, I11, 9 -10; Efesios, IV, 22 – 24.

3.Hechos,V,1-ll.

 

La ciencia esotérica indica el camino hacia lo permanente. Pero para alcanzarlo,

exige del hombre que desapegue su corazón de lo perecedero que lo

conduce al abismo. Según la palabra de Jesús, le vende oro puro —que el no sabe

reconocer— contra la falsa moneda que el cree verdadera. Y el hombre teme ser

engañado, vacila, sufre… He ahí el origen deese gran malentendido que es la

vida humana tomada bajo el ángulo personal. Todo el Evangelio esta allí. Se

dirige a quienes aspiran a la Vida.

Si alguno quiere ignorarlo, que lo ignore, dice San Pablo.4 Sera excluido del

camino estrecho para recaer sobre el camino espacioso que lo conducirá, se sabe, a

la Muerte.

 

Ahora comprendemos mejor el sentido y la absoluta necesidad de esa

exigencia común a todas las religiones y a todas las tradiciones esotéricas: la

humildad.

Definamos en primer lugar la noción de orgullo, su opuesto. En el sentido

esotérico el orgullo es la afirmación, por parte de la Personalidad, de su primacía con

respecto al Yo real. En el hombre exterior tal actitud es natural, y si tiene éxito en la

vida, eso lo confirma en sr actitud. Pero la ley esotérica es formal. Dios dice:

estoy ante la puerta y golpeo.5Esto significa que todo hombre se encuentra bajo

una presión permanente proveniente del Centro esotérico, bajo la forma de las

influencias “B”. Sin embargo, es el hombre mismo quien, por sus propios

esfuerzos, debe abrir la puerta, en otros términos, discernir y asimilar esas

influencias. Entonces la Personalidad, sobrepasando su naturaleza orgullosa,

debe doblegarse y aceptar la primacía del Yo real. Y debe hacerlo previamente,

por un acto de fe y de esperanza, sin saber exactamente adónde va.6 Estamos de este

modo invitados a darle crédito a Dios. Tal es el rol de la humildad como

condición sine qua non de un trabajo esotérico constructivo. Se comprende el

significado de la antigua máxima: Dios resiste a los orgullosos pero da su gracia a

los humildes.7 Debemos cuidarnos de tomarlo en sentido metafórico; la Personalidad,

que impera habitualmente en el hombre, debe, con el Yo del cuerpo,

inclinarse ante el Yo real y rendirle homenaje. La gran dificultad a vencer para

llegar a ese punto es esta: la Ilusión, creyéndose realidad, toma la Realidad por

ilusión. La fuerza de la Ilusión actúa, sobre todo en el hombre, por medio de su

centro sexual o, más exactamente, a sus expensas. Sin tener en cuenta los lazos,

el esquema completo del hombre se presenta como vemos en la Fig. 24.

El centro sexual es análogo a los centros superiores: es indivisible, no

contiene parte negativa, ni esta subdividido en sectores. Pero el centro intelectual-

 

4.4.1 Corintios, XIV, 38.

5.Apocalipsis, 111, 20.

6.Hebreos, XI, 8.

7.Santiago, IV, 6; Proverbios, XXIX, 23; 1 Pedro, V, 5.

 

inferior, el centro emotivo inferior o ambos a la vez pueden usurparle una

parte de su energía. Se producen entonces fenómenos negativos, de ahí esa

confusión entre lo vano y lo Real y toda clase de manifestaciones de

intransigencia

 

 

Si resistimos la prueba, el Yo de la Personalidad se desplazara de ahí en

adelante con mas y mas frecuencia para residir en el centro magnético. Simultáneamente,

cuanto más permanezca el Yo en ese centro y más se identifique con

el, tanto más progresara el crecimiento del centro.

Cuando, habiendo tomado cuerpo, el centro magnético establece una autoridad

incuestionable sobre los tres centros de la Personalidad, el hombre hasta

ese momento 1, 2 o 3 se transforma en hombre 4. A lo largo de esta etapa de su

evolución su tarea consistirá en reconocer el modo de funcionamiento de los

tres centros psíquicos, asignar a cada uno de ellos el rol que le es propio y

equilibrarlos. Así se perfecciona el crecimiento del centro magnético y comienza

su desarrollo. Este es función de los esfuerzos conscientes producidos para

desarrollar hasta el limite los centros inferiores. A medida que avanza este

desarrollo el centro magnético absorbe al centro emotivo inferior al tiempo que

se identifica mas y mas al centro emotivo superior. Cuando los tres centros

inferiores están plenamente desarrollados y equilibrados, el centro magnético se

identifica definitivamente al centro emotivo superior, arrastrando consigo —y

absorbiendo al mismo tiempo— al centro emotivo inferior. De ahí en adelante,

el centro emotivo inferior y el centro magnético serán parte integrante del centro

emotivo superior.

Realizada esta unión, quien continúa el trabajo sobre si mismo llegará a ser hombre 5. 

 

 

Fig.5

 

 

 

Opuestamente a los hombres 1, 2 o 3, llamados hombres exteriores, los

hombres 5, 6 y 7 son hombres interiores.’

Al establecer un lazo entre el centro emotivo superior y el centro intelectual,

superior, sin hipocresía, sin mentira hacia si y hacia los otros

el hombre se transforma en hombre 6. Después de eso le quedaran por

consolidar los resultados obtenidos. Esta consolidación constituye la última

etapa de la evolución esotérica.

Las tareas en las diferentes etapas de la evolución pueden ser definidas

como sigue:

hombre 4 —reconocerla existencia de los tres centros inferiores, hacerlos

crecer, desarrollarlos hasta el límite y regular su funcionamiento;

hombre 5 —adquirir nuevas facultades: poderes;9

hombre 6 -desarrollar hasta el límite las facultades así adquiridas;

hombre 7 —consolidar los resultados obtenidos.

Esta consolidación se obtiene mediante la sublimación del sexo.

Al considerar el esquema completo del hombre (fig. 24) debe tenerse

presente en la mente, sobreentendido, el mismo esquema bajo un ángulo un

 

8.Romanos, VII, 22.

9. tanto diferente, así presentado: fig. 6

 

 

 

 

Este es el esquema del hombre que ha llegado a ser completo e inmortal, en

el sentido de las palabras del Apóstol San Pablo: no moriremos todos, pero todos

seremos transformados.10Colocado ahora en medio del esquema, el centro emotivo

superior ha absorbido al centro emotivo inferior. El significado del punteado

será explicado posteriormente, así como también el establecimiento del

lazo con el centro sexual.

En tanto que los hombres 1, 2 o 3 —movidos por la energía del centro sexual

expandida a través de los tres centros— utilizan el Yo provisorio de la

Personalidad. Yo inestable, cambiante, ilógico consigo mismo y que implica una

existencia fáctica, la situación cambia por completo cuando, franqueada la

etapa del hombre4, el buscador llega a ser hombre interior 5, luego 6 y por ultimo7.

 

 

10. 1 Corintios, XV, 51.

 

—llegado a hombre 5, accede de manera permanente a

la conciencia de su Yo real

—llegado a hombre 6, accede en permanencia a la Conciencia

—llegado a hombre 7, accede a la libertad, obteniendo una verdadera Voluntad

Yo – Conciencia – Voluntad constituyen el triple objetivo de la ciencia esotérica

y son la recompensa a los esfuerzos realizados conscientemente y con

perseverancia. Aquí toca a su fin la evolución esotérica posible en las condiciones

de la humanidad terrestre.

Por esta evolución el hombre animal se redime de la caída de Adán, deviene

hombre espiritual y se inicia en la sabiduría divina.

 

 Boris Mouravieff, Gnosis.

 

2 comentarios

  1. dime lo contrario

    Boris mouravieft, es diferente al gurdjieft.deformo el contenido original de gurdjieft.

    17 mayo, 2011 en 22:58

  2. Lo importante es conocerse, adoptar el interés constante por descubrir lo que esta cubierto o encubierto por el sueño, que es un manto de desinteres por lo verdadero, el conocimiento.

    23 junio, 2012 en 3:43

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