La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Gurdjieff uff!… ¿Quién es?

Este artículo no es del todo acertado, pero me pareció apropiado compartirlo con Ustedes, estaba codificado y tuve que prepararlo durante varios días para presentarlo.
¡Gurdjieff!… ¿Quién es
Gurdjieff?
o “¿Gurdjieff?……¡
Ah, sí!…¿No enseñó danzas derviches?

o finalmente: ” Sí, he tenido alguna noticia acerca de él, pero…¿qué tiene que ver con la Teosofía?… Estas son las clases de respuestas que probablemente se escuchen en nuestras logias teosóficas cuando se menciona el nombre George Ivanovitch Gurdjieff .
No pocas veces nuestra respuesta a las enseñanzas de Gurdjieff es por la negativa, aunque no conozcamos nada acerca de ellas.
Nuestra falta de conocimiento y nuestra información errónea acerca de este hombre
Y sus enseñanzas es verdaderamente extraña, si hemos de tener presente la recomendación de Blavatsky de que debemos estimular el estudio comparado de Religión, Filosofía y Ciencia. La antipatía generalizada hacia la enseñanza de Gurdjieff es de lo más extraña, cuando uno reconoce que sus discípulos mas destacados estuvieron estrechamente conectados con el movimiento teosófico.
Así, Peter Demianovich Ouspensky , el famoso matemático ruso, autor de la popular y definitiva exposición de las enseñanzas de Gurdjieff titulada “En busca de lo Milagroso” era muy conocido en los círculos teosóficos de su Moscú nativa y de San Petersburgo. A. R. Orage, el gigante literario de los años 20, quién fuera el principal impulsor de las ideas de Gurdjieff en los Estados Unidos de Norteamérica fue un celebrado conferencista de la Sociedad Teosófica en Inglaterra . La vida de Gurdjieff guarda, de hecho, muchos paralelos con la de H.P. Blavatsky
Así, ambos nacieron a unas 150 millas del Mar Negro: HPB. en 1830 y Gurdjieff alrededor de 1870. Ambos comenzaron su investigación interior muy tempranamente en su vida, y ambos se apartaron de la vista pública por un largo período, aproximadamente de unos 20 años según las mejores estimaciones. Ambos declararon haber viajado extensamente por las formidables vastedades del macizo Indukush-Himaláyico. Ambos declararon haber sido instruidos allí por individuos de un tipo superior, Maestros, si ustedes lo prefieren de una antigua sabiduría que es la fuente de todas las religiones tradicionales. Finalmente cada uno regresó a Occidente, ya preparados para enseñar la Sabiduría Antigua de acuerdo con las instrucciones que habían recibido.
Si uno examina imparcialmente las enseñanzas que trajeron, queda en claro que una es una elaboración posterior de la otra. Resulta claro que mientras HPB renovó para Occidente la gran enseñanza cósmica acerca de la verdadera naturaleza del hombre y del universo, Gurdjieff trajo la enseñanza del lado práctico que incumbe realizar al hombre; el reactualizó, para los hombres contemporáneos, la enseñanza del despertar de los Evangelios que tan malamente distorsionada había sido por el tiempo.
Si uno busca el origen de la aversión hacia Gurdjieff entre muchos teósofos, podemos tal vez encontrarlo en la franqueza y brusquedad conque él nos pedía que debíamos trabajar sobre nosotros mismos para nuestra posible evolución. La gente huye de lo que no quiere oír, y nosotros, los teósofos no somos distintos. Más aún, podemos todavía engañarnos a nosotros mismos con un conformismo basado en nuestro conocimiento de la Teosofía, pero con una errónea interpretación de las enseñanzas de H. P. Blavatsky de que no se nos pide nada más aparte de su estudio.
En la edición en dos volúmenes de “La Doctrina Secreta”, HPB anticipa la publicación posterior de una “enseñanza más práctica contenida en el Tercer Volumen ” y (la cita completa) dice: “Hasta que no se hayan barrido los desechos de los siglos de la mente de los teósofos a quienes estos volúmenes se dedican, será imposible que las enseñanzas de naturaleza más práctica contenidas en el Volumen III, puedan ser comprendidas. En consecuencia, dependerá enteramente de la recepción que encuentren los Volúmenes I y II, en manos de los teósofos y místicos que estos dos últimos Volúmenes II y V, sean publicados o no, aunque ya están casi terminados” .-T. I, pág. 41-y T. IV, pág. 351, Edic. Kier 1975-(nota del traductor).
Ha habido, naturalmente, varias declaraciones en el curso del tiempo, de que tal o cual obra es el anunciado Volumen III. Queda a cargo de cada uno de nosotros juzgar por uno mismo si ideas de Gurdjieff constituyen la anticipada enseñanza práctica. También debemos tener presente en la mente que por escrito solamente puede darse la cáscara de una enseñanza esotérica, y que mucho de la pepita más esencial sólo pasa oralmente de los estudiantes mayores a los más jóvenes, a fin de que puedan ser debidamente comprendidas.
Quienes están familiarizados con las enseñanzas de HPB., conocerán que la Sabiduría Antigua postula un peregrinaje obligatorio para dada alma o esencia, que en sí misma es una chispa de la Super Alma Universal, a través de incontables ciclos de encarnación, de acuerdo con la ley kármica y cíclica. Durante esas encarnaciones la esencia evoluciona desde la forma mineral más inferior, a través de las plantas, animales, y los estados humano y super humano, hasta un nivel de consciencia que se identifica con la Superalma Universal o Absoluto, la Realidad Ultima.
Junto con la doctrina del peregrinaje obligatorio evolutivo está la afirmación teosófica acerca de los siete cuerpos o principios del hombre. Esta es la idea de que el hombre consta de siete cuerpos que se interpenetra, cada uno de materia crecientemente más sutil que vehiculiza a una consciencia también cada vez de naturaleza más sutil. El primero o el más inferior de ellos es nuestro cuerpo físico, y el séptimo o superior principio es a Realidad Ultima, de la cual cada uno de nosotros es una chispa.
Los primero cuatro cuerpos inferiores se considera que componen la parte inferior de nuestra naturaleza y abarca nuestra constitución física, emocional y mental ordinaria, características que son meramente temporales. Los tres cuerpos superiores son considerados permanentes, esenciales, siendo la parte reencarnante de nuestra naturaleza. Como teósofos, tomamos como dado que poseemos estos cuerpos interpenetrante, y en un sentido vago sabemos que necesitamos basarnos no en nuestra naturaleza inferior sino en la triáda superior. Necesitamos apoyarnos en nuestra naturaleza divina, pero ¿ cómo lo haremos ?…Parece que hemos olvidado la advertencia de HPB. de que el “séptimo principio o Realidad Una,…en su apariencia manifestada, fenomenal y temporal…no es más que una evanescente ilusión de nuestros sentidos.” ( La Doctrina Secreta, T. I, Proemio, pág. …82 Edic. Kier, 1 a 75 ) Es aquí donde la enseñanza práctica de Gurdjieff se torna importante. Si bien HPB. enseñó que hemos de ganar nuestra evolución por nuestros propios esfuerzos, muy a menudo damos por sentado nuestra evolución, manteniendo la ilusión de que si esta vida no es como nos gustaría que fuese, la próxima será superior y mejor.
Gurdjieff nos recuerda la advertencia de HPB. así como nos ayuda a comprender su enseñanza. El habla de algunos sistemas esotéricos que enumeran los cuerpos interpenetrantes como tres, otros como siendo cuatro y otros como siendo siete, pero el punto crucial del asunto, nos dice él, no consiste en si los cuerpos interpenetrantes son tres, cuatro o siete, sino que, tal como somos, los cuerpos superiores no nos son accesibles. Tal como ahora somos, aunque la materia más sutil de esos principios superiores permanezca en nuestro interior, los cuerpos en sí mismos, para decirlo con sus propias palabras, todavía no han “cristalizado”. Y Gurdjieff prosigue diciendo que si deseamos actuar en los cuerpos superiores, ellos han de haber “cristalizado” dentro de nosotros, y que para eso se requiere que trabajemos en nosotros mimos y con mucha “fricción”. Gurdjieff hizo sonar la llamada para que trabajemos en nosotros mismo, y su enseñanza, de hecho, llegó a ser conocida como El Trabajo.
Cuando estudiamos las enseñanzas de Gurdjieff junto con las de HPB., tenemos la sensación que surge un problema tal vez no previsto por aquellos Maestros que enviaron a HPB. Tenemos la sensación de que pese a todas las rectas intenciones de ella y su obediencia a los custodios de la Sabiduría Antigua, HPB. No comunicó ni hizo entender lo suficiente que la enseñanza que ella tría exigía algo más que el estudio de la doctrina teosófica. Tenemos también la sensación de que Gurdjieff fue enviado para clarificar esto, y recordar a todos aquellos que quieran escuchar, que algo más era necesario. Gurdjieff nos pide que comencemos el trabajo que se requiere observándonos honesta e imparcialmente durante mucho tiempo y que examinemos el estado de nuestra consciencia.
Nos dio un esquema que divide el continuum de la consciencia humana en cuatro estados cualitativamente diferentes, y sugirió que podemos verificar por nosotros mismos las diferencias, al menos, entre tres de dichos estados. Nos dice que pasamos nuestras vidas de ordinario en sólo los dos estados inferiores, el sueño (tipificado por el dormir nocturno) y lo que llamamos consciencia de vigilia, nuestro estado ordinario de consciencia cuando actuamos en el mundo. Pero hay dos estados de consciencia superiores. Al más elevado lo llama consciencia objetiva, (ese estado de consciencia que ha sido diversamente descrito por los místicos como iluminación) y para Gurdjieff enteramente práctica. Nuestras bibliotecas teosóficas están llenas de relatos de aquellas personas que han pasado por dicha experiencia y que han tratado, aunque inadecuadamente de describirla.
Para muchos de nosotros, el alcanzar dicho estado permanece tan solo como una gloriosa esperanza acerca de la cual , tal como somos, no tenemos acceso… Es el tercer estado de consciencia, al que Gurdjieff llama autoconsciencia o consciencia de sí, el que constituye la clave de su enseñanza práctica. Este estado es nuestro legítimo estado, y cuando entramos en él tenemos una experiencia del mundo cualitativamente expandida. Y es desde nuestra ubicación en ese estado que eventualmente podemos experimentar el cuarto estado de consciencia : la iluminación.
Es en nuestra capacidad de residir en esos dos estados de consciencia superiores la que produce la cristalización de los cuerpos superiores dentro de nosotros, de lo que habla Gurdjieff. Resulta inmediato preguntarnos por qué, si ese estado de consciencia de sí es nuestro legítimo estado, no existimos en él. La respuesta a esta pregunta yace en una suposición natural, pero errónea, que hacemos . No existimos en el estado de autoconsciencia porque pensamos que ya estamos en él, que somos autoconscientes y consecuentemente no estamos inclinados a hacer los esfuerzos que se requieren para alcanzarlo. Necesitamos que se nos haga verlo y gustarlo. Es necesario que se nos demuestre para que podamos verificarlo por nosotros mismos, que no existimos de ordinario en ese estado , pero que podemos esforzándonos,…alcanzarlo.
El estado de consciencia de sí puede ser descrito brevemente como la condición de inclusión de la experiencia de uno mismo, en nuestra atención junto con lo que esté en nuestra atención en cada instante. Esta experiencia de uno mismo incluido en el acto de atención puede ser producido utilizando ciertas técnicas que Gurdjieff enseñó. El ponía gran énfasis en el uso del cuerpo físico como un portal hacia una más plena experiencia de todo ser. Una vez que este estado se nos ha mostrado, y verificamos suficientemente su diferencia cualitativa con nuestros estados de vigilia corriente, podemos ya admitir que ordinariamente no estamos en él, y entonces realizaremos que nuestra presunción de que corrientemente ya somos autoconscientes es errónea. Y cuando reconocemos que ordinariamente no somos autoconscientes, surge un segundo interrogante: si la consciencia de sí mismo es un estado, que es nuestro legítimo derecho, entonces, ¿ por qué requiere esfuerzos especiales para existir en él?. La respuesta a esto está en nuestro condicionamiento,…la inadecuada educación que hemos recibido desde la infancia, que coloca todo el énfasis de la vida en la identificación. Cuando comenzamos a observando imparcialmente como Gurdjieff insiste que hemos de hacer, descubrimos que nos identificamos con todo.
Nos identificamos con lo que decimos, con lo que pensamos, con lo que imaginamos y lo que es mas insidioso, con toda la gama de nuestras emociones negativas. Cuando nos identificamos todo el tiempo como lo hacemos, quedamos absorbidos totalmente por aquello con lo que nos identificamos Tanto es la absorción que se hace imposible incluir una percatación de nosotros mismos en nuestro atender.
Simplemente no dejamos lugar ni tenemos la energía suficiente para incluirnos en la experiencia de nuestra vida. Cuando nos observamos y trabajamos según estos lineamientos de las enseñanzas de Gurdjieff, descubrimos una verdad de inmensa magnitud : que la identificación es el enemigo de la autoconsciencia. Y comenzamos a ver que la consciencia de sí es el portal de acceso al mundo real. La contribución de Gurdjieff a la Teosofía consiste en mostrarnos eso.
Su legado es el mostrarnos como trabajar en nosotros mismos; primero para ver como somos realmente, y luego para hacer lo que sea necesario en la dirección de liberarse de las identificaciones que nos esclavizan e impiden experimentar aquel Yo Superior que es la meta de la evolución humana.
Al enseñarnos como trabajar en nosotros mismos, Gurdjieff nos dice que para este trabajo es necesario la presencia de otros; excepto casos inusuales, en su mayoría no es posible para una persona sola hacer los esfuerzos requeridos .
El condicionamiento inadecuado que hemos recibido en nuestras vidas es tan fuerte y penetrante que ni bien nos decidimos a trabajar en nosotros mismos, lo olvidamos completamente. Olvidamos todo acerca de la autoconciencia y recaemos otra vez en nuestro usual estado, usual y mínimo, de consciencia de vigilia. la hipnosis de la vida con todas sus identificaciones está destinada a mantenernos alejados del estado verdadero al que tenemos derecho. Entonces, ¿ cómo hemos de proceder ?…Si queremos vivir las enseñanzas teosóficas y no tan solo parlotear acerca de ellas, necesitamos encontrar a otros que comprendan la necesidad de trabajar en sí mismos.
Si somos afortunados, habrá tales otras personas aún en nuestras logias. Estarán aquellos que comprendan que es necesario un trabajo práctico y que sólo el estudio no basta.
Como grupo podemos ayudarnos unos a otros a despertar. podemos como dice Gurdjieff, actuar como relojes despertadores para sacar a otros del sonambulismo causado por a identificación. Y si somos ya muy afortunados, tal vez podamos encontrar a alguien que, mediante el trabajo práctico haya hecho su sueño menos profundo que el resto y que entonces pueda guiarnos en nuestros esfuerzos por despertar.
Es un axioma esotérico que el universo responde a las peticiones, de modo que cuando comencemos a buscar sinceramente, la enseñanza que deseamos y la gente que necesitamos se cruzarán con certeza en nuestro camino.
( The American Theosophist ) Artículo extraído del boletín Teosófico No. 47/48 de la S. T. en Argentina

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