La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Generalidades acerca de Cuarto Camino

Este ensayo lo encontré donde menos esperaba, aquí se los dejo.

Sobre la naturaleza del Cuarto Camino

 

Artículo Publicado en la edición de Marzo del 2001, de la revista Enneagram Monthly. Traducción libre e ilegal de Fercho, administrador adjunto de la  comunidad ENEAGRAMA2001.

En la última década, muchos maestros de Eneagrama, autores y estudiantes han hecho mención del “Cuarto Camino” en sus conversaciones y escritos. Sin embargo, rara vez está bien definido el término. Las numerosas personas que se refieren al tema, han tenido  ideas de pinta varia con respecto a la naturaleza del Cuarto Camino, mas todas ellas,  teorizando, a menudo intentan proponer la “idea central” del Cuarto Camino como una especie de filosofía o de práctica, que presumiblemente yace en el corazón de la materia. Por ejemplo, muchos Eneagramistas de pronto van más allá que el propio Gurdjieff, al enfatizar la importancia de “equilibrar los tres centros de inteligencia” – intelectual, emocional e instintivo – para que el practicante  1) logre niveles mayores de equilibrio psicológico y espiritual; 2) despierte los poderes más elevados; 3) incremente su conocimiento. Ellos, entonces, asimilan esta práctica  con su propia noción sobre “la idea central” del Cuarto Camino. Otros Eneagramistas han desarrollado otras ideas al respecto y muchos, si no la mayoría de ellos, incluyen en su rollo algo de verdad objetiva. Este corto artículo  será entonces mi propio y primer intento de inyectar algo útil en el proceso dialéctico continuado para definir la naturaleza del Cuarto Camino. Más que ponerme autoritario o concluyente, pretendo es ofrecer una meditación intelectual sobre el tema en cuestión.

Antes de comenzar, sin embargo, me gustaría declarar enfáticamente mi fuerte creencia intuitiva de que, en su transmisión original, el Eneagrama ya era, y desde siempre, una parte integral de la tradición del Cuarto Camino. Muchas de las interpretaciones erróneas y tergiversasiones de este símbolo, sistema y práctica sagrados pueden deberse de hecho a la reciente y bastante desafortunada separación del Eneagrama de su fuente original. A veces  pienso que si el Eneagrama fuera en sí mismo un eneatipo, en los años noventa, sería un Cuatro con ala Cinco, anhelante de su propósito más alto y de su más profundo significado…

La idea central del Cuarto Camino

Para empezar, necesitamos hacer la siguiente pregunta: “¿Cuál es exactamente la “característica definitoria” o la “idea central” del Cuarto Camino? Sin entrar en una exégesis histórica extensa para establecerlos, dos factores o criterios primarios y estrechamente interrelacionados vienen a la mente. En realidad,  ellos son lados de la misma moneda. Primero, en este camino uno “está en el mundo pero no es del mundo”. En otras palabras, la mayor parte de la práctica personal no está comprometida con un entorno aislado como un monasterio, un ashram o un centro de retiro, sino que permanece en la vida diaria normal, por lo regular en una profesión y con una familia donde aprende a integrar las dimensiones mundanas y espirituales de la realidad, en variados escenarios y formas prácticas.

En segundo lugar, en este camino uno vive “en el cuerpo-mente pero no del cuerpo-mente” (el término “cuerpo-mente” se refiere a incluir ambos, tanto la personalidad con su estructura egótica como el andamiaje físico). En otros términos, porque uno se compromete en estudios espirituales y prácticas en el mundo, uno no tira, ignora o inmola la auto-reflexiva  estructura egótica y/o el marco físico. En cambio sí construye, purifica y  utiliza activamente el cuerpo-mente en el proceso de curación psicológica y de crecimiento, en la Auto-realización y en la Evolución Espiritual. Permitámonos mirar estos dos criterios, uno por uno.

En muchos libros  vemos la referencia a los otros tres “caminos” para la vida espiritual – los caminos del monje, del yogui y del faquir. Estos, muy frecuentemente, se mencionan en la literatura de Gurdjieff, y algunos maestros de Eneagrama hablan igualmente sobre ellos, poniéndolos cada uno en correlación con un centro de inteligencia dominante. Ésta, es una manera absolutamente aceptable de mirar la gestalt en cuestión, pero me gustaría proponer un punto de vista ligeramente diferente. El camino del faquir, me parece a mí, incorpora elementos tanto del camino del monje como del yogui, y está pues  en una categoría bastante sin sentido. Lo que entonces está faltando en el cuadro, es el camino del jefe de familia normal, el Pedro/Juana común y silvestre quien es, después de todo, el sujeto que vive y aprende muchas lecciones diarias, aunque quizás con menos conciencia y dirección que aquél a quien Gurdjieff y otros llaman  Buscador de la Verdad. Así que yo prefiero el siguiente esquema:

Aquí va un círculo con cuatro puntos equidistantes, del uno al cuatro, que si fuese un reloj, a las 10 dice 1) Camino del jefe de familia, a las 2 dice 2) Camino del yogui; a las 4 dice 3) Camino del Monje y a las 8 dice 4) Cuarto Camino (Místico Práctico). Nota del traductor que recomienda pintarlo a mano.

Usando este diseño, podríamos decir que el practicante del Cuarto Cámino está siguiendo el camino del Místico Práctico o del Jefe de Familia Espiritual. Si nosotros imaginamos una progresión en el sentido de las agujas del reloj que arranca en la Posición 1, podemos ver una secuencia de desarrollo bastante normal en las vidas espirituales de muchas personas a lo largo de la historia. Al principio, la persona está en el mundo, inmerso en su familia y otras relaciones, en la academia y/o el trabajo. Esto podría llamarse el Camino del jefe de familia. Después, él empieza a despertar espiritualmente y comienza a estudiar y a practicar en una tradición particular. A estas alturas, él normalmente se conecta todavía al mundo de alguna forma (como actualmente hacen muchos yoguis  y sadhus en India, que vagabundean por los pueblos y el campo ¡fumando, mendigando y leyendo periódicos!) y la persona tiende a estar en algunos aspectos de la vida diaria mitad afuera/mitad adentro. Por estos días, muchos occidentales se comprometen con alguna clase de práctica espiritual sobre una base diaria o semanal – Tai Chi, Yoga, Tarot, estudios de Eneagrama, meditación budista o prácticas devotas hindúes, etc. Es frecuente que la persona  haga alguna clase de distinción entre la vida normal y la vida espiritual. ¡Y es todavía más frecuente que el individuo encuentre poco fácil compartir con sus compañeros de trabajo o sus familiares, justamente aquello que está aprendiendo en sus retiros de fin de semana! Éste, podría llamarse el Camino del Yogui.

Finalmente, en algún punto de la carrera espiritual de la persona, él/ella deseará un compromiso más profundo, con las correspondientes prácticas más intensas y así se retirará del mundo, temporal o permanentemente, a un monasterio, ashram, o  centro de retiro. Éste es el Camino del Monje. Sin embargo, a pesar de lo que la persona podría pensar en el momento, éste no es probablemente el final del viaje a su Alma, porque muchos si no la mayoría de los maestros espirituales establecen de manera directa, o absolutamente explícita, que en algún punto del proceso cada Buscador deberá bajar de la ermita montañesa y hacer realidad sus valores espirituales en el mercado, por así decirlo. Incluso un maestro contemporáneo que yo he estudiado, alguna vez fue tan lejos como decir irónicamente que un discípulo espiritual debe poder mantener la conciencia meditativa ¡en medio de Times Square! Esto podría llamarse el Cuarto Camino. Este camino es paradógicamente tanto el más simple y como el más avanzado de los cuatro tipos básicos descritos anteriormente. Esta práctica recoge e integra las tres maneras anteriores, tornándose así en lo que el maestro hindú Sri Aurobindo llamaría un Yoga Íntegro.

La Práctica del Cuarto Camino

¿Qué trae consigo el Cuarto Camino en lo que se refiere a la práctica? Es mi comprensión que en el Cuarto Camino el practicante llega a aprender a des-identificarse con los contenidos y productos de su conciencia*, tanto los externos como los internos, con miras a reconectarse y re-identificarse con la naturaleza de su Esencia. Esto puede lograrse de  varias formas, y cada buscador espiritual individual habrá de encontrar las técnicas más convenientes para su temperamento y constitución específicas. Después puede reconectar a, puede trabajar con, y hasta jugar en el mundo fenomenal entero, pero esto será desde una posición de Autoconocimiento. Esta manera paradójica de ser podría definirse como el Camino del Místico Práctico. El santo hindú Sri Ramakrishna (1836 – 86) llamó a este camino “el proceso de negación y afirmación” y denominó a este practicante exitoso, vijnani, – alguien que eventualmente llega a aceptar dos cosas:  nitya (la realidad eterna o absoluta) y lilah (la realidad temporal o relativa). Alguien que puede vivir entonces, en el mundo limitado por el horizonte de la historia y, al mismo tiempo, experimentar todos los fenómenos, internos y externos, como la creación del Divino Padre, o, si uno le rinde culto al aspecto femenino de la divinidad, la obra creativa de la Madre Divina.

A riesgo de generalizar demasiado, me atrevo a pensar que la mayoría de los jefes de familia afirman el mundo sin desidentificarse con él en una porción importante y así, son raros quienes alcanzan y mantienen niveles altos de consciencia. El monje y el yogui niegan el mundo de varias maneras, pero a menudo poco hacen por reafirmarlo de una forma lo suficiente activa y constructiva que participe en la historia y de esa manera hacer diferencia tangible en las vidas de los demás. Por supuesto que el proceso de negación y afirmación no siempre es estrictamente lineal; para algunas personas es de afirmar primero, para negar posteriormente. Es más bien una “danza dialéctica”; una donde la completa Esperanza deviene de una equilibrada integración psico-espiritual  y de la capacidad duramente ganada, de vivir una vida totalmente espiritual, pero totalmente en el mundo.

¿Qué  significa esto en términos prácticos? Nosotros podríamos empezar declarando que en el Cuarto Camino, las personas que encontramos y los sucesos que experimentamos en la vida diaria, se convierten en nuestros maestros espirituales, y uno aprende a vivir una vida extraordiordinaria en el mundo ordinario. Para ponerlo en las palabras previamente expresadas,  la realidad relativa se va poniendo transparente y permite ver, cada vez más, la Realidad Absoluta. Lo divino / numínico / sagrado empieza a brillar a través de lo mundano / fenoménico / profano. Yo siento que es bastante importante dar énfasis a este punto, no  para inflar el ego del practicante sino para resaltar la conjunción de lo sagrado y lo profano que eventualmente tiene lugar. En otro ensayo utilicé una definición que reconozco parcial: Las tradiciones que sustentan el Cuarto Camino son filosofías religiosas y prácticas que se esfuerzan por integrar lo numínico (lo sutil) con las dimensiones fenoménicas de la existencia, de manera consciente, despierta. Ellas son sistemas de creencias y de praxis que honran y validan la personalidad humana y el mundo en que vivimos, sin dejar de reconocer, invocar e integrar los reinos espirituales más altos, todo ello – puede sonar paradójico – de manera simultánea.  Al maestro académico y espiritual Angeles Arrien le gusta llamar esta manera de ser, “pasearse el camino místico con los pies prácticos”. Algunas de las tradiciones que por lo menos potencialmente integran como un todo esta filosofía con la realidad existencial son: la Cristiandad Esotérica, la Alquimia, el Sufismo, el Budismo de Vajrayana, la Psicología de Jung, el Taoísmo Místico, la Kabbalah, y desde luego, el Eneagrama.

El papel del Ego en el Cuarto Camino

Comencé este ensayo mencionando los dos factores que considero más definitorios de la tradición del Cuarto Camino. Ya he profundizado un poco en el primero. Ahora me gustaría decir unas pocas palabras sobre el segundo, porque creo que la naturaleza, posición y utilización de la estructura del ego vis-à-vis ** la Esencia, es  factor crucial en el desarrollo psico-espiritual de todas las prácticas genuinas del Cuarto Camino. En lo que a esto se refiere, mi punto es el siguiente: Mientras que en muchas tradiciones espirituales el ego es visto como el enemigo, como un intruso que no es bienvenido, como un accidente infortunado en la evolución de la psique, en las tradiciones del Cuarto Camino el ego se ve como un aliado útil, incluso como el producto glorioso de miles de años de evolución.

Recién he comprendido que muchas personas podrían considerar a la Kabbalah, al menos potencialmente,  como una disciplina del Cuarto Camino y de carambola una ciencia hermana (¿o de pronto un progenitor?) del Eneagrama. Por consiguiente, me gustaría ofrecer algunas citas pertinentes de un libro titulado Psychology and Kabbalah por Z’ev ben Shimon Halevi, quien recalca bien que: “En la Kabbalah, el ego es considerado un mayordomo talentoso que sirve a su amo, el Ser Real. Con su inmensa gama de habilidades, puede realizar (hacer las cosas) y proteger al Ser, manteniéndolo a raya porque le gusta robarse el papel del Amo. Una de las primeras lecciones en el desarrollo interno es hacerse conciente del ego como una entidad dentro de la psique (una creación mental) y no, como la mayoría de las personas lo consideran, la identidad de uno. El ego es el instrumento con el cual podemos percibir los dos mundos, el interno y el externo. Su capacidad, que va siempre entreverada, no debe ser subestimada pero tampoco debe dársele el crédito más allá de su alcance. En algunas disciplinas espirituales, el ego es denigrado, porque se le considera inferior y burdo. En la Kabbalah, se le ve de hecho como el Fundamento de la psique y como tal debe ser animado a entrenarse y pulirse bien” (pp. 120-1).

Halevi sigue para decir que, “El poder, la estructura, la complejidad y la sutileza del ego… no deben ser desestimados. Es la cámara de compensación crucial entre la psique y cuerpo. Su desarrollo y educación, sobre todo durante los años tempranos, determinará su capacidad para procesar todas las… impresiones y establecer la dirección que tome el id (el hacer), y los sueños, las proyecciones y las inspiraciónes del inconsciente. Un ego débil o estrechamente enfocado es como una vávula defectuosa para controlar fuerzas muy poderosas que menguan y fluyen a muchos niveles y en una gran variedad” (pág. 131).

En la Kabbalah, el ego es conocido como el “el espejo  no luminoso”, algo que usamos para alinear el cuerpo y la psique, y que nos orienta en los mundos exteriores e interiores. En contraste, el Ser Real es conocido como “el espejo de la Luz”, cuya función es encauzar y refractar la luz del Espíritu dentro del cuerpo-mente. Ambos son necesarios para una sana madurez, para la individualición y para la espiritualidad. De nuevo, en la tradición Kabbalística,

“… el ego  no se considera algo maligno, si está entrenado para ser un buen sirviente” (pág. 78). Esa misma actitud, creo, yace en la verdad de la tradición del Eneagrama y en todas las filosofías y prácticas genuinas del Cuarto Camino. Esto no significa que el ego necesite ser reverenciado y glorificado. Al contrario, se necesita desidentificarse con él y utilizarlo concientemente en el proceso de sanación psico-espiritual y crecimiento. A esto es que llamo “vivir en el cuerpo-mente pero no del cuerpo-mente”. Cuando esta práctica está simultáneamente conjunta con “viviendo en el mundo, pero no del mundo,” se vuelve la filosofía, experiencia y realización que creo está finalmente en el centro del trabajo con el Eneagrama, que entonces  se convierte en una tradición del Cuarto Camino.

Viviendo nuestros Valores Espirituales en la Vida Diaria

Podría parecerle al lector que estoy insistiendo en un punto de pronto insignificante de debate filosófico y fenomenológico, mas siento que es bastante importante entender y promulgar el hecho de que la “idea central” del Cuarto Camino no es tanto “equilibrar los tres centros de inteligencia” o cualquier otra técnica psico-espiritual per se, como el deseo, la buena disposición y el coraje de vivir los valores de uno en el diario vivir. Hecho así, lo numinoso empieza a brillar a través de lo fenomenal y la vida empieza a ser experimentada como una danza gloriosa de las energías divinas. En términos del Eneagrama, podríamos decir que significa “vivir desde la Esencia y no desde la personalidad falsa”. Y en las de este ensayo, eso mismo significa “vivir en el mundo pero no del mundo, y en el cuerpo-mente pero no del cuerpo-mente”.

A mí me parece que establecer “el equilibrio de los tres centros de energía” o cualquier otra ténica psico-espiritual como lo esencial del trabajo de Cuarto Camino de uno, es una actitud cargada de trampas potenciales. Por ejemplo, la mayoría de nosotros nunca va a tener todo el tiempo los tres centros abiertos y en perfecto balance, así ella sea un meta absolutamente admirable. Personalmente, no puedo apoyar el excesivo énfasis que a veces encuentro en las varias escuelas del Eneagrama, sobre “equilibrar los tres centros”, al menos no más de lo que apoyo la actitud de “equilibrando las Alas” o la integración en uno de aquello que tanto le falta del punto “adonde la Flecha apunta” (del número de integración), revelación central del encuentro de uno con el Eneagrama.

Uno de las razones que me arrastró a  escribir este artículo es que mientras los estudiantes más avanzados saben bien que hacen, cuando toman un aspecto secundario o terciario de El Trabajo y se centralizan en él,  los principiantes pueden creer erróneamente que determinada práctica o teoría que uno prefirió o recomendó, es la más efectiva para todos aquellos que se involucran en el trabajo con el Eneagrama, o peor aún, que esa es la “idea central” del mismo. De esto, sencillamente, no se trata. Se trata de que todos necesitamos ser cuidadosos de no confundir los medios con el propósito, ni las herramientas y las ténicas con las metas espirituales.

Antes de terminar, me gustaría comentar de paso que en la edición del EM de enero de 1999  publiqué un artículo titulado “The Tantric Enneagram” (El Eneagrama Tántrico). Desde entonces he recibido varios correos electrónicos que comentan o cuestionan aspectos de mi teoría, y me gustaría aprovechar esta oportunidad para decir que al publicar este material no pretendía implicar que esta metodología de trabajo particular era la única, ni la mejor, o la más veloz y eficaz para todos los estudiantes. Tampoco que era la “idea central” del Eneagrama o del Cuarto Camino. Ella es simplemente una herramienta más, útil potencialmente, para tener en nuestro  Ennea-kit.

Al concluir esta meditación intelectual, me permitió decir que espero sinceramente que este artículo estimule a otros para reflexionar sobre “la naturaleza del Cuarto Camino”, y así dejen escuchar sus voces en una discusión continuada. De cómo definamos esa naturaleza, puede resultar precisamente la más apropiada dirección a seguir, para muchos de nosotros, en este nuevo milenio.

__________

Carl Marsak vive en Reykjavik, Iceland, y puede ser contactado vía e-mail en: marsa@hotmail.com.

Notas del traductor.

*Conciencia, sin sc, es equivalente a “sistema de creencias”.

** Vis-à-vis, en francés en el original, es “frente a frente” o “de tú a tú”. No es igual a versus, que sugiere exclusión o enfrentamiento.

http://groups.google.com/group/Eneagrama2001/web/sobre-la-naturaleza-del-cuarto-camino-por-carl-marsak?pli=1

Una respuesta

  1. jose ibraham bueso montoya

    muchos padres de familia queremos formar parte de esa espiritualidad practica sin dejar las cosas mundanas

    22 abril, 2011 en 14:27

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