La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

LOS AFORISMOS EN EL CUARTO CAMINO

LA FUNCIÓN DE LOS AFORISMOS EN EL CUARTO CAMINO

letra especial

Como continuación a la entrada “83 Preceptos de Gurdjieff – Falacia Intencional”, este ensayo tiene el propósito de dar claridad a la función de todo aforismo en sí, para todo aquél que alberga interiormente la aspiración de elevar su “nivel de ser”.

Como concepto, todo axioma, máxima, proverbio o aforismo es la concentración intencional de un tipo especial de conocimiento. Los utilizados en el “trabajo” tienen trascendental importancia, ya que son expresiones condensadas de las ideas de regeneración y transformación, resultantes de hombres que, en su proceso de evolución individual, desarrollaron la comprensión.

Gurdjieff en sus libros y en las conversaciones publicadas nos legó muchos aforismos, también conocemos los que utilizaba en el Chateau du Prieuré en Fontainebleau, donde fundó su Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre y los que transmitieron algunos de sus discípulos.

Los aforismos son utilizados para las distintas etapas del proceso de transformación, algunos son para incitar al hombre dormido hacia el despertar, otros son recordatorios y alertas para la tarea interna diaria espiritual, sirviendo a modo de brújula para mantener el norte de la meta, y otros son la manifestación de conocimientos objetivos perennes, para preservarlos a través de los tiempos cambiantes de la humanidad.

Pero en sí, estas tres categorías involucran la posibilidad de adquisición de un tipo especial de conocimiento, que puede ser convertido en sabiduría si este conocimiento es digerido, lo cual no puede efectuarse por los patrones ordinarios asociativos del pensar.  Es necesario un pensar que abarque elementos de diferentes niveles. En este estado se comprende la idea de la unidad y su relación exacta con la diversidad, que está más allá de la lógica de la dualidad de las palabras. De esta manera las distintas ideas son incorporadas como un todo coherente y sustancial, en donde no existen elementos aislados, ya que cada una de las partes se conecta con todas las demás.

Ouspensky en su libro “Fragmentos de una enseñanza desconocida” comenta que los  aforismos, los mitos y los símbolos son la vía de acceso a dos centros psíquicos: el centro “emocional superior”, y el “centro intelectual superior”, que solo funcionan en los estados superiores de consciencia y que el propósito es transmitir al hombre ideas inaccesibles a su razón.

Ante la magnificencia y posibilidades de estos conceptos, nos encontramos ante un hecho que todo practicante sincero puede corroborar: al escuchar o leer sobre algún proverbio o algunas de las ideas del “sistema” se produce la apertura de cierta capacidad de asombro, que conlleva un estado impactante, esclarecedor y motivador, sin embargo este estado no perdura, se diluye en el flujo del tiempo y de ese estado no queda nada. Algo que en su momento es trascendental, que aparentemente cambiaría la visión y perspectiva de uno mismo y del mundo queda en el olvido. Incluso si en otro momento del tiempo tiene contacto con la misma información puede volver a impactarse y hasta tomarlo como nuevo, como si nunca la hubiera recibido.

Es necesario traspasar este mecanismo repetitivo de olvido. La interpretación de un aforismo debe ir más allá del simple entendimiento, más allá de la interpretación literal, que es sólo almacenar información en forma de palabras, por medio de lo que se denomina el “centro o aparato formatorio” -un fragmento de la función intelectual- que si bien puede captar un principio claro y evidente, con un imperativo y una propuesta, no genera ningún efecto trascendente, a lo sumo palabras impactantes pero pasajeras, acorde a cada memoria particular.

Algunos aforismos tendrán mayor significación que otros dependiendo de la idiosincrasia particular, debemos seleccionar aquellos con los cuales tenemos mayor resonancia, mayor sintonía, cuando algo tiene un intenso significado para uno, esto es generador de una fuerza especial. La tarea es tenerlos no sólo en nuestra mente y emoción, sino en todo medio que sirva como recordatorio y  pueda impactar a nuestros sentidos. La generación de este stop externo nos llama a nuestra creatividad e iniciativa, así desde  colocar carteles en nuestro medio habitual y tarjetas en nuestros bolsillos, hasta sonidos y salvapantallas en nuestras computadoras. Porque todo aforismo de “trabajo”, como conocimiento condensado, es la posibilidad latente de un entendimiento más elevado que dignifica el ser, a través de nuevas motivaciones y perspectivas descondicionantes del estado de sueño y mecanicidad.

Para que esto ocurra se debe absorber este conocimiento especial como paso previo a toda posible transformación del “nivel de ser” y esta absorción solo es posible si se reflexiona y pondera sobre el mismo -la ponderación es una asimilación a través del intelecto pero implica el uso de la emoción-. Así la fuerza generada por las ideas asimiladas otorga la capacidad de resistir la acción que ejerce la vida sobre nosotros, gracias a lo cual podremos reinterpretar la misma por medio de una nueva capacidad de experimentación y no caer en el estado de “olvido”, en donde la identificación, el condicionamiento y la ilusión impiden cualquier ulterior desarrollo.

Esto es un “pensar activo” que no solo es parte de la tarea a realizar con los aforismos, sino que debe ser extendido a todo el conocimiento que el “Cuarto Camino” nos imparte. Es un requisito previo cambiar nuestra manera de “pensar”, si esto no ocurre tampoco nosotros podremos cambiar. Esto se denomina “pensar de nueva manera”, muchas veces mencionado en los Evangelios con la palabra “Metanoia”, pero traducida en forma equivocada por arrepentimiento. Tener a nuestro alcance los aforismos que resuenan con nuestro nivel de ser, es un llamado de atención, un stop externo que produce conexión y concatenación con la totalidad de las ideas.

Sintetizando y a modo de aforismo:

“Para que un aforismo cumpla su verdadera función se debe, durante largo tiempo, ponderar y reflexionar activamente sobre el mismo, para captar la debida significancia, es decir la idea realidad que hay detrás del símbolo que es la palabra y extraer la energía consciente, a modo de alimento transvital, el cual se transforma en poder volitivo de la propia comprensión para proseguir la senda evolutiva.”

Estas sustancias a modo de alimento, es una de las formas de obtener “el pan nuestro de cada día” -mencionado en las antiguas y correctas traducciones de la Oración del Padre Nuestro como “el Pan Supersustancial de cada día”- sustancias sin las cuales es imposible la nutrición y crecimiento del ser interior.

Alfredo Marinelli

Blog Gurdjieff y Ouspensky – Estudio e Investigación

http://gurdjieffouspenskyestudios.blogspot.com.ar/2012/09/la-funcion-de-los-aforismos-en-el.html

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