La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

 

El primero y el segundo son el sueño y el sueño despierto o “conciencia relativa”.

Como se dijo ayer, el primero es un estado puramente subjetivo. El segundo es menos subjetivo; el hombre ya distingue entre el “yo” y el “no yo”, es decir, entre su cuerpo y los objetos que difieren de su cuerpo, y puede, hasta cierto punto, orientarse entre ellos y conocer suposición y cualidades.

Pero no se puede decir que en este estado el hombre está despierto, porque está muy fuertemente  influenciado por los sueños, y de hecho vive más en sueños que en la realidad.

Es útil el recordar que este es el significado interior de numerosas doctrinas antiguas. La que mejor conocemos es el Cristianismo, o la enseñanza de los Evangelios, en la cual la idea de que los hombres viven en el sueño y de que ante todo deben despertar es la base de todas las explicaciones de la vida humana, aunque muy raramente se la entienda como debiera ser comprendida, en este caso literalmente.

Pero la pregunta es: ¿Cómo puede despertar un hombre?

La enseñanza de los Evangelios exige el despertar, pero no dice cómo despertar.

No obstante el estudio psicológico de la conciencia muestra que sólo cuando un hombre se da cuenta de que está dormido, se puede decir que está en el camino del despertar. Jamás podrá despertar si no se da cuenta antes de su sueño.

Estos dos estadossueño y sueño despiertoson los dos únicos estados de conciencia en que vive el hombre. Además de ellos hay dos estados de conciencia posibles para el hombre, pero sólo le son accesibles después de dura y prolongada lucha de observación.

Hay dos estados superiores de conciencia se llaman “conciencia de sí” y “conciencia objetiva”. Generalmente creemos que poseemos la conciencia de sí, es decir, que estamos conscientes de nosotros mismos, o en todo caso que podemos ser conscientes de nosotros mismos en el momento que lo queramos; pero en verdad “la conciencia de sí” es un estado que nos lo atribuimos sin ningún derecho. La “conciencia objetiva” es un estado del cual no sabemos nada. La conciencia de sí es un estado en el cual el hombre llega a ser objetivo para consigo mismo, y la conciencia objetiva es un estado en el cual entra en contacto con el mundo real, u objetivo, del cual ahora está separado por los sentidos, sueños y estados subjetivos de conciencia.

 

En relación con el estudio de los estados de consciencia, es necesario  recordar los diferentes niveles del estado de sueño ó despertar y la conexión de los centros superiores con los estados superiores de consciencia, si no se dá cuenta que está en un bajo estado no se busca el estado más alto.

Debe recordar que su meta es producir estados superiores de consciencia en usted mismo y establecer la conexión con los centros superiores. Los centros superiores poseen muchas funciones desconocidas que no pueden ser descritas en el lenguaje ordinario, pero para que ellos no sean imaginarios, esporádicos hay que saber cómo entrar a la casa. Una forma de distinguir que no se está en un estado elevado es darse cuenta en que centro se está, si se está en las partes motoras desde allí no se tiene acceso. Por eso los ejercicios con atención y cambiar de centro tienen sentido. Lo mismo pasa con los problemas, los problemas  para nuestra mente ordinaria pueden ser imposibles de resolver, en cambio para  los centros superiores el mismo problema carece de importancia. En este sentido se ve claro como la identificación sobredimensiona los problemas e impide el acceso a otro estado de Consciencia.

ACERCA DEL CUARTO ESTADO: John White Prólogo

El estado más alto de consciencia que no conocemos:
Para San Pablo “la fé que trasciende el entendimiento: R. M. Bucke lo denominó “consciencia cósmica”. En el Budismo Zen, el término que le corresponde es satori o kensho; en yoga se llama samadhi o moksha y en taoísmo, “el Tao absoluto”. Thomas Merton utilizó la frase “inconsciente trascendental” para describirlo; Abraham Mazlow creó el término experiencia Plateau; los sufíes hablan de Fana. Gurdjieff lo denominó Consciencia Objetiva una consciencia práctica de todo y la unidad con todas las cosas, mientras que los cuáqueros le llamaban “la luz interior”. Jung se refería a la individuación y Buber habló de la relación entre el Tú y el Yo. Pero cualquiera que sea el nombre de este fenómeno tan viejo y conocido (iluminación, liberación, experiencia mística, etc.) todos están relacionados con un estado de consciencia radicalmente diferente de nuestro entendimiento normal, de nuestra conciencia despierta, de nuestra mente de todos los días.
Por lo demás todos están de acuerdo en que se trata del estado más alto de la consciencia. Una percepción auto transformadora de la unión total de uno con el infinito, más allá del espacio tiempo. Una experiencia de intemporalidad, eternidad y de unidad ilimitada con toda la creación. El sentido social del yo, acaba siendo destruido por una nueva definición del yo mismo. En esa definición del ser, el yo se universaliza, equivale a la humanidad, toda la vida y el universo. Las fronteras tradicionales se rompen medida que el ego trasciende los límites del cuerpo y súbitamente, se convierte en un solo con todo lo que ha existido. El ser se integra con lo que Sri Aurobindo llamó super mente. El ser se hace desinteresado, el ego parece sólo una ilusión y termina el juego del ego. El Maitreyana Upanishad dice al respecto: “habiéndose dado cuenta de que su propio se es el Ser, el hombre se hace desinteresado… Este es el más alto de los misterios.”

 

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