La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

IMPRESIONES

GURDJIEFF

EL HERALDO DEL BIEN QUE VENDRÁ

gurchis

Lo que llamamos “razón” en el hombre, así como en todas las formas externas de vida, no es más que la concentración de los resultados de las impresiones de diferente calidad previamente percibidas, y la estimulación y repetición de éstas provoca varios tipos de asociaciones en el ser.

Las impresiones grabadas poseen tres fuentes de origen, y están sujetas a tres tipos influencias que se ajustan a leyes diferentes. La primera categoría de asociaciones se forma a partir de la percepción involuntaria de impresiones que proceden directamente del mundo exterior y del mundo interior del hombre, como resultado de ciertas asociaciones previas, constantes y repetidas de modo automático. La segunda categoría se forma a partir de la percepción voluntaria de impresiones procedentes del mundo exterior o que han cristalizado en el mundo interior del hombre por medio del pensamiento deliberadamente activo y de verificaciones de la realidad.

Por último, la tercera categoría se origina exclusivamente a partir del proceso llamado
“contemplación-transformada”, que consiste en la confrontación de las impresiones
homogéneas de todos los orígenes, que han sido fijadas, mientras se sigue manteniendo un
contacto continuo entre sus centros interiores y separados.
El almacenamiento en la integridad del hombre de las tres categorías distintas de impresiones enumeradas en los párrafos anteriores, a partir de las cuales se manifestará la psique humana, confirma, entre otras cosas, la verdadera diversidad de los tres estados determinados de la consciencia del hombre y define su calidad e importancia.
la consciencia. La conciencia humana consiste en tres capacidades definidas de manifestación, y estas capacidades, a su vez, están formadas y determinadas por las asociaciones de impresiones que tienen su origen en una de las tres categorías ya mencionadas.
Uno de los tres estados de consciencia que, en el sentido objetivo, se considera el más elevado y deseable en el hombre, está basado exclusivamente en asociaciones de impresiones de la tercera categoría previamente percibidas.
El segundo estado de consciencia está configurado a partir de las asociaciones de impresiones del segundo orden, ya mencionado, que corresponde a las de percepción voluntaria. Al tercer estado de la consciencia humana, podemos atribuirle, sin dificultad alguna, el tipo de consciencia para la que el hombre moderno, en su deseo de enfatizar su gran importancia y sin dudar en ninguna ocasión de la corrección de su denominación, ha adoptado la expresión de “consciencia-en-estado-despierto”.
Este estado de consciencia, a la que el hombre moderno atribuye la mayor importancia, de
acuerdo con las elucidaciones experimentales científicamente organizadas y minuciosamente verificadas, ha demostrado ser producto de impresiones constantemente repetidas, involuntarias y percibidas accidentalmente, así como de impresiones creadas artificialmente y “aprendidas-de-memoria”.
Hoy en día, la mayoría de las personas, como consecuencia de las condiciones de su
existencia que se van deteriorando continuamente, se han acostumbrado a dar prioridad a esta consciencia, a la que se llega a partir de las impresiones que se han mencionado hace un momento, es decir, las percepciones “aprendidas-de-memoria” e involuntarias de impresiones accidentales que recibimos del entorno que nos rodea.
En el hombre que alcanza el grado más alto de consciencia por medio de asociaciones,
compuestas por impresiones de la primera categoría, los procesos de imaginación, memoria, juicio, razonamiento y pensamiento no son más que una cristalización automática, que resulta de los llamados “esfuerzos concentrados”, a cuyo proceso él se refiere con el altisonante nombre de “atención”, mientras que estas impresiones ya cristalizadas y percibidas automáticamente, y las susodichas manifestaciones no son más que el resultado de impresiones previamente repetidas y accidentales, o, dicho de otro modo, todos los procesos del mundo interior de este hombre consisten en un simple repaso automático de varias combinaciones de las experiencias repetidas con frecuencia de las, por llamarlas de algún modo, impresiones “antiguas”. Y las manifestaciones de este hombre en la vida diaria, todos sus impulsos, pensamientos, sentimientos, palabras, convicciones, creencias y acciones radican de modo exclusivo en el material de dichas impresiones en sus varias combinaciones, cristalizadas en su integridad.

 

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