La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

GURDJIEFF Y EL DINERO DE William Patrick Patterson

GURDJIEFF Y EL DINERO DE  William Patrick Patterson 

SEGUNDA PARTE

PRIMERA PARTE (ver aquí)

Gimnasia Mental

jtglassesmoustacheToomer vio que lo que Gurdjieff le estaba haciendo pasar mentalmente, se parecía mucho a hacer los movimientos físicos y las danzas. Escribió Toomer: “Encuentras tu mente y tu psique pasando por gimnasias que requieren que tu mundo interior realice hazañas de coordinación y resistencia, muy similares a las requeridas del cuerpo en los ejercicios y bailes demostradas por Gurdjieff y sus alumnos, cuando éste llegó por primera vez a este país en 1924 (cuando conoció a Gurdjieff). Fui testigo personalmente. Esto que he escrito, y mucho más, fue agitado en mi interior debido al hecho de que me pidieron un adicional de trescientos dólares, en las circunstancias que he descrito. No todos los días uno experimenta tal ‘sacudida’. ”

Lo que sigue es el recuerdo de Toomer de su experiencia con Gurdjieff en 1934-35 sobre dicha “cuestión material.” Para entender lo que está sucediendo debajo de las palabras y los hechos, hay que recordar que Gurdjieff usaba el dinero como una herramienta de enseñanza. Muchas veces Gurdjieff enfatizaba de que nadie más podía usar sus técnicas especiales. Pero eso, por supuesto, no ha evitado que algunos falsos Gurdjieffianos (seguidores de Gurdjieff), usaran lo económico para explotar y acosar a sus estudiantes en nombre de Gurdjieff.

Ayer por la mañana, ya informado por Gurdjieff que él dejaría América hacia Francia hoy, sabiendo que no tenía dinero suficiente para este propósito, le di doscientos dólares. Apenas el dinero estuvo en su bolsillo él comenzó a trabajar sobre mi yendo por más. Me invitó a almorzar. Yo sabía para qué era eso. Acepté. Acepté por un conjunto de razones y también porque tenía un cuestión inmediata que habia querido poner a prueba. A las dos, me presenté yo en su apartamento de una habitación y una cocina, en la calle West 69th, repleto con no sé cuántas maletas y baúles apilados.

El idiota Unico

El almuerzo, preparado por él mismo, estaba listo. Sus manuscritos no publicados estaban extendidos en la cama. Cuando entré se levantó, diciendo que estaba cansado. Por mi sensación de las cosas me di cuenta de que no se iba de América al día siguiente.

La comida, al igual que toda la comida que él prepara, era increíble, original, diferente a cualquier comida que haya probado en cualquier otro lugar. Como de costumbre, el vodka es vertido y el brindis a los idiotas comienza. En primer lugar para la salud de todos los idiotas comunes. Habiendo bebido la mitad de un vaso a todos los idiotas comunes, comenzamos a comer. Una carne de la cual no conocía el nombre. Pescado ahumado, realmente ahumado y realmente delicioso. Ensalada con aderezo de mostaza al vinagre de vino.

“El Hijo del hombre, que come y bebe …”

Siempre que preside una mesa Gurdjieff tiene un cierto encanto y señorío. Devora su comida y piensa bien de usted si hace lo mismo. Siempre cuando está comiendo, es suntuoso, pródigo, de instintiva generosidad. Un joven ruso mecanógrafo había venido a hacer su trabajo de la tarde. Gurdjieff lo sienta a la mesa con nosotros y le suministra toda la comida que podría comer; comida que no podría comprar en cualquier restaurante aquí o en Europa.

Los brindis ya estaban borrachos, escalando de los idiotas comunes a los súper idiotas, los archi idiotas, idiotas sin remedio, idiotas compasivos, idiotas retorcidos, idiotas cuadrados, idiotas redondos … En cada brindis medio vaso de vodka bajaba por la compuerta. Después de cada trago se comía una cantidad considerable de comida. La vida era jovial, suave, expansiva… con la cantidad justa de entusiasmo para acompañar la ingesta de comida por los hombres. El mismo, por cierto, se hace llamar el idiota único. El idiota único, es el veintiuno en la escala: Rara vez se llega a un brindis a esa altura. Gurdjieff garantiza de que mientras todo el mundo termina abajo de la mesa, él va a bailar arriba de ella.

También, por cierto, es generalmente entendido por todos los que comen y beben con él, que Dios es su heredero, y cuando él muera Dios entonces se convertirá en el idiota único. El plato principal del almuerzo presente consistió en cuatro pollos jóvenes, divididos a la mitad, por debajo las patatas, pequeños cortes de alguna carne extraña por encima, todo cocinado junto en una sartén profunda con una salsa de color dorado en el fondo. Un plato realmente delicioso; y mientras estábamos comiendo, tomando la carne del hueso con los dedos, Gurdjieff comentó con una sonrisa que este alimento por si solo, sin ningún tipo de esfuerzo adicional por parte del hombre, sería suficiente para llevarlo al paraíso. Por supuesto, agregó, la comida debería ser comida no una sola vez, sino siempre.

El almuerzo terminó y fumamos, Gurdjieff momentáneamente reclinado en la cama, apoyado en un codo. Tenía que alumnos7levantarse para mostrarle al mecanógrafo dónde comenzar. Ya de pie, se acordó de un negocio conmigo.

Una Oficina original

Para este negocio reparamos en el cuarto de baño, una “oficina original” como Gurdjieff había dicho antes en ocasiones de anteriores visitas a su privacidad, el único lugar privado en el apartamento, ahora con dos mecanógrafos en la habitación principal y por el aire payacesco de las máquinas de escribir golpeando por allí…

En esta oficina original había apenas espacio suficiente para nosotros dos. En mi mente vino la frase: “‘¿No entraría a mi sala de juegos? “, dijo la araña a la mosca.”

Ya en el baño nos escondimos, no sin antes montar una ceremonia. La esencia del negocio era esta. No saldría mañana para la Isla a Francia, cosa que yo ya sabía. Se tomaría una semana desde ahora para irse a París. Ahora, este retraso hizo que ciertas cosas se hagan necesarias.. Por supuesto, me dije a mí mismo. Lo necesario es que envíe doscientos cincuenta dólares (Ah!, me dije a mí mismo) a Francia por cable y por adelantado, antes de su llegada. Es necesario que él tenga dinero para vivir mientras esté todavía en Estados Unidos. En resumen, necesitaba unos trescientos treinta dólares. Por esta suma dependía exclusivamente de mí, naturalmente. Era posible para él conseguirlo en otra parte, pero por razones que surgen de sus políticas con diferentes personas, y también por causa de sus objetivos, no quería hacer un llamado a esas personas en ese momento para esa necesidad. Dependía de mí. Dio su palabra de honor que en cuatro meses me iba a devolver el dinero. No sólo iba a pagarme, sino que tendría un lugar en sus futuras creaciones. Sin embargo, si le fallara, él y todo el trabajo se irían por la chimenea, ya que ésta era la hora crítica.uss

Yo escuchaba. Asentía con la cabeza. Sonreía. Interiormente yo tenía los mismos sentimientos inquietantes despertando en mí situaciones similares en el pasado, cuando había trabajado en mi el tema del dinero, sentimientos similares a los que había despertado en otros, sentimientos que en algunos casos los habían alejado de él con disgusto y enojo y la convicción de que él estaba usando su poder sólo para obtener dinero, dinero, y más dinero sin cesar.

Me acordé de otros tiempos, otras “horas críticas”, en la que había que poner de mí, y se me ponía en el papel de la única persona que podía salvar la situación. Me retorcí, porque me molestaba que se me trabaje de esta manera. Me retorcí. Yo sabía, y yo sabía que él sabía, que era sólo por mi sentido positivo hacia él, debido a mi experiencia positiva y creencia en su trabajo y sus ideas, que me había dejado caer en esta situación, donde se me podía demandar con cierta eficacia. Me retorcí y no podía creer que iba a tratar de trabajar en mi el truco de siempre otra vez, sabiendo que fue ese truco el que me alejó de él la primavera anterior poco después de su llegada a este país. Me sentí muy mal, porque este comportamiento de su parte volvía a poner mi fe en él a una dura prueba, amenazando con colapsar todo sentimiento positivo que tenía, amenazando con socavar las mismas creencias y esperanzas sobre las que mi vida se había descansado y conmovido desde 1924.

¿Quién es Gurdjieff?
¿Qué podría haber en la mente de este hombre? ¿Quién y qué era? ¿Cuáles eran sus propósitos? ¿Qué objetivos tenía para alumnos2mí, si es que los había? ¿Qué objetivos tenía para la gente del mundo? ¿Era yo un mero instrumento? ¿Era yo ni siquiera eso, tan nada desde su punto de vista, que ni siquiera considerara la forma en que me usaba o no? ¿Era, como algunos reclamaban, un loco? ¿Conocía, como algunos también afirmaban, las leyes psíquicas, pero era esencialmente estúpido en sus relaciones prácticas con la gente? Si supiera nada de mí, ¿cómo iba a saber que yo estaba listo y dispuesto a hacer todo lo que posiblemente podría respecto a una necesidad real suya que yo pudiera atrapar y comprender, mientras me arrojaba esas tácticas de manipulación complicadas?
O por el contrario, estaba ahora bajo el disfraz de esta, para mí, propuesta de mal gusto, tratando de hacer algo por mi bien? Me acordé de un dicho de él:-“Los medios son míos. Usted busca el resultado en sí mismo”. También recordé:” Usted puede ver sólo el presente; Yo veo en términos de cien años. “Entonces era que él estaba produciendo en mí una cierta tensión necesaria? ¿Me estaba mostrando, de manera que yo no pudiera dejar de ver por mí mismo, que por toda mi profesada profunda y gran creencia en el trabajo, podría ser expulsado por sentirme irritado por algo relativamente trivial? Obviamente, mis declaraciones de valor no eran más que meras declaraciones si de repente reaccionaba y repudiaba todo por el mero hecho de que él haya hecho girar un tornillo en mí.
Esto es lo que es tan horrible sobre las situaciones con Gurdjieff. Las situaciones mismas son siempre exigentes, y no se puede llegar a una reconciliación segura o comprensión fija, ya que por cada hecho hay una contrapartida, por cada razón una razón en contra, por cada pedacito de “mala” conducta, otro poco de “buen” comportamiento, para cada “hijaputez”, una cosa santa revelándose…
¿Por qué manipular?
Gurdjieff hablaba. Dijo, entre otras cosas: “No es para mí.
Yo no soy nada”. De repente con absoluta sinceridad, dije: “Yo siento lo mismo. No soy
nada “. Y yo lo sentía. Sentía que no era importante en lo más mínimo. Sentía que había
alcanzado el límite de mis posibilidades. Sentía que no había más utilidad en seguir exigiéndome, no en relación con él, no en relación con cualquier cosa, pero sobre todo no para
conmigo mismo. Me sentía desinteresado, sin ego. Sentí que con gusto estaba dispuesto a dar todo lo que era
y todo lo que tenía si fuera de algún servicio a los demás. Sentí que otros trescientos de dólares no eran nada en absoluto para contribuir a su trabajo, si realmente fuera un
trabajo, si realmente estaba destinado a ser de un gran servicio a la humanidad.
¿Qué eran trescientos dólares? ¿Qué eran tres mil o trescientos mil dólares? En cada mes y año americanos tales sumas son malgastadas en cosas no esenciales, apostadas y perdidas en proyectos de ningún beneficio real para
cualquier persona, incluso si tienen éxito, esas sumas y sumas mucho más grandes se hunden en
barcos de guerra y en los diversos instrumentos de la guerra del hombre contra el hombre. Trescientos dólares para un servicio creativo? Era demasiado poco para dar.
14-bigPero si sólo esta suma se necesitaba para esta justa necesidad, entonces ¿por qué manipular? ¿Por qué no una petición directa para que yo pudiera responder con una mano abierta? ¿Por qué no hacerlo de una manera que me asegurara que la suma se utilizaría así, que después de que hubiera dado los trescientos no me encontrara a mí mismo trabajando para juntar quinientos dólares más, y así sucesivamente, una y otra vez hasta terminar arañando los centavos, o hasta que yo, como otros antes que yo, me desilusione y amargado me separe de él por completo?
Salimos del baño y llevamos las sillas a la sala principal, la máquina de escribir seguía golpeando y traqueteando. Fumamos y bromeamos. Le hice a Gurdjieff ciertas preguntas sobre mí mismo. Me dijo que yo no tenía derecho a saber. Le pregunté: “Si yo no lo merezco entonces, ¿quién? Su respuesta fue que nadie merecía. Le pregunté: “Entonces, para quien está haciendo todo este trabajo? ” Voy a vivir para las generaciones venideras “, dijo. “Es para ellos”.
De nuevo, como en el pasado, él frustró este tipo de preguntas, se negó a darme esta clase de garantía.. que no iba a obtener nada en estos términos de él. En mi mente el pensamiento: “Yo no cuento. Incompleto pero no importante”. En mis sentimientos estaba el sentimiento: ” Nada más es posible para mí”. Así que entonces, ¿con qué utilidad puedo estar con los demás? No podía sentir que dando un adicional de trescientos dólares se le daría un uso real a ese dinero. Sería quemado rápidamente, como las sumas en el pasado habían sido quemadas yéndose como el humo por la chimenea. Cuando fuera a mi casa debería enfrentarme con mi esposa por ello. Mi esposa no querría saber nada porque ella, como cualquier ser humano cuerdo, estaría convencida de que había sido arrastrado, convencida de que Gurdjieff quería volver a verme solo para obtener dinero de mí otra vez, sabiendo que me había casado con un mujer de familia rica. ¡Qué situación infernal diabólica. O, tal vez, una situación de purgatorio…
Recordé su idea del valor del sufrimiento. Yo estaba sufriendo. Recordé una frase memorable de que éste es la llave para el significado de la obra completa y el método: “A esta altura usted ya se habrá dado cuenta de que sólo se tiene a sí mismo para enfrentarse; por lo tanto agradezca a los que le dan esa oportunidad.”  Yo luchaba conmigo mismo internamente, preguntándome si sería sabio o tonto darle las gracias.
“Oh vosotros, hombres de poca  fe”, dijo una voz dentro de mí.
Él estaba listo para su descanso de la tarde. A partir de las 6 o 7 a.m. trabaja en su último escrito en el restaurante El Niño. Si vas a verlo lo encuentres allí en una mesa, discreto como cualquiera de los clientes del restaurante, excepto por su práctica inusual de escribir toda la mañana completamente absorto y concentrado, sólo haciendo una pausa para breves intervalos de beber café. Alrededor del medio día sale a hacer compras para el almuerzo. Luego regresa a su apartamento y cocina. Él come y bebe, y bebe una cantidad de vodka o licor de manzana para relajarse. Ya habíamos pasado por todo; ahora, alrededor de las 3:30 quería obtener todos los beneficios de la relajación. Me invitó a cenar esa misma noche diciendo que iba a cocinar un plato especial para mí, lo que yo quisiera. Sonreí. Al salir estaba tirando de la colcha de la cama, preparándose para dormir durante una hora más o menos en el ambiente del mecanógrafo y el traqueteo de la máquina.
Mientras caminaba hacia el metro y de allí a casa, recordé muchas cosas. Con el vodka dentro también esperaba a relajarme. La situación no me permitía dejarme ir.
Me acordé de mis encuentros con él la primavera anterior poco después de su llegadagurdjieff0
de Europa. No lo había visto desde hacía varios años. Al enterarse de que yo estaba en Nueva
York le pidió a alguien que me llame, diciendo que el señor Gurdjieff quería verme en El Niño esa noche. Fui. No lo encontré bien. Su salud era mala y se le notaba
Estaba ictérico parecía como si hubiera sido recién traído de un molino, estaba trabajando
bajo una fuerte presión incesante, física y mentalmente y en todo sentido. Acercándose a mi me habló de ciertas dificultades en Francia, dijo que ahora realmente me necesitaba. En el pasado no pero ahora si. Habló sobre el futuro e hizo alusión a ciertas recompensas que podrían ser mias entonces, si yo le ayudaba ahora. Profundamente conmovido le respondí que él ya había hecho una cantidad inestimable por mí, y que por gratitud, sin pensar en la recompensa adicional, con mucho gusto haría todo lo posible para ayudarlo a enfrentar su extremo presente.

CONTINUARÁ

3 comentarios

  1. Pingback: GURDJIEFF Y EL DINERO | EL CUARTO CAMINO

  2. Las consideraciones de Toomer agregan datos a la dificultosa cuestión del pago del crecimiento esotérico. Me gustó.
    Mas importante es recordar los sentimientos que surgen cuando uno tiene que aportar para crecer que en la Argentina actual son iguales(o superiores) a los que sentían los norteamericanos por el dólar.
    Cuando uno se armoniza, solo es el Ser (que comienza a hacerse presente) el que determina la dirección del Camino y el esfuerzo (también económico) que hay que realizar para avanzar en el Trabajo.
    Me gusta este tema porque es uno de mis rasgos psicológicos negativos contra los que tuve que luchar.(la avaricia).
    buen aporte. Gracias

    25 septiembre, 2013 en 10:58

    • Qué cierto lo que decís, este tema que parece histórico o de alguien del pasado Toomer, en realidad se actualiza en nosotros cada día, pero más en situaciones en las que hay que pagar. Hoy pensaba que se toman las cosas sin darle el peso que corresponde, en realidad son concretas, en cada una de ellas se presenta una oportunidad de vernos. Aveces hay que ayudar económicamente para recibir ayuda, otras veces es dar sin mirar y otras es hacer, pagar todo lo que pueda lo que este a mi alcance… pero seguro siempre el trabajo es un poco más que quedarme con “mi yoito” avaro.

      27 septiembre, 2013 en 12:25

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