La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Introducción a parecer de Ouspensky por Merrily E. Taylor

CONSCIENCIAAl aproximarse a cualquiera de los trabajos publicados de P. D. Ouspensky, desde Tertium Organum (aparecido por primera vez en Rusia en 1912 y reeditado muchas veces desde entonces) hasta esta nueva colección de trabajos cortos, es importante recordar que el mismo Ouspensky tenía escasa fe en la palabra escrita como método básico de búsqueda de la verdad. No es que O. (como le llamaban entre los miembros de su círculo) tuviera ningún desprecio por la erudición o por el deseo de acceder al conocimiento. Lector voraz, aunque selectivo, Ouspensky tenía seis años de edad cuando leyó por primera vez a Turgenev (una clara indicación de extraordinario talento a una edad tan temprana).

A los doce años había devorado casi toda la literatura de ciencia natural y de psicología a la que tenía acceso. A los dieciséis, según su propio testimonio, había decidido no seguir estudios académicos, sino concentrarse más bien en aquellos aspectos de conocimiento que estaban fuera y por encima de los campos tradicionales de estudio. “Los profesores estaban matando a la ciencia”, decía, “de la misma manera que los sacerdotes estaban matando a la religión”. Ninguna de las ciencias establecidas iba suficientemente lejos, asentía él, en la exploración de las otras dimensiones que sin duda existían; se paraban, como Ouspensky ouspenskyseñalaba, en una “blanca pared”.

La consiguiente reluctancia de Ouspensky a depender de lo escrito como medio de transmitir conocimiento estaba basada en dos puntos fundamentales, ambos integrados en el sistema que enseñaba. En primer lugar, estaba la importancia de trabajar en el propio desarrollo personal con, y gracias a, un entorno proporcionado por una escuela o grupo estructurado.

La filosofía de Ouspensky estaba basada en la idea de que el hombre era una máquina, que pasaba por su existencia en un estado mecanicista semejante a un sueño, y que para aprovechar su pleno potencial tenía que despertar por medio de un disciplinado intento de “auto recuerdo” para ser capaz de estar completamente consciente en cualquier momento. El auto recuerdo era difícil, requiriendo una serie de pasos en un orden definido junto con la ayuda de una escuela; la recompensa final, por medio del auto estudio, el control y la transformación de las emociones negativas, era la adquisición de la consciencia objetiva.

Este era un estado de vigilia en el cual un hombre, liberado de su estado de “soñar

despierto”, sería capaz de ver la realidad superior (“el conocimiento esotérico”) invisible para él en su subdesarrollado nivel de existencia ordinario.

La clave de todo esto, evidentemente, era el trabajo proporcionado por la escuela basado en el principio de que el desarrollo del conocimiento y el crecimiento del ser deben ir parejos para que haya un entendimiento correcto. A diferencia de muchos otros sistemas, el de Ouspensky puede no tener éxito para el individuo aislado a través de la contemplación o ser comprendido únicamente mediante el ejercicio de la facultad intelectual. Fue por esa razón por la que Ouspensky enfatizó, a lo largo de toda su vida, que “el sistema no podía ser aprendido de ningún libro”. Aunque algunos capítulos de su libro En busca de lo milagroso:

Fragmentos de una enseñanza desconocida fueron en ocasiones leídos en voz alta a antiguos miembros de sus grupos de Londres, se usaron allí no sólo para suscitar discusión, sino también para mostrar el nivel e intensidad del trabajo del grupo ruso original. Todos los libros de Ouspensky deben, por consiguiente, ser considerados como introducciones al trabajo del sistema más bien que como “libros-guía” para la comprensión de dicho trabajo.

La segunda razón fundamental para las dudas de Ouspensky sobre el valor del libro como instrumento didáctico fue el considerable respeto que el mismo sentía por el poder de la palabra. Ouspensky se había ganado la vida como reputado periodista en la Rusia pre revolucionaria y era bien consciente tanto de su efectividad como de su dificultad. Las palabras reunidas correctamente en una pagina pueden transmitir un pensamiento como no podría hacerlo el habla ordinario; por otro lado, un escrito menos que perfecto podría, por su misma ambigüedad, oscurecer más de lo que revelara. Era tan consciente Ouspensky de la importancia de la palabra correcta en el contexto correcto que a menudo revisaba un manuscrito una y otra vez, pasando años desde su primera versión. Un ejemplo típico es su novela La extraña vida de Ivan Osokin, escrita en 1905 pero no publicada hasta 1915. Varios libros suyos, incluyendo el bien conocido En busca de lo milagroso: Fragmentos de una enseñanza desconocida, nunca obtuvieron su aprobación para ser publicados en absoluto.

En busca de lo milagroso apareció como manuscrito ya en 1925, fue leído en voz alta a miembros de los grupos de Ouspensky en Londres en los años treinta, pasó unas cuantas revisiones y aun estaba sin publicar a la muerte de Ouspensky, en 1947.

CUARTOLa gente que conoció bien a Ouspensky y que asistió a sus reuniones a menudo recuerda su énfasis en la selección de la palabra correcta para definir una situación dada, su negativa a enredarse con jergas religiosas y filosóficas y su convencimiento de que ninguna afirmación es valida sacada de su contexto. Uno de sus antiguos alumnos comentaba que: si alguien empezaba una pregunta con “el señor Ouspensky dijo la semana pasada…” él escucharía toda la pregunta y después diría: Pero, ¿en conexión con qué dije yo eso? También ellos recuerdan su respeto por la más bien impresionante autoridad de la obra publicada; esto es,

la perspectiva de que una vez que una filosofía es capturada en un libro esta en peligro de SER ENTERRADA ALLÍ, SUJETA A DISECCIÓN SIN FIN O TOMADA COMO EVANGELIO Y ACAbando tan MUERTA como las leyes de los medos y los persas. DE AHI EL CONVENCIMIENTO DE Ouspensky del riesgo de decidirse a publicar un libro y su cuidado al tomar la decisión de ver su propia obra entre tapas duras.

 

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4 comentarios

  1. Lourdes Olvera

    Que tengan una fructífera reunión , desde México, D.F. un abrazo.

    19 septiembre, 2013 en 22:25

  2. Pingback: Contexto y verdad

    • Muy lindo comentario, gracias por dejar tu opinión.

      2 octubre, 2013 en 0:40

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