La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

UN CENTRO DE ASOCIACIONES LLAMADO APARATO FORMATORIO

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EL APARATO FORMATORIO:
A través de conversaciones me he dado cuenta que la gente tiene una idea equivocada acerca de uno de los centros, y que esta idea equivocada crea muchas dificultades.
Me refiero al centro del pensamiento, es decir, a nuestro aparato formatorio. Todos los estímulos provenientes de los centros son transmitidos al aparato formatorio, y todas las percepciones de los centros también se manifiestan a través del aparato formatorio. Este no es un centro, sino un aparato. Está conectado con todos los centros. Por su parte, los centros están conectados entre sí, pero estas conexiones son de una clase especial. Existe cierto grado de subjetividad, una medida de la fuerza de las asociaciones que determina la posibilidad de intercomunicación entre los centros. Si tomamos vibraciones entre 10 y 10.000, entonces dentro de esta gama existen muchas gradaciones divididas en los grados específicos de la fuerza de asociaciones requerida para cada centro. Solamente las asociaciones de cierta fuerza
en un centro evocan las asociaciones correspondientes en otro; sólo entonces puede darse un estímulo a las conexiones correspondientes en otro centro.
En el aparato formatorio las conexiones con los centros son más sensibles, porque todas las asociaciones llegan hasta él. Cada estímulo local en los centros, cada asociación, provoca asociaciones en el aparato formatorio. En el caso de las conexiones entre los centros, su sensibilidad está determinada por cierto grado de subjetividad. Sólo si el estímulo es bastante fuerte puede ponerse en movimiento un rollo 1 correspondiente de otro centro. Esto puede suceder solamente con un estímulo muy fuerte de una velocidad dada, cuyo grado ya se ha establecido en cada persona.
El sistema de trabajo de todos estos centros es igual. Cada uno incluye muchos otros más pequeños. Cada uno de los más pequeños está diseñado para una clase específica de trabajo. Por eso, todos estos centros son iguales en cuanto a su estructura, pero su esencia es diferente.
Los cuatro centros están compuestos de materia animada, pero la materia del aparato formatorio es inanimada. El aparato formatorio es simplemente una máquina, tal como una máquina de escribir, que transmite cada impacto.
Para mí, la mejor manera de ilustrar el aparato formatorio es por medio de una analogía. Es como una oficina con una mecanógrafa. Cada papel que entra llega a ella; cada cliente que entra se dirige a ella. Ella responde a todo. Las respuestas que da se caracterizan por el hecho de que ella, en sí misma, es solamente una empleada, no sabe nada; pero tiene instrucciones, libros, archivos y diccionarios en los estantes. Si tiene lo necesario para buscar alguna información particular, lo hace y responde en forma correspondiente; si no lo tiene, no contesta.
Esta fábrica tiene cuatro socios ubicados en cuatro diferentes cuartos. Estos socios se comunican con el mundo exterior por medio de ella. Están conectados con su oficina por teléfono.
Si uno de ellos le telefonea y le dice algo, ella tiene que transmitirlo. Ahora bien, cada uno de los cuatro gerentes tiene un código diferente. Supongamos que uno de ellos le envíe algo para ser transmitido exactamente. Dado que el mensaje está codificado, ella no puede
pasarlo tal como está, porque un código es algo arbitrariamente acordado. Ella tiene en su oficina una cantidad de clisés, formularios y signos que se han acumulado a través de los años. Según con quien esté ella en contacto, consulta un libro, descifra y transmite.
Si los socios quieren hablar entre sí, no hay medio de comunicación entre ellos. Están conectados por teléfono, pero este teléfono puede trabajar solamente cuando hace buen tiempo y en condiciones de calma y quietud que raramente se presentan. Dado que tales condiciones son raras, ellos envían mensajes por la central telefónica, es decir, la oficina.
Debido a que cada uno tiene su propio código, es trabajo de la mecanógrafa el descifrar y volver a cifrar estos mensajes. En consecuencia, el descifrar depende de esta empleada, para la cual el negocio no tiene interés ni importancia. Tan pronto como termina el trabajo rutinario de cada día, se va a su casa. Su modo de descifrar depende de la educación que ha recibido; las mecanógrafas pueden tener diferente educación. Una puede ser tonta, otra. puede ser una buena mujer de negocios. Hay una rutina establecida en la oficina y la mecanógrafa 1 Nota del traductor: Cilindro fonográfico o una cinta magnética. actúa de acuerdo a ésta. Si ella necesita cierto código, tiene que sacar uno u otro cliché. De manera que utiliza cualquiera de los más frecuentemente usados, que por casualidad tenga a mano.
Esta es una oficina moderna y tiene un gran número de aparatos mecánicos, de modo que el trabajo de la mecanógrafa es muy fácil. Raramente está obligada a emplear la máquina de escribir. Hay toda clase de invenciones, tanto mecánicas como semimecánicas; para cada clase de pregunta hay etiquetas ya hechas que se colocan de inmediato.
Además, naturalmente, hay que tomar en cuenta las características que casi siempre se encuentran en todas las mecanógrafas. Son generalmente jovencitas de romántica disposición que pasan el tiempo leyendo novelas y encargándose de su correspondencia personal. Una mecanógrafa es habitualmente coqueta. Se mira constantemente en el espejo, se empolva la cara y se ocupa de sus propios asuntos, porque sus jefes rara vez están allí. A menudo no capta lo que se le dice con exactitud, sino que distraídamente oprime el botón equivocado que hace aparecer un cliché en vez de otro. ¿Qué le importa a ella? ¡Los gerentes vienen tan raramente!
Del mismo modo en que los directores se comunican entre sí a través de ella, así lo hacen con la gente de afuera. Todo lo que entra o sale tiene que ser decodificado y recodificado. Su trabajo es el decodificar y recodificar todas las comunicaciones entre los gerentes, y después enviarlas a su destino. Lo mismo pasa con la correspondencia que llega: si está dirigida a uno de los gerentes, ella la despacha en el código apropiado. Sin embargo, comete errores con frecuencia y dirige a uno de ellos algo en un código equivocado. Este lo recibe y no comprende nada. Esta es una imagen aproximada del estado de cosas.
Esta oficina es nuestro aparato formatorio, y la mecanógrafa representa nuestra educación, nuestros puntos de vistas automáticamente mecánicos, clisés locales, teorías y opiniones que se han formado en nosotros. La mecanógrafa no tiene nada en común con los centros y, en realidad, ni siquiera con el aparato formatorio. Pero ella trabaja allí y ya les he explicado lo que esta muchacha significa. La educación no tiene nada que ver con los centros. Un niño es criado así: “Sí alguien te da la mano, debes asumir esta postura.” Todo esto es puramente mecánico: en tal caso, hay que hacer tal cosa. Y una vez establecido, así queda. Un adulto es igual. Si alguien le pisa un callo siempre reacciona de la misma manera. Los adultos son como los niños y los niños son como los adultos: todos reaccionan. La máquina trabaja y seguirá trabajando de la misma forma de aquí a mil años.
Con el tiempo se acumula una gran cantidad de etiquetas en los estantes de la oficina. Mientras más vive un hombre, más etiquetas hay en la oficina. Está arreglada de manera que todas las etiquetas de una clase similar se guardan en el mismo archivador. Así, cuando llega una pregunta, la mecanógrafa empieza a buscar una etiqueta apropiada. Para hacer esto, ella debe sacarlas, revisarlas y ordenarlas hasta que encuentra la correcta. Mucho depende de lo ordenada que sea la mecanógrafa y en qué estado guarde sus archivos de etiquetas. Algunas mecanógrafas son metódicas, otras no tanto. Algunas los mantienen en orden, otras no. Una puede poner una pregunta que llega en un cajón equivocado; otras no. Una encuentra inmediatamente una etiqueta, otra busca por mucho tiempo y revuelve todo mientras está buscando.
Nuestros así llamados pensamientos no son más que estas etiquetas sacadas del archivador. Lo que llamamos pensamientos no son pensamientos. No tenemos pensamientos: tenemos diferentes etiquetas, coCFrtas, abreviadas, largas, pero nada más que etiquetas. Estas etiquetas son trasladadas de un lugar a otro. Las preguntas que llegan de afuera son lo que recibimos como impresiones. Estas manifestaciones, estas preguntas, vienen no sólo de afuera, sino también de diferentes partes de adentro. Todo esto tiene que ser recodificado.
Todo este caos es lo que llamamos nuestros pensamientos y asociaciones. Al mismo tiempo un hombre sí tiene pensamientos. Cada centro piensa. Estos pensamientos, si es que hay algunos y si alcanzan a llegar al aparato formatorio, le llegan sólo en la forma de estímulos y son entonces reconstruidos, pero la reconstrucción es mecánica.

 

Gurdjieff

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