La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Consciencia en Cuarto Camino

ESTADO DE RECOGIMIENTO: Gurdjieff por Jeanne de Salzmann

PROFUNDIZAR EN LO QUE GURDJIEFF LLAMABA:

eneadanzas ESTADO DE RECOGIMIENTO 

Necesito regresar todo el tiempo y profundizar en lo que Gurdjieff

llamaba «el estado de recogimiento» hasta que se vuelva indispensable

para mí. Es un estado en el cual todos mis centros tratan de ponerse

de acuerdo para conocer ese ser que «yo soy». Todos los centros se

interesan en la misma pregunta; se cuestionan, se acercan y se recogen.

Cuando están verdaderamente juntos, yo puedo «ser» y puedo

hacer algo conscientemente, sólo cuando ellos están juntos.

Cuando estoy en mi estado ordinario, soy tomado por las asociaciones

de lo último que ha tocado mi amor propio: la vanidad o la envidia.

Esto constituye mi pensamiento inconsciente. Cuando estoy en

estado de recogimiento, tengo otra calidad de pensamiento; mi pensamiento

no divaga, no se sale de mí. Con las asociaciones, divaga,

pero cuando me recojo, se queda en mí. Tampoco mi sentimiento se

proyecta. Estoy ocupado en sentir que «yo soy». Cuando estoy recogido,

mi pensamiento está consciente, pero sólo cuando estoy recogido.

Quiero aprender a estar en un estado más recogido, pero no puedo,

porque mi pensamiento, mi sensación y mi sentimiento no están armonizados

en una misma acción. Tengo una sensación de mi cuerpo,

pero mi sentimiento es indiferente a ella. Pienso en mí, pero mi cuerpo

está ocupado en otra cosa. Y sin embargo, es eso lo que soy: un cuerpo,

un pensamiento, un sentimiento. Lo sé, pero no puedo sentirlos

al mismo tiempo. Ellos no tienen la misma intensidad ni están orientados

en la misma dirección. Me siento dividido, inseguro.

Al verlo, algunas tensiones caen y me encuentro menos en la superficie.

Mi atención es más penetrante, va hacia las profundidades.

Yo me relajo, no por el hecho de relajarme, sino porque mientras más

suelto, más fuerte se hace el movimiento de recogerme, de reunirme

conmigo mismo. Me relajo, me suelto, para sentirme contenido en

mí mismo. Me concentro en el punto donde mis pensamientos llegan

y desparecen. Miro más allá. No trato de suprimir los pensamientos.

Veo que son sombras, son fantasmas. Los dejo flotar. No tienen sustancia.

La sustancia está en la fuente.

La mente es capaz ahora de un verdadero silencio, de una tranquilidad.

Sin esa tranquilidad de la mente, que, a partir de su propia actividad,

ha visto formarse un centro separado del resto que la limita,

ella nunca será capaz de conocer su propio movimiento. Y su movimiento

es inmenso, desmesurado. Nuestro instrumento de búsqueda

es nuestra mente, tanto así que ella no se deja sugestionar por las respuestas

ya hechas. ¿Puede la mente estar en un estado de no saber?,

¿puede estar en un estado que sea verdad, simplemente un hecho y

no una afirmación? Si ella puede permanecer frente a eso, aceptarlo

como una verdad, sentirse pobre en conocimiento, la mente puede en

realidad estar en un estado de no saber que es la más alta forma de

pensamiento. Entonces, la mente se vuelve aguda, profunda, clara,

sin límites, y puede recibir algo nuevo.

Estoy aquí, tranquilo, sin saber lo que soy, sin hacer esfuerzos repetidos

por saberlo. Veo que el saber no puede ser atrapado. Mi mente

se ha vuelto tranquila, sin movimiento, relacionada con una sensación

de esa tranquilidad y con un sentimiento de ese estado de ser. Es una

tranquilidad, no un vacío. En ese estado de recogimiento, una realidad

comienza a obrar en mí. No soy yo quien la conoce, sino ella la que

se hace conocer. Para dejar que su acción obre, siento la necesidad

de soltar y de relajarme naturalmente. Todos mis centros son más sensibles,

más agudos, más penetrantes. Hay capas de mí mismo que

nunca he penetrado. Al verlo, me hago libre.

Jeanne de Salzmann, LA REALIDAD DEL SER


EL QUE VIGILA JEANNE DE SALZMANN

EL QUE VIGILAAlexander Salzmanns

EL QUE VIGILA Jeanne De Salzmann, La Realidad del Ser

No vemos nuestro estado de sueño. En ese estado pensamos en el

trabajo; pensamos «Yo quisiera estar presente». Pero el esfuerzo de

estar presente es algo muy diferente. Es un esfuerzo en la dirección

de la conciencia. Uno debe llegar a saber si es consciente o no de sí

mismo en un determinado momento y debe reconocer todos los ni-

veles de esa conciencia. Su presencia o ausencia puede así ser probada

por un acto interior de observación.

Estoy frente a algo que no conozco. Estoy frente a un misterio, el

misterio de mi Presencia. Debo sentir que no puedo pretender conocer

ese misterio con mis medios ordinarios. Si comprendo, al menos mentalmente,

lo que significaría estar presente, con todos los elementos

de mi Presencia, y no sólo con mi cabeza, mi sensación o mis emociones,

tal vez no estaría aún verdaderamente presente, pero estaría

en busca de una dirección común.

¿Quién está presente? ¿Presente a quién? ¿Quién ve a quién? Ahí

está todo el problema.

Para observarse hace falta una atención diferente de la atención

ordinaria. Emprender la lucha del que vigila. Buscar que haya en mí

un vigilante estable. Alguien que vigile. Sólo el que vigila está activo.

El resto de mí mismo está pasivo. El que vigila debe recibir una impresión

de mi estado interior, tratando de tener, al mismo tiempo, un

sentido del todo. Debemos aprender a ver que el verdadero Yo no está

allí, y que el personaje toma el poder y hasta pretende ser el único

que existe. Uno tiene poder sobre el otro. Es necesario invertir los roles.

El peligro está en que no nos damos cuenta de que los roles vuelven

a cambiarse. Creo que necesito poner atención; pero, en realidad,

lo que necesito es conocer mi falta de atención.

La observación de sí enseña cómo concentrarse mejor y fortalece

la atención. Me hace ver que no me recuerdo de mí mismo, que no

veo mi estado de sueño. Estoy fragmentado; mi atención está dispersa

y no tiene ninguna fuerza disponible para ver. Cuando despierto, hago

un esfuerzo para liberar una atención suficiente, capaz de oponerse

a esa dispersión y verla. Es un estado más voluntario. Ahora hay alguien

que vigila y ese vigilante es un estado diferente de conciencia.

Sin embargo, debo recordar siempre que no sé lo que soy y que todo

el problema es quién está presente. La observación de mí mismo por

parte del pensamiento habitual, con la separación entre el observador

y lo que es observado, no hace más que reforzar la ilusión del yo.

Comenzamos a ver dos aspectos, dos naturalezas en nosotros mismos:

una naturaleza superior, relacionada con un mundo, y una naturaleza

inferior, relacionada con otro mundo. ¿Qué es lo que somos?

No somos ni lo uno ni lo otro. Ni Dios ni animal. Participamos de

una naturaleza divina y de una naturaleza animal. El hombre es doble.

No se ha unificado. Es sólo una promesa de hombre hasta que pueda

vivir con sus dos naturalezas presentes en sí mismo, sin retirarse a

una u otra. Si se retira a su parte más elevada, se aleja de sus manifestaciones

y no puede ya evaluarlas. Ya no conoce su animal. Si se

desliza hacia la otra naturaleza, olvida todo lo que no es animal y no

le queda nada para resistirlo: él es ese animal, no un hombre. El animal

siempre rechaza al ángel. El ángel le da la espalda al animal.

El hombre es el que siempre vigila, aquel que se recuerda a sí

mismo en las dos direcciones y tiene sus dos naturalezas siempre enfrentadas.


LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

 

El primero y el segundo son el sueño y el sueño despierto o “conciencia relativa”.

Como se dijo ayer, el primero es un estado puramente subjetivo. El segundo es menos subjetivo; el hombre ya distingue entre el “yo” y el “no yo”, es decir, entre su cuerpo y los objetos que difieren de su cuerpo, y puede, hasta cierto punto, orientarse entre ellos y conocer suposición y cualidades.

Pero no se puede decir que en este estado el hombre está despierto, porque está muy fuertemente  influenciado por los sueños, y de hecho vive más en sueños que en la realidad.

Es útil el recordar que este es el significado interior de numerosas doctrinas antiguas. La que mejor conocemos es el Cristianismo, o la enseñanza de los Evangelios, en la cual la idea de que los hombres viven en el sueño y de que ante todo deben despertar es la base de todas las explicaciones de la vida humana, aunque muy raramente se la entienda como debiera ser comprendida, en este caso literalmente.

Pero la pregunta es: ¿Cómo puede despertar un hombre?

La enseñanza de los Evangelios exige el despertar, pero no dice cómo despertar.

No obstante el estudio psicológico de la conciencia muestra que sólo cuando un hombre se da cuenta de que está dormido, se puede decir que está en el camino del despertar. Jamás podrá despertar si no se da cuenta antes de su sueño.

Estos dos estadossueño y sueño despiertoson los dos únicos estados de conciencia en que vive el hombre. Además de ellos hay dos estados de conciencia posibles para el hombre, pero sólo le son accesibles después de dura y prolongada lucha de observación.

Hay dos estados superiores de conciencia se llaman “conciencia de sí” y “conciencia objetiva”. Generalmente creemos que poseemos la conciencia de sí, es decir, que estamos conscientes de nosotros mismos, o en todo caso que podemos ser conscientes de nosotros mismos en el momento que lo queramos; pero en verdad “la conciencia de sí” es un estado que nos lo atribuimos sin ningún derecho. La “conciencia objetiva” es un estado del cual no sabemos nada. La conciencia de sí es un estado en el cual el hombre llega a ser objetivo para consigo mismo, y la conciencia objetiva es un estado en el cual entra en contacto con el mundo real, u objetivo, del cual ahora está separado por los sentidos, sueños y estados subjetivos de conciencia.

 

En relación con el estudio de los estados de consciencia, es necesario  recordar los diferentes niveles del estado de sueño ó despertar y la conexión de los centros superiores con los estados superiores de consciencia, si no se dá cuenta que está en un bajo estado no se busca el estado más alto.

Debe recordar que su meta es producir estados superiores de consciencia en usted mismo y establecer la conexión con los centros superiores. Los centros superiores poseen muchas funciones desconocidas que no pueden ser descritas en el lenguaje ordinario, pero para que ellos no sean imaginarios, esporádicos hay que saber cómo entrar a la casa. Una forma de distinguir que no se está en un estado elevado es darse cuenta en que centro se está, si se está en las partes motoras desde allí no se tiene acceso. Por eso los ejercicios con atención y cambiar de centro tienen sentido. Lo mismo pasa con los problemas, los problemas  para nuestra mente ordinaria pueden ser imposibles de resolver, en cambio para  los centros superiores el mismo problema carece de importancia. En este sentido se ve claro como la identificación sobredimensiona los problemas e impide el acceso a otro estado de Consciencia.

ACERCA DEL CUARTO ESTADO: John White Prólogo

El estado más alto de consciencia que no conocemos:
Para San Pablo “la fé que trasciende el entendimiento: R. M. Bucke lo denominó “consciencia cósmica”. En el Budismo Zen, el término que le corresponde es satori o kensho; en yoga se llama samadhi o moksha y en taoísmo, “el Tao absoluto”. Thomas Merton utilizó la frase “inconsciente trascendental” para describirlo; Abraham Mazlow creó el término experiencia Plateau; los sufíes hablan de Fana. Gurdjieff lo denominó Consciencia Objetiva una consciencia práctica de todo y la unidad con todas las cosas, mientras que los cuáqueros le llamaban “la luz interior”. Jung se refería a la individuación y Buber habló de la relación entre el Tú y el Yo. Pero cualquiera que sea el nombre de este fenómeno tan viejo y conocido (iluminación, liberación, experiencia mística, etc.) todos están relacionados con un estado de consciencia radicalmente diferente de nuestro entendimiento normal, de nuestra conciencia despierta, de nuestra mente de todos los días.
Por lo demás todos están de acuerdo en que se trata del estado más alto de la consciencia. Una percepción auto transformadora de la unión total de uno con el infinito, más allá del espacio tiempo. Una experiencia de intemporalidad, eternidad y de unidad ilimitada con toda la creación. El sentido social del yo, acaba siendo destruido por una nueva definición del yo mismo. En esa definición del ser, el yo se universaliza, equivale a la humanidad, toda la vida y el universo. Las fronteras tradicionales se rompen medida que el ego trasciende los límites del cuerpo y súbitamente, se convierte en un solo con todo lo que ha existido. El ser se integra con lo que Sri Aurobindo llamó super mente. El ser se hace desinteresado, el ego parece sólo una ilusión y termina el juego del ego. El Maitreyana Upanishad dice al respecto: “habiéndose dado cuenta de que su propio se es el Ser, el hombre se hace desinteresado… Este es el más alto de los misterios.”

 


LA METÁFORA DE LOS DOS RÍOS

LOS DOS RÍOS:

Es útil si comparamos la vida humanaen general a un gran río que surge de varias fuentes y se bifurca en dos corrientes distintas; es decir, en este río ocurre una división de las aguas, y podemos comparar la vida de cualquier hombre a una de las gotas de agua que componen este río de la vida. Debido a la vida impropia de la gente, fue establecido para el propósito de la actualización común de todo lo que existe, que en general la vida humana sobre la Tierra debería fluir en dos corrientes. La Gran Naturaleza previo y gradualmente fijó en la presencia común de la humanidad una propiedad correspondiente, de modo que antes de la división de las aguas, en cada gota que tiene su correspondiente interna subjetiva “lucha con su propia parte de negación”, podría surgir ese “algo”, gracias al cual se adquieren ciertas propiedades que dan la posibilidad, donde se bifurcan las aguas de la vida, de entrar en una u otra corriente.

Por lo tanto, hay dos direcciones en la vida de la humanidad: activa y pasiva. Las leyes son las mismas en todas partes. Estas dos leyes, estas dos corrientes, continuamente se encuentran,  a veces cruzándose, a veces corriendo paralelas. Pero nunca se mezclan; se sostienen mutuamente, son indispensables la una para la otra. Siempre fue así y así permanecerá. Ahora bien, la vida de todos los hombres ordinarios, tomada en conjunto, se puede concebir como uno de estos ríos en el cual cada vida, ya sea de un hombre o de cualquier otro ser viviente, está representada por una gota en el río, y el río en sí mismo es un eslabón en la cadena cósmica. De acuerdo con leyes cósmicas generales, el río fluye en una dirección determinada. Todas sus vueltas, todas sus curvas, todos estos cambios tienen un propósito definido. En este propósito, cada gota desempeña un papel en cuanto a que es parte del río, pero la ley del río como un todo no se extiende a las gotas individuales. Los cambios de posición, movimiento y dirección de las gotas son completamente accidentales. En un momento dado una gota está aquí, en el momento siguiente está allá; ahora está en la superficie, ahora se ha ido al fondo.

Accidentalmente sube, accidentalmente choca con otra y desciende; ahora se mueve con rapidez, ahora lentamente. El que su vida sea fácil o difícil depende de dónde se halla por casualidad. No hay ley individual para ella, ni destino personal. Sólo el río entero tiene un destino, que es común a todas las gotas. En esa corriente, toda pena y alegría personales, toda felicidad y sufrimiento personales, son accidentales. Pero la gota tiene, en principio, una posibilidad de escapar de esta corriente general y saltar a la otra, la corriente vecina. Esto también es una ley de la Naturaleza. Pero para esto, la gota debe saber cómo aprovechar shocks accidentales y el ímpetu del río entero para llegar a la superficie y estar más cerca de la orilla en aquellos lugares donde es más fácil saltar al otro lado. Debe elegir no sólo el lugar correcto, sino también el momento apropiado para hacer uso de vientos, corrientes y tormentas. Entonces la gota tiene una oportunidad de subir con la espuma y saltar al otro río. A partir del momento en que pasa al otro río, la gota está en un mundo diferente, en una vida diferente, y por lo tanto está bajo leyes diferentes. En este segundo río existe una ley para las gotas individuales, la ley de la progresión alternante. Una gota sube a la superficie o se va al fondo, en este caso no por accidente sino por ley. Al llegar a la superficie, la gota se vuelve gradualmente más pesada y se hunde; en la profundidad, pierde peso y sube de nuevo. Flotar en la superficie es bueno para ella; estar en la profundidad es malo. Mucho depende aquí de la habilidad y del esfuerzo. En este segundo río hay diferentes corrientes, y es necesario meterse en la corriente adecuada. La gota debe flotar en la superficie tanto tiempo como le sea posible,con el fin de prepararse para ganar la posibilidad de pasar a otra corriente, y así sucesivamente. Pero nosotros estamos en el primer río. Mientras estemos en esta corriente pasiva, ésta nos llevará a dondequiera que vaya; mientras seamos pasivos, seremos empujados de un lado a otro y estaremos a merced de cualquier accidente. Somos los esclavos de estos accidentes.

Al mismo tiempo la Naturaleza nos ha dado la posibilidad de escapar de esta esclavitud. Por lo tanto, cuando hablamos acerca de la libertad, hablamos precisamente de cruzar al otro río. Pero por supuesto, esto no es tan simple; no se puede cruzar al otro lado simplemente por quererlo. Un fuerte deseo y una larga preparación son necesarios. Tendrán que vivir plenamente sus identificaciones con todas las atracciones en el primer río. Y luego deberán morir a este río. Perspectivas…

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LA CONCIENCIA Un experimento

El hecho es que la conciencia tiene grados bastante visibles y observables, por cierto visibles y observables para cada uno en sí mismo. Primero está la duración: ¿cuánto tiempo ha estado uno consciente? Segundo, la frecuencia de aparición: ¿cuántas veces se ha llegado a ser consciente? Tercero, la extensión y la penetración: ¿de qué era uno consciente?, lo cual puede variar muchísimo con el crecimiento del hombre. Si tomamos sólo los dos primeros, podremos comprender la idea de la posible evolución de la conciencia. Esta idea está ligada con un hecho muy importante y muy conocido por las antiguas escuelas psicológicas, como por ejemplo la de los autores de la Philokalia, pero completamente ignorado por la filosofía y la psicología europeas de los dos o tres últimos siglos. O sea que la conciencia se puede hacer continua y controlable por medio de esfuerzos especiales y de estudios especiales. Trataré de explicar cómo se puede estudiar la conciencia. Tomen un reloj y miren el segundero, tratando de darse cuenta de sí mismos, y concentrándose en el pensamiento “Yo soy Pedro Ouspensky” “Estoy ahora aquí”. Traten de no pensar en nada más, simplemente siguiendo el movimiento del segundero y dándose cuenta de sí mismo s, de su nombre, de su existencia, y del lugar en que están. Mantengan apartado todo otro pensamiento.


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Si son persistentes, podrán hacer esto por dos minutos. Este es el límite de su conciencia. Y si tratan de repetir el experimento inmediatamente después, lo encontrarán más difícil que la primera vez. Este experimento demuestra que un hombre, en su estado natural, puede con gran esfuerzo ser consciente de una cosa (él mismo) por dos minutos o menos. La deducción más importante que uno puede hacer después de realizar este experimento en la forma debida, es que el hombre no es consciente de sí mismo. La ilusión de estar consciente de sí mismo es creada por la memoria y por los procesos del pensamiento. Por ejemplo, un hombre va al teatro. Si está acostumbrado no tiene especialmente conciencia de estar allí mientras lo está. Sin embargo, puede ver y observar cosas, el espectáculo puede gustarle o no, recordarlo, acordarse de la gente que encontró, y así sucesivamente. Cuando regresa a su casa recuerda que estuvo en el teatro, y por supuesto cree que estuvo consciente mientras se hallaba en él. De esta manera no tiene dudas sobre su conciencia y no se da cuenta de que su conciencia puede estar completamente ausente mientras él puede actuar razonablemente, pensar, observar. Para una descripción general, el hombre tiene posibilidad de cuatro estados de conciencia. Estos son: el sueño, el estado de vigilia, la conciencia de sí, y la conciencia objetiva. Pero aunque tiene la posibilidad de estos cuatro estados de conciencia, el hombre de hecho no vive sino en dos: una parte de su vida la pasa en el sueño y la otra en lo que es llamado “estado de vigilia”, aunque en realidad su estado de vigilia difiere muy poco del sueño. En la vida ordinaria, el hombre no sabe nada de la “conciencia objetiva” y no es posible ningún experimento en esta dirección. El hombre se atribuye el tercer estado, o “conciencia de sí”; esto es, cree poseerlo, aunque en realidad sólo puede ser consciente de sí por muy raros chispazos y aún entonces es probable que no lo reconozca, porque no sabe lo que ello implicaría si en realidad lo poseyera. Estos vislumbres de conciencia vienen en momentos excepcionales, en estados altamente emocionales, en momentos de peligro, en circunstancias y situaciones muy nuevas e inesperadas; o algunas veces en momentos completamente ordi narios cuando no ocurre nada en particular. Pero en su estado ordinario o “normal”, el hombre carece de todo control sobre ellos. En cuanto a nuestra memoria ordinaria, o a momentos de memoria, en realidad sólo recorda mos momentos de conciencia, aun cuando no nos demos cuenta de que esto sea así. Explicaré más adelante lo que significa la memoria en un sentido técnico, así como las dife rentes clases de memoria que poseemos. Por ahora sólo quiero atraer su atención a la propia observación de su memoria. Notarán que recuerdan las cosas de manera diferente. Algunas cosas las recuerdan muy vívidamente, algunas muy vagamente, y otras no las recuerdan en absoluto. Solamente saben que sucedieron. Se sorprenderán mucho cuando se den cuenta de qué poco es lo que recuerdan en realidad. Y esto sucede así, porque ustedes recuerdan sólo los momentos en que estuvieron conscientes. De manera que, con referencia al tercer estado de conciencia, podemos decir que el hombre tiene momentos ocasionales de conciencia de sí, que dejan recuerdos vívidos de las circunstancias en que se produjeron, pero no tiene dominio sobre ellos. Vienen y se van por sí mismos, estando controlados por circunstancias exteriores y asociaciones ocasionales o recuerdos de emociones. Surge la pregunta: ¿Es posible adquirir el control sobre estos momentos fugaces de conciencia, el evocarlos más a menudo, y el mantenerlos por más tiempo, o aun el hacerlos permanentes? En otras palabras, ¿es posible llegara ser conscientes? Este es el punto más importante, y desde el mismo comienzo de nuestro estudio debemos comprender que este punto, hasta en teoría, ha sido totalmente olvidado por todas las escuelas modernas de psicología sin excepción. Porque con los métodos adecuados y los esfuerzos apropiados el hombre puede adquirir el control de la conciencia, y puede llegar a ser consciente de sí mismo, con todo lo que esto implica. Y lo que esto implica, en nuestro estado actual, no nos lo podemos ni siquiera imaginar. Sólo después de que se haya comprendido este punto, puede llegar a ser posible un estudio serio de la psicología. Este estudio debe comenzar con la investigación de los obstáculos a la conciencia en nosotros mismos, porque la conciencia sólo puede comenzar a crecer cuando por lo menos algunos de los obstáculos son extirpados. En las conferencias siguientes, hablaré sobre estos obstáculos. El mayor de ellos es nuestra ignorancia de nosotros mismos, y nuestra equivocada convicción de que nos conocemos a nosotros mismos, al menos hasta cierto punto y de que podemos estar seguros de nosotros mismos, cuando en realidad no nos conocemos en lo absoluto ni podemos estar seguros de nosotros mismos ni siquiera en las cosas más pequeñas.


EL MAGO Y SUS OVEJAS Cuento

EL MAGO Y SUS OVEJAS
Selección de cuentos orientales
 
“Mas para llegar un día a ser capaz de ver una cosa todo el tiempo, hay que verlo primero una
vez, aunque sea por un segundo. Todos los nuevos poderes, todas las capacidades de
realización, vienen de una sola y misma manera. Al comienzo se trata sólo de raras
vislumbres que no duran sino un instante;
luego éstas pueden reproducirse más a menudo y durar cada vez más tiempo, hasta que al fin,
después de un larguísimo trabajo, se vuelven permanentes. La misma ley se aplica al
despertar. Es imposible despertar completamente de un solo golpe. Hay que comenzar
primero por despertar durante muy breves instantes. Pero hay que morir de golpe y para
siempre, después de haber hecho un cierto esfuerzo, después de haber triunfado sobre un
cierto obstáculo, después de haber tomado una cierta decisión, de la cual no se puede
retroceder. Esto sería difícil y aun imposible, si no se hubiera hecho anteriormente un despertar
lento y gradual.
”Pero hay miles de cosas que impiden que el hombre despierte y que lo mantienen en poder de
sus sueños. Para actuar conscientemente con la intención de despertar, hay que conocer la
naturaleza de las fuerzas que retienen al hombre en el sueño.
“Ante todo, hay que comprender que el sueño en el cual existe el hombre no es un sueño
normal, sino hipnótico. El hombre está hipnotizado, y este estado hipnótico está mantenido y
reforzado continuamente en él. Todo pasa como si hubiera ciertas «fuerzas» para las cuales
sería útil y beneficioso el mantener al hombre en un estado hipnótico, con el fin de impedirle
que vea la verdad y que se dé cuenta de su situación.
 
“Cierto cuento oriental habla de un mago muy rico que tenía numerosos rebaños de ovejas.
Este mago era muy avaro. No quería contratar pastores, y no quería cercar los prados donde
pacían sus ovejas. Las ovejas se extraviaban en el bosque, se caían de los barrancos, se
perdían, y sobre todo se fugaban cuando se aproximaba el mago, porque sabían que él quería
su carne y su piel. Y a las ovejas esto no les agradaba.
“Por fin, el mago encontró el remedio. Hipnotizó a las ovejas y les sugirió primeramente que
eran inmortales, y que no les haría ningún daño el ser despellejadas, que al contrario este
tratamiento era excelente para ellas, y aun agradable; luego el mago les sugirió que él era un
buen pastor que amaba mucho a su rebaño, que estaba dispuesto a hacer toda clase de
sacrificios por él; en fin, les sugirió que si les llegase a suceder la menor cosa, eso no ocurriría
en ningún caso ahora, ese mismo día, y que por consiguiente no tenían que preocuparse.
Después el mago les metió en la cabeza que de ninguna manera eran ovejas; sugirió a algunas
que eran leones, a otras que eran águilas, y a otras que eran hombres o que eran magos.
“Hecho esto sus ovejas no le causaron más molestias ni preocupación. No se escapaban más,
esperando por el contrario con serenidad el instante en que el mago las esquilara o las
degollara.
“Este cuento ilustra perfectamente la situación del hombre.
 
“En la literatura llamada «oculta», ustedes probablemente han encontrado las expresiones
«Kundalini», «el fuego de Kundalini» o «la serpiente de Kundalini». Estos términos se emplean
a menudo para señalar un poder extraño latente en el hombre que puede ser despertado.
Pero ninguna de las teorías conocidas da la verdadera explicación de la fuerza de Kundalini.
Esta fuerza se atribuye a veces al sexo, a la energía sexual, es decir se asocia a la idea de que
es posible emplear la energía del sexo para otros fines. Esta última interpretación es
completamente errónea, porque Kundalini puede estar en todas las cosas. Y sobre todo,
Kundalini no es en ningún caso algo deseable o útil para el desarrollo del hombre. Es muy
curioso notar cómo los ocultistas se han valido de una palabra cuya significación han alterado
completamente, logrando hacer de esta muy peligrosa fuerza un objeto de esperanza y una
promesa de bendición.
“En realidad, Kundalini es el poder de la imaginación, el poder de la fantasía, que usurpa el
lugar de una función real. Cuando un hombre sueña en vez de actuar, cuando sus sueños
toman el lugar de la realidad, cuando un hombre se toma a sí mismo por un león, un águila o
un mago, es la fuerza de Kundalini que actúa en él. Kundalini puede actuar en todos los
centros, y con su ayuda todos los centros pueden satisfacerse, ya no en lo real sino en lo
imaginario. Una oveja que se toma a sí misma por un león o por un mago, vive bajo el poder
de Kundalini.
“Kundalini es una fuerza que ha sido introducida en los hombres para mantenerlos en su
estado actual. Si los hombres pudieran darse cuenta realmente de su situación, si pudieran
darse cuenta de todo el horror de esto, serían incapaces de seguir siendo como son, ni siquiera
por un segundo. Comenzarían en seguida a buscar una salida, y la encontrarían muy
rápidamente porque hay una salida; pero los hombres no la ven, simplemente porque están
hipnotizados. Kundalini es la fuerza que los mantiene en un estado de hipnosis. Para el
hombre, despertar significa estar «deshipnotizado». Allí está la dificultad principal, pero es
igualmente allí donde encontramos la garantía de la posibilidad del despertar, porque no hay
legitimación orgánica para tal sueño — el hombre puede despertar.
“Teóricamente, lo puede hacer, pero prácticamente es casi imposible, porque tan pronto un
hombre abre los ojos, despertando por un momento, todas las fuerzas que lo retienen en el
sueño ejercitan de nuevo sobre él una fuerza diez veces más fuerte, e inmediatamente recae en
el sueño, muy a menudo soñando que está despierto o que está despertando.

LA MECANICIDAD

LA MECANICIDAD
“Para Conocer es necesario conocer el Todo, conocer poco de todo es no conocer, mas, para conocer el Todo es preciso conocer muy poco y para conocer ese poco es necesario saber- trabajar mucho sobre sí.”
Gurdjieff
¿Qué es la mecanicidad?
La mecanicidad está en toda la realidad a tal punto que  nuestras actividades están inmersas en ella.  Qué se entiende cotidianamente por mecanicidad y qué es lo mecánico ¿la mecanicidad deja de existir,  cambia con el tiempo o es un fenómeno del pasado? ¿Cuál  es su significado objetivo, esotérico o el que le dá  Cuarto
Camino? Estas  son algunas de las preguntas  que trataremos de desarrollar en este ensayo con la finalidad de conservar el verdadero sabor de esta palabra.
 Miren que interesante: cotidianamente se entiende por mecanicidad  cierto tipo de acción no pensada o automática, generalmente se dice lo hice sin darme cuenta o sin querer, como diciendo sin voluntad propia,  como vemos no se entiende como una reacción instintiva, en más bien una ausencia de cuenta.  En su origen esta palabra estaba relacionada con llevar cuentas, darse cuenta, tal vez para tener un balance de lo que tengo  o por temor a perder, esto es un aspecto que parece que nos aleja de nosotros mismos dado que no es lo mismo hablar de tener que de nuestro ser, aunque curiosamente  nos damos más cuenta de lo que tenemos (material) que de cómo  somos (espiritual). Pero esto, nos ayuda a ver donde ponemos nuestra atención o donde no la ponemos, esto es un detalle más que importante, porque me doy cuenta, cuando me algo interesa  y de lo que no me interesa no, es casi un mecanismo primario, infantil, sin desarrollo,  entonces habría que desarrollar  la atención sobre sí , ya que solo  la tenemos enfocada en cosas materiales . Aunque también   dijimos “acción sin pensar”  nuevamente nos refuerza, llevar cuenta o ausencia de ella y se ve claramente que está asociado a la atención mental,  y dijimos también: como que cotidianamente se dice lo hice en forma automática, esto da la idea de mecanismo,  que funciona solo o un mecanismo que se activa por lo externo, un mecanismo en función de la mecanicidad.

“La idea de que el hombre es una máquina no es nueva.  En realidad es el único punto de vista científico que es posible; un punto de vista basado en el experimento y en la observación. En la segunda parte del siglo diecinueve, la así llamada “psico-fisiología” daba una muy buena definición de la mecanicidad del hombre. Se le consideraba al hombre incapaz de cualquier movimiento si no recibía impresiones externas. Los científicos de aquel tiempo sostenían que si fuera posible privar al hombre, desde su nacimiento, de todas las impresiones exteriores e interiores, manteniéndolo al mismo tiempo vivo, éste sería incapaz de hacer el más pequeño movimiento.P.Ouspensky

De  esto podemos deducir que la mecanicidad inter-penetra nuestro campo mental donde mora la atención, desviándola,  justo allí en nuestro interés (atención emocional), haciendo que nuestra atención esté definida desde lo socio económico o por lo externo en general  y no nos olvidemos que es para gente que aún no hace un trabajo, no nos olvidemos que la personalidad es una construcción socio histórica y esto vale para todos, nuestros intereses fueron guiados por la evolución social y están siendo guiados por la cultura hegemónica.  Por ejemplo el hombre no siempre tuvo una concepción de ser- personalidad- individual, por que se funcionaba antiguamente como colectivo social, patriarcados, reinados, donde todo era del rey. En una época no hacía falta ser propietarios, esto nació con la burguesía y con ello lo mío. Pero, la mecanicidad  dejó de ser así, no, es la sociedad la que va cambiando y ahora aparece  la personalidad global, que no es más que la extensión de los límites mentales mediante el conocimiento, conocimiento y tecnología van de la mano,  así como contrariamente en una época se creía que la tierra era plana o el sistema era geocéntrico.
Podemos ver que la mecanicidad funciona a gran escala y se puede ver en lo pequeño,   tratándose de  aspectos sociales los podemos conocer, pero no podemos abstraernos de actuar en el mundo.
Volviendo a nuestras preguntas ¿la mecanicidad deja de existir, cambia con el tiempo o es un fenómeno del pasado? Tenemos que responder que no, no cambia con el tiempo, lo que cambia son sus los epifenómenos y el hombre va ceñido a ellos, porque se trata de un colectivo social que va eligiendo y definiendo los destinos de los pueblos, la humanidad.
En cuanto al significado objetivo de la mecanicidad entendiendo por objetivo no sólo su significado empírico, sino el significado de la mecanicidad como la situación en la que estamos metidos y no nos damos cuenta.  La mecanicidad pudo haber sido el término  de una época que vino a suplantar el de ilusión de lo material o “el mundo”, que curioso acabamos de ver que darse cuenta tiene que ver con lo material,  Jesús dice: no améis al mundo, ni las cosas del m… (Jn.2.15).  Las vanidades, Vanidad, otra palabra que nos retrotrae al Eclesiastés: no hay nada nuevo bajo del sol o todo es vanidad. Indica que bajo el Sol todo es mecánico ?… La mecanicidad es semejante a Maya para los hindúes, cuyo significado no es la mera ilusión, dice Alan Watts,  sino la totalidad de la concepción del mundo sustentado por la cultura y se la  considera ilusión en el sentido etimológico “juego”, (latín: ludere), esto sería para empezar a verla, a ver tal cual es.

En el libro Fragmentos de una enseñanza desconocida está este relato: Un día, en Moscú, hablaba con G. acerca de Londres, adonde había estado algunos meses atrás por corto tiempo. Le hablaba de la terrible mecanización que invadía las grandes ciudades europeas (la industrialización europea) y sin la cual era probablemente imposible vivir y trabajar en el torbellino de estos enormes “juguetes mecánicos”.
– La gente se está convirtiendo en máquinas, dije, y no me cabe duda que un día se convertirán en máquinas perfectas. ¿Pero son capaces todavía de pensar? No lo creo. Si trataran de pensar, no serían tan buenas máquinas.
– Si, contestó G., es cierto, pero sólo en parte. La verdadera pregunta es ésta: ¿de qué mente se sirven en su trabajo? Si usan la mente adecuada, podrán pensar aún mejor en su vida activa en medio de las máquinas. Pero una vez más, con la condición de que usen la mente adecuada.”
No comprendí lo que G. quería decir por “mente adecuada” y sólo mucho más tarde llegué a comprenderlo.

Por último nuestro camino es ir hacia el ver las cosas tal cual son, esto es lo que llama Consciencia Objetiva el maestro Gurdjieff.

.La rueda de la mecanicidad gira y su energía alimenta el mundo de ilusiones. Le da cuerpo y apariencia a esta ilusión dentro y fuera de lo que somos.

 Sutúl Naré


ESTUDIOS DE CUARTO CAMINO

 ESTUDIOS DE CUARTO CAMINO
El estudio del mundo y el estudio
Esté sistema puede dividirse en estudio del mundo, sobre ciertos principios nuevos, y estudiodel hombre. El estudio del mundo y el estudio del hombre incluyen en sí una suerte delenguaje especial. Tratamos de usar palabras corrientes, las mismas palabras que empleamosen la conversación ordinaria, pero les asignamos un significado levemente diferente y máspreciso.
El estudio del mundo, el estudio del universo, se basa en el estudio de algunas leyes fundamentales que, en la ciencia, no son generalmente conocidas o reconocidas. Las dos leyes principales son la Ley de los Tres y la Ley de los Siete, que se explicarán después. Incluido en esto y necesario desde este punto de vista, es el principio de la escala, principio que no entra en el estudio científico corriente, o entra muy poco.
El estudio del hombre está estrechamente conectado con la idea de la evolución del hombre, pero ésta deberá entenderse de un modo levemente distinto del corriente. Por lo común, la palabra evolución aplicase al hombre o a algo más que presuponga una especie de evolución mecánica; quiero decir que ciertas cosas, por ciertas leyes conocidas o desconocidas, se transforman en otras cosas, y estas otras cosas se transforman aún en otras cosas, y así sucesivamente. Pero desde el punto de vista de este sistema, tal evolución no existe: no hablo en general, sino específicamente del ser el resultado del conocimiento y del esfuerzo; mientras el hombre sólo conozca lo que puede conocer del modo corriente, para él no hay evolución ni la hubo jamás.
En este sistema, el estudio serio comienza con el estudio de la psicología, es decir, con el estudio de uno mismo, porque la psicología no puede estudiarse, como ocurre con la astronomía, fuera de uno mismo. El hombre tiene que estudiarse. Cuando me dijeron eso, de inmediato advertí que no tenemos método alguno de estudio de nosotros mismos y ya poseemos muchas ideas equivocadas acerca de nosotros. De modo que comprendí que debemos librarnos de la ideas equivocadas acerca de nosotros y al mismo tiempo encontrar los métodos para estudiarnos.
Si empezamos a estudiarnos, con lo primero que tropezamos es con una palabra que usamosmás que cualquier otra, y esta palabra es “yo”. Decimos “yo hago”, “yo estoy sentado”, “yosiento”, “yo gusto”, “yo no gusto”, etc. Esta es nuestra principal ilusión, pues el principal errorque cometemos acerca de nosotros mismos es considerarnos uno solo; siempre hablamos denosotros como “yo”, y suponemos que nos referimos a la misma cosa todo el tiempo, cuandoen realidad estamos divididos en centenares de “yoes” diferentes. En un momento en que digo“yo”, habla una parte de mí, y en otro momento en que digo “yo”, habla otro “yo” muydistinto. No sabemos que no tenemos un solo “yo”, sino muchos “yoes” diferentes, conectadoscon nuestros sentimientos y deseos, y que no tenemos un “yo” controlador. Estos “yoes”cambian todo el tiempo; uno suprime al otro; uno reemplaza al otro; y toda esta luchacompone nuestra vida interior.
Los “yoes” que vemos en nosotros se dividen en varios grupos. Algunos de estos grupos son legítimos, pertenecen a las divisiones correctas del hombre, y algunos de ellos son absolutamente artificiales y creados por el conocimiento insuficiente y por ciertas ideas imaginarias que el hombre tiene acerca de sí mismo.
Para empezar a estudiarse es necesario estudiar los métodos de observación de sí, pero eso, a su vez, debe basarse en cierta comprensión de las divisiones de nuestras funciones. Nuestra idea corriente de estas divisiones es muy equivocada. Conocemos la diferencia entre las funciones intelectuales y emocionales.
Pero muy a menudo, cuando tratamos de observarnos, mezclamos incluso las funciones intelectuales y emocionales; cuando realmente sentimos, a eso lo llamamos pensar, y cuando pensamos, a eso lo llamamos sentir. Pero en el curso del estudio aprenderemos de qué modo aquéllos difieren. Por ejemplo, hay una enorme diferencia en velocidad, pero después hablaremos más sobre ello.
Luego, hay otras dos funciones que ningún sistema de psicología ordinaria divide ni entiende del modo correcto: la función instintiva y la función motora. Lo instintivo se refiere al trabajo interior del organismo: la digestión de la comida, el latido del corazón, la respiración: éstas son funciones instintivas. A la función instintiva pertenecen también los sentidos ordinarios: vista, oído, olfato, gusto, tacto, sensación de frío y calor, cosas como eso; y esto es todo, realmente. De los movimientos externos, sólo los reflejos simples pertenecen a la función instintiva, porque los reflejos más complicados pertenecen a la función motora. Es muy fácil distinguir entre las funciones instintivas y motoras. No tenemos que aprender nada que pertenezca a la función instintiva; nacemos con la capacidad de usar todas las funciones instintivas. Por el otro lado, las funciones motoras, han de aprenderse en su totalidad: un niño aprende a caminar, a escribir, etc. Hay una grandísima diferencia entre ambas funciones, puesto que no hay nada inherente a las funciones motoras, y las funciones instintivas son todas inherentes.
De modo que, al observarse, primero de todo es necesario dividir estas cuatro funciones y clasificar de inmediato todo lo que observen, diciendo: “Esta es una función intelectual”, “Esta es una función emocional”, etc. Si practican esta observación durante algún tiempo, podrán notar algunas cosas extrañas. Por ejemplo, descubrirán que lo realmente difícil de observar es que ustedes se olvidan de ello.
Empiezan observando, y sus emociones se conectan con algún género de pensamiento, y olvidan observarse. Además, luego de un tiempo, si continúan con este esfuerzo de observar, que es una nueva función no utilizada del mismo modo en la vida corriente, ustedes advertirán otra cosa interesante: que por lo general no se recuerdan.
 Si pudieran estar conscientes de sí todo el tiempo, entonces podrían observar todo el tiempo, o en cualquier caso, tanto tiempo como gusten. Pero, debido a que no pueden recordarse, no pueden concentrarse; y he aquí por qué tendrán que admitir que no tienen voluntad. Si pudieran recordarse, tendrían voluntad y podrían hacer lo que quisieran. Pero no pueden recordarse, no pueden, ser conscientes de sí, de modo tal que no tienen voluntad. A veces pueden tener voluntad por breve tiempo, pero aquélla se convierte en otra cosa y la olvidan.
Esta es la situación, el estado del ser, el estado desde el cual tenemos que comenzar a estudiarnos. Pero muy pronto, si ustedes continúan, llegarán a la conclusión de que casi desde que empiezan a estudiarse, tienen que corregir en sí mismos ciertas cosas que no son correctas, ordenar ciertas cosas que no están en sus sitios correctos. El sistema tiene una explicación para esto.
Estamos hechos de tal modo que podemos vivir en cuatro estados de consciencia, pero, tales como somos, usamos sólo dos: uno cuando estamos dormidos, y el otro cuando estamos lo que llamamos “despiertos”: es decir, en el estado actual, cuando podemos charlar, escuchar, leer, escribir, etc. Pero éstos son sólo dos de los cuatro estados posibles. El tercer estado de consciencia es muy extraño. Si la gente nos explica qué es el tercer estado de consciencia, empezamos a pensar que lo tenemos. El tercer estado puede llamarse consciencia de sí, y la mayoría de la gente, si se le pregunta, dice: “¡Somos ciertamente conscientes!” Requiérase tiempo suficiente o esfuerzos de observación de si, repetidos y frecuentes, antes que realmente  potencialmente. Si nos preguntan, decimos: “Si, lo soy”, y por ese momento lo somos, pero en el momento siguiente cesamos de recordar y no somos conscientes. De modo que, en el proceso de observación de sí, comprendemos que no estamos en el tercer estado de consciencia, que vivimos sólo en dos. Vivimos en estado de sueño o en estado de vigilia, lo cual, en el sistema, llamase consciencia relativa. El cuarto estado, que se llama consciencia  objetiva, emocional superior, aunque igualmente es intelectual, porque en este nivel no hay diferencia entre intelectual y emocional tal como existe en el nivel corriente. Y cuando llegamos al estado de consciencia objetiva, adquirimos otra función que se llama mental superior.
 Los fenómenos de lo que llamo psicología  súper normal  pertenecen a estas dos funciones; y he aquí porqué, cuando realicé aquellos experimentos hace veinticinco años, llegué a la conclusión de que el trabajo experimental es imposible, porque no es una cuestión de experimentación sino de cambio del propio estado de consciencia.
Acabo de darles algunas ideas generales.

EL PENSAR ESERAL

EL PENSAR ESERAL
DE CARLOS MATCHELAJOVICH
Dice el Sr. Gurdjieff que el señor Jesucristo y sus contemporáneos pensaban según el proceso IMAGONIZIRIANO, una clase de pensar en el que concurren la mente y la emoción en conjunto, y que se vale de alegorías, es decir de la transferencia de una experiencia anterior para comprender o explicar otra. Esta clase de pensar caracteriza la forma de transmitir de todos los verdaderos maestros.Ellos enseñan con analogías. Lo importante es contemplar los símbolos y diagramas (IMAGO = IMAGEN); los textos son adicionales. La enseñanza no sólo contiene el conocimiento esotérico del Cristianismo, sino que la transmisión se realiza en el mismo “idioma” que Jesús usaba.
Entre todas las informaciones reunidas de cualquier manera, cuyo conjunto se llaman Santas Escrituras, bastantes de ellas contienen palabras auténticas y aun frases enteras pronunciadas por el Divino Maestro y por sus iniciados más próximos. (sobre la Santa Cena). Pero los seres actuales comprenden esas palabras literalmente, sin tener conciencia del sentido interior que les fue dado.
Y esa comprensión literal resulta del hecho de que han dejado de realizar en su presencia general los esfuerzos eserales necesarios para el cumplimiento de los partdolgdeberes, que son los únicos que cristalizan los datos de una capacidad de verdadero juicio eseral. Por eso nadie puede comprender que ni en la época de Jesucristo, ni cuando fueron compuestas las Santas Escrituras empleaban los seres tantas palabras como hoy en día.
Nadie puede presentarse que en esa época el pensar eseral se aproximaba mucho más al pensar moral propio de los seres tricerebrales, y que por consiguiente la transmisión de las ideas y de los pensamientos era IMAGONIZIRIANA, o sea alegórica. Dicho de otra manera, para explicarse a si mismos una acción cualquiera, o para transmitirla a los demás, se referían siempre a la comprensión fijada en ellos, de acciones anteriores semejantes. Mientras que hoy en día, eso se hace según el principio CADENONIZIRIANO. Eso se debe a que su pensar eseral, se efectúa ahora sin participación alguna de su centro emocional y termina por automatizarse completamente. Por eso, para comprender cualquier cosa ellos mismos, o para explicarla a los demás, se ven automáticamente obligados a inventar una multitud de términos desprovistos de sentido para designar los objetos y expresar sus ideas, y es así como todo su pensar se efectúa según el principio CADENONIZIRIANO. Y con ese pensar los hombres descifran y se esfuerzan por comprender textos redactados de una manera IMAGONIZIRIANA, de acuerdo con el pensar de los seres contemporáneos al divino Jesucristo.

EL HOMBRE DORMIDO


Birdlip, 24 de octubre,1943

“NOTA ACERCA DE “LOS FUNDAMENTOS SOBRE LOS CUALES DESCANSA EL
HOMBRE DORMIDO “
Es sabido que en la literatura esotérica se dicen muchas cosas, y desde luego se incluye en ella
los Evangelios, en lo que concierne a los fundamentos sobre los cuales descansa el hombre, y
en relación con esta idea es preciso reflexionar sobre lo que nos puede quitar la vida. Todos
ustedes han comprendido que si descansan sobre alguien —esto es, si están completamente
identificados— en tal caso la base sobre la cual descansan puede serles quitada y serán
incapaces de recordarse a si mismos. O para decirlo mas claramente, si uno descansa sobre
sus bienes, sobre sus posesiones, sobre su posición, sobre su dinero, su reputación, su pasado,
etc., todo esto podrá serle quitado y entonces se sentirá completamente extraviado y quizá
sienta que el único camino que le queda es el suicidio —quiero decir, si su base principal son
estas cosas que no son usted. Hay una sola cosa que nunca podrá serle quitada y esta es su
comprensión. Si se interesa por el Trabajo, que es la única cosa que puede darle la
comprensión en su verdadero sentido, será capaz de soportar la perdida de muchas cosas
personales exteriores. Recuerdan la parábola sobre aferrarse de la cuerda. Si encuentra esta
cuerda en su camino, acto que en el Trabajo todos debieran realizar, será sostenido por algo
muy distinto de la vida y sus vicisitudes. Esto se llama en realidad interesarse por el Trabajo.
Otras personas quiza lo defrauden, lo desengañen, etc. La vida exterior suele tomar formas
muy desagradables. Algo que esta más allá de la vida lo sostiene —es decir, una nueva fuerza.
Es menester recordar algunas de las parábolas de los Evangelios que conciernen a los
fundamentos sobre los cuales descansa el hombre.
Por ejemplo, la parabola en la cual Cristo
habla de los fundamentos sobre los cuales un hombre edifico su casa:
Cristo dice: “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le comprare a un
hombre prudente, que edifico su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, y vinieron
rios, y soplaron vientos, y golpearon contra .aquella casa; y no cayo, porque estaba
fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le
comprare a un hombre insensato, que edifico su casa sobre la arena; y descendió
lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y
cayo, y fue grande su ruina.”
(Mateo, VII, 24-27)

Luego esta la parábola del hombre que guardaba sus bienes en graneros:
Cristo dice: “La heredad de un hombre rico habia producido mucho. Y el pensaba
dentro de si, diciendo: .Que hare, porque no tengo donde guardar mis frutos? Y dijo:
Esto hare: derribare mis graneros, y los edificare mayores, y alla guardare todos mis
frutos y mis bienes; y dire a mi alma; Alma, muchos bienes tienes guardados para
muchos anos; reposate, come, bebe, regocijate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche
vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, .de quien sera? Asi es el que hace para
si tesoro, y no es rico para con Dios.”
(Lucas, XII, 16-21)
Aquí “Dios” contrasta con “mis”.
Recuerdo que una vez G. diserto en Francia sobre lo que puede sernos quitado. Es preciso
comprender que si nos fundamos sobre la “Falsa Personalidad”, descansamos sobre
fundamentos que nos darán constantes disgustos en cuanto a la conservación del equilibrio. G.
dijo que se podía comparar el hombre con un departamento de tres habitaciones. Hablo un
rato acerca de este departamento de tres habitaciones y de todo cuanto estaba en desorden en
el y de los útiles que no estaban en su lugar, etc. Luego prosiguió y dijo que un hombre estaba
siempre en deuda, era siempre insolvente, siempre expuesto a que lo intimaran, por mas
dinero que tuviese. Claro está que es preciso comprender que se refería a la insolvencia del
Hombre de un modo particular, en efecto, del modo en que se habla tan a menudo del Hombre
en algunas de las parábolas como, por ejemplo, en la parábola del siervo —es decir, usted—
que debe a su Señor millones de talentos. G. dijo que el alguacil puede entrar en su
departamento en cualquier momento y que tiene derecho por “ley” a llevarse todo excepto la
“cama”” que esta en la tercera habitación o habitación interior. Por eso es menester pensar
sobre que se descansa interiormente mas. Hay algo que no puede serle quitado. .Ha llegado
ya a ese lugar? Todo lo demas puede serle quitado por los “alguaciles”, que en cualquier
momento pueden aparecer y sacar todo cuanto no le pertenece.

Birdlip, 2 de noviembre, 1943
NUEVA NOTA ACERCA DE “LOS FUNDAMENTOS SOBRE LOS CUALES
DESCANSA EL HOMBRE DORMIDO”

En lo que concierne a las diversas cosas que se dijeron la semana pasada, es acertado repetir
que descansamos sobre algo que no es nosotros y que por lo tanto puede sernos quitado. Me
parece que esta es la mejor manera de profundizar esta cuestión, a saber, que somos en
realidad. Una persona descansa en su posición, otra en su fama, aquella en las apariencias, en
el pasado, etc. Piense en lo que pueden quitarle, digamos, en una revolución. Todas estas
cuestiones pertenecen a lo que siente a traves de si mismo, al ‘Yo’ que siente en si mismo.
Agradece a Dios de distintas maneras-el no ser como los otros. .Recuerda la parábola acerca
de los dos hombres que oraban? Fue dicha “a unos que confiaban en si mismos como justos, y
menospreciaban a los otros”. Cristo dijo: “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era
fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera:
Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni
aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmo de. todo lo que gano. Mas
el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el
pecho, diciendo: Dios, se propicio a mi, pecador. Os digo que este descendió a su casa
justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se
humilla será enaltecido.”
(Lucas, XVIII 10-14). Oí una vez decir que una de las cosas mas
difíciles para un hombre que llega a esta etapa de desarrollo en la que esta en contacto con la
enseñanza superior es tener que abandonar su “religión”. Suele sentirse muy buen “católico”,
muy buen “cuaquero”, muy buen “protestante”, muy buen “mahometano”, etc., es decir,
descansa en este fundamento, dando gracias a Dios de no ser como los otros, como los que no
creen. En las etapas superiores de la evolución interior todas estas distinciones deben desaparecer
por completo. Quizá les induzca a pensar por si mismos como esto puede ser así. Y
esto se aplica a muchos otros aspectos.
Llegar a ser nada, o mas bien, empezar a darse cuenta de la propia nadidad, es por completo
imposible mientras se tenga la certeza de que se es mejor que los otros debido a la reputación,
la religión, la posición, el dinero. .No han entendido aun esta idea? Nadie puede pasar a
traves del “ojo de la aguja” mientras es rico. Recuerden lo que Cristo dijo al joven rico: “Es
mas fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.”
(Mateo, XIX 24.) Las cosas sobre las cuales se fundamenta son las que lo hacen sentirse rico y
es por lo tanto lo que nos convierte a todos en “camellos” con relación al Trabajo.
Hablando en diferente escala, es preciso que uno descubra en que se siente fácilmente
ofendido, en que siente que no lo trataron bien. Sí puede observarlo vera una parte de los
fundamentos sobre la cual descansa psicologicamente, una parte de la arena sobre la cual
edifico su casa. O asimismo, trate de observar donde y cuando desprecia a los otros y se cree
superior a ellos o al menos cree que son inferiores a usted y que carecen de importancia. Esto
le mostrara otra vez la parte de los fundamentos sobre la cual descansa. O también, trate de
observar en que se siente halagado, en que es satisfecha su vanidad. Esto le mostrara otra vez
la parte de los fundamentos sobre la cual descansa. Pero es preciso hacerlo prácticamente por
medio de la observación y no discutirlo teóricamente.
Cuando deja de tener ideas sobre si, imágenes de si, su estado interior ya empieza a cambiar.
Cambiar el estado interior se asemeja a partir para un largo viaje. Hay viajes físicos y viajes
psicológicos. No puede cambiar su estado interior si se aterra a los fundamentos sobre los
cuales descansa, del mismo modo que no puede salir de su cuarto si persiste en aferrarse a
todos los muebles y sigue diciendo: “Estos son míos, esto es, mí.” Puede alcanzar un estado
en el que emprenda largos viajes que no existen en el espacio físico. Tal vez conozca nuevas
clases de gente que vive en otros lugares. Pero no podrá hacerlo mientras siga aferrándose a si
mismo, aferrándose a mí y a lo mío, aferrándose a los fundamentos sobre los cuales cada uno
de ustedes descansa de un modo tan imbécil y auto-complaciente. Es sabido que la gente que
escapa de una casa incendiada se apodera muchas veces de algo muy imbécil y tonto, como
un papagayo. Ello se debe a que se sienten a si mismos por medio de las cosas exteriores. Se
fundamentan en ellas. De otro modo no tienen sentimiento alguno de si mismos. El
sentimiento del “Yo” Real solo puede llegarnos cuando todos los falsos “Yoes” están
disminuidos en nosotros. Todos creemos que nunca llegaremos a hablar como aquel hombre
que oraba; “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”, pero .no ha
observado usted cuantas veces actúa de este modo sin pronunciar en realidad las palabras,
cuantas veces lo hace desde esta base? Pensamos a menudo que no hacemos las tonterías que
vemos hacer a los otros, y llegamos por consiguiente a la conclusión de que somos mejores
que ellos; pero no vemos las tonterías y mezquindades que hacemos. La forma en que la gente
es tonta, insensata y mezquina varia mucho. Cada cual es diferente. La jirafa cree que el jabalí
es ridículo, la corneja cree que el ruiseñor tiene una voz muy débil, etcétera.
.Nunca estuvo en un lugar en si mismo del cual podía decir: “Aquí no hay nada de mi”, ya sea
por comparación, ya sea por vanidad, ya sea por cualquier otra estimación? Al estar muy
enfermo quiza haya alcanzado ese estado. Aquí todo desaparece y esta completamente solo
pero sin temor alguno. Desde tal estado es posible ver la base sobre la cual se descansa. Se
puede tener una vislumbre de todos los “Yoes” que constantemente se alimentan de uno
mismo como nubes de buitres y chacales e insectos. Es muy interesante encarar el Trabajo
desde el punto de vista del estudio de la auto-liberación. El conocimiento esotérico puede
darnos la libertad pero solo mediante la práctica. Recuerdan la frase: “La verdad nos dará la
Libertad.” Pero .cuanto tiempo se necesita antes de que la enseñanza del Trabajo llegue a ser
para nosotros la verdad, aun en su sentido más remoto?

Traten de ver sobre qué están descansando.
Traten de ver la base de su satisfacción de sí. Es preciso que comprendan que mientras esa base no sea completamente destrozada ningún cambio de ser es posible.