La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

CUARTO CAMINO

CC

cuarto camino

Llegarán a la conclusión de que casi desde que empiezan a estudiarse, tienen que corregir

en sí mismos ciertas cosas que no son correctas, ordenar ciertas cosas que no están en sus sitios correctos.

El sistema tiene una explicación para esto.

Estamos hechos de tal modo que podemos vivir en cuatro estados de consciencia, pero, tales

como somos, usamos sólo dos: uno cuando estamos dormidos, y el otro cuando estamos lo

que llamamos “despiertos”: es decir, en el estado actual, cuando podemos charlar, escuchar,

leer, escribir, etc. Pero éstos son sólo dos de los cuatro estados posibles. El tercer estado de

consciencia es muy extraño. Si la gente nos explica qué es el tercer estado de consciencia,

empezamos a pensar que lo tenemos. El tercer estado puede llamarse consciencia de sí, y la

mayoría de la gente, si se le pregunta, dice: “¡Somos ciertamente conscientes!” Requiérese

tiempo suficiente o esfuerzos de observación de si, repetidos y frecuentes, antes que realmente

reconozcamos el hecho de que no somos conscientes; que somos conscientes sólo

potencialmente. Si nos preguntan, decimos: “Si, lo soy”, y por ese momento lo somos, pero en

el momento siguiente cesamos de recordar y no somos conscientes. De modo que, en el

proceso de observación de sí, comprendemos que no estamos en el tercer estado de consciencia,

que vivimos sólo en dos. Vivimos en estado de sueño o en estado de vigilia, lo cual,

en el sistema, llamase consciencia relativa. El cuarto estado, que se llama consciencia

objetiva, es inaccesible para nosotros porque sólo puede alcanzarse a través de la consciencia

de sí, es decir, primero convirtiéndose en consciente de uno mismo, de manera que mucho

después podemos disponernos a alcanzar el estado objetivo de la consciencia.

De modo que, al mismo tiempo que la observación de si, tratamos de ser conscientes de

nosotros reteniendo la sensación de “Yo estoy aquí”, nada más. Y este es el hecho que se le

escapó, sin la mínima excepción, a toda la psicología occidental. Aunque muchas personas se

aproximaron muchísimo a él, no reconocieron la importancia de este hecho y no

comprendieron que el estado del hombre, como éste es, puede ser cambiado: que el hombre

puede recordarse, si lo intenta durante largo tiempo.

 

Esta no es una cuestión de un día o un mes. Es un estudio muy prolongado, y un estudio de

cómo suprimir obstáculos, porque no nos recordamos, no somos conscientes de nosotros,

debido a muchas funciones equivocadas de nuestra máquina, y todas estas funciones han de

corregirse y ajustarse. Cuando la mayoría de estas funciones es ajustada, estos períodos de

recuerdo de sí se tornarán cada vez más largos, y si llegan a ser lo suficientemente largos,

adquiriremos las dos nuevas funciones. Con la consciencia de sí, que es el tercer estado de

consciencia, adquirimos una función que se llama emocional superior, aunque igualmente es

intelectual, porque en este nivel no hay diferencia entre intelectual y emocional tal como

existe en el nivel corriente. Y cuando llegamos al estado de consciencia objetiva, adquirimos

otra función que se llama mental superior. Los fenómenos de lo que llamo psicología

supernomal pertenecen a estas dos funciones; y he aquí porqué, cuando realicé aquellos

experimentos hace veinticinco años, llegué a la conclusión de que el trabajo experimental es

imposible, porque no es una cuestión de experimentación sino de cambio del propio estado de

consciencia.

 

EL  CUARTO  CAMINO –  P. D.  OUSPENSKY.


ESENCIA Y PERSONALIDAD

Esencia y personalidad

….“Desde el punto de vista de la psicología ordinaria, la división del hombre en personalidad y esencia es difícilmente comprensible. Sería más exacto decir que la psicología lo ignora todo acerca de esta división.
Un niño pequeño no tiene todavía personalidad. Él es lo que realmente es. Es esencia. Sus deseos, sus gustos, lo que quiere y lo que no quiere expresan su ser tal cual es.

ESENCIA Y PERSONALIDAD
Pero tan pronto interviene aquello que llamamos “educación”, la personalidad comienza a crecer. La personalidad se forma en parte bajo la acción de influencias intencionales, es decir, de la educación y, en parte, por el hecho de la involuntaria imitación de los adultos por el niño mismo. En la formación de la personalidad, también desempeña un gran papel la “resistencia” del niño a los que le rodean y sus esfuerzos por disimular ante ellos lo que es “de él”, lo que es “real”.

La esencia es la verdad en el hombre; la personalidad es la mentira. Pero a medida que aumenta la personalidad, la esencia se va manifestando cada vez con menor frecuencia, cada vez más débilmente; aún muchas veces la esencia se detiene en su crecimiento a una edad muy temprana y no puede crecer más. Muy a menudo ocurre que el desarrollo de la esencia de un adulto, aún de un hombre muy intelectual o en el sentido corriente de la palabra, muy culto, se ha detenido al nivel de desarrollo de un niño de cinco a seis años. Esto significa que nada de lo que vemos en este hombre es de él en realidad; lo que es de él, lo que le es propio, es decir su esencia, sólo se manifiesta habitualmente en sus instintos y en sus emociones más simples. Sin embargos, en ciertos casos, la esencia puede crecer paralelamente a la personalidad. Tales casos representan muy raras excepciones, especialmente en las condiciones de vida de los hombres “cultos”. La esencia tiene más oportunidades para desarrollarse en los hombres que viven en estrecho contacto con la naturaleza, o en condiciones difíciles en las cuales es necesario constantemente combatir y superar los peligros.”

Mentira y verdad
-Fragmento de una conversación entre Gurdjieff y Ouspensky en un café de Moscú, invierno de 1915-

…..“Luego uno debe aprender a decir la verdad. Esto también le parece extraño; usted no se da cuenta de que hay que aprender a decir la verdad. Le parece que bastaría desearlo o decidir hacerlo. Y yo le digo a usted que es relativamente raro que la gente diga una mentira en forma deliberada. En la mayoría de los casos creen que dicen la verdad. Y sin embargo mienten todo el tiempo, tanto cuando quieren mentir como cuando quieren decir la verdad. Mienten continuamente, se mienten a sí mismos y mienten a los demás. Como consecuencia, nadie comprende a los otros ni se comprende a sí mismo. Piénselo, ¿podría haber tantas discordias, tantos malentendidos profundos, y tanto odio hacia el punto de vista o hacia la opinión del otro, si la gente fuera capaz de comprenderse? Pero no pueden comprenderse porque no pueden dejar de mentir. Decir la verdad es la cosa más difícil del mundo; habrá que estudiar mucho y durante largo tiempo, para un día poder decir la verdad. El deseo por sí solo, no basta. Para decir la verdad, hay que llegar ser capaz de conocer lo que es verdad y lo que es mentira, ante todo en uno mismo. Pero esto es lo que nadie quiere saber.”

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Los topes
-Fragmento de una clase de Gurdjieff a su grupo de trabajo en San Petersburgo, 1916-
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….“-Ustedes piensan a menudo de una manera muy ingenua, dijo. Creen que ya pueden “hacer”. Es cierto que deshacerse de esta convicción es la cosa más difícil del mundo. Ustedes no comprenden toda la complejidad de su estructura interior, no se dan cuenta de que cada esfuerzo, además de los resultados deseados –si es que los produce- trae miles de resultados inesperados, a menudo indeseables. Además, olvidan constantemente (y aquí mismo está su más grave error) que no comienzan por el principio, con una linda máquina completamente nueva y limpia. Hay detrás de cada uno de ustedes años de vida falsa o estúpida. Siempre han cedido a sus debilidades, siempre han cerrado los ojos a sus errores, tratando de evitar todas las verdades desagradables; mintiéndose a sí mismos constantemente, justificándose, culpando a los demás, y así sucesivamente. Es inevitable que todo esto haya dañado su máquina. Por un lado está sucia, oxidada en varios sitios; por otro lado su mal funcionamiento ha hecho surgir dispositivos artificiales.

 

Estos dispositivos artificiales se opondrán a cada instante a sus buenas intenciones.
Se llaman “topes”.


“Tope” es un término que requiere una explicación especial. Todos saben lo que son los topes de los vagones de ferrocarril: aparatos amortiguadores de choques. En la ausencia de estos topes, los menores choques de un vagón contra otro podrían ser muy desagradables y peligrosos. Los topes atenúan los efectos de estos choques y los hacen imperceptibles.
En el hombre existen dispositivos exactamente análogos. No son creados por la naturaleza, sino por el hombre mismo, aunque involuntariamente. En su origen se encuentran las múltiples contradicciones de sus opiniones, de sus sentimientos, de sus simpatías, de lo que dice, de lo que hace. Si un hombre tuviese que sentir durante su vida entera todas las contradicciones que están en él, no podría vivir ni actuar tan tranquilamente como ahora. Sin cesar se producirían en él fricciones; sus inquietudes no le dejarían descanso alguno. No podemos ver cuán contradictorios y hostiles entre sí son los diferentes “yoes” que forman nuestra personalidad. Si un hombre pudiera sentir todas estas contradicciones, sentiría lo que el realmente es. Sentiría que está loco.

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Los “topes” se forman lenta y gradualmente. Muchísimos son creados artificialmente por la “educación”. Otros deben su existencia a la influencia hipnótica de toda la vida circundante. El hombre está rodeado de gente que habla, piensa, siente, vive por medio de sus “topes”. Al imitarlos en sus opiniones, acciones y palabras, crea involuntariamente en sí mismo “topes” análogos que le hacen la vida más fácil, ya que es muy duro vivir sin “topes”. Pero éstos impiden toda posibilidad de desarrollo interior porque están hechos para amortiguar los choques; ahora bien, los choques, y sólo ellos, pueden sacar al hombre del estado en que vive, es decir, despertarlo. Los “topes” arrullan el sueño del hombre y le dan la agradable y apacible sensación de que todo irá bien, de que no existen las contradicciones y de que puede dormir en paz. Los “topes” son dispositivos que permiten al hombre tener siempre la razón: Le impiden sentir su conciencia.”

 FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA

P. D. OUSPENSKY