La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

CUERPOS SUPERIORES

FUSIÓN

CUERPO ASTRAL

images (8)

*Aquellos sistemas que Uds. conocen declaran que todos los hombres tienen un cuerpo astral. Esto es un profundo error. Aquello que puede llamarse “cuerpo astral” se logra únicamente por medio de la fusión, o sea por medio de un tremendo y duro trabajo interior y de un intenso esfuerzo y de una intensa lucha. El hombre no nace con un cuerpo astral. Sólo muy pocos consiguen hacerse de un “cuerpo astral”. Si el hombre consigue hacerse de un “cuerpo astral” puede continuar viviendo después de la muerte de su cuerpo físico, y aún hasta puede renacer en otro cuerpo físico. Esto es la reencarnación. Si es que no vuelve a nacer en cuerpo físico, entonces, a su debido tiempo, también muere. El “cuerpo astral” no es un cuerpo inmortal, pero puede vivir durante mucho tiempo después de que haya muerto el cuerpo físico.images (9)

La fusión, la unidad interior, se obtiene mediante la fricción, mediante la intensa lucha entre “sí” y “no” dentro de uno mismo. Si el hombre vive sin una lucha interior, si todo le “sucede”, sin que haya la menor oposición de su parte, si es que va donde quiera que le lleven o donde quiera que sople el viento, permanecerá siendo lo que es. Pero si comienza a luchar dentro de sí mismo, y si en esta lucha hay una dirección precisa, entonces comienzan a formarse, poco a poco, ciertos rasgos, comienza la “cristalización”.

Si un hombre se entrega a todos sus deseos o los facilita, no habrá lucha interna en él, no habrá “fricción”, no habrá fuego. Pero si en aras de alcanzar un objetivo definido, él lucha contra los deseos que le impiden avanzar, entonces él creará un fuego que transformará gradualmente su mundo interior llevándole a la unidad.

G. I. Gurdjieff


CUERPOS SUPERIORES 3

LA ESENCIA Y LOS CUERPOS SUPERIORES

J.H. REYNER,  Alumno de Maurice Nicoll (con quien estudió durante quince años).

Todos tenemos la sensación intuitiva de que el cuerpo físico no lo es todo en nosotros, sino que es meramente la parte externa y visible de una entidad espiritual mucho mayor que no se

manifiesta a los sentidos. Sin embargo, a causa de ser inmanifestada esta parte espiritual tiene

una calidad algo abstracta. De hecho es bien real, aunque no esté plenamente organizada, y

deberíamos sentir su presencia mucho más de lo que lo hacemos.

Se nos dice que en adición al cuerpo físico, que recibimos al nacer, el hombre tiene la posibilidad de desarrollar tres cuerpos más, de material más fino cada vez, que se interpenetrarán con la burda textura del cuerpo ordinario. No es difícil de entender esto cuando se cae en la cuenta de que la carne, aparentemente sólida, es realmente una estructura formada por átomos microscópicamente pequeños separados por distancias relativamente enormes. Este difuso patrón puede, obviamente, ser penetrado por substancias más finas de modo que podemos considerar al cuerpo físico como impregnado por materiales de una calidad más ligera, algo semejante a una esponja que puede contener dentro de sus poros líquidos y gases, todos dentro de su forma continente.

Obviamente, este material más fino pertenece al mundo inmanifestado, esa parte mucho mayor del Universo no percibida por los sentidos; y hemos visto que este reino es él mismo una estructura de niveles, una jerarquía de órdenes mundiales representada por el Rayo de  Creación anteriormente discutido. Cada uno de estos órdenes mundiales tiene su propia inteligencia y su propia materialidad, en la escala descendente, pero no deberían considerarse como separados, pues todos son parte de un conjunto vivo en el que cada nivel es permeado por los materiales de todos los niveles superiores. Veremos pues que el cuerpo, que pertenece al mundo físico, contiene no obstante dentro de su estructura materiales de calidad espiritual.

Es en este sentido que puede considerarse al cuerpo como un habitáculo para la entidad

espiritual convencionalmente llamada alma. Esta, nos dicen, desciende de un nivel muy elevado del Universo. Sin embargo, y por razones cósmicas, no es creada en plenitud, sino que tiene que desarrollarse por sus propios esfuerzos, para cuyo fin ha de descender hasta el nivel de la Tierra a fin de hallar un alimento conveniente. Es como un bebé que primero ha de alimentarse con papilla, pero que conforme crece es capaz de comer un alimento de superior calidad. Tenemos pues que considerar la parte real de nosotros, a la que hemos llamado Esencia, como originada en el nivel de la Galaxia que en la terminología cristiana se llama el nivel Divino (Mundo 6 en el Rayo de Creación). Pasa entonces a través del nivel Solar, el Mundo 12, al nivel Astral, el Mundo 24. Este es el reino atemporal que contiene los patrones subyacentes del mundo fenoménico, y es de este material que la Esencia está compuesta.

Sin embargo, a la Esencia se le exige entonces que ascienda de vuelta a su país de origen, para

hacer lo cual requiere alimento. Se le provee por tanto de un cuerpo físico a través del cual pueda explorar el territorio del mundo fenoménico y extraer de él ciertas energías que le puedan proporcionar el alimento que necesita.

Está claro que la primera tarea de la Esencia es la de usar de las facultades de su cuerpo físico

para establecer una relación operativa con las condiciones de la Tierra, que le son extrañas. Por consiguiente organiza una inteligencia o mente para dirigir la formación de los apropiados

patrones de asociación. Estos permiten a la mente interpretar la información suministrada por los sentidos, de modo que el cuerpo sea capaz de conducirse competentemente en el mundo. Esta es la formación de la Personalidad, que ha de ser bien desarrollada si es que ha de convertirse en una fuente adecuada de alimento. No obstante, estas actividades son excitantes, de modo que esta primera aventura viene a ser considerada como el único y total requerimiento. La Esencia no hace ya ningún esfuerzo posterior y, de hecho, se echa a dormir. Este es el estado de sueño psicológico del que tan a menudo se habla en los Evangelios, y es para re despertar a la Esencia que existe la enseñanza esotérica.

En este estado de sueño no hay ningún control consciente del comportamiento. Hay dos aspectos en el cuerpo, a saber: sus mecanismos físicos y sus actividades psicológicas, pero mientras que la parte física está muy bien organizada, la parte psicológica es virtualmente incontrolada. Las funciones de sentimiento, pensamiento y acción son enteramente determinadas por el impacto al azar de los sucesos de la vida. La situación puede ser diagramáticamente ilustrada con la Fig. 2.

Gurdjieff en acción

Las impresiones del entorno son recibidas por los sentidos e interpretadas por el uso automático de las asociaciones habituales, es decir por algo que, de hecho, es un autómata.

Esto conduce a la casi instantánea expresión de sentimientos y deseos, a partir de los cuales se

desarrollan pensamientos que culminan en una diversidad de voluntades e intenciones, pocas de las cuales son consistentes. La maquinaria entera, de hecho, es conducida desde el extremo

erróneo, y los pensamientos y sentimientos que creemos que son conscientes no son sino

simples respuestas a las azarosas impresiones de la vida.

Comparad esto con la situación que se daría si la psicología estuviese organizada. Habría una

dirección coherente llevada a cabo por una conciencia objetiva, la cual se percataría del cuerpo

como de una herramienta para usar. Crearía pensamientos y emociones genuinos e instruiría al autómata para producir acciones con significado. Se usaría el mismo mecanismo, pero ahora

estaría sujeto a una dirección consciente.

Estamos inclinados a considerar la actividad psicológica como algo vagamente abstracto, pero en realidad es básicamente física. Los sentimientos y los pensamientos son creados por el cerebro en respuesta a los patrones asociativos establecidos, y son por consiguiente meras operaciones del mecanismo físico. En el acostumbrado estado de sueño el cerebro no recibe ya dirección consciente alguna, de modo que sus reacciones son enteramente automáticas.

Sin embargo, si la mente despierta, puede proporcionar al cerebro nuevos programas, y este

creará entonces gamas diferentes de pensamientos y emociones relacionadas con niveles más

reales del Universo. y éstos, nuevamente, pueden ser de diferente calidad, pues la mente puede operar a niveles diferentes. De aquí que, aunque las reacciones psicológicas sean todavía producidas por el cuerpo físico, serán dirigidas por una inteligencia coherente.

¿Qué es. pues, lo que despierta a la mente apropiada e inspira su dirección? Es la parte

espiritual del hombre, que opera al nivel de lo que se llama el Yo Real, una inteligencia de la

calidad del Mundo 12 en el Rayo de Creación. Pero esto no es permanente en nosotros. Puede

hacerse brevemente con el control, pero eso sólo puede ocurrir durante un periodo de tiempo

cualquiera como resultado de un largo y persistente esfuerzo. Tenemos en nosotros materiales de los Mundos 24, 12 y 6, aunque sólo en forma vestigial; pero con un esfuerzo apropiado es posible organizar una concentración del material de cada uno de estos niveles que adquiera una cierta permanencia, y esto constituirá entonces los cuerpos superiores que pueden crearse en nosotros.

Ahora bien, aunque podamos darnos cuenta de que si se formasen estos cuerpos superiores y

estuviesen al control de nuestro comportamiento, experimentaríamos un incremento casi

inimaginable de comprensión, la cuestión importante es cómo crearlos en la práctica; pues a

diferencia del primer cuerpo, que nos es dado al nacer, no existen por derecho propio, sino que han de ser reunidos por un largo y arduo esfuerzo individual. Los materiales están ahí. Sólo tenemos que hallar el modo de organizarlos.

El primer paso es reconocer que la Esencia necesita alimento. Esta es la razón para su presencia en el cuerpo, que se le ha suministrado con el propósito específico de explorar el mundo fenoménico en busca del alimento adecuado. Sin embargo, este material es como un mineral: puede ser extraído de la tierra, pero ha de ser refinado antes de que pueda ser de utilidad práctica. Similarmente, las experiencias de la vida han de ser refinadas en algún modo antes de que puedan servir a las exigencias de la Esencia.

Con este refinamiento es con lo que tiene que ver la enseñanza esotérica, y básicamente es algo muy simple, implica la participación consciente en los acontecimientos del día. Tenemos por necesidad que manipular las situaciones de la vida para sacar de ellas un beneficio practico; sin embargo, esto empezara por ser acompañado de una percepción expandida que no tiene que ver exclusivamente con los deseos personales. Nos volveremos conscientes de los objetos que nos rodean -incluyendo a otra gente como seres vivos que contribuyen al drama de la existencia. E inesperadamente hallaremos que podemos dar entrada a un vasto numero de impresiones que normalmente pasan desapercibidas.

Esto, por supuesto, no ocurre porque sí. Se requiere un esfuerzo consciente para hacer sitio a las interpretaciones de los niveles profundos de la mente, en vez de permitir que toda nuestra

atención resida en los azares de la vida, que son manejados suficientemente bien por la

Personalidad establecida. Si se hace esto, está claro que la calidad de la experiencia se

transformará. El material crudo de los acontecimientos ha de ser refinado hasta una condición en la que pueda suministrar el alimento que la Esencia busca.

Así que esta es la tarea. Implica la creación gradual de nuevas calidades de asociaciones,

nuevos programas por medio de los cuales el cerebro traduzca las mismas experiencias mucho

más vívidamente, y si el esfuerzo se mantiene, estos programas más significativos quedan

establecidos, y comienzan a operar automáticamente. Esta es la formación de un segundo

cuerpo, o cuerpo Astral, que ahora ejerce algún control sobre nuestro comportamiento y mantiene un suministro creciente de material refinado para el crecimiento y desarrollo de la Esencia.

El segundo cuerpo tiene que ver con la percepción emocional y con los programas del Centro

Emocional. Puesto que opera dentro del nivel Astral se percata de los patrones que subyacen a

los acontecimientos de la vida, a la que ve como un todo, y de aquí que comprenda las relaciones existentes entre las situaciones de la experiencia terrestre, aparentemente aisladas. Los programas que proporciona al Centro Emocional contienen una comprensión similar, de modo que cuando este Centro funciona adecuadamente es capaz de ver de un golpe conexiones a las que el razonamiento lógico sólo puede llegar muy, laboriosamente,

si es que llega.

Este segundo cuerpo o cuerpo Astral, no es una entidad abstracta. Tiene una existencia bien real si se forma, estando compuesto por materiales psicológicos que ya existen en nosotros, pero normalmente sin organizar; y como tal puede ser visto si las facultades emocionales son desarrolladas adecuadamente. De modo que es posible ver a las personas tal como realmente son, ¡si es que hay algo real que se pueda ver! Escribí una vez un cuento sobre un ángel aprendiz al que se le encomendó cuidar de un grupo de personas, pero regresó para informar, con cierta decepción, que no pudo verlas. ¿Tenemos en nosotros algo real que pudiera ser visto por los  ángeles?

Se dice a veces que la presencia del cuerpo Astral puede ser detectada como un aura alrededor del cuerpo ordinario, pero creo que esto es incorrecto. Las auras ciertamente existen, pero son manifestaciones de energía vital, la cual es una concomitante del cuerpo físico, y ésta puede ser bastante fuerte en una persona u organismo, en quienes no se hayan desarrollado cuerpos superiores. El segundo cuerpo ha de ser creado por un esfuerzo individual. No existe automáticamente.

Sin embargo, si se mantiene este esfuerzo, el establecimiento de un segundo cuerpo permitirá a la Esencia explorar el territorio Astral y comenzar a reunir asociaciones de un orden incluso

superior, de la calidad del nivel Solar, el Mundo 12 en el Rayo de Creación (ver Fig. 3). Esto

conducirá  a una transformación de la Esencia, la cual crecerá en estatura hasta el nivel del Yo

Real. Este normalmente sólo existe en forma vestigial, pero si se le puede alimentar comenzará a ejercer un control significativo de nuestras acciones y de nuestro entendimiento.

La cristalización de estas asociaciones superiores comienza a crear un tercer cuerpo, compuesto de material del nivel Solar, en el que el Yo Real puede ahora crecer y desarrollarse. Este es el nivel de las ideas, usando la palabra idea en su verdadero sentido de arquetipo, la expresión primaria de las exigencias del nivel Divino, a partir de las cuales se crea la amplia gama de patrones interrelacionados del mundo Astral. De aquí que el tercer cuerpo tenga que ver con el pensamiento objetivo y creativo, y con el uso apropiado de la mente intelectual; razón por la cual se le llama a veces Cuerpo Mental.

Por un proceso similar el refinamiento del material Solar puede producir un cuarto cuerpo,

relacionado con el ejercicio de la conciencia y de la voluntad. Este operará dentro del nivel Divino del Mundo 6, que es la patria de nacimiento del alma, de modo que la consecución de este estado es la perfección de la vida. Pero esto no ha de ser examinado bajo la lógica de los sentidos, condicionada por el tiempo. El esfuerzo para organizar los cuerpos superiores puede hacerse a varios niveles en momentos diferentes, y a veces simultáneamente. De aquí que se les pueda considerar como coexistentes en los niveles atemporales de la eternidad, y que puedan ser habitados brevemente por el alma en cualquier momento.

Que el hombre pueda tener varios cuerpos, dijo, debe comprenderse como una idea, como

un principio. Pero esto no se aplica a nosotros. Nosotros sabemos que tenemos un cuerpo

físico y no sabemos nada más. Es el cuerpo físico el que debemos estudiar. Sólo debemos

recordar que el asunto no se limita al cuerpo físico y que ciertos hombres pueden tener dos,

tres, o más cuerpos. Pero para nosotros, personalmente, ¿qué cambia con esto? En América,

Rockefeller puede tener muchos millones. Pero ¿me ayudarán estos millones, si no tengo con

qué comer? Es exactamente lo mismo. Piense entonces cada uno en sí mismo; es ridículo e

insensato apoyarse en los demás o consolarse con pensar en riquezas que no poseemos.

—¿Cómo puede uno saber si un hombre posee un cuerpo astral? pregunté.

—Hay maneras muy precisas de reconocerlo. En algunos casos el cuerpo astral puede ser

visto; puede ser separado y hasta fotografiado al lado del cuerpo físico. Pero es más fácil

establecer la existencia del cuerpo astral considerando simplemente sus funciones. El cuerpo

astral tiene funciones bien definidas que el cuerpo físico no puede tener. La presencia de estas

funciones indica la presencia del cuerpo astral. La ausencia de estas funciones prueba la

ausencia del cuerpo astral.


LA ÚLTIMA CENA

La última Cena Dalí
LA ÚLTIMA CENA
—Es posible un lenguaje universal, dijo Gurdjieff, pero la gente no lo inventará jamás.
—¿Por qué? se le preguntó. —Primero, porque ya ha sido inventado desde hace mucho tiempo, respondió G. Luego, porque la capacidad de comprender y de expresar ideas en este lenguaje depende no sólo del conocimiento de este lenguaje, sino también del ser. Diré aún más. No hay uno, sino tres lenguajes universales. El primero, lo podemos hablar y escribir permaneciendo a la vez dentro de los limites de nuestro propio lenguaje. La única diferencia está en que los hombres, cuando hablan su lenguaje ordinario, no se comprenden entre ellos, pero en este otro lenguaje sí se comprenden. En el segundo lenguaje, el lenguaje escrito es el mismo para todos los pueblos; observen, por ejemplo, las cifras y las fórmulas matemáticas; los hombres siguen hablando su propio lenguaje, no obstante cada uno comprende al otro, aunque el otro hable un lenguaje desconocido. El tercer lenguaje, escrito o hablado, es el mismo para todos. En este nivel, la diferencia de lenguajes desaparece enteramente.
—¿No es esto lo mismo que ha sido descrito en los Hechos como el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, cuando comenzaron a comprender todos los lenguajes? Preguntó alguien.
Ya había notado que tales preguntas siempre irritaban a G.
—Yo no sé, no estuve allí, dijo.
Pero en otras ocasiones, alguna pregunta oportuna conducía a explicaciones nuevas e
inesperadas. Durante una conversación, se le preguntó si había cualquier cosa que fuese real, o que permitiese alcanzar algo real en las enseñanzas y ritos de las religiones existentes.
—Sí y no, dijo G. Imaginen que estemos aquí un día hablando de religiones y que la sirvienta
Masha oiga nuestra conversación. Naturalmente la comprenderá a su manera, y repetirá a Iván el conserje lo que recuerde; Iván lo comprenderá también a su manera, y repetirá lo que recuerde a Pedro, el cochero de la casa contigua. Pedro se va al campo, y cuenta en el pueblo lo que hablan estos señores de la ciudad. ¿Piensan ustedes que lo que cuente conservará alguna semejanza con lo que hemos dicho? Tal es precisamente la relación entre las religiones existentes y lo que fue en su origen. Tenemos las enseñanzas, las tradiciones, las oraciones y los ritos, no de quinta mano, sino de vigésimo quinta, y naturalmente casi todo ha sido desfigurado hasta el punto de llegar a ser irreconocible; lo esencial se ha perdido hace mucho tiempo.
“Por ejemplo, en todas las confesiones cristianas, la tradición de la Última Cena, la última comida de Cristo con sus discípulos, desempeña un papel importante. Las liturgias y toda una serie de dogmas, de ritos y de sacramentos tienen aquí su origen. Esta tradición ha dado lugar a cismas, a separaciones de Iglesias, a la formación de sectas. Cuántos han perecido por haber rehusado aceptar tal o cual interpretación. Pero es un hecho que nadie comprende verdaderamente lo que Cristo hizo con sus discípulos en aquella velada. No hay explicación que se parezca, aun aproximadamente, a la verdad; primero porque el texto mismo de los Evangelios ha sido muy desfigurado por los copistas y los traductores; luego porque habían sido escritos para los que saben.

El Nuevo Testamento: Anuncio de la traición de Judas (Mateo,20-25) A la tarde estaba a la mesa con los Doce, y mientras comían, Jesús les dijo: Les  aseguro que uno de ustedes me entregará. Profundamente apenados, ellos empezaron uno por uno ¿Seré Yo Señor? El respondió El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me entregará. El hijo del Hombre se va, como está escritode él, pero ay! de aquel por quien el hijo será entregado, Seré YoMaestro? Preguntó Judas, Tu lo dijiste, le respondió Jesús. La institución de la Eucaristía (Mateo, 26-29)Mientras comían Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: tomad y comed este es mi Cuerpo. Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó diciendo: Beban todos de ella, porque  ésta es mi Sangre, la sangre de la Alianza que será derramada por muchos, para la remisión de los pecados. Les aseguro que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el Reino de los Cielos. 

 Y estas cosas fueron encontradas en Codex Askew yBerlín, manuscritos coptos:

(23) Y Jesús contestó, diciendo a Felipe y a todos  sus discípulos:

 

Yo he alteradosus sendas por la salvación de todas las almas, si yo no hubiera alterado sus sendas, una miríada de almas hubiera sido destruidas y habrían languidecido por mucho tiempo…
Pistis Sophía

 

 LibroUno Introducción
Para los que no saben, los Evangelios no pueden explicar nada. Mientras más se esfuerzan por comprenderlos, tanto más se hunden en el error.
“Para comprender lo que sucedió durante la Cena, es indispensable conocer primero ciertas leyes. “¿Se acuerdan ustedes de lo que dije sobre el cuerpo astral?  Resumámoslo brevemente. Los hombres que tienen un «cuerpo astral» pueden comunicarse entre sí, a distancia, sin recurrir a medios físicos. Pero para que tales comunicaciones lleguen a ser posibles, aquéllos deben establecer algún «lazo» entre sí. Con este propósito, si se separan, los que se alejan llevan consigo a veces un objeto perteneciente a la persona con la cual desean permanecer en relación, preferiblemente un objeto que haya estado en contacto con su cuerpo de modo que haya podido ser penetrado por sus emanaciones. De la misma manera, para mantener una relación con una persona muerta, sus amigos tienen la costumbre de conservar objetos que le han pertenecido. Estos dejan en cierta forma, un rastro detrás de ellos, algo como hilos o filamentos invisibles, que permanecen tendidos en el espacio. Estos hilos ligan el objeto dado a la persona — viva o muerta — a la que pertenecía este objeto. Los hombres tienen este conocimiento desde los tiempos más remotos, y se han servido de él en las formas más variadas.
“Pueden reconocerse sus rastros en las costumbres de muchos pueblos. Ustedes saben por ejemplo que muchos de ellos practican el rito de la hermandad de sangre. Dos o más hombres mezclan su sangre en la misma copa y beben de esta copa. Luego son considerados como hermanos de sangre. Pero el origen de esta costumbre debe buscarse en un plano más profundo. Primitivamente, se trataba de una ceremonia mágica para establecer un lazo entre «cuerpos astrales». La sangre tiene cualidades especiales. Algunos pueblos, por ejemplo los Judíos, atribuyen a la sangre un significado particular y propiedades mágicas. Ustedes comprenden ahora, que según las creencias de ciertos pueblos, si se establece un lazo entre «cuerpos astrales» la muerte no lo quebranta.
“Cristo sabía que tenía que morir. Esto había sido decidido de antemano. Él lo sabía y sus discípulos lo sabían también. Y cada uno de ellos conocía el papel que tenía que desempeñar.
Pero al mismo tiempo, querían establecer un lazo permanente con su Maestro. Con este fin, Cristo les dio su sangre a beber, y su carne a comer. De ninguna manera era pan ni vino, sino su verdadera carne y su verdadera sangre.
“La Última Cena fue un rito mágico, análogo a una «hermandad de sangre» para establecer un lazo entre «cuerpos astrales». Pero ¿dónde está quien aún pueda encontrar en las religiones actuales, el rastro de esto y comprender su sentido? Hace mucho tiempo que todo ha sido olvidado y que se ha substituido el sentido original con interpretaciones enteramente diferentes. Las palabras permanecen, pero su significación se ha perdido desde hace siglos.”
Esta conversación, y sobre todo su final, provocaron muchas conversaciones en nuestros
grupos. Muchos se sentían repelidos por lo que G. había dicho sobre Cristo y sobre la Cena; otros por el contrario, sentían en esto una verdad que nunca hubiesen podido alcanzar por sí.

LOS CUERPOS SUPERIORES 2

CUERPOS SUPERIORES 2

 —¿Es o no inmortal el hombre? —Trataré de contestar a esta pregunta, dijo G., pero les advierto que eso no se puede hacer de manera plenamente satisfactoria, con los elementos que la ciencia y el lenguaje ordinario ponen a nuestra disposición. “Usted pregunta si el hombre es inmortal o no. “Contestaré a la vez sí y no.

“Esta pregunta tiene numerosos aspectos. Primero, ¿qué significa inmortal? ¿Habla usted de

la inmortalidad absoluta, o admite usted diferentes grados? Si por ejemplo, después de la

muerte del cuerpo subsiste algo que vive aún un cierto tiempo, conservando su conciencia,

¿puede esto ser llamado inmortalidad o no? En otras palabras, a su parecer, ¿cuánto tiempo

debe durar tal existencia, para ser llamada inmortalidad? ¿No implica esto entonces la

posibilidad de una inmortalidad «diferente» según los hombres? Y tantas otras preguntas. No

digo esto sino para mostrar cuán vagas son palabras tales como «inmortalidad» y cuan

fácilmente pueden engañarnos. De hecho nada es inmortal. Dios mismo es mortal. Pero la

diferencia entre Dios y el hombre es grande, y naturalmente Dios es mortal de manera

diferente a la del hombre. Seria mucho mejor sustituir la palabra «inmortalidad» por las

palabras «existencia después de la muerte». Contestaré entonces que el hombre tiene

posibilidad de existencia después de la muerte. Pero la posibilidad es una cosa, y la

realización de la posibilidad es otra.

Cuerpos Potenciales

“En el hombre que tiene dos cuerpos, el segundo cuerpo es activo con relación al cuerpo

físico. Esto significa que la conciencia en el «cuerpo astral» tiene pleno poder sobre el cuerpo

físico.” G. puso el signo (+) sobre el cuerpo astral, y el signo (—) sobre el cuerpo físico

pasivos cuerpo astral y otros

“En el hombre que tiene tres cuerpos, el tercero, es decir el «cuerpo mental», es activo con relación al «cuerpo astral» y al cuerpo físico; ‘esto quiere decir que la conciencia en el «cuerpo mental» tiene pleno poder sobre el «cuerpo astral» y sobre el cuerpo físico.”

G. puso el signo (+) sobre el “cuerpo mental”, y el signo (—) sobre el “cuerpo astral” y el cuerpo físico, ambos reunidos por un corchete (Fig. 5 c).

“En el hombre que tiene cuatro cuerpos, el cuerpo activo es el cuarto. Esto significa que la conciencia en el cuarto cuerpo tiene pleno poder sobre el «cuerpo mental», el «cuerpo astral» y el cuerpo físico.” G. puso el signo (+) sobre el cuarto cuerpo, y el signo (—) sobre la unión de los otros tres (Fig. 5 c).

“Como ustedes ven, dijo, hay cuatro situaciones totalmente diferentes. En un caso, todas las funciones están gobernadas por el cuerpo físico. Éste es activo; con relación a él, todo el resto es pasivo (Fig. 5 b). En otro caso, el segundo cuerpo tiene poder sobre el cuerpo físico. En el tercer caso, el «cuerpo mental» tiene poder sobre el «cuerpo astral» y sobre el cuerpo físico. Y en el último caso el cuarto cuerpo tiene poder sobre los tres primeros. Ya hemos visto que en el hombre que no tiene sino el cuerpo físico se puede establecer entre sus diversas funciones, exactamente el mismo tipo de relación que existe entre los diferentes cuerpos. Las funciones físicas pueden gobernar al sentimiento, al pensamiento y a la conciencia. El sentimiento puede gobernar a las funciones físicas. El pensamiento puede gobernar a las funciones físicas y al sentimiento. Y la conciencia puede gobernar a las funciones físicas, a los sentimientos y al pensamiento.”En el hombre que tiene dos, tres y cuatro cuerpos, el cuerpo más activo es también el que vive más tiempo, en Otras palabras, es «inmortal» en relación a un cuerpo inferior.”

Dibujó de nuevo el diagrama del rayo de creación, y al lado de la tierra, colocó el cuerpo físico del hombre. —Este es el hombre ordinario, dijo, el hombre número 1, 2, 3 y 4. Sólo posee el cuerpo físico. Cuando este cuerpo muere, no le queda nada de dicho cuerpo. El cuerpo físico está compuesto por elementos terrestres, y con la muerte, regresa a la tierra. Polvo es y al polvo volverá. Para un hombre de este género, es imposible hablar de ninguna clase de inmortalidad. Pero si un hombre posee el segundo cuerpo (colocó el segundo cuerpo en el diagrama, paralelamente a  los planetas), este segundo cuerpo está formado por elementos del mundo planetario, y puede sobrevivir a la muerte del cuerpo físico. No es inmortal en todo el sentido de la palabra, porque después de un cierto tiempo, muere a su vez. Pero en todo caso, no muere con el cuerpo físico. “Para un hombre que posee el tercer cuerpo (colocó el tercer cuerpo en el diagrama, paralelamente al sol), este cuerpo compuesto de elementos del sol, puede existir después de la muerte del «cuerpo astral».

“El cuarto cuerpo está formado por elementos del mundo estelar, es decir elementos que no pertenecen al sistema solar, y. por consiguiente, si se ha cristalizado dentro de los límites del sistema solar, no hay nada dentro de estos límites que pueda destruirlo. Esto significa que un hombre que posee el cuarto cuerpo es inmortal dentro de los limites del sistema solar.

“Ahora ven por qué es imposible contestar de primera intención a la pregunta: ¿es o no inmortal el hombre? Un hombre es inmortal, otro no lo es, un tercero trata de llegar a ser inmortal, un cuarto se imagina ser inmortal, y sin embargo no es sino un pedazo de carne.”


LOS CUERPOS SUPERIORES 1

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¿Se puede decir que el hombre posee la inmortalidad?

—La inmortalidad, dijo G., es una de esas cualidades que el hombre se atribuye sin tener una comprensión suficiente de lo que quiere decir. Otras cualidades de este género son la «individualidad», en el sentido de una unidad interior, el «Yo permanente e inmutable», la «conciencia» y la «voluntad». Todas estas cualidades pueden pertenecer al hombre —puso acento sobre la palabra “pueden”— pero por cierto que esto no significa que le pertenecen ya efectivamente o que pueden pertenecer a cualquiera.

“Para comprender qué es el hombre hoy en día, es decir al nivel actual de su desarrollo, es indispensable poder representarse hasta un cierto punto lo que puede ser, es decir lo que puede alcanzar. Porque es sólo en la medida en que un hombre llega a comprender la secuencia correcta de su posible desarrollo como puede dejar de atribuirse lo que todavía no posee, y que no podrá alcanzar, quizás, sino tras grandes esfuerzos y grandes labores. “Según una antigua enseñanza, de la que subsisten trazas en numerosos sistemas de ayer y de hoy, cuando un hombre alcanza el desarrollo más completo que en general le es posible, se compone de cuatro cuerpos. Estos cuatro cuerpos están constituidos por substancias que se hacen cada vez más y más finas, interpenetrándose y formando cuatro organismos que tienen entre sí una relación bien definida sin dejar de ser independientes, y que son capaces de actuar independientemente.

“Lo que permite la existencia de cuatro cuerpos es que el organismo humano, es decir el

cuerpo físico, tiene una organización tan compleja que, bajo ciertas condiciones, se puede

desarrollar en él un organismo nuevo e independiente que ofrezca a la actividad de la

conciencia un instrumento mucho más adecuado y más sensible que el cuerpo físico. La

conciencia que se manifiesta en este nuevo cuerpo es capaz de gobernarlo, y tiene pleno poder y pleno control sobre el cuerpo físico. Bajo ciertas condiciones en este segundo cuerpo se puede formar un tercero que tiene también sus características propias. La conciencia

manifestada en este tercer cuerpo tiene pleno poder y pleno control sobre los dos primeros; y

el tercer cuerpo puede adquirir conocimientos inaccesibles tanto al segundo como al primero.

En el tercer cuerpo, bajo ciertas condiciones puede crecer un cuarto, que difiere tanto del

tercero como éste del segundo, y el segundo del primero. La conciencia que se manifiesta en

el cuarto cuerpo tiene completo control sobre su propio cuerpo y sobre los tres primeros.

“Estos cuatro cuerpos son definidos por las diversas enseñanzas de diferentes maneras.”

G. dibujó el cuadro reproducido en la figura 1, y dijo:

—Según la terminología cristiana, el primero es el cuerpo físico, el cuerpo «carnal»; el segundo es el cuerpo «natural», el tercero es el cuerpo «espiritual», y el cuarto, según la terminología del Cristianismo esotérico, es el «cuerpo divino». “Según la terminología teosófica, el primero es el cuerpo físico, el segundo es el «cuerpo astral», el tercero es el «cuerpo mental» y el cuarto es el «cuerpo causal.»

Es decir, el cuerpo que lleva dentro de sí las causas de sus acciones: es independiente de las causas exteriores: es el cuerpo de la voluntad.

“En el lenguaje lleno de imágenes de ciertas enseñanzas orientales, el primero es el carruaje (cuerpo), el segundo es el caballo (sentimientos, deseos), el tercero es el cochero (el pensar), y el cuarto es el Amo (Yo, conciencia, voluntad). “Se encuentran paralelos o comparaciones de este género en la mayoría de los sistemas que reconocen algo más en el hombre que el cuerpo físico. Pero casi todos estos sistemas, aun cuando repiten bajo una forma más o menos familiar las definiciones y las divisiones de la antigua enseñanza, han olvidado u omitido su característica más importante, a saber que el hombre no nace con los cuerpos sutiles, y que éstos requieren ser cultivados artificialmente, lo que es posible sólo bajo ciertas condiciones favorables exteriores e interiores.

“El «cuerpo astral» no es indispensable para el hombre. Es un gran lujo que no está al alcance de todos. El hombre puede muy bien vivir sin el cuerpo astral. Su cuerpo físico posee todas las funciones necesarias para la vida. Un hombre sin cuerpo astral puede aun producir la impresión de ser muy intelectual, hasta muy espiritual, y engañar así no solamente a los otros, sino a sí mismo.

“Esto, naturalmente, es aún mas cierto para el «cuerpo mental» y para el cuarto cuerpo. El hombre ordinario no posee estos cuerpos ni las funciones que les corresponden. Pero a menudo, él cree y llega a hacer creer a los demás, que los posee. Las razones de este error son en primer lugar el hecho de que el cuerpo físico trabaja con las mismas substancias con las que se constituyen los cuerpos superiores, pero estas substancias no se cristalizan en él, no le pertenecen; y en segundo lugar, el hecho de que todas las funciones del cuerpo tísico son análogas a las de los cuerpos superiores, aunque naturalmente difieren mucho. Entre las funciones de un hombre que no posee sino su cuerpo físico, y las funciones de los cuatrocuerpos, la diferencia principal es que en el primer caso, las funciones del cuerpo físico gobiernan todas las otras; en otros términos, todo está gobernado por el cuerpo, que es, a su vez, gobernado por las influencias exteriores. En el segundo caso, el mando o el control emana del cuerpo superior.

“Las funciones del cuerpo físico pueden ponerse en paralelo con las funciones de los cuatro cuerpos.” G. dibujó otro cuadro (figura 2) que representaba las funciones paralelas de un hombre de cuerpo físico y un hombre de cuatro cuerpos.

—En el primer caso, dijo G., es decir, en el caso de las funciones de un hombre de cuerpo físico solamente, el autómata depende de las influencias exteriores, y las otras tres funciones dependen del cuerpo físico y de las influencias exteriores que éste recibe. Los deseos o las aversiones —«yo deseo», «yo no deseo», «me gusta», «no me gusta»— es decir, las funciones que ocupan el lugar del segundo cuerpo, dependen de choques y de influencias accidentales.

El pensar, que corresponde a las funciones del tercer cuerpo, es un proceso enteramente automático. En el hombre mecánico, falta la voluntad; no hay más que deseos, y lo que se llama su fuerte o su débil voluntad no es sino la mayor o menor permanencia de sus deseos, de sus ganas.

“En el segundo caso, es decir en el caso de un hombre en posesión de cuatro cuerpos, el automatismo del cuerpo físico depende de la influencia de los otros cuerpos. En lugar de la actividad discordante y a menudo contradictoria de los diferentes deseos, hay un solo Yo, entero, indivisible y permanente; hay una individualidad que domina al cuerpo físico y sus deseos y que puede sobreponerse a sus repugnancias y a sus resistencias. En lugar de un pensar mecánico está la conciencia. Y hay la voluntad, es decir un poder, ya no simplemente compuesto de deseos variados que pertenecen a los diferentes «yoes», y que son muy a menudo contradictorios, sino un podernacido de la conciencia y gobernado por la individualidad o un Yo único y permanente. Sólo esta voluntad puede llamarse «libre», porque es independiente del accidente y ya no puede más ser alterada ni dirigida desde afuera.

“Una enseñanza oriental describe las funciones de los cuatro cuerpos, su crecimiento gradual y las condiciones de este crecimiento, de la siguiente manera:

“Imaginemos un vaso o un crisol lleno de diversos polvos metálicos. Entre estos polvos que están en contacto uno con otro, no existen relaciones definidas. Cada cambio accidental de laposición del crisol modifica la posición relativa de los polvos. Si se sacude el crisol o si se le golpea con el dedo, el polvo que se encontraba arriba puede aparecer al fondo, en medio o inversamente. No hay nada permanente en la situación respectiva de estos polvos y en talescondiciones no puede haber nada permanente. Esta es una imagen fiel de nuestra vida psíquica.

A cada momento nuevas influencias pueden modificar la posición de los granos que se encuentran arriba, y poner en su lugar otros granos de naturaleza absolutamente opuesta. La ciencia llama a este estado relativo de los polvos, el estado de mezcla mecánica. La característica fundamental de las relaciones mutuas en este estado de mezcla es su versatilidad y su inestabilidad.

“Es imposible estabilizar las relaciones mutuas de los polvos que se encuentran en un estado de mezcla mecánica. Pero ellos pueden ser fundidos; su naturaleza metálica hace posible laoperación. Con este fin se puede encender un fuego especial bajo el crisol; al calentarlos y derretirlos los hará fusionar. Así fusionados, los polvos se encuentran en el estado de un compuesto químico. Desde luego, no pueden ser agitados tan fácilmente como en su estado de mezcla mecánica en el que era suficiente un pequeño golpe para separarlos y hacerlos cambiar de lugar. Ahora lo que contenía el crisol ha llegado a ser indivisible, «individual». Es una imagen de la formación del segundo cuerpo. El fuego, gracias al cual se ha obtenido la fusión, es el producto de una «fricción» que es a su vez el producto de la lucha en el hombre entre el «sí» y el «no». Si un hombre no resiste jamás a algunos de sus deseos, si está en connivencia con ellos, si los favorece, si aun los alienta, no tendrá jamás un conflicto interior en él, nunca tendrá «fricción» y por lo tanto no habrá fuego. Pero si para alcanzar una meta definida combate los deseos que se atraviesan en su camino, crea de esta manera un fuego que transformará gradualmente su mundo interior en un Todo.

“Volvamos a nuestro ejemplo. El compuesto químico obtenido por fusión posee ciertas cualidades, cierto peso específico, cierta conductibilidad eléctrica, y así sucesivamente. Estas cualidades constituyen las características de la substancia en cuestión. Pero si se la trabaja de cierta manera, el número de sus características puede ser acrecentado, es decir que se le puede dar a la aleación propiedades nuevas que no le pertenecían primitivamente. Será posible imantarla, volverla radioactiva, etc. “El proceso por el cual se pueden comunicar nuevas propiedades a la aleación corresponde al proceso de la formación del tercer cuerpo, así como a la adquisición de un nuevo conocimiento y nuevos poderes con la ayuda del tercer cuerpo.

“Cuando el tercer cuerpo ha sido formado y cuando ha adquirido todas las propiedades, poderes y conocimientos que le son accesibles, queda aún el problema de fijarlos; todas estas propiedades nuevas, que le han sido comunicadas por cierta clase de influencias, pueden de hecho serle quitadas tanto por las mismas influencias como por otras. Pero, por un trabajo especial que los tres cuerpos tienen que hacer juntos, los caracteres adquiridos pueden ser convertidos en propiedad permanente e inalterable del tercer cuerpo.

“El proceso de fijación de estos caracteres adquiridos corresponde al proceso de formación del cuarto cuerpo.

“Y en verdad, ningún hombre tiene derecho de ser llamado un Hombre, en el pleno sentido de la palabra, hasta que sus cuatro cuerpos no se hayan desarrollado totalmente. Por eso, el hombre verdadero posee numerosas propiedades que el hombre ordinario no tiene. Una de estas propiedades es la inmortalidad. Todas las religiones, todas las antiguas enseñanzas aportan la idea de que al adquirir el cuarto cuerpo, el hombre adquiere la inmortalidAd; y todas indican caminos que llevan a la adquisición del cuarto cuerpo, es decir, a la conquista de la inmortalidad.

P. OUSPENSKY, Fragmentos de una Enseñanza Desconocida


LA PARÁBOLA DEL CARRUAJE

LA PARÁBOLA DEL CARRUAJE
 
 Pero con respecto a los cuerpos del hombre, introdujo un detalle que no había dado antes. Recurrió otra vez a la comparación oriental del hombre con un carruaje, un caballo, un cochero y un amo, y volviendo al esquema, añadió:
—El hombre es una organización compleja. Está formado de cuatro partes que pueden estar conectadas, no conectadas, o mal conectadas. El carruaje está conectado al caballo por las varas, el caballo al cochero por las riendas, y el cochero a su amo por -la voz de su amo. Pero el cochero debe oír y comprender la voz del amo, debe saber cómo conducir; y el caballo debe estar adiestrado a obedecer a las riendas. En cuanto a la relación del caballo con el carruaje  debe estar correctamente enganchado. De esta manera, entre las cuatro partes de esta compleja organización existen tres relaciones, tres conexiones (ver Fig. 5 a pág. 134). Si una sola de ellas presenta algún defecto, el conjunto no puede funcionar como un todo. Las conexiones entonces no son menos importantes que »los cuerpos». Al trabajar sobre sí mismo, el hombre trabaja simultáneamente sobre los «cuerpos» y sobre las «conexiones». Pero se trata de dos clases de trabajo. “El trabajo sobre sí debe comenzar por el cochero. El cochero es el intelecto. A fin de poder oír la voz del amo, ante todo el cochero no debe estar dormido — se debe despertar. Luego, puede suceder que el amo hable un lenguaje que el cochero no comprenda. El cochero debe aprender este lenguaje. Cuando lo sepa, comprenderá a su amo. Pero esto no basta, debe también aprender a conducir el caballo, a engancharlo, a alimentarlo, a cuidarlo, y a mantener
bien el carruaje — porque no serviría de nada el que comprenda a su amo, si no está en
condiciones de hacer algo. El amo da la orden de partida. Pero el cochero es incapaz de
marchar porque no ha alimentado al caballo, no lo ha enganchado, y no sabe dónde están las riendas. El caballo representa las emociones. El carruaje es el cuerpo. El intelecto debe aprender a gobernar las emociones. Las emociones siempre arrastran al cuerpo. Este es el orden en que se debe llevar el trabajo sobre sí. Pero fíjense bien: el trabajo sobre los «cuerpos», es decir sobre el cochero, el caballo y el carruaje, es una cosa. Y el trabajo sobre las «conexiones», es decir, sobre la «comprensión del cochero» que lo une a su amo, sobre las «riendas» que lo conectan al caballo, sobre las «varas» y los «arneses» que conectan el carruaje con el caballo — es algo totalmente diferente. “Sucede a veces que los cuerpos están en excelente estado, pero que las «conexiones» no se establecen. Entonces, ¿de qué sirve toda la organización?
Como sucede con los cuerpos no desarrollados, la organización total es entonces
inevitablemente gobernada desde abajo. En otras palabras: no por la voluntad del amo, sino por accidente.