La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

DESPERTAR

SUPLEMENTO: LECTURA DE GURDJIEFF

Suplemento 1era parte: George I. Gurdjieff.

Suplemento es una suerte de lecturas que hizo leer a un alumno en NY 

Biografía de George I. Gurdjieff   Jose Figueras Matute44Para permitirles una mejor comprensión de lo que sigue, considero indispensable repetirles algunas de estas explicaciones. Entre otras cosas, yo les dije que para un hombre que haya reconocido con su razón lo que vale en realidad -es decir, al reconocer la importancia exagerada que atribuye a su pretendida individualidad, la cual, según su propia apreciación imparcial en estado de calma, no representa sino casi una completa “nulidad”- el trabajo esencial es adquirir la capacidad de consagrar, por cierto tiempo, todas sus posibilidades y todas sus fuerzas a comprobar el mayor número posible de los hechos anormales que se producen durante sus diversos funcionamientos físicos y psíquicos; dicho de otra manera, de practicar lo que se llama “la observación de sí”.

Y todo esto es absolutamente indispensable a fin de que el conocimiento de estos hechos indeseables, reconocidos hasta ahora sólo por su mente y aun carentes de sentido para su presencia general, impregne gradualmente su naturaleza y, al cristalizar en él una firme convicción respecto a todo lo que ha aprendido, suscite en su presencia general, de acuerdo con un proceso conforme a las leyes, una energía de gran intensidad, la única que hace posible el trabajo ulterior sobre sí mismo, energía que, entre otras cosas, se manifiesta por un esfuerzo constante a fin de adquirir el poder, durante el día -dicho de otra manera, durante su “estado de vigilia”– de recordarse de sí mismo por un tiempo determinado. Y a su vez, este poder le es necesario al hombre que, sólo con su mente, ha reconocido su nulidad y que ha decidido luchar conscientemente contra las anomalías que él mismo ha comprobado, anomalías que están cristalizadas en su individualidad debido a las condiciones inadecuadas en que ha pasado su edad preparatoria y que se manifiestan como toda clase de debilidades cuyo conjunto engendra su falta de voluntad, su falta de carácter, su inercia, y así sucesivamente.

Este poder, digo, la Observación de Sí y el Recuerdo de Sí, le es necesario si quiere aprender, en lo posible, a no “identificarse” con las condiciones circundantes y, mientras continúa la observación de sus manifestaciones interiores y exteriores, a dominar en sí mismo los diversos sentimientos de parcialidad que le han llegado a ser inherentes y a constatar así más profundamente, tanto en su psiquismo como en su cuerpo físico, la presencia de numerosos factores que su propio  consciente ordinario considera ser –y ya no sólo con su “mente“, completamente nula en este caso- del carácter negativo de estas propiedades indignas de un hombre, luego –esta vez también con todo su ser y no sólo con su “mente” completamente nula– para llegar a ser un hombre que quiere realmente trabajar sobre sí mismo.

transmDebido a la importancia de esta cuestión, quisiera repetir y subrayar aquí que todo esto es indispensable para que en el hombre que trabaja sobre sí mismo de una manera rigurosamente conforme a las leyes pueda aparecer y acumularse la energía necesaria para preservar en su trabajo con la intensidad de esfuerzo y el poder de acción sobre sí que son los únicos que permiten que se opere la transmutación de su propia “nulidad” en ese “algo” que él debería haber sido -aunque sólo sea según su sentido común, este “sentido común” que, aunque raramente, se manifiesta en cada uno de nuestros contemporáneos cuando las circunstancias no se le oponen- dicho de otra manera, en esta “Corona de la Creación” que todo hombre está llamado a ser en vez de lo que se ha convertido, sobre todo en estos últimos tiempos, y tal como él se ve en momentos de sinceridad: un animal doméstico cuyas percepciones y manifestaciones todas están automatizadas.

Lo que sobre todo necesitan ustedes es conocer la parte del capítulo, llamada “Suplemento“, que he escrito después de haber demostrado el completo automatismo del hombre contemporáneo y su completa nulidad en cuanto a las “manifestaciones independientes” de su individualidad.

“Así es el hombre promedio ordinario: un esclavo inconsciente, enteramente al servicio de designios de orden universal que nada tienen que ver con su individualidad”.

“Puede permanecer toda su vida tal como nació y tal como ha sido formado, bajo la acción de influencias de todas clases que finalmente han determinado las condiciones de su existencia y, como tal, después de la muerte, ser destruido para siempre”.

“Y aunque éste sea el destino general de toda vida, la Gran Naturaleza le ha dado, sin embargo, a ciertas formas de vida -al hombre en este caso-, la posibilidad de no ser simplemente un instrumento ciego al servicio de los designios objetivos del Todo Universal; ella le ha dado los medios, mientras la sirve y actualiza conscientemente lo que le ha sido predestinado, para producir más de lo que le es demandado y para utilizar este excedente para su ‘egoísmo’, es decir, para la determinación y la manifestación de su propia individualidad”.

“También esta posibilidad le ha sido dada para servir a la meta común, pues el equilibrio mismo de estas leyes objetivas, requiere de tales vidas independientes con estructura autónoma, relativamente liberadas y, en particular, de la especie humana”.

“A este respecto, considero mi deber moral agregar aquí y aun subrayar que, si bien la liberación es posible para el hombre, la oportunidad de alcanzarla no le es dada a todos”. “Pueden oponérsele muchas razones que, en la mayoría de los casos, no dependen ni de nosotros personalmente, ni de las grandes leyes cósmicas, sino solamente de las diversas condiciones accidentales de nuestra venida al mundo y de nuestra formación, entre las cuales las principales son, desde luego, la herencia y las circunstancias en las cuales se efectuó el proceso de nuestra ‘edad preparatoria’. Esas condiciones incontrolables pueden bastar para hacer imposible esta liberación…”

…Es  necesario conocer la comparación que allí había hecho entre la vida de la humanidad, tomada como un todo, y el 536863_460640117318043_588231657_ncurso de un gran río que -en un punto correspondiente, de acuerdo a mi definición, en el momento en que el hombre llega a la edad responsable, es decir, a la edad en que se determina de manera precisa si ha llegado o no a adquirir los datos requeridos para la posesión de su propio “Yo- se bifurca en dos corrientes, una de las cuales se vierte en el océano sin límites, con la posibilidad de un movimiento ulterior de evolución y la otra, en los abismos subterráneos, a fin de proseguir allí un movimiento de orden involutivo y esta vez sólo para las necesidades de la naturaleza.

“Para nosotros, hombres contemporáneos, el peor mal estriba en que, debido a diversas condiciones de nuestra vida ordinaria y, sobre todo, debido a nuestra anormal ‘educación‘, sólo poseemos, en la edad responsable, presencias correspondientes a la corriente del río de la vida destinada a perderse en los abismos subterráneos y caemos en esta corriente. De allí en adelante nos arrastra donde quiere, como quiere y nosotros, sin reflexionar en las consecuencias, permanecemos pasivos, dejándonos llevar como los restos de un naufragio, a la deriva”.

“Mientras permanezcamos pasivos, no sólo nos veremos constreñidos a no ser más que instrumentos al servicio de las ‘creaciones involutivas‘ de la Naturaleza, sino que tendremos que sometemos como esclavos, por el resto de nuestras vidas, al capricho de todo tipo de sucesos ciegos”.

“Puesto que la mayoría de ustedes ya ha cruzado el umbral de la edad responsable y reconoce con toda sinceridad que todavía no ha adquirido su propio ‘Yo Real‘; y puesto que ustedes se dan cuenta, por otra parte, según lo esencial de lo que acabo de decir, de que las perspectivas que les esperan no tienen nada de particularmente agradable, entonces, para que ustedes – justamente ustedes, que han tomado conciencia de esto– no se ‘descorazonen’ y no caigan en el ‘pesimismo’ tan difundido en la vida anormal de hoy en día, les diré, con toda franqueza, sin reserva alguna, apoyándome en convicciones establecidas durante largos años de estudios, las que han sido reforzadas por múltiples experimentos conducidos de manera excepcional – experimentos sobre cuyos resultados he basado el ‘Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre’-, que aún para ustedes, no todo está perdido todavía”.

“En efecto, los estudios y experimentos de los que acabo de hablar me han demostrado, claramente y de manera definitiva, que nuestra Madre Naturaleza, en su vigilancia infinita, ha previsto que los seres tengan la posibilidad de adquirir el núcleo de su esencia, es decir, su propio ‘Yo’, aun después de haber alcanzado la edad responsable“.

“Esta previsión de la equitativa Naturaleza consiste para nosotros, en este caso, en que, después de haber alcanzado el grado de desarrollo correspondiente a una vida responsable, nos ha sido dada la posibilidad, por nuestra propia intención y mediante ciertas experiencias interiores y ciertas condiciones exteriores, de cristalizar, en nuestra presencia general, datos para la adquisición del núcleo de nuestra esencia; por supuesto, que al precio de esfuerzos mucho mayores que durante la edad preparatoria. El proceso de formación intencional de esos datos en nuestra presencia está condicionado por la dificultad de cruzar de una a otra de las corrientes del río de la vida”.

“Es interesante hacer resaltar que la expresión, ‘primera liberación del hombre’, usada a menudo por nuestros contemporáneos, por supuesto que de manera totalmente automática, sin ninguna comprensión de su sentido oculto, expresa precisamente, de acuerdo con la interpretación que le dan los iniciados de una escuela existente en la actualidad en el Asia Central, el sentido de la imagen que yo he dado en mis escritos de la posibilidad que tiene cada gota de agua del río primordial de la vida, de pasar de la corriente destinada a perderse en los abismos subterráneos a la que se vierte en los vastos espacios del océano sin límites”.

“Aunque la Gran Naturaleza le haya dado la posibilidad de este paso al hombre que, habiendo alcanzado su edad responsable, ya ha entrado en la corriente de los abismos subterráneos, yo debo advertirles, a fin de no suscitar en ustedes ilusiones vanas: el pasar de una corriente a otra no es tan fácil -no es querer pasar y ya está-“.

“Para esto es indispensable, manteniendo sin cesar un estado de conciencia activa, obtener ante todo en sí mismo, al precio de una perseverancia a toda prueba, la cristalización intencional de datos capaces de engendrar un impulso inextinguible del deseo de este paso”.

“Luego vendrá, para el hombre, una movilización de todas sus fuerzas interiores con miras a una lucha tenaz contra las anomalías flagrantes ancladas en su individualidad y perceptibles aun por su sentido común, es decir, con miras a una lucha contra los hábitos arraigados en él, que considera indignos de él durante los períodos en que está más tranquilo y que contribuyen a la aparición de nuestro Dios maléfico interior, al sostenimiento y al refuerzo de su fuerza y de su poder, siempre y en todo; ‘Dios maléfico’ cuya presencia crea las condiciones ideales, sobre todo entre los hombres contemporáneos, para gozar de un estado de ‘paz imperturbable”.

“En otras palabras, ustedes tienen que morir a todo lo que constituye la vida ordinaria“. “Es de esta muerte que hablan todas las religiones”.

“Ese es el significado de la sentencia que nos ha llegado desde los tiempos más remotos: ‘sin muerte no hay resurrección’. Dicho de otro modo: ‘Si no mueres no serás resucitado”.

“En este caso no se trata de la muerte del cuerpo, porque, para esta muerte, no hay necesidad de resurrección”. “Si hay un alma, y ésta es inmortal, no necesita de la resurrección del cuerpo”. “Esta resurrección no es en absoluto necesaria para comparecer en el Juicio Final, ante Nuestro Señor, como nos lo enseñan los Padres de la Iglesia”.”No, todos los profetas enviados de Lo Alto y Jesucristo mismo han hablado de esta muerte que puede sobrevenir aquí abajo, en esta vida, es decir, de la muerte del ‘tirano’ que hace de nosotros esclavos y sin cuya destrucción no se puede asegurar la primera gran liberación del hombre”.

Después de todo lo que se acaba de leer, cada uno de ustedes debería comprender que la condición indispensable exigida a un hombre para conservar la posibilidad de entrar en un nuevo camino, el del “movimiento evolutivo”, es la de poseer por lo menos algunos datos para la adquisición de su propio “Yo”.


EL DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA

DESPIERTA

 

EL DESPERTAR

EL DESPERTAR

“Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro”.

 G.I. GURDJIEFF

 

Desde su más tierna infancia,  los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores, por consiguiente, para el no hay el menor peligro de un súbito despertar.  

El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar a consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es necesario destruir los “topes”, es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los topes exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables. Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol del que hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo. El concepto de “conciencia moral” nada tiene que ver con el “moralidad”. La conciencia moral es un fenómeno general y permanente. Es la misma para todos los hombres y no es posible sino en ausencia de topes. Desde el punto de vista de las diferentes categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter totalmente nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aún momentáneo de la conciencia moral en un hombre con millares de “yoes” diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento. Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada véz más a menudo y duran cada vez más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera “conciencia lúcida” penetrará gradualmente en

 ÉL.  

Fragmentos de  una enseñanza des-co-no-ci-da  (Fragmentos de una enseñanza desconocida, Edit. Hachette)

P. Ouspensky  (pag.211).

http://eneagrama7.spaces.live.com

ver categoría LA CONSCIENCIA 1,2,3,4


MATERIA PRIMA Cuarto Camino

 

SEREMOS DE UN MATERIAL QUE DESCONOCEMOS ?

O SIMPLEMENTE NO  NOS CONOCEMOS ?
PODRIAMOS CAMBIAR ESTA AGUA IMAGINARIA ?  

 CONOCER LO QUE SOMOS

ESTA AGUA LLEVA EN SI LA FUERZA DEL FUEGO…

LA VOZ QUE RESPONDE POR TI POR MI …

TENDREMOS QUE RESCATARNOS

 Y RENACER ?

Eneagrama


GURDJIEFF Y OUSPENSKY

 

Gurdieff, Ouspensky  y las técnicas del despertar

Por Cristina Wolczuc – Argentina

“Cuando el saber predomina sobre el ser, el hombre sabe, pero no tiene el poder de hacer. Es un saber inútil. Inversamente, cuando el ser predonina sobre el saber, el hombre tiene el poder de hacer, pero no sabe que hacer”.
Gurdieff

Una de las personalidades más interesantes del siglo XX, dentro de las manifestaciones del ocultismo, fue G. Gurdieff, quien entregó a sus discípulos fragmentos de una enseñanza que radica en el DESPERTAR.

Decía Gurdieff: “El hombre moderno vive en el sueño. Nacido en el sueño. ¿Qué puede saber un hombre que duerme? Si ustedes piensan en ello, recordando al mismo tiempo que el sueño es el rasgo principal de nuestro ser, no tardará en ser evidente, que si el hombre quiere saber, debe reflexionar ante todo en las maneras de despertarse”.

Por suerte para Gurdieff, el haber conocido al inteligentísimo periodista Ouspenski le significó el perpetuar su enseñanza. Y en rigor de la verdad, suerte para nosotros es la obra de este último, ya que nunca fue intención de Gurdieff el escribir.

Ouspenski no era un periodista común; estaba realmente apasionado en la búsqueda de verdades ocultas; antes de conocer al que sería su Maestro, había viajado incesantemente por Egipto y la India. Los años en que fue discípulo fueron muy bien aprovechados, pues dio lugar a una gran obra: In Search of the Miraculous (En busca de lo milagroso).

Dice Ouspenski en la obra mencionada, refiriéndose al primer encuentro con Gurdieff: “Entendí que Gurdieff había viajado mucho, que había estado en muchos lugares de los cuales yo sólo había oído hablar y que había deseado vivamente conocer. No solamente no le molestaban mis preguntas, sino que me parecía que ponía en cada una de sus respuestas, mucho más de lo que yo había preguntado”.

Esto de responder más de lo que se había preguntado es de una importancia esencial; Gurdieff nunca dijo una sola palabra de más; si decía cosas inesperadas, provocando una reacción, muchas veces confusas para quien escuchaba, había, en esa reacción, parte de la técnica del despertar. Era algo así como una sacudida.

Hablando del HOMBRE, Gurdieff dice: “Un hombre puede ser un hombre, recalcó esta palabra, aún trabajando con máquinas. Hay otra clase de mecanización muchísimo más peligrosa: ser uno mismo una máquina”.

Ouspenski le preguntó: “Pero, ¿no hay quienes no sean máquinas? –Puede que los haya – dijo Gurdieff -. Pero usted no los puede ver. Usted no los conoce. Esto es lo que quiero hacerle comprender”.

Cuando se le preguntó que pensaba de la psicología, Gurdieff respondió: – “Antes de hablar de psicología, debemos comprender claramente de que se trata esta ciencia y de qué no trata. El verdadero objeto de la psicología es la gente, los hombres, los seres humanos. ¿Qué psicología – recalcó la palabra – puede haber cuando no se trata sino de máquinas? Para el estudio de las máquinas lo que se necesita es la mecánica y no la psicología. Por eso comenzamos por el estudio de la mecánica. El camino que lleva a la psicología es aún más largo”.

Ouspenski, preocupado por que el hombre deje de ser una máquina, le preguntó a Gurdieff si es útil estudiar lo que se llama literatura “oculta” o “mística”. La respuesta que se transcribe, lo impactó por inesperada – Sí – dijo Gurdieff – Se puede encontrar mucho por medio de la lectura. Por ejemplo, considere su caso: ya podría usted conocer bien las cosas si supiese leer. Quiero decir: si usted hubiese comprendido todo lo que ha leído en su vida, ya tendría el conocimiento de lo que ahora busca. Si hubiese usted comprendido todo lo que está escrito en su propio libro, Tertium Organum, yo vendría a inclinarme ante usted y a suplicarle que me enseñara. Pero usted no comprende ni lo que lee ni lo que escribe. Ni siquiera comprende lo que significa la palabra comprender. Sin embargo, la comprensión es lo esencial, y la lectura no puede ser útil sino a condición de comprender lo que se lee. Pero desde luego que ningún libro puede dar una preparación verdadera. Por lo tanto es imposible decir cuáles son los libros mejores. Lo que un hombre conoce bien (acentuó la palabra “bien”) eso es una preparación para él. Si un hombre sabe bien cómo hacer café o cómo hacer un par de botas, entonces ya se puede hablar con él. El problema estriba en que nadie sabe nada bien: Todo se conoce no importa cómo, de una manera completamente artificial.

“Pero ningún hombre le creerá jamás si usted le dice que él no puede hacer nada. Nada se le puede decir a la gente que le sea más desagradable ni más ofensivo. Es particularmente desagradable y ofensivo porque es la verdad y porque nadie quiere conocer la verdad.

“Si usted lo comprende nos será más fácil hablar. Pero una cosa es captar con el intelecto que el hombre no puede hacer nada, y otra cosa es sentirlo con toda su masa, estar realmente convencido que es así, y no olvidarlo jamás”.

“Esta cuestión de hacer hace surgir otra cuestión. A la gente le parece siempre que los otros nunca hacen nada como debiera ser, que los demás lo hacen todo al revés. Invariablemente cada uno piensa que podría hacerlo mejor. Ninguno comprende, ni siente la necesidad de comprender que lo que hace actualmente de cierta manera – y sobre todo lo que ya ha sido hecho – no puede ni podía haber sido hecho de otra manera. ¿Ha notado usted como hablan todos de la guerra? Cada uno tiene su propio plan y su propia teoría. Cada uno opina que no se hace nada como debía hacerse. Sin embargo, en realidad, todo se hace de la única manera posible. Si tan sólo una cosa pudiera hacerse diferente, todo podría llegar a ser diferente. Y entonces, quizá, no habría guerra. Trate de comprender lo que digo, todo depende de todo, todo está relacionado, no hay nada separado. Por lo tanto, todos los acontecimientos siguen el único camino que pueden tomar. Si la gente pudiera cambiar, todo podría cambiar. Pero son lo que son y por lo tanto las cosas son lo que son”.

Ouspenski le preguntó: – ¿Y nadie puede hacer nada? – Eso ya es otro asunto. Para hacer hay que ser. Y ante todo hay que comprender lo que eso significa: SER.

“Luego uno debe aprender a decir la verdad. Esto también le parece extraño; usted no se da cuenta que hay que aprender a decir la verdad. Le parece que bastaría desearlo o decidir hacerlo. Y yo le digo a usted que es relativamente raro que la gente diga una mentira en forma deliberada. En la mayoría de los casos creen que dicen la verdad. Y sin embargo mienten todo el tiempo, tanto cuando quieren mentir como cuando quieren decir la verdad. Mienten continuamente, se mienten a sí mismos y mienten a los demás. Como consecuencia, nadie comprende a los otros ni se comprende a sí mismo. Píenselo, ¿podría haber tantas discordias, tantos malentendidos profundos, y tanto odio hacia el punto de vista o hacia la opinión de otro, si la gente fuera capaz de comprenderse? Pero no pueden comprenderse porque no pueden dejar de mentirse. Decir la verdad es la cosa más difícil del mundo; habrá que estudiar mucho y durante mucho tiempo, para un día poder decir la verdad. El deseo por sí solo no basta. Para decir la verdad, hay que llegar a ser capaz de conocer lo que es la verdad y lo que es mentira, ante todo en sí mismo. Pero esto es lo que nadie quiere saber”.

El problema de la verdad nunca perdió vigencia. Pero lo sorprendente en Gurdieff es la manera clara y al mismo tiempo aguda, para explicar con tanta actualidad el problema de la “sinceridad” con uno mismo y con los demás. Y es tan real el problema, que el hombre siempre busca admirar a quien cree sincero. Como en un sueño, busca desesperadamente lo que le falta a sí mismo.

Del problema mencionado surge una consecuencia dolorosa pero cierta, el desengaño. Cuantas veces nos planteamos por qué se dejan de cumplir las promesas; o por qué se cambia de decisiones que parecían inalterables; por qué….. por qué…. Veamos nuevamente la respuesta de Gurdieff: “El hombre no tiene un yo permanente e inmutable. Cada pensamiento, cada humor, cada deseo, cada sensación dice YO. Y cada vez, parece tenerse por seguro que este “yo” pertenece al todo del hombre, al hombre entero, y que un pensamiento, un deseo, una aversión, son la expresión de ese TODO. Cada pensamiento del hombre, cada uno de sus deseos se manifiesta y vive de una manera independiente de su Todo. Y el Todo del hombre no se expresa jamás, por la simple razón de que no existe como tal, salvo físicamente como una cosa, y abstractamente como un concepto. El hombre no tiene un “yo” individual. En su lugar hay centenares y millares de pequeños “yoes” separados, que la mayoría de las veces se ignoran, no mantienen ninguna relación, o por lo contrario, son hostiles unos con otros, exclusivos e incompatibles. A cada minuto, a cada momento era un pensamiento, ahora es un deseo, luego de una sensación, después otro pensamiento, y así sucesivamente sin fin. El hombre es una pluralidad. Su nombre es legión. El alternarse de los “yoes”, sus luchas por la supremacía, visibles a cada instante son comandadas por las influencias exteriores accidentales. El calor, el sol, el buen tiempo, llaman inmediatamente a todo un grupo de “yoes”. El frío, la neblina, la lluvia llaman a otro grupo de “yoes”, a otras asociaciones, a otros sentimientos, otras acciones. No hay nada dentro del hombre que sea capaz de controlar los cambios de los yoes, principalmente porque el hombre no los nota; o no tiene ninguna idea de ellos, vive siempre en su último “yo”. Algunos naturalmente son más fuertes que otros; pero no por su propia fuerza consciente. Han sido creados por la fuerza de los accidentes, o por excitaciones mecánicas externas. La educación, la imitación, la lectura, el hipnotismo de la religión, de las castas y de las tradiciones, o la seducción de los últimos “slogans”, dan nacimiento, en la personalidad del hombre, a “yoes” muy fuertes que dominan series enteras de otros “yoes” más débiles. El hombre no tiene individualidad. No tiene un gran Yo único. El hombre está dividido en una multitud de pequeños “yoes”.

Pero cada uno de ellos es capaz de llamarse a sí mismo con el nombre del Todo, de actuar en el nombre del Todo, de hacer promesas, de tomar decisiones, de estar de acuerdo o de no estar de acuerdo con el otro “yo”, o el Todo, tendría que hacer. Esto explica por qué la gente toma decisiones tan a menudo y tan raramente las cumple. Un hombre decide levantarse temprano, comenzando a partir del día siguiente. Un “yo” o un grupo de “yoes” toma esa decisión. Pero levantarse es problema de otro “yo” que no está de acuerdo en absoluto, y que quizás ni siquiera ha sido puesto al corriente.

Naturalmente, a la mañana siguiente el hombre seguirá durmiendo, y por la noche decidirá nuevamente levantarse temprano. Esto puede traer consecuencias muy desagradables. Un pequeño “yo” accidental puede hacerse una promesa, no a sí mismo, sino a alguna persona en un momento dado, simplemente por vanidad, o por divertirse. Luego desaparece. Pero el hombre, es decir el conjunto de los otros “yoes” que son completamente inocentes tendrá que pagar quizá por toda su vida esta gracia. La tragedia del ser humano es que cualquier pequeño “yo” tiene el poder de firmar contratos, y que luego sea el hombre, es decir el Todo, quien debe enfrentarlos. Así, pasan vidas enteras, cancelando deudas contraídas por “yoes accidentales”.

Y ahora, a través de Gurdieff seguiremos con otra de sus enseñanzas, otro de los más graves problemas del hombre, SER y SABER, saber y ser.

“El desarrollo del hombre – decía él – se opera a lo largo de dos líneas, saber y ser. Para que la evolución se realice correctamente, ambas líneas deben avanzar juntas, paralelas una a la otra y sosteniéndose una a otra. Si la línea del saber sobrepasa demasiado a la del ser, o si la línea del ser sobrepasa demasiado a la del saber, el desarrollo del hombre no puede hacerse regularmente; tarde o temprano tiene que detenerse. La gente capta lo que debe entenderse, por saber. Reconocen la posibilidad de diferentes niveles de saber, comprenden que el saber puede ser más o menos elevado, es decir, de más o menos calidad. Pero esta comprensión no la aplican al ser. Para ellos, el ser designa “la existencia”. No comprenden que el ser puede situarse a niveles muy diferentes, incluir varias categorías.

Y, sin embargo, tal es su ser. Pero en Occidente se estima que el saber de un hombre no depende de su ser. La gente da mayor valor al saber, pero no sabe darle al ser un valor igual, y no tiene vergüenza del nivel inferior de su propio ser. Ni siquiera comprende lo que esto quiere decir. Nadie comprende que el grado del saber de un hombre es función del grado de su ser.

Cuando el saber excede demasiado al ser, se vuelve teórico, abstracto, inaplicable a la vida, aún puede tornarse nocivo porque en lugar de servir a la vida y de ayudar a la gente en su lucha contra las dificultades que la asaltan, tal saber comienza a complicarlo todo; desde luego, ya no puede aportar sino nuevas dificultades, nuevos problemas y toda clase de calamidades que no existían antes.

Cuando el saber predomina sobre el ser, el hombre SABE, pero NO TIENE PODER DE HACER. Es un saber inútil. Inversamente, cuando el ser predomina sobre el saber, el hombre TIENE EL PODER DE HACER, pero no sabe que hacer. En la historia de la humanidad, encontramos ejemplos de civilizaciones enteras que perecieron ya sea porque su saber sobrepasaba a su ser o porque su ser sobrepasaba a su saber”.

Y así es, como en estos pocos ejemplos extraídos de las enseñanzas de Gurdieff, encontramos los planteos constantes del ser humano, en toda su dimensión. Planteos diarios, porque allí es verdaderamente en cada instante de cada día donde surge la posibilidad de la grandeza o de la miseria del hombre. Su conocimiento o ignorancia. Su despertar o vivir en el sopor de un sueño inútil. Lo que aquí se menciona son algunas de las tantas posibilidades para elegir el DESPERTAR. En la medida que se entienda esencialmente a Gurdieff, la vida cotidiana se presenta como un total descubrimiento. Es una de las varias formas reales de no caer en el SÍ PORQUE SÍ. En caer en la tristeza del desconocemos. Y la realidad es, que en la medida en que no aprendamos a conocernos a nosotros mismos, no queda alternativa para conocer algo más.

“Aquel que puede amar puede ser, quien puede ser puede hacer, quien puede hacer, es”.
Máxima de Gurdieff: 13


LA NOVENA REVELACION

 
        
Si querés participar de ésta aventura dejame un mensaje.
(Sin fines de lucro)

BAGLIETTO VIDEO: NO TE LO PODES PERDER !!!

 
 
DEDICADO PARA LOS QUE QUIEREN DESPERTAR 
 
   
LA VOZ DEL AMO
G.I.GURDJIEFF
 
 
 
homenaje a los que se preguntan
 
gurdjieff