La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

EGO

EL EGO

EL  EGO

ENSAYO COMPARATIVO

Nada ha sido más debatido que el yo, no olvidemos que la palabra es una traducción del latín, ego. Pero desde la observación de si, método de Cuarto Camino para conocerse a sí mismo, ¿es lo mismo el yo y el ego?, qué distinción se hace  y al respecto que dice la psicología.

Habitualmente se dice que ego  es  una inclinación a cuidar el propio interés, podría ser darse más valor a uno por encima de los demás y cabría otra que es  el excesivo amor a sí mismo. Se dice que alguien tiene  mucho ego cuando alguien tiene una sobrevaloración de sí. Es este el ego que se supone está detrás de alguien egoísta.

Todos los autores con el ego tienen ambigüedad en su definición, algunas corrientes como la Junguiana lo confronta a la idea de self, el sí mismo siempre como desarrollo libidinal. Pero siempre se mantiene cierta continuidad entre los dos conceptos teóricos y la construcción que el ser humano hace de sí mismo con su vivencia.

Para Cuarto Camino el yo cobra un carácter determinado por lo externo, por el físico, no es una unidad y se fue gestando de forma azarosa, que generaron múltiples voluntades,  tanto para Gurdjieff y P. Ouspensky, para mi asombro, no  mencionaron el ego, tan mencionado por la psicología y  en la actualidad tan de moda en las doctrinas de origen oriental en las que el ego equivale a una unidad contra natura. Pero sí trataron el concepto de ello, impersonal,  de la psicología del 20 (S. Freud,  El yo y el ello, 1925 – 27)   para Gurdjieff ello piensa, ello ama, claramente son coetañas  en las que fueron transmitida ambas  orientaciones, pero dicho por Gurdjieff que lo diferencia alguien que comprende en lo que se dice y no por observación clínica de otro.

Entonces diferenciemos que es el yo y el ello, para lo cual hay que remitirse  al niño recién nacido, es decir a la gestación de su conciencia originaria, sabemos que el niño aún no tiene palabras y que si tiene necesidades – pulsiones del cuerpo, expresadas como deseos, es el ello el encargado de representarse estos deseos  y de forma impersonal porque no hay yo, ni diferenciación del entorno (a esto la psicología Freudiana le llamó proceso primario). Es en esta etapa donde el ello quiere sin yo y atesora el deseo de placer. De esta etapa se separa un yo relacionado con el exterior, y este es el encargado de satisfacer el deseo. Claro está que el niño no puede hasta cierta etapa tener independencia, es aquí donde surge un distanciamiento de los deseos del cuerpo y se gesta una diferencia con las demandas del exterior. Para cuando aparece un yo además tiene  que mediar con  el super yo que se forma por los premios y castigos del entorno de la familia, la cultura , seguro que tenía más relevancia en una sociedad represiva, sobre todo del instinto y lo sexual. Para Cuarto Camino este yo que aparece es un yo que se cree una unidad  y consciente, es nuestro yo corriente y no está desarrollado, en cambio para la psicología este yo encubre el inconsciente y es una adaptación al mundo.

Podríamos preguntarnos como nos volvemos múltiples, como vemos en los cuadros extraídos de Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida se  manejaba la misma terminología a la de la psicología, al menos la primera parte, este es un cuadro que representa las funciones paralelas de un hombre de cuerpo físico y un hombre de cuatro cuerpos, sólo que está tomado en un ser humano adulto: como vemos es el automatismo, de la vivencia tanto del físico como externa.

Cuerpo Emociones Pensamientos Yo – conciencia

Lo que aclara Gurdjieff

…el autómata depende de las influencias exteriores, y las otras tres funciones dependen del cuerpo físico y de las influencias exteriores que éste recibe. Los deseos o las aversiones —«yo deseo», «yo no deseo», «me gusta», «no me gusta»— es decir, las funciones que ocupan el lugar del segundo cuerpo, dependen de choques y de influencias accidentales.

El pensar, que corresponde a las funciones del tercer cuerpo, es un proceso enteramente automático. En el hombre mecánico, falta la voluntad; no hay más que deseos, y lo que se llama su fuerte o su débil voluntad no es sino la mayor o menor permanencia de sus deseos, de sus ganas.

Respecto de lo que se llama fuerte o débil es la noción de carácter la que se aproxima a lo tratado.  Generalmente  se le atribuye a tener carácter o ego al carácter fuerte o al de mucho ego, podemos decir que cada uno lo tiene pues todos hemos tenido que adoptar posturas defensivas, ante el exterior como a nuestras propias demandas de lo físico, ya sea de carácter dominante o sometido, pero no por ello tiene menos carácter. ¿Corresponde tal fortaleza a un yo constituido de manera azarosa? La idea que circula parecería que sí, pero los soberbios, los orgullosos, los vehementes son sólo sus formas de mantener organizado lo que amenaza a fragmentarse, con sentir conflicto y es lo que compensa  aquella primera fragilidad. Darse cuenta puede ayudarnos, de hechos nos haría más blandos y accesibles. Pero cuál es la perspectiva de  Cuarto Camino :

Si un hombre no resiste jamás a algunos de sus deseos, si está en connivencia con ellos, si los favorece, si aun los alienta, no tendrá jamás un conflicto interior en él, nunca tendrá «fricción» y por lo tanto no habrá fuego. Pero si para alcanzar una meta definida combate los deseos que se atraviesan en su camino, crea de esta manera un fuego que transformará gradualmente su mundo interior en un Todo.

Gurdjieff

Podríamos concluir que el ego es esa capacidad de arrogarse lo que aún no se tiene. Tal vez detrás de éste tema esté un gran secreto, la posibilidad de la transformación de la libido en inmortalidad pero de ésta cosas no conoce la ciencia.

Bibliografía:

Sigmun Freud, El yo y el Ello, Obras Completas edit. Amorrortu, Bs As. 1992
P. Ouspensky, Fragmentos de una enseñanza desconocida, ediT. Hachette 1981

LA TEORÍA DE LOS YOES

Los Yoes: Gurdjieff dice que que en cada hombre habitan cientos de yoes, que se desconocen entre si, y se creen amos de casa y dueño de sí mismo, en realidad en un momento es una persona y en otra momento otra.

Dibujo del libro: Gurdjieff para principiantes, Ed. Era Naciente

LA TEORIA DE LOS YOES (EneagramaSpace))

La teoría de los Yoes es la clave para descifrar lo ilusorio de lo real del Hombre. revela la falta de unidad del Hombre, las multiples facetas de la personalidad , la historicidad social y su estado actual de falta de consciencia así como el hilo conductor hacia aquello que puede alcanzar, su Yo Real através del sujeto alquimico.

Para demostrar en que consiste ésta falta de unidad debemos explicar que falta de unidad significa, división en muchas partes, cada yo es una forma de pensar, sentir y actuar que no siempre concuerdan, como cuando pensamos una cosa y decimos otra ó decimos y actuamos y sentimos de otra manera. A su vez los yoes se polarizan, existe una canal positivo y un canal negativo, en cuestión de un instante, podemos pasar de ver todo bien, a ver todo mal según un rumor o estado de ánimo.

Los yoes pertenecen al lado adquirido, y con ello constituye la personalidad, enteramente social y aprendida. Inmersa en una historicidad personal e histórica , que nos condiciona, aunque creamos ser únicos y originales. Generalmente tenemos internalizadas formas culturales, que nos moldean desde afuera, sin mediar nuestro sujeto alquímico, entendiendo por él un Yo capáz de sacarnos del status quo, de la aceptación indiferente.

Por último las ideas que se hace el sujeto acerca de sí mismo son imágenes que construye la época, de cómo se ha de ser, racional, materialista, independiente o trascendente, laico, y fíjese como en ésta época no encaja ser espiritual, pero en otra era importante la santidad, cuando la iglesia formaba parte del Estado, es así como se forma, se moldéa esta idea que el sujeto, se hace a sí mismo de unidad, sin que haya una participación real del sujeto, es decir el sujeto está ausente.

Entonces de que hablamos cuando queremos alcanzar un Yo Real, bueno nosotros trataremos de recuperar un terreno invadido, que atraves de la acción del sujeto alquimico sea capaz de transformarse a sí mismo cada vez que se vea dividido o ausente.

En ésta enseñanza se empieza con la observación de los yoes, se dedica la vida a adquirir un Yo Real. Así quien crea que es un tema menor, sin profundizar en el mismo, se equivoca.

CUARTO CAMINO; ORIENTACIÓN

http://eneagramacuartocamino.blogspot.com/2010/02/los-yoes-y-la-unidad.html


Cuarto Camino

La multiplicidad

Ante todo, el hombre debe saber que él no es uno; él es muchos. No tiene un Yo permanente e inmutable. Él

es siempre diferente. En un momento es uno, en el siguiente momento es otro, en el tercer momento es un

tercero, y así sucesivamente, casi sin término.

La ilusión de unidad o unicidad se crea en el hombre, ante todo, por la sensación de un cuerpo físico, luego

por su nombre

, que en casos normales siempre sigue siendo el mismo, y tercero, por cierto número de hábitos

mecánicos que le son implantados por la educación o los adquiere por imitación. Al tener siempre las mismas

sensaciones físicas, al oír siempre el mismo nombre, y al notar en sí mismo los mismos hábitos e inclinaciones

que tenía antes, se cree ser siempre el mismo.

En realidad no hay unidad en el hombre y no hay un centro de control, ni un Yo permanente.

Este es el esquema general del hombre:

Cada pensamiento, cada sentimiento, cada sensación, cada deseo, cada gusto y cada aversión es un “yo”.

Estos “yoes” no están conectados entre sí, ni coordinados en forma alguna. Cada uno depende de los cambios

de las circunstancias exteriores, y de los cambios de las impresiones.

Algunos siguen mecánicamente a otro, y algunos aparecen siempre acompañados de otros. Pero en esto no

hay ni orden ni sistema.

Hay ciertos grupos de “yoes” que están ligados naturalmente. Hablaremos de estos grupos posteriormente.

Por ahora debemos tratar de comprender que hay grupos de “yoes” ligados tan solo por asociaciones

accidentales, recuerdos accidentales, o semejanzas totalmente imaginarias.

En todo momento, cada uno de estos “yoes” sólo representa a una muy pequeña parte de nuestro “cerebro”,

“mente”, o “inteligencia”; pero cada uno de ellos pretende representar

a la totalidad. Cuando el hombre dice

“yo”, cree que está expresando la totalidad de sí mismo, pero en realidad, aun cuando lo pretenda, es sólo un

pensamiento pasajero, un deseo pasajero. Una hora después lo puede haber olvidado completamente, y

expresar con la misma convicción una opinión, un punto de vista, o un interés opuesto. Lo peor de todo es que

el hombre no lo recuerda. En la mayoría de los casos cree en el último yo que se expresó, mientras éste dure:

esto es, hasta que otro “yo”, a veces totalmente desconectado del precedente, no exprese su opinión o deseo

en un tono más fuerte que el primero.

 LA POSIBLE EVOLUCIÓN DEL HOMBRE

P. Ouspensky

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