La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

el despertar

SUPLEMENTO: LECTURA DE GURDJIEFF

Suplemento 1era parte: George I. Gurdjieff.

Suplemento es una suerte de lecturas que hizo leer a un alumno en NY 

Biografía de George I. Gurdjieff   Jose Figueras Matute44Para permitirles una mejor comprensión de lo que sigue, considero indispensable repetirles algunas de estas explicaciones. Entre otras cosas, yo les dije que para un hombre que haya reconocido con su razón lo que vale en realidad -es decir, al reconocer la importancia exagerada que atribuye a su pretendida individualidad, la cual, según su propia apreciación imparcial en estado de calma, no representa sino casi una completa “nulidad”- el trabajo esencial es adquirir la capacidad de consagrar, por cierto tiempo, todas sus posibilidades y todas sus fuerzas a comprobar el mayor número posible de los hechos anormales que se producen durante sus diversos funcionamientos físicos y psíquicos; dicho de otra manera, de practicar lo que se llama “la observación de sí”.

Y todo esto es absolutamente indispensable a fin de que el conocimiento de estos hechos indeseables, reconocidos hasta ahora sólo por su mente y aun carentes de sentido para su presencia general, impregne gradualmente su naturaleza y, al cristalizar en él una firme convicción respecto a todo lo que ha aprendido, suscite en su presencia general, de acuerdo con un proceso conforme a las leyes, una energía de gran intensidad, la única que hace posible el trabajo ulterior sobre sí mismo, energía que, entre otras cosas, se manifiesta por un esfuerzo constante a fin de adquirir el poder, durante el día -dicho de otra manera, durante su “estado de vigilia”– de recordarse de sí mismo por un tiempo determinado. Y a su vez, este poder le es necesario al hombre que, sólo con su mente, ha reconocido su nulidad y que ha decidido luchar conscientemente contra las anomalías que él mismo ha comprobado, anomalías que están cristalizadas en su individualidad debido a las condiciones inadecuadas en que ha pasado su edad preparatoria y que se manifiestan como toda clase de debilidades cuyo conjunto engendra su falta de voluntad, su falta de carácter, su inercia, y así sucesivamente.

Este poder, digo, la Observación de Sí y el Recuerdo de Sí, le es necesario si quiere aprender, en lo posible, a no “identificarse” con las condiciones circundantes y, mientras continúa la observación de sus manifestaciones interiores y exteriores, a dominar en sí mismo los diversos sentimientos de parcialidad que le han llegado a ser inherentes y a constatar así más profundamente, tanto en su psiquismo como en su cuerpo físico, la presencia de numerosos factores que su propio  consciente ordinario considera ser –y ya no sólo con su “mente“, completamente nula en este caso- del carácter negativo de estas propiedades indignas de un hombre, luego –esta vez también con todo su ser y no sólo con su “mente” completamente nula– para llegar a ser un hombre que quiere realmente trabajar sobre sí mismo.

transmDebido a la importancia de esta cuestión, quisiera repetir y subrayar aquí que todo esto es indispensable para que en el hombre que trabaja sobre sí mismo de una manera rigurosamente conforme a las leyes pueda aparecer y acumularse la energía necesaria para preservar en su trabajo con la intensidad de esfuerzo y el poder de acción sobre sí que son los únicos que permiten que se opere la transmutación de su propia “nulidad” en ese “algo” que él debería haber sido -aunque sólo sea según su sentido común, este “sentido común” que, aunque raramente, se manifiesta en cada uno de nuestros contemporáneos cuando las circunstancias no se le oponen- dicho de otra manera, en esta “Corona de la Creación” que todo hombre está llamado a ser en vez de lo que se ha convertido, sobre todo en estos últimos tiempos, y tal como él se ve en momentos de sinceridad: un animal doméstico cuyas percepciones y manifestaciones todas están automatizadas.

Lo que sobre todo necesitan ustedes es conocer la parte del capítulo, llamada “Suplemento“, que he escrito después de haber demostrado el completo automatismo del hombre contemporáneo y su completa nulidad en cuanto a las “manifestaciones independientes” de su individualidad.

“Así es el hombre promedio ordinario: un esclavo inconsciente, enteramente al servicio de designios de orden universal que nada tienen que ver con su individualidad”.

“Puede permanecer toda su vida tal como nació y tal como ha sido formado, bajo la acción de influencias de todas clases que finalmente han determinado las condiciones de su existencia y, como tal, después de la muerte, ser destruido para siempre”.

“Y aunque éste sea el destino general de toda vida, la Gran Naturaleza le ha dado, sin embargo, a ciertas formas de vida -al hombre en este caso-, la posibilidad de no ser simplemente un instrumento ciego al servicio de los designios objetivos del Todo Universal; ella le ha dado los medios, mientras la sirve y actualiza conscientemente lo que le ha sido predestinado, para producir más de lo que le es demandado y para utilizar este excedente para su ‘egoísmo’, es decir, para la determinación y la manifestación de su propia individualidad”.

“También esta posibilidad le ha sido dada para servir a la meta común, pues el equilibrio mismo de estas leyes objetivas, requiere de tales vidas independientes con estructura autónoma, relativamente liberadas y, en particular, de la especie humana”.

“A este respecto, considero mi deber moral agregar aquí y aun subrayar que, si bien la liberación es posible para el hombre, la oportunidad de alcanzarla no le es dada a todos”. “Pueden oponérsele muchas razones que, en la mayoría de los casos, no dependen ni de nosotros personalmente, ni de las grandes leyes cósmicas, sino solamente de las diversas condiciones accidentales de nuestra venida al mundo y de nuestra formación, entre las cuales las principales son, desde luego, la herencia y las circunstancias en las cuales se efectuó el proceso de nuestra ‘edad preparatoria’. Esas condiciones incontrolables pueden bastar para hacer imposible esta liberación…”

…Es  necesario conocer la comparación que allí había hecho entre la vida de la humanidad, tomada como un todo, y el 536863_460640117318043_588231657_ncurso de un gran río que -en un punto correspondiente, de acuerdo a mi definición, en el momento en que el hombre llega a la edad responsable, es decir, a la edad en que se determina de manera precisa si ha llegado o no a adquirir los datos requeridos para la posesión de su propio “Yo- se bifurca en dos corrientes, una de las cuales se vierte en el océano sin límites, con la posibilidad de un movimiento ulterior de evolución y la otra, en los abismos subterráneos, a fin de proseguir allí un movimiento de orden involutivo y esta vez sólo para las necesidades de la naturaleza.

“Para nosotros, hombres contemporáneos, el peor mal estriba en que, debido a diversas condiciones de nuestra vida ordinaria y, sobre todo, debido a nuestra anormal ‘educación‘, sólo poseemos, en la edad responsable, presencias correspondientes a la corriente del río de la vida destinada a perderse en los abismos subterráneos y caemos en esta corriente. De allí en adelante nos arrastra donde quiere, como quiere y nosotros, sin reflexionar en las consecuencias, permanecemos pasivos, dejándonos llevar como los restos de un naufragio, a la deriva”.

“Mientras permanezcamos pasivos, no sólo nos veremos constreñidos a no ser más que instrumentos al servicio de las ‘creaciones involutivas‘ de la Naturaleza, sino que tendremos que sometemos como esclavos, por el resto de nuestras vidas, al capricho de todo tipo de sucesos ciegos”.

“Puesto que la mayoría de ustedes ya ha cruzado el umbral de la edad responsable y reconoce con toda sinceridad que todavía no ha adquirido su propio ‘Yo Real‘; y puesto que ustedes se dan cuenta, por otra parte, según lo esencial de lo que acabo de decir, de que las perspectivas que les esperan no tienen nada de particularmente agradable, entonces, para que ustedes – justamente ustedes, que han tomado conciencia de esto– no se ‘descorazonen’ y no caigan en el ‘pesimismo’ tan difundido en la vida anormal de hoy en día, les diré, con toda franqueza, sin reserva alguna, apoyándome en convicciones establecidas durante largos años de estudios, las que han sido reforzadas por múltiples experimentos conducidos de manera excepcional – experimentos sobre cuyos resultados he basado el ‘Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre’-, que aún para ustedes, no todo está perdido todavía”.

“En efecto, los estudios y experimentos de los que acabo de hablar me han demostrado, claramente y de manera definitiva, que nuestra Madre Naturaleza, en su vigilancia infinita, ha previsto que los seres tengan la posibilidad de adquirir el núcleo de su esencia, es decir, su propio ‘Yo’, aun después de haber alcanzado la edad responsable“.

“Esta previsión de la equitativa Naturaleza consiste para nosotros, en este caso, en que, después de haber alcanzado el grado de desarrollo correspondiente a una vida responsable, nos ha sido dada la posibilidad, por nuestra propia intención y mediante ciertas experiencias interiores y ciertas condiciones exteriores, de cristalizar, en nuestra presencia general, datos para la adquisición del núcleo de nuestra esencia; por supuesto, que al precio de esfuerzos mucho mayores que durante la edad preparatoria. El proceso de formación intencional de esos datos en nuestra presencia está condicionado por la dificultad de cruzar de una a otra de las corrientes del río de la vida”.

“Es interesante hacer resaltar que la expresión, ‘primera liberación del hombre’, usada a menudo por nuestros contemporáneos, por supuesto que de manera totalmente automática, sin ninguna comprensión de su sentido oculto, expresa precisamente, de acuerdo con la interpretación que le dan los iniciados de una escuela existente en la actualidad en el Asia Central, el sentido de la imagen que yo he dado en mis escritos de la posibilidad que tiene cada gota de agua del río primordial de la vida, de pasar de la corriente destinada a perderse en los abismos subterráneos a la que se vierte en los vastos espacios del océano sin límites”.

“Aunque la Gran Naturaleza le haya dado la posibilidad de este paso al hombre que, habiendo alcanzado su edad responsable, ya ha entrado en la corriente de los abismos subterráneos, yo debo advertirles, a fin de no suscitar en ustedes ilusiones vanas: el pasar de una corriente a otra no es tan fácil -no es querer pasar y ya está-“.

“Para esto es indispensable, manteniendo sin cesar un estado de conciencia activa, obtener ante todo en sí mismo, al precio de una perseverancia a toda prueba, la cristalización intencional de datos capaces de engendrar un impulso inextinguible del deseo de este paso”.

“Luego vendrá, para el hombre, una movilización de todas sus fuerzas interiores con miras a una lucha tenaz contra las anomalías flagrantes ancladas en su individualidad y perceptibles aun por su sentido común, es decir, con miras a una lucha contra los hábitos arraigados en él, que considera indignos de él durante los períodos en que está más tranquilo y que contribuyen a la aparición de nuestro Dios maléfico interior, al sostenimiento y al refuerzo de su fuerza y de su poder, siempre y en todo; ‘Dios maléfico’ cuya presencia crea las condiciones ideales, sobre todo entre los hombres contemporáneos, para gozar de un estado de ‘paz imperturbable”.

“En otras palabras, ustedes tienen que morir a todo lo que constituye la vida ordinaria“. “Es de esta muerte que hablan todas las religiones”.

“Ese es el significado de la sentencia que nos ha llegado desde los tiempos más remotos: ‘sin muerte no hay resurrección’. Dicho de otro modo: ‘Si no mueres no serás resucitado”.

“En este caso no se trata de la muerte del cuerpo, porque, para esta muerte, no hay necesidad de resurrección”. “Si hay un alma, y ésta es inmortal, no necesita de la resurrección del cuerpo”. “Esta resurrección no es en absoluto necesaria para comparecer en el Juicio Final, ante Nuestro Señor, como nos lo enseñan los Padres de la Iglesia”.”No, todos los profetas enviados de Lo Alto y Jesucristo mismo han hablado de esta muerte que puede sobrevenir aquí abajo, en esta vida, es decir, de la muerte del ‘tirano’ que hace de nosotros esclavos y sin cuya destrucción no se puede asegurar la primera gran liberación del hombre”.

Después de todo lo que se acaba de leer, cada uno de ustedes debería comprender que la condición indispensable exigida a un hombre para conservar la posibilidad de entrar en un nuevo camino, el del “movimiento evolutivo”, es la de poseer por lo menos algunos datos para la adquisición de su propio “Yo”.


LA METÁFORA DE LOS DOS RÍOS

LOS DOS RÍOS:

Es útil si comparamos la vida humanaen general a un gran río que surge de varias fuentes y se bifurca en dos corrientes distintas; es decir, en este río ocurre una división de las aguas, y podemos comparar la vida de cualquier hombre a una de las gotas de agua que componen este río de la vida. Debido a la vida impropia de la gente, fue establecido para el propósito de la actualización común de todo lo que existe, que en general la vida humana sobre la Tierra debería fluir en dos corrientes. La Gran Naturaleza previo y gradualmente fijó en la presencia común de la humanidad una propiedad correspondiente, de modo que antes de la división de las aguas, en cada gota que tiene su correspondiente interna subjetiva “lucha con su propia parte de negación”, podría surgir ese “algo”, gracias al cual se adquieren ciertas propiedades que dan la posibilidad, donde se bifurcan las aguas de la vida, de entrar en una u otra corriente.

Por lo tanto, hay dos direcciones en la vida de la humanidad: activa y pasiva. Las leyes son las mismas en todas partes. Estas dos leyes, estas dos corrientes, continuamente se encuentran,  a veces cruzándose, a veces corriendo paralelas. Pero nunca se mezclan; se sostienen mutuamente, son indispensables la una para la otra. Siempre fue así y así permanecerá. Ahora bien, la vida de todos los hombres ordinarios, tomada en conjunto, se puede concebir como uno de estos ríos en el cual cada vida, ya sea de un hombre o de cualquier otro ser viviente, está representada por una gota en el río, y el río en sí mismo es un eslabón en la cadena cósmica. De acuerdo con leyes cósmicas generales, el río fluye en una dirección determinada. Todas sus vueltas, todas sus curvas, todos estos cambios tienen un propósito definido. En este propósito, cada gota desempeña un papel en cuanto a que es parte del río, pero la ley del río como un todo no se extiende a las gotas individuales. Los cambios de posición, movimiento y dirección de las gotas son completamente accidentales. En un momento dado una gota está aquí, en el momento siguiente está allá; ahora está en la superficie, ahora se ha ido al fondo.

Accidentalmente sube, accidentalmente choca con otra y desciende; ahora se mueve con rapidez, ahora lentamente. El que su vida sea fácil o difícil depende de dónde se halla por casualidad. No hay ley individual para ella, ni destino personal. Sólo el río entero tiene un destino, que es común a todas las gotas. En esa corriente, toda pena y alegría personales, toda felicidad y sufrimiento personales, son accidentales. Pero la gota tiene, en principio, una posibilidad de escapar de esta corriente general y saltar a la otra, la corriente vecina. Esto también es una ley de la Naturaleza. Pero para esto, la gota debe saber cómo aprovechar shocks accidentales y el ímpetu del río entero para llegar a la superficie y estar más cerca de la orilla en aquellos lugares donde es más fácil saltar al otro lado. Debe elegir no sólo el lugar correcto, sino también el momento apropiado para hacer uso de vientos, corrientes y tormentas. Entonces la gota tiene una oportunidad de subir con la espuma y saltar al otro río. A partir del momento en que pasa al otro río, la gota está en un mundo diferente, en una vida diferente, y por lo tanto está bajo leyes diferentes. En este segundo río existe una ley para las gotas individuales, la ley de la progresión alternante. Una gota sube a la superficie o se va al fondo, en este caso no por accidente sino por ley. Al llegar a la superficie, la gota se vuelve gradualmente más pesada y se hunde; en la profundidad, pierde peso y sube de nuevo. Flotar en la superficie es bueno para ella; estar en la profundidad es malo. Mucho depende aquí de la habilidad y del esfuerzo. En este segundo río hay diferentes corrientes, y es necesario meterse en la corriente adecuada. La gota debe flotar en la superficie tanto tiempo como le sea posible,con el fin de prepararse para ganar la posibilidad de pasar a otra corriente, y así sucesivamente. Pero nosotros estamos en el primer río. Mientras estemos en esta corriente pasiva, ésta nos llevará a dondequiera que vaya; mientras seamos pasivos, seremos empujados de un lado a otro y estaremos a merced de cualquier accidente. Somos los esclavos de estos accidentes.

Al mismo tiempo la Naturaleza nos ha dado la posibilidad de escapar de esta esclavitud. Por lo tanto, cuando hablamos acerca de la libertad, hablamos precisamente de cruzar al otro río. Pero por supuesto, esto no es tan simple; no se puede cruzar al otro lado simplemente por quererlo. Un fuerte deseo y una larga preparación son necesarios. Tendrán que vivir plenamente sus identificaciones con todas las atracciones en el primer río. Y luego deberán morir a este río. Perspectivas…

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EL MAGO Y SUS OVEJAS Cuento

EL MAGO Y SUS OVEJAS
Selección de cuentos orientales
 
“Mas para llegar un día a ser capaz de ver una cosa todo el tiempo, hay que verlo primero una
vez, aunque sea por un segundo. Todos los nuevos poderes, todas las capacidades de
realización, vienen de una sola y misma manera. Al comienzo se trata sólo de raras
vislumbres que no duran sino un instante;
luego éstas pueden reproducirse más a menudo y durar cada vez más tiempo, hasta que al fin,
después de un larguísimo trabajo, se vuelven permanentes. La misma ley se aplica al
despertar. Es imposible despertar completamente de un solo golpe. Hay que comenzar
primero por despertar durante muy breves instantes. Pero hay que morir de golpe y para
siempre, después de haber hecho un cierto esfuerzo, después de haber triunfado sobre un
cierto obstáculo, después de haber tomado una cierta decisión, de la cual no se puede
retroceder. Esto sería difícil y aun imposible, si no se hubiera hecho anteriormente un despertar
lento y gradual.
”Pero hay miles de cosas que impiden que el hombre despierte y que lo mantienen en poder de
sus sueños. Para actuar conscientemente con la intención de despertar, hay que conocer la
naturaleza de las fuerzas que retienen al hombre en el sueño.
“Ante todo, hay que comprender que el sueño en el cual existe el hombre no es un sueño
normal, sino hipnótico. El hombre está hipnotizado, y este estado hipnótico está mantenido y
reforzado continuamente en él. Todo pasa como si hubiera ciertas «fuerzas» para las cuales
sería útil y beneficioso el mantener al hombre en un estado hipnótico, con el fin de impedirle
que vea la verdad y que se dé cuenta de su situación.
 
“Cierto cuento oriental habla de un mago muy rico que tenía numerosos rebaños de ovejas.
Este mago era muy avaro. No quería contratar pastores, y no quería cercar los prados donde
pacían sus ovejas. Las ovejas se extraviaban en el bosque, se caían de los barrancos, se
perdían, y sobre todo se fugaban cuando se aproximaba el mago, porque sabían que él quería
su carne y su piel. Y a las ovejas esto no les agradaba.
“Por fin, el mago encontró el remedio. Hipnotizó a las ovejas y les sugirió primeramente que
eran inmortales, y que no les haría ningún daño el ser despellejadas, que al contrario este
tratamiento era excelente para ellas, y aun agradable; luego el mago les sugirió que él era un
buen pastor que amaba mucho a su rebaño, que estaba dispuesto a hacer toda clase de
sacrificios por él; en fin, les sugirió que si les llegase a suceder la menor cosa, eso no ocurriría
en ningún caso ahora, ese mismo día, y que por consiguiente no tenían que preocuparse.
Después el mago les metió en la cabeza que de ninguna manera eran ovejas; sugirió a algunas
que eran leones, a otras que eran águilas, y a otras que eran hombres o que eran magos.
“Hecho esto sus ovejas no le causaron más molestias ni preocupación. No se escapaban más,
esperando por el contrario con serenidad el instante en que el mago las esquilara o las
degollara.
“Este cuento ilustra perfectamente la situación del hombre.
 
“En la literatura llamada «oculta», ustedes probablemente han encontrado las expresiones
«Kundalini», «el fuego de Kundalini» o «la serpiente de Kundalini». Estos términos se emplean
a menudo para señalar un poder extraño latente en el hombre que puede ser despertado.
Pero ninguna de las teorías conocidas da la verdadera explicación de la fuerza de Kundalini.
Esta fuerza se atribuye a veces al sexo, a la energía sexual, es decir se asocia a la idea de que
es posible emplear la energía del sexo para otros fines. Esta última interpretación es
completamente errónea, porque Kundalini puede estar en todas las cosas. Y sobre todo,
Kundalini no es en ningún caso algo deseable o útil para el desarrollo del hombre. Es muy
curioso notar cómo los ocultistas se han valido de una palabra cuya significación han alterado
completamente, logrando hacer de esta muy peligrosa fuerza un objeto de esperanza y una
promesa de bendición.
“En realidad, Kundalini es el poder de la imaginación, el poder de la fantasía, que usurpa el
lugar de una función real. Cuando un hombre sueña en vez de actuar, cuando sus sueños
toman el lugar de la realidad, cuando un hombre se toma a sí mismo por un león, un águila o
un mago, es la fuerza de Kundalini que actúa en él. Kundalini puede actuar en todos los
centros, y con su ayuda todos los centros pueden satisfacerse, ya no en lo real sino en lo
imaginario. Una oveja que se toma a sí misma por un león o por un mago, vive bajo el poder
de Kundalini.
“Kundalini es una fuerza que ha sido introducida en los hombres para mantenerlos en su
estado actual. Si los hombres pudieran darse cuenta realmente de su situación, si pudieran
darse cuenta de todo el horror de esto, serían incapaces de seguir siendo como son, ni siquiera
por un segundo. Comenzarían en seguida a buscar una salida, y la encontrarían muy
rápidamente porque hay una salida; pero los hombres no la ven, simplemente porque están
hipnotizados. Kundalini es la fuerza que los mantiene en un estado de hipnosis. Para el
hombre, despertar significa estar «deshipnotizado». Allí está la dificultad principal, pero es
igualmente allí donde encontramos la garantía de la posibilidad del despertar, porque no hay
legitimación orgánica para tal sueño — el hombre puede despertar.
“Teóricamente, lo puede hacer, pero prácticamente es casi imposible, porque tan pronto un
hombre abre los ojos, despertando por un momento, todas las fuerzas que lo retienen en el
sueño ejercitan de nuevo sobre él una fuerza diez veces más fuerte, e inmediatamente recae en
el sueño, muy a menudo soñando que está despierto o que está despertando.

QUE ES LA CONCIENCIA? 3era parte

george i. gurdjieff
EL DESPERTAR
ACERCA DE LA CONSCIENCIA MORAL
“Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro“.
Desde su más tierna infancia , los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores, por consiguiente, para el no hay el menor peligro de un súbito despertar. El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar a consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es necesario destruir los “topes”, es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los topes exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables.
Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol del que hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo.
El concepto de “conciencia moral” nada tiene que ver con el “moralidad”.
La conciencia moral es un fenómeno general y permanente.
Es la misma para todos los hombres y no es posible sino en ausencia de topes.
Desde el punto de vista de las diferentes categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter totalmente nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aún momentáneo de la conciencia moral en un hombre con millares de “yoes” diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento.
Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada vez más a menudo y duran cada vez más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera
“conciencia lúcida” penetrará gradualmente en él.
Frag. de una enseñanza des-co-no-ci-da P.Ouspensky (pag.211)