La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

Evolución

¿Cómo debe comprenderse la evolución?

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¿Cómo debe comprenderse la evolución?”

“Para comprender la ley de la evolución del hombre, es indispensable captar que esta

evolución, más allá de cierto grado, no es en absoluto necesaria, es decir: de ningún modo

necesaria para el desarrollo propio de la naturaleza en un momento dado. En términos más

precisos, la evolución de la humanidad corresponde a la evolución de los planetas; pero el

proceso evolutivo de los planetas, para nosotros, se desarrolla a través de ciclos de tiempo

infinitamente largos. En el espacio de tiempo que el pensar humano puede abarcar, no puede

tener lugar ningún cambio esencial en la vida de los planetas, y por consiguiente no puede

tener lugar ningún cambio esencial en la vida

de la humanidad.

“La humanidad no progresa, ni evoluciona. Lo que nos parece ser progreso o evolución es una

modificación parcial que puede ser inmediatamente contrabalanceada por una modificación

correspondiente en la dirección opuesta.

“La humanidad, así como el resto de la vida orgánica, existe sobre la tierra para los fines

propios de la tierra. Y es exactamente lo que debe ser para responder a las necesidades

actuales de la tierra.

“Sólo un pensamiento tan teórico y alejado de los hechos, podría concebir la posibilidad de la evolución del hombre independientemente de la naturaleza circundante, o considerar la evolución del hombre como una gradual conquista de la naturaleza. Esto es completamente imposible. Ya sea que viva, muera, evolucione o degenere, igualmente el hombre sirve a los fines de la naturaleza, o más bien, la naturaleza se sirve igualmente —aunque quizá por motivos diferentes— de los resultados tanto de la evolución como de la degeneración.

La humanidad considerada como un todo jamás puede escapar a la naturaleza, ya que aun en su lucha contra ella, el hombre actúa de conformidad con los fines de la misma. La evolución de grandes masas humanas está en oposición a los fines de la naturaleza. La evolución de un pequeño porcentaje de hombres puede estar de acuerdo con estos fines. El hombre contiene en sí mismo la posibilidad de su evolución. Pero la evolución de la humanidad en su conjunto, es decir, el desarrollo de esta posibilidad en todos los hombres, o en la mayoría de ellos, o aun en un gran número, no es necesaria a los designios de la tierra o del mundo planetario en general, y de hecho, esto podría serle perjudicial o aun fatal. Hay, por consiguiente, fuerzas especiales (de carácter planetario) que se oponen a la evolución de las grandes masas humanas y que las mantienen al nivel en que deben quedar.

“Por ejemplo, la evolución de la humanidad más allá de cierto grado, o más exactamente, más

allá de cierto porcentaje, sería fatal para la luna. Actualmente la luna se nutre de la vida

orgánica, se nutre de la humanidad. La humanidad es una parte de la vida orgánica; esto

significa que la humanidad es un alimento para la luna. Si todos los hombres llegaran a ser

demasiados inteligentes, ya no querrían ser comidos por la luna.

“Pero las posibilidades de evolución existen y se pueden desarrollar en individuos aislados,

con la ayuda de los conocimientos y de los métodos apropiados. Tal desarrollo puede

efectuarse sólo en interés del hombre, en oposición a las fuerzas y, se podría decir, a los

intereses del mundo planetario. Un hombre tiene que comprender esto: que su evolución no

interesa sino a él. A ningún otro le interesa. Y no debe contar con la ayuda de nadie. Porque

nadie está obligado a ayudarle, y nadie tiene la intención de hacerlo. Por el contrario, las

fuerzas que se oponen a la evolución de las grandes masas humanas también se oponen a la

evolución de cada hombre. Toca a cada uno el chasquearlas. Mas si un hombre puede

chasquearlas, la humanidad no puede hacerlo. Ustedes comprenderán más tarde que todos

estos obstáculos son muy útiles; si no existieran, sería necesario crearlos intencionalmente,

porque sólo al vencer los obstáculos un hombre puede desarrollar en sí mismo las cualidades

que necesita.

“Tales son las bases de un concepto correcto de la evolución del hombre. No hay evolución obligatoria, mecánica. La evolución es el resultado de una lucha consciente. La naturaleza no necesita esta evolución; no la quiere y la combate. La evolución no puede ser necesaria sino al hombre mismo, al darse cuenta de su situación y de la posibilidad de cambiarla, cuando se da cuenta de que tiene poderes que nunca emplea, y riquezas que no ve. Y es en el sentido de lograr la posesión de estos poderes y de estas riquezas que la evolución es posible. Pero si todos los hombres, o la mayoría de ellos, comprendieran esto y desearan obtener lo que les pertenece por derecho de nacimiento, la evolución llegaría a ser otra vez imposible. Lo que es posible para cada hombre es imposible para las masas.

“El individuo tiene el privilegio de ser muy pequeño, y por lo tanto de no contar en la

economía general de la naturaleza, donde no cambia nada el que haya un hombre mecánico de

más o de menos. Podemos darnos una idea de la correlación de magnitudes comparándola a la

que existe entre una célula microscópica y nuestro cuerpo entero. La presencia o la ausencia

de una célula no cambia nada en la vida del cuerpo. No podemos ser conscientes de ello, y

esto no puede tener influencia sobre la vida y las funciones del organismo. Exactamente de la

misma manera, un individuo como tal es demasiado pequeño para influir en la vida del

organismo cósmico, con el cual está en la misma relación (en lo que se refiere al tamaño) que

la de una célula con todo nuestro organismo. He aquí precisamente lo que le puede permitir

«evolucionar», he aquí en qué se basan sus «posibilidades».

“En cuanto a la evolución, es indispensable convencerse bien, desde el principio mismo, que

nunca existe evolución mecánica. La evolución del hombre es la evolución de su conciencia.

Y la «conciencia» no puede evolucionar inconscientemente. La evolución del hombre es la

evolución de su voluntad, y la «voluntad» no puede evolucionar involuntariamente. La evolución

del hombre es la evolución de su poder de «hacer», y el «hacer» no puede ser el

resultado de lo que «sucede».

Gurdjieff en FRAGMENTOS DE UNA ENSEÑANZA DESCONOCIDA P. D. OUSPENSKY


LA MECANICIDAD

LA MECANICIDAD
“Para Conocer es necesario conocer el Todo, conocer poco de todo es no conocer, mas, para conocer el Todo es preciso conocer muy poco y para conocer ese poco es necesario saber- trabajar mucho sobre sí.”
Gurdjieff
¿Qué es la mecanicidad?
La mecanicidad está en toda la realidad a tal punto que  nuestras actividades están inmersas en ella.  Qué se entiende cotidianamente por mecanicidad y qué es lo mecánico ¿la mecanicidad deja de existir,  cambia con el tiempo o es un fenómeno del pasado? ¿Cuál  es su significado objetivo, esotérico o el que le dá  Cuarto
Camino? Estas  son algunas de las preguntas  que trataremos de desarrollar en este ensayo con la finalidad de conservar el verdadero sabor de esta palabra.
 Miren que interesante: cotidianamente se entiende por mecanicidad  cierto tipo de acción no pensada o automática, generalmente se dice lo hice sin darme cuenta o sin querer, como diciendo sin voluntad propia,  como vemos no se entiende como una reacción instintiva, en más bien una ausencia de cuenta.  En su origen esta palabra estaba relacionada con llevar cuentas, darse cuenta, tal vez para tener un balance de lo que tengo  o por temor a perder, esto es un aspecto que parece que nos aleja de nosotros mismos dado que no es lo mismo hablar de tener que de nuestro ser, aunque curiosamente  nos damos más cuenta de lo que tenemos (material) que de cómo  somos (espiritual). Pero esto, nos ayuda a ver donde ponemos nuestra atención o donde no la ponemos, esto es un detalle más que importante, porque me doy cuenta, cuando me algo interesa  y de lo que no me interesa no, es casi un mecanismo primario, infantil, sin desarrollo,  entonces habría que desarrollar  la atención sobre sí , ya que solo  la tenemos enfocada en cosas materiales . Aunque también   dijimos “acción sin pensar”  nuevamente nos refuerza, llevar cuenta o ausencia de ella y se ve claramente que está asociado a la atención mental,  y dijimos también: como que cotidianamente se dice lo hice en forma automática, esto da la idea de mecanismo,  que funciona solo o un mecanismo que se activa por lo externo, un mecanismo en función de la mecanicidad.

“La idea de que el hombre es una máquina no es nueva.  En realidad es el único punto de vista científico que es posible; un punto de vista basado en el experimento y en la observación. En la segunda parte del siglo diecinueve, la así llamada “psico-fisiología” daba una muy buena definición de la mecanicidad del hombre. Se le consideraba al hombre incapaz de cualquier movimiento si no recibía impresiones externas. Los científicos de aquel tiempo sostenían que si fuera posible privar al hombre, desde su nacimiento, de todas las impresiones exteriores e interiores, manteniéndolo al mismo tiempo vivo, éste sería incapaz de hacer el más pequeño movimiento.P.Ouspensky

De  esto podemos deducir que la mecanicidad inter-penetra nuestro campo mental donde mora la atención, desviándola,  justo allí en nuestro interés (atención emocional), haciendo que nuestra atención esté definida desde lo socio económico o por lo externo en general  y no nos olvidemos que es para gente que aún no hace un trabajo, no nos olvidemos que la personalidad es una construcción socio histórica y esto vale para todos, nuestros intereses fueron guiados por la evolución social y están siendo guiados por la cultura hegemónica.  Por ejemplo el hombre no siempre tuvo una concepción de ser- personalidad- individual, por que se funcionaba antiguamente como colectivo social, patriarcados, reinados, donde todo era del rey. En una época no hacía falta ser propietarios, esto nació con la burguesía y con ello lo mío. Pero, la mecanicidad  dejó de ser así, no, es la sociedad la que va cambiando y ahora aparece  la personalidad global, que no es más que la extensión de los límites mentales mediante el conocimiento, conocimiento y tecnología van de la mano,  así como contrariamente en una época se creía que la tierra era plana o el sistema era geocéntrico.
Podemos ver que la mecanicidad funciona a gran escala y se puede ver en lo pequeño,   tratándose de  aspectos sociales los podemos conocer, pero no podemos abstraernos de actuar en el mundo.
Volviendo a nuestras preguntas ¿la mecanicidad deja de existir, cambia con el tiempo o es un fenómeno del pasado? Tenemos que responder que no, no cambia con el tiempo, lo que cambia son sus los epifenómenos y el hombre va ceñido a ellos, porque se trata de un colectivo social que va eligiendo y definiendo los destinos de los pueblos, la humanidad.
En cuanto al significado objetivo de la mecanicidad entendiendo por objetivo no sólo su significado empírico, sino el significado de la mecanicidad como la situación en la que estamos metidos y no nos damos cuenta.  La mecanicidad pudo haber sido el término  de una época que vino a suplantar el de ilusión de lo material o “el mundo”, que curioso acabamos de ver que darse cuenta tiene que ver con lo material,  Jesús dice: no améis al mundo, ni las cosas del m… (Jn.2.15).  Las vanidades, Vanidad, otra palabra que nos retrotrae al Eclesiastés: no hay nada nuevo bajo del sol o todo es vanidad. Indica que bajo el Sol todo es mecánico ?… La mecanicidad es semejante a Maya para los hindúes, cuyo significado no es la mera ilusión, dice Alan Watts,  sino la totalidad de la concepción del mundo sustentado por la cultura y se la  considera ilusión en el sentido etimológico “juego”, (latín: ludere), esto sería para empezar a verla, a ver tal cual es.

En el libro Fragmentos de una enseñanza desconocida está este relato: Un día, en Moscú, hablaba con G. acerca de Londres, adonde había estado algunos meses atrás por corto tiempo. Le hablaba de la terrible mecanización que invadía las grandes ciudades europeas (la industrialización europea) y sin la cual era probablemente imposible vivir y trabajar en el torbellino de estos enormes “juguetes mecánicos”.
– La gente se está convirtiendo en máquinas, dije, y no me cabe duda que un día se convertirán en máquinas perfectas. ¿Pero son capaces todavía de pensar? No lo creo. Si trataran de pensar, no serían tan buenas máquinas.
– Si, contestó G., es cierto, pero sólo en parte. La verdadera pregunta es ésta: ¿de qué mente se sirven en su trabajo? Si usan la mente adecuada, podrán pensar aún mejor en su vida activa en medio de las máquinas. Pero una vez más, con la condición de que usen la mente adecuada.”
No comprendí lo que G. quería decir por “mente adecuada” y sólo mucho más tarde llegué a comprenderlo.

Por último nuestro camino es ir hacia el ver las cosas tal cual son, esto es lo que llama Consciencia Objetiva el maestro Gurdjieff.

.La rueda de la mecanicidad gira y su energía alimenta el mundo de ilusiones. Le da cuerpo y apariencia a esta ilusión dentro y fuera de lo que somos.

 Sutúl Naré


LA POSIBLE EVOLUCIÓN


ACERCA DE LA POSIBLE EVOLUCIÓN 2

Cuando comprendamos la importancia del estudio del hombre desde el punto de vista de su evolución, comprenderemos que la primera respuesta a la pregunta: ¿qué es psicología?
debería ser que la psicología es el estudio de los principios, leyes, y hechos de la posible evolución del hombre.
Aquí, en estas conferencias, hablaré sólo desde este punto de vista.
Nuestra primera pregunta será: ¿qué quiere decir la evolución del hombre?, y la segunda: ¿se requieren condiciones especiales para ello?
Con respecto a modernos y ordinarios puntos de vista sobre el origen del hombre y su previa evolución, debo decir ante todo que no pueden ser aceptados. Debemos darnos cuenta de que no
sabemos nada acerca de su origen y que no tenemos pruebas de la evolución física o mental del hombre.
Por el contrario, si tomamos la humanidad histórica, es decir, la humanidad de los últimos diez o quince mil años, podemos encontrar señales inconfundibles de un tipo de hombre superior, cuya presencia se puede establecer ante la evidencia de monumentos antiguos y conmemorativos que la humanidad actual no puede repetir o imitar.
Con respecto al hombre prehistórico o a esas criaturas de aspecto parecido al hombre y sin embargo, al mismo tiempo, tan diferentes de él, cuyos huesos se encuentran en yacimientos del
período glacial o pre-glacial, podemos aceptar la muy plausible idea de que esos huesos pertenecen a un ser bastante distinto del hombre, que pereció hace mucho tiempo.
Al negar la evolución anterior del hombre, tenemos que negarle cualquier posibilidad de evolución mecánica futura; es decir, una evolución que se desarrolle por sí sola, de acuerdo con
las leyes de la herencia y de la selección, sin esfuerzos conscientes del hombre, y sin una comprensión de su posible evolución.
Nuestra idea fundamental va a ser que el hombre, tal como lo conocemos, no es un ser completo; que la naturaleza lo desarrolla sólo hasta un cierto punto y que luego lo deja, para que siga desarrollándose por sus propios esfuerzos e iniciativas, o vivir y morir tal cual nació, o degenerar y perder su capacidad de desarrollo.
En este caso la evolución del hombre querrá decir el desarrollo de ciertas cualidades y rasgos interiores que generalmente permanecen sin crecer y que no pueden desarrollarse por sí solos. La experiencia y la observación muestran que ese desarrollo es posible sólo en ciertas condiciones determinadas, con esfuerzos de cierta clase por parte del hombre mismo, y con ayuda suficiente de aquellos que comenzaron antes un trabajo similar y que ya han obtenido un cierto grado de
desarrollo, o por lo menos cierto conocimiento de los métodos.
Tenemos que comenzar con la idea de que sin esfuerzos es imposible la evolución; sin ayuda, igualmente, es imposible.
Después de lo cual tenemos que comprender que, en el camino del desarrollo, el hombre tiene que hacerse un ser diferente, y tenemos que aprender y comprender en qué sentido y en qué dirección el hombre tiene que hacerse un ser diferente; es decir, qué significa ser un ser diferente.
Luego tenemos que comprender que no todos los hombres pueden desarrollarse y llegar a ser seres diferentes.
La evolución es cuestión de esfuerzos personales, y en relación con la masa de la humanidad la evolución es una rara excepción. Puede parecer extraño, pero debemos darnos cuenta de que no sólo es rara, sino que cada vez está llegando a ser más y más rara.
Por supuesto, surgen muchas preguntas de lo dicho anteriormente:

¿Qué significa que en el camino de la evolución el hombre tiene que llegar a ser un ser diferente?
¿Qué quiere decir un “ser diferente”?
¿Cuáles son las cualidades o rasgos interiores que pueden ser desarrollados en el hombre, y cómo se puede lograr?
¿Por qué no se pueden desarrollar todos los hombres y llegar a ser seres diferentes? ¿Por qué tal injusticia?

Trataré de contestar a estas preguntas y comenzaré por la última.
¿Por qué no se pueden desarrollar todos los hombres y llegar a seseres diferentes?
La respuesta es muy sencilla. Porque no lo quieren. Porque no saben nada acerca de ello y, aunque se les diga, sin una larga preparación, no podrán comprender lo que significa.
La idea principal es que para hacerse un ser diferente un hombre debe quererlo mucho y por muy largo tiempo. Un deseo pasajero o vago, basado en el descontento con las condiciones exteriores, no creará el impulso suficiente.
La evolución del hombre depende de su comprensión de lo que puede conseguir, y de lo que tiene que dar para ello.
Si el hombre no lo quiere, o si no lo quiere con suficiente intensidad, y no hace los esfuerzos
necesarios, nunca se desarrollará. De manera que en esto no hay injusticia. ¿Por qué debería tener lo que no quiere? Si al hombre se le forzara a convertirse en un ser diferente, cuando está satisfecho de lo que es, esto si sería entonces injusticia.
Ahora preguntémonos qué significa un ser diferente. Si consideramos todo el material que podamos conseguir, que se refiera a esta proposición, encontramos la afirmación de que al hacerse
un ser diferente el hombre adquiere muchas nuevas cualidades y poderes que no posee ahora. Esta es una afirmación común encontrada en toda clase de sistemas que admiten la idea de un
crecimiento psicológico o interior del hombre.
Pero esto no es suficiente. Aun la descripción más detallada de estos nuevos poderes no nos ayudará en forma alguna a comprender cómo aparecen ni de dónde vienen.
En las teorías generalmente conocidas falta un eslabón, aun en aquellas que acabo de mencionar que están basadas en la idea de la posibilidad de evolución del hombre.
La verdad es que antes de que el hombre adquiera cualesquiera nuevas facultades o poderes, que no conoce ni posee ahora, tiene que adquirir facultades y poderes que tampoco posee, pero que se arroga a sí mismo; es decir, que cree que las conoce y que las puede usar o
controlar.
Este es el eslabón que falta, y éste es el punto más importante.
Por el camino de la evolución, que ha sido descrito como un camino basado en el esfuerzo y en la ayuda, el hombre debe adquirir cualidades que cree que ya posee, pero sobre las cuales se engaña a sí mismo.
Para poder comprenderlo mejor, y saber qué facultades y poderes puede adquirir el hombre, tanto completamente nuevos como inesperados, y también aquellos que se imagina que ya posee, tenemos que partir del conocimiento general que tiene el hombre de sí mismo. Y así llegamos, de inmediato, a un hecho muy importante.
El hombre no se conoce a sí mismo.
No conoce, ni sus propias limitaciones, ni sus propias posibilidades. Ni siquiera conoce lo mucho que no se conoce.
El hombre ha inventado muchas máquinas, y sabe que una máquina complicada necesita algunas veces años de estudio cuidadoso antes de poder usarla o controlarla. Pero no aplica este conocimiento a sí mismo, aunque él mismo sea una máquina mucho más complicada que cualquier máquina que ha inventado.

Tiene toda clase de ideas falsas acerca de sí mismo. Ante todo, no se da cuenta de que él es verdaderamente una máquina.
¿Qué quiere decir que el hombre es una máquina?
Quiere decir que no tiene movimientos independientes, ni dentro ni fuera de él. Es una máquina que es puesta en movimiento por influencias externas y por impactos exteriores. Todos sus
movimientos, acciones, palabras, ideas, emociones, humores y pensamientos son producidos por influencias exteriores. Por sí mismo, es tan sólo un autómata con cierta provisión de recuerdos de
experiencias previas y cierta cantidad de energía de reserva. Tenemos que comprender que el hombre no puede hacer nada.
Pero él no se da cuenta de ello y se atribuye la capacidad de hacer. Esta es la primera cosa falsa que el hombre se arroga.
Esto tiene que comprenderse con toda claridad. El hombre no puede hacer. Todo lo que el hombre cree que hace, en realidad sucede. Sucede exactamente como “llueve” o “nieva”.
En español no hay formas impersonales de verbos que se puedan usar en relación con las acciones
del hombre. De manera que tenemos que seguir diciendo que el hombre piensa, lee, escribe, ama, odia, comienza guerras, pelea, etc. En realidad todo ello sucede.
El hombre no puede moverse, pensar o hablar de motu propio. Es una marioneta tirada de aquí y de allá por hilos invisibles. Si así lo comprende puede aprender más sobre sí mismo, y tal vez entonces las cosas comiencen a cambiar para él. Pero si no puede darse cuenta ni comprender su total mecanicidad, o si no quiere aceptarla como un hecho, no puede aprender nada más y las cosas no pueden cambiar para él.
El hombre es una máquina, pero una máquina muy peculiar. Es una máquina que, en las circunstancias adecuadas, y con el tratamiento adecuado, puede saber que es una máquina.
Al darse plena cuenta de ello puede encontrar los medios para dejar de ser una máquina.

• P. Ouspensky, Psicología de la Posible Evolución del Hombre, 1945, publicado 1950


LA POSIBLE EVOLUCIÓN

Acerca de la Psicología de la Posible Evolución:

Os hablaré del estudio de la psicología, pero debo preveniros que la psicología a que me refiero es muy distinta de cuanto podáis conocer con este nombre.
Debo decir ante todo que en el curso de su historia la psicología nunca sea hallado a un nivel tan bajo como actualmente. H, a tal perdido todo contacto con su origen, y todo su sentido a tal punto que es difícil definir hoy el término “psicología”, es decir, precisar qué es la psicología y qué estudia. Y eso a pesar de que jamás se han visto tantas teorías psicológicas ni tantos libros sobre psicología como hoy se ven.
La psicología es llamada a veces una ciencia nueva. Nada más falso. La psicología es tal vez la ciencia más antigua, y desgraciadamente, en sus aspectos esenciales, una ciencia olvidada.
¿Cómo definir la psicología? Para comprenderlo hay que darse cuenta de que, excepto en los tiempos modernos, la psicología jamás existió bajo su propio nombre. Por una u otra razón siempre fue sospechada de tendencias falsas o subversiva, de carácter religioso, político o moral, y tuvo que usar diferentes disfraces.
Durante milenios la psicología existió nombre de filosofía. En la India todas las formas de Yoga, que son esencialmente psicología, se describen como uno de los sistemas de filosofía. Las enseñanzas sufíes, que son de primer orden psicológicos, son consideradas en parte religiosas, en parte metafísicas. En Europa, hasta no hace mucho tiempo, en los años del siglo XIX, muchas obras de psicología eran citadas como “filosofía”. Y aunque casi todas las subdivisiones de la filosofía, tales como la lógica, la teoría del conocimiento, la ética y la estética, conciernen al trabajo del pensamiento humano o de los sentidos, se consideraba la psicología como inferior a la filosofía y relacionada sólo con los aspectos más bajos o triviales de la naturaleza humana.
Paralelamente a su existencia bajo el nombre de filosofía, la psicología existió durante mucho tiempo asociada a una u otra religión. Esto no significa que religión y psicología hayan sido jamás una sola y misma cosa, ni que la relación entre religión y psicología haya sido reconocida. Pero es indudable que casi todas las religiones conocidas _ no hablo, evidentemente, de las seudo religiones modernas_ desarrollaron tal o cual especie de enseñanza psicológica, acompañada a menudo de ciertas prácticas, al punto que con frecuencia el estudio de la religión comportaba por sí mismo el de la psicología.

En la literatura religiosa más ortodoxa de diferentes países y diversas épocas se hallan excelentes obras sobre psicología. Por ejemplo, esa compilación de autores que datan de los primeros tiempos del cristianismo y que se conoce bajo el título general de Philokalia (1) usada todavía en nuestros días en la iglesia oriental, especialmente para instrucción de los monjes.
1-Se trata de un conjunto de textos sobre la oración y la contemplaciónque va desde los Padres del desierto y Evagro el Póntico (s.IV) a Gregorio Palamas (1296-1359), Calixto II (que fue patriarca de Constantinopla en 1397y algunos monjes hesicastas anónimosde los S XIV y XV, pasando por San Juan Climaco (580- 650) , Máximo el Confesor(S.VII), Hesiquio (s. VII-VIII)y muchos otros padres de Medio Oriente. El propósitode esta quia “infalible de la contemplación”(Según la expresión de su propio autordel Monte Athos, Nicodemo de Halgiorita(1749-¡809)es indicar la vía más cortay más fácil para la plegaria, considerada como clave y medio de retornoal “Reino Interior”. Esta víacomporta tres fases: éticao preparatoria (reglas de vida), psicotécnicas(disciplinas respiratoriasy monodeismo) y sacramental o teúrgica (invocación repetida del nombre de Jesús o corta plegaria jaculatoria).Nota extraida del diccionario delle Opere, de Bompiari.)

En el tiempo en que la psicología estaba ligada a la filosofía y a la religión, existía también bajo la forma de Arte, Poesía, Tragedia, Escultura, Danza, la Arquitectura misma, eran medios de transmisión del conocimiento psicológico. Las catedrales góticas, por ejemplo eran esencialmente tratados de psicología.
En la antigüedad, antes que la filosofía, la religión y el arte adoptaran formas independientes bajo las cuales las conocemos hoy, la psicología hallaba su expresión en los Misterios, tales como los de Egipto y Grecia antiguos.
Más tarde, desaparecidos los Misterios, la psicología sobrevivió bajo la forma de enseñanzas simbólicas, que ora se hallaban ligadas a la religión de la época, ora no lo estaban, tales como Astrología, la Alquimia, la Magia y entre las más modernas, la Masonería, el Ocultismo y la Teosofía.
Aquí es indispensable observar que todos los sistemas doctrinas psicológicos todos los que existen o existieron abiertamente como los que permanecieron ocultos o disfrazados, pueden dividirse en dos categorías principales:
Primero: las doctrinas que estudian al hombre tal como ellas lo encuentran, o tal como lo suponen o imaginan. La “psicología científica” moderna, o lo que se conoce con este nombre, pertenece a esta categoría.
Segundo: las doctrinas que estudian al hombre no ya desde el punto de vista de lo que es, o de lo que parece ser, sino desde el punto de vista de de su evolución posible.
Estas últimas son en realidad las doctrinas originales, o en todo caso las más antiguas, y sólo ellas permiten comprender el olvidado origen de la psicología y su significado.
Cuando hayamos reconocido cuán importante es, en el estudio del hombre, el punto de vista de su posible evolución, comprenderemos que la primera respuesta a la pregunta: ¿qué es la psicología? debería ser: La psicología es el estudio de los principios, leyes y hechos relativos a la posible evolución del hombre.

Desde este punto de vista tenemos nuestro primer hito acerca de qué es Cuarto Camino. En la próxima entrada abordaremos la pregunta: ¿Qué significa la evolución del hombre? Y la segunda ¿exige condiciones especiales?
· P. Ouspensky, Psicología de la Posible Evolución del Hombre, 1945, publicado 1950

Cosmología del Rayo de Creación

EL RAYO DE CREACIÓN:

 

R. Eso está conectado con la idea de un “sendero” o “camino”. Lo que es importante
comprender es que el camino no comienza en el nivel corriente de la vida; empieza en un
nivel superior. El primer paso es el momento en que uno se encuentra con la influencia C.
Desde este momento comienza una escalera con una cantidad de escalones que han de ascenderse antes de alcanzar el camino. El camino no empieza en el fondo, sino sólo después de
haber ascendido el último escalón.
P. ¿A qué llama hombre normal?
R. Puede parecer paradójico, pero no tenemos otra definición: significa un hombre que puede desarrollarse.
P. ¿Hay alguna relación entre influencias B e influencias A? ¿Cuando las influencias B entran en el hombre, afectan a las influencias A y las transforman?
R. Pueden afectarlas, pero, al mismo tiempo, una excluye necesariamente a la otra. El hombre vive en la Tierra bajo estas dos influencias diferentes; puede escoger solamente una, o puede
tener ambas. Cuando usted habla de influencias A y B, empieza a hablar sobre hechos. Si usted reemplaza esta expresión por uno u otro hecho definido, verá en qué relación están. Es facilísimo.
A esta altura, surge naturalmente la pregunta: ¿Por qué le es tan difícil al hombre empezar a cambiarse, a llegar a una posibilidad de crecimiento? Porque, como verá, debe recordar que el hombre es creado de una manera muy interesante por la naturaleza. Es desarrollado hasta cierto punto; después de este punto, debe desarrollarse.-La naturaleza no desarrolla al hombre más allá de cierto punto. Después aprenderemos con todos los detalles hasta qué punto el hombre es desarrollado y cómo debe empezar su ulterior desarrollo, y veremos porqué, desde este punto de vista, jamás podría desarrollarse, y porqué no puede ser desarrollado por la naturaleza. Pero antes que eso, debemos entender ciertas condiciones generales.
Al hombre le es difícil, incluso, empezar cualquier clase de trabajo sobre sí, porque vive en un sitio muy malo del universo. Al principio, eso debe sonar como una idea extrañísima. No comprendemos que en el universo hay sitios mejores y peores, y ciertamente no comprendemos que nos toca estar en el casi peor sitio. No logramos comprenderlo porque, desde un punto de vista, nuestro conocimiento del universo es demasiado complicado. Desde

otro punto de vista, no toma en cuenta los hechos reales.
Si observamos el sitio más próximo a nosotros en el universo, comprendemos que vivimos en
la Tierra, y que la Luna está bajo la influencia de la Tierra. Al mismo tiempo, vemos que la
Tierra es uno de los planetas del sistema solar, que hay planetas mayores, probablemente más
poderosos que la Tierra, y que todos estos planetas, tomados juntos, deben afectar y controlar de algún modo a la Tierra. Siguiendo en escala, viene el Sol, y comprendemos que el Sol controla todos los planetas y la Tierra al mismo tiempo. Si usted piensa desde este punto de vista, tendrá ya una idea diferente del sistema solar, aunque en estas cosas no hay nada nuevo: es sólo una cuestión de cómo relacionar una cosa con otra. La Tierra es uno de los planetas del sistema solar, y el Sol es una de las estrellas de la Vía Láctea.
Más allá de eso, podemos tomar todos los mundos posibles. Esto es todo lo que conocemos desde el punto de vista corriente. Como un término puramente filosófico, podemos añadir a eso una condición o relación de las cosas que llamamos el Absoluto, un estado en el que todo es uno. Ahora podemos expresar esta relación de la Luna con la Tierra, de la Tierra con los planetas, etc., de un modo ligeramente diferente. o Absoluto. Inicio desconocido de todo.
o Todos los Mundos. Todas las galaxias similares o distintas de nuestra galaxia. o Todos los Soles. Nuestra galaxia.
o Nuestro Sol. Nuestro sistema solar. o Todos los Planetas. Todos los planetas del sistema solar.
o La Tierra. o La Luna.
Mirando desde arriba hacia abajo, podemos empezar a entender la vasta diferencia en escala si comparamos Todos los Soles con nuestro Sol, o la Tierra con Todos los Planetas. Podemos entender que están en cierta definida relación de escala uno con otro. La más pequeña es la Luna, y más allá de la Luna no conocemos nada. La totalidad de esto se llama el Rayo de la Creación. Hay otros rayos, porque este rayo no incluye a todo el universo, pero puesto que
vivimos en la Tierra y aquél atraviesa la Tierra, pertenecemos a este Rayo de la Creación. Por este diagrama resulta claro lo que significa estar en un mal sitio del universo. El peor sitio es la Luna, pero la Tierra es casi tan malo. Es como vivir cerca del Polo Norte, lo cual explica por qué tantas cosas son difíciles en la Tierra. Sobre eso no podemos cambiar ni hacer nada, podemos adaptarnos, y de esa manera podemos eludir muchas cosas que de otro modo no
podríamos eludir. Pero no debemos permitir que nuestra imaginación se escape y nos diga que
podemos huir por completo. Sólo deseo agregar una cosa. Por razones que son difíciles de explicar por ahora, en el Rayo de la Creación todos estos mundos están conectados entre si: las influencias pasan de lo superior a lo inferior, pero entre los Planetas y la Tierra hay una grieta. A fin de unir esta grieta de modo que las influencias de Todos tos Planetas puedan llegara la Tierra, fue inventado cierto instrumento. Es una especie de película sensible que rodea a la Tierra, es decir, la Vida Orgánica sobre la Tierra. De modo que las plantas, los animales y los hombres sirven a una finalidad definida; sirven para la comunicación entre la Tierra y los planetas. Con la ayuda de la vida orgánica que puede recibirlas y retenerlas, las influencias planetarias penetran en la Tierra. Este es el significado y la razón de la vida orgánica sobre la Tierra.
P. Usted presume la vida orgánica sólo en la Tierra. ¿Presume que en los otros planetas no hay nada?
R. No, de ninguna manera, pero nos interesa la vida orgánica sobre la Tierra, porque estamos en la Tierra, y somos parte de la vida orgánica sobre la Tierra, de modo que sólo hablamos de la Tierra. Todos los otros planetas los tomamos juntos como una masa, pero sobre la Tierra hablamos de manera diferente. Este es el principio de la escala. Cuanto más próximo a usted está algo, más cercano está su estudio a la escala plena. Si usted estudia esta habitación,
necesita saber cuántas personas vienen y cuántas sillas se precisan; usted estudia pormenorizadamente, pero si toma la casa solamente, no necesita conocer tales pormenores. Y si toma la calle, es asimismo diferente. En el mismo sentido, estudiamos el Rayo de la Creación sobre diferentes escalas. Hablamos de la vida orgánica sobre la Tierra, pero no hablamos de la vida orgánica sobre cualquier otro planeta; no tenemos modo de estudiar eso, excepto sobre la Tierra.
Le daré unos pocos pormenores más sobre el Rayo de la Creación que le explicarán lo que
signifiqué cuando dije que la Tierra es un mal sitio en el universo. Recordará que antes dije
que teníamos que llegar al estudio de las leyes fundamentales del universo, y dije que las dos
leyes que debíamos estudiar serían la Ley de los Tres y la Ley de los Siete, y luego mencioné
también el principio de la escala. Ahora se ha encontrado ya con este principio y entiende que
no estudiamos todo en la misma escala. Este es realmente el punto más débil de la ciencia
comente; los científicos tratan de estudiarlo todo sobre la misma escala, sin entender que eso
no es necesario. De hecho, totalmente lo contrario. Para todos los fines prácticos, debemos
aprender a estudiar las cosas sobre diferentes escalas.
Debemos retornar a la Ley de los Tres. Recordará cómo se explicó que todo lo que ocurre es
el resultado de la acción de tres fuerzas, y que dos fuerzas no pueden producir por sí mismas
efecto alguno. Trataré de conectar esta idea con el Rayo de la Creación.
El Absoluto es el Mundo 1, pues las tres fuerzas que hay en él totalizan uno. Por su propia
voluntad y consciencia, el Absoluto crea los mundos. Allí todo es intencional y cada fuerza
que hay en él ocupa cada lugar. Esto es incomprensible para nosotros. En el mundo siguiente,
el Mundo 3, están las mismas tres fuerzas, sólo que ya están divididas. Estas tres fuerzas
producen, a su vez, mundos de los que tomamos uno, pero este Mundo 6 es diferente del
Mundo 3, que está en contacto con el Absoluto, pues ya es mecánico. El Mundo 6 tiene tres
fuerzas del mundo precedente, y tres propias. El siguiente mundo, el Mundo 12, tiene tres
fuerzas del mundo del segundo orden, seis del mundo del tercer orden, y tres propias. El
mundo siguiente,
el Mundo 24, tiene veinticuatro fuerzas; el inmediato, cuarenta y ocho
fuerzas; y el último, noventa y seis fuerzas.
Mundo 1 Absoluto 1
Mundo 3 Todos los Mundos 3
Mundo 6 Todos los Soles 6 ( 3 + 3)
Mundo 12 Sol 12 ( 3 + 6 + 3)
Mundo 24 Todos los Planetas 24 ( 3 + 6 + 12 + 3)
Mundo 48 Tierra 48 ( 3 + 6 + 12 + 24 +3)
Mundo 96 Luna 96 ( 3 + 6 + 12 + 24 + 48 + 3)

Estas cifras se refieren a la cantidad de leyes que gobiernan cada mundo. Cuanto mayor es la
cantidad de leyes, más difícil es cambiar algo. Por ejemplo, el hombre vive en la Tierra, que
se halla bajo cuarenta y ocho leyes. El mismo se halla bajo muchas más leyes, pero incluso
estas cuarenta y ocho leyes le hacen dificilísimo cambiar algo, porque cada pequeña cosa es
gobernada por estas leyes. Afortunadamente, no todas las leyes bajo las cuales el hombre vive
son para él obligatorias, de modo que puede escapar de algunas de ellas, y su posibilidad de
evolución está fundamentalmente conectada con escapar de ciertas leyes. Escalando el muro
de la prisión, el hombre también escapa de las leyes.

P. Ouspensky, EL CUARTO CAMINO

LA EVOLUCIÓN

 

Las posibilidades del hombre son inmensas. No se puede concebir lo que el hombre es capaz de alcanzar. Pero nada puede obtenerse desde el sueño.

“¿Cómo debe comprenderse la evolución?”
—La evolución del hombre, respondió G., se puede comprender como el desarrollo en él de
aquellas facultades y poderes que jamás se desarrollan de por sí, es decir, mecánicamente.
Sólo este tipo de desarrollo o de crecimiento marca la evolución real del hombre. No hay, y
no puede haber, ninguna otra clase de evolución.
“Consideremos al hombre en el grado actual de su desarrollo. La naturaleza lo ha hecho tal
cual es y tomado colectivamente, hasta donde podemos ver, así permanecerá. Los cambios
que podrían ir en contra de las exigencias generales de la naturaleza sólo se pueden producir
en unidades separadas.
“Para comprender la ley de la evolución del hombre, es indispensable captar que esta
evolución, más allá de cierto grado, no es en absoluto necesaria, es decir: de ningún modo
necesaria para el desarrollo propio de la naturaleza en un momento dado. En términos más
precisos, la evolución de la humanidad corresponde a la evolución de los planetas; pero el
proceso evolutivo de los planetas, para nosotros, se desarrolla a través de ciclos de tiempo
infinitamente largos. En el espacio de tiempo que el pensar humano puede abarcar, no puede
tener lugar ningún cambio esencial en la vida de los planetas, y por consiguiente no puede
tener lugar ningún cambio esencial en la vida
de la humanidad.
“La humanidad no progresa, ni evoluciona. Lo que nos parece ser progreso o evolución es una
modificación parcial que puede ser inmediatamente contrabalanceada por una modificación
correspondiente en la dirección opuesta.
“La humanidad, así como el resto de la vida orgánica, existe sobre la tierra para los fines
propios de la tierra. Y es exactamente lo que debe ser para responder a las necesidades
actuales de la tierra.
“Sólo un pensamiento tan teórico y tan alejado de los hechos como el pensamiento europeo
moderno, podría concebir la posibilidad de la evolución del hombre independientemente de la
naturaleza circundante, o considerar la evolución del hombre como una gradual conquista de
la naturaleza. Esto es completamente imposible. Ya sea que viva, muera, evolucione o
degenere, igualmente el hombre sirve a los fines de la naturaleza, o más bien, la naturaleza se
sirve igualmente —aunque quizá por motivos diferentes— de los resultados tanto de la
evolución como de la degeneración. La humanidad considerada como un todo jamás puede
escapar a la naturaleza, ya que aun en su lucha contra ella, el hombre actúa de conformidad
con los fines de la misma. La evolución de grandes masas humanas está en oposición a los
fines de la naturaleza. La evolución de un pequeño porcentaje de hombres puede estar de
acuerdo con estos fines. El hombre contiene en sí mismo la posibilidad de su evolución. Pero
la evolución de la humanidad en su conjunto, es decir, el desarrollo de esta posibilidad en
todos los hombres, o en la mayoría de ellos, o aun en un gran número, no es necesaria a los
designios de la tierra o del mundo planetario en general, y de hecho, esto podría serle
perjudicial o aun fatal. Hay, por consiguiente, fuerzas especiales (de carácter planetario) que
se oponen a la evolución de las grandes masas humanas y que las mantienen al nivel en que
deben quedar.
“Por ejemplo, la evolución de la humanidad más allá de cierto grado, o más exactamente, más
allá de cierto porcentaje, sería fatal para la luna. Actualmente la luna se nutre de la vida
orgánica, se nutre de la humanidad. La humanidad es una parte de la vida orgánica; esto
significa que la humanidad es un alimento para la luna. Si todos los hombres llegaran a ser
demasiados inteligentes, ya no querrían ser comidos por la luna.
“Pero las posibilidades de evolución existen y se pueden desarrollar en individuos aislados,
con la ayuda de los conocimientos y de los métodos apropiados. Tal desarrollo puede
efectuarse sólo en interés del hombre, en oposición a las fuerzas y, se podría decir, a los
intereses del mundo planetario. Un hombre tiene que comprender esto: que su evolución no
interesa sino a él. A ningún otro le interesa. Y no debe contar con la ayuda de nadie. Porque
nadie está obligado a ayudarle, y nadie tiene la intención de hacerlo. Por el contrario, las
fuerzas que se oponen a la evolución de las grandes masas humanas también se oponen a la
evolución de cada hombre. Toca a cada uno el chasquearlas. Mas si un hombre puede
chasquearlas, la humanidad no puede hacerlo. Ustedes comprenderán más tarde que todos
estos obstáculos son muy útiles; si no existieran, sería necesario crearlos intencionalmente,
porque sólo al vencer los obstáculos un hombre puede desarrollar en sí mismo las cualidades
que necesita.
“En cuanto a la evolución, es indispensable convencerse bien, desde el principio mismo, que
nunca existe evolución mecánica. La evolución del hombre es la evolución de su conciencia.
Y la «conciencia» no puede evolucionar inconscientemente. La evolución del hombre es la
evolución de su voluntad, y la «voluntad» no puede evolucionar involuntariamente. La evolución
del hombre es la evolución de su poder de «hacer», y el «hacer» no puede ser el
resultado de lo que «sucede».

Fragmentos de una Enseñanza Des-co-no-ci-da

P. Ouspensky


NUESTRO LUGAR EN EL UNIVERSO

Nuestro Sol

Foto 1

La cadena de mundos, cuyos eslabones son el Absoluto, Todos los mundos, Todos los soles, nuestro Sol,Todos los planetas, la Tierra y la Luna, forma el Rayo de Creación en el cual nos encontramos. El rayo de creación es para nosotros el mundo en el sentido más amplio que podamos concebir, pero el rayo de creación no es el mundo, sino para nosotros, ya que el Absoluto da nacimiento a una cantidad indefinida de de diferentes mundos. Cada uno de los soles representa otra refraccción del rayo, y aquí escogemos uno NUESTRO SOL en el cual vivimos, nos movemos y tenemos nuestro SER.
El rayo de creación aparece a primera vista como un esquema muy elemental del universo, pero en realidad, al estudiarlo, llega a ser claro que este simple esquema permite coordinar y hacer la síntesis de una multitud de concepciones filosóficas, religiosas y científicas del mundo, actualmente en conflicto. La idea del rayo de creación pertenece al conocimiento antiguo y un gran número de los ingenuos sistemas geocéntricos (fotos 5 y 6) que conocemos, no son, en realidad, sino exposiciones imperfectas del rayo de creación o deformaciones de ésta idea, debidas a una comprensión literal.

Fragmentos de una enseñanza desconocida. P.Ouspensky (cap.5).


La Tierra biósfera consciente.