La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

LA CUESTION DINERO

GURDJIEFF Y EL DINERO DE William Patrick Patterson

GURDJIEFF Y EL DINERO DE  William Patrick Patterson 

SEGUNDA PARTE

PRIMERA PARTE (ver aquí)

Gimnasia Mental

jtglassesmoustacheToomer vio que lo que Gurdjieff le estaba haciendo pasar mentalmente, se parecía mucho a hacer los movimientos físicos y las danzas. Escribió Toomer: “Encuentras tu mente y tu psique pasando por gimnasias que requieren que tu mundo interior realice hazañas de coordinación y resistencia, muy similares a las requeridas del cuerpo en los ejercicios y bailes demostradas por Gurdjieff y sus alumnos, cuando éste llegó por primera vez a este país en 1924 (cuando conoció a Gurdjieff). Fui testigo personalmente. Esto que he escrito, y mucho más, fue agitado en mi interior debido al hecho de que me pidieron un adicional de trescientos dólares, en las circunstancias que he descrito. No todos los días uno experimenta tal ‘sacudida’. ”

Lo que sigue es el recuerdo de Toomer de su experiencia con Gurdjieff en 1934-35 sobre dicha “cuestión material.” Para entender lo que está sucediendo debajo de las palabras y los hechos, hay que recordar que Gurdjieff usaba el dinero como una herramienta de enseñanza. Muchas veces Gurdjieff enfatizaba de que nadie más podía usar sus técnicas especiales. Pero eso, por supuesto, no ha evitado que algunos falsos Gurdjieffianos (seguidores de Gurdjieff), usaran lo económico para explotar y acosar a sus estudiantes en nombre de Gurdjieff.

Ayer por la mañana, ya informado por Gurdjieff que él dejaría América hacia Francia hoy, sabiendo que no tenía dinero suficiente para este propósito, le di doscientos dólares. Apenas el dinero estuvo en su bolsillo él comenzó a trabajar sobre mi yendo por más. Me invitó a almorzar. Yo sabía para qué era eso. Acepté. Acepté por un conjunto de razones y también porque tenía un cuestión inmediata que habia querido poner a prueba. A las dos, me presenté yo en su apartamento de una habitación y una cocina, en la calle West 69th, repleto con no sé cuántas maletas y baúles apilados.

El idiota Unico

El almuerzo, preparado por él mismo, estaba listo. Sus manuscritos no publicados estaban extendidos en la cama. Cuando entré se levantó, diciendo que estaba cansado. Por mi sensación de las cosas me di cuenta de que no se iba de América al día siguiente.

La comida, al igual que toda la comida que él prepara, era increíble, original, diferente a cualquier comida que haya probado en cualquier otro lugar. Como de costumbre, el vodka es vertido y el brindis a los idiotas comienza. En primer lugar para la salud de todos los idiotas comunes. Habiendo bebido la mitad de un vaso a todos los idiotas comunes, comenzamos a comer. Una carne de la cual no conocía el nombre. Pescado ahumado, realmente ahumado y realmente delicioso. Ensalada con aderezo de mostaza al vinagre de vino.

“El Hijo del hombre, que come y bebe …”

Siempre que preside una mesa Gurdjieff tiene un cierto encanto y señorío. Devora su comida y piensa bien de usted si hace lo mismo. Siempre cuando está comiendo, es suntuoso, pródigo, de instintiva generosidad. Un joven ruso mecanógrafo había venido a hacer su trabajo de la tarde. Gurdjieff lo sienta a la mesa con nosotros y le suministra toda la comida que podría comer; comida que no podría comprar en cualquier restaurante aquí o en Europa.

Los brindis ya estaban borrachos, escalando de los idiotas comunes a los súper idiotas, los archi idiotas, idiotas sin remedio, idiotas compasivos, idiotas retorcidos, idiotas cuadrados, idiotas redondos … En cada brindis medio vaso de vodka bajaba por la compuerta. Después de cada trago se comía una cantidad considerable de comida. La vida era jovial, suave, expansiva… con la cantidad justa de entusiasmo para acompañar la ingesta de comida por los hombres. El mismo, por cierto, se hace llamar el idiota único. El idiota único, es el veintiuno en la escala: Rara vez se llega a un brindis a esa altura. Gurdjieff garantiza de que mientras todo el mundo termina abajo de la mesa, él va a bailar arriba de ella.

También, por cierto, es generalmente entendido por todos los que comen y beben con él, que Dios es su heredero, y cuando él muera Dios entonces se convertirá en el idiota único. El plato principal del almuerzo presente consistió en cuatro pollos jóvenes, divididos a la mitad, por debajo las patatas, pequeños cortes de alguna carne extraña por encima, todo cocinado junto en una sartén profunda con una salsa de color dorado en el fondo. Un plato realmente delicioso; y mientras estábamos comiendo, tomando la carne del hueso con los dedos, Gurdjieff comentó con una sonrisa que este alimento por si solo, sin ningún tipo de esfuerzo adicional por parte del hombre, sería suficiente para llevarlo al paraíso. Por supuesto, agregó, la comida debería ser comida no una sola vez, sino siempre.

El almuerzo terminó y fumamos, Gurdjieff momentáneamente reclinado en la cama, apoyado en un codo. Tenía que alumnos7levantarse para mostrarle al mecanógrafo dónde comenzar. Ya de pie, se acordó de un negocio conmigo.

Una Oficina original

Para este negocio reparamos en el cuarto de baño, una “oficina original” como Gurdjieff había dicho antes en ocasiones de anteriores visitas a su privacidad, el único lugar privado en el apartamento, ahora con dos mecanógrafos en la habitación principal y por el aire payacesco de las máquinas de escribir golpeando por allí…

En esta oficina original había apenas espacio suficiente para nosotros dos. En mi mente vino la frase: “‘¿No entraría a mi sala de juegos? “, dijo la araña a la mosca.”

Ya en el baño nos escondimos, no sin antes montar una ceremonia. La esencia del negocio era esta. No saldría mañana para la Isla a Francia, cosa que yo ya sabía. Se tomaría una semana desde ahora para irse a París. Ahora, este retraso hizo que ciertas cosas se hagan necesarias.. Por supuesto, me dije a mí mismo. Lo necesario es que envíe doscientos cincuenta dólares (Ah!, me dije a mí mismo) a Francia por cable y por adelantado, antes de su llegada. Es necesario que él tenga dinero para vivir mientras esté todavía en Estados Unidos. En resumen, necesitaba unos trescientos treinta dólares. Por esta suma dependía exclusivamente de mí, naturalmente. Era posible para él conseguirlo en otra parte, pero por razones que surgen de sus políticas con diferentes personas, y también por causa de sus objetivos, no quería hacer un llamado a esas personas en ese momento para esa necesidad. Dependía de mí. Dio su palabra de honor que en cuatro meses me iba a devolver el dinero. No sólo iba a pagarme, sino que tendría un lugar en sus futuras creaciones. Sin embargo, si le fallara, él y todo el trabajo se irían por la chimenea, ya que ésta era la hora crítica.uss

Yo escuchaba. Asentía con la cabeza. Sonreía. Interiormente yo tenía los mismos sentimientos inquietantes despertando en mí situaciones similares en el pasado, cuando había trabajado en mi el tema del dinero, sentimientos similares a los que había despertado en otros, sentimientos que en algunos casos los habían alejado de él con disgusto y enojo y la convicción de que él estaba usando su poder sólo para obtener dinero, dinero, y más dinero sin cesar.

Me acordé de otros tiempos, otras “horas críticas”, en la que había que poner de mí, y se me ponía en el papel de la única persona que podía salvar la situación. Me retorcí, porque me molestaba que se me trabaje de esta manera. Me retorcí. Yo sabía, y yo sabía que él sabía, que era sólo por mi sentido positivo hacia él, debido a mi experiencia positiva y creencia en su trabajo y sus ideas, que me había dejado caer en esta situación, donde se me podía demandar con cierta eficacia. Me retorcí y no podía creer que iba a tratar de trabajar en mi el truco de siempre otra vez, sabiendo que fue ese truco el que me alejó de él la primavera anterior poco después de su llegada a este país. Me sentí muy mal, porque este comportamiento de su parte volvía a poner mi fe en él a una dura prueba, amenazando con colapsar todo sentimiento positivo que tenía, amenazando con socavar las mismas creencias y esperanzas sobre las que mi vida se había descansado y conmovido desde 1924.

¿Quién es Gurdjieff?
¿Qué podría haber en la mente de este hombre? ¿Quién y qué era? ¿Cuáles eran sus propósitos? ¿Qué objetivos tenía para alumnos2mí, si es que los había? ¿Qué objetivos tenía para la gente del mundo? ¿Era yo un mero instrumento? ¿Era yo ni siquiera eso, tan nada desde su punto de vista, que ni siquiera considerara la forma en que me usaba o no? ¿Era, como algunos reclamaban, un loco? ¿Conocía, como algunos también afirmaban, las leyes psíquicas, pero era esencialmente estúpido en sus relaciones prácticas con la gente? Si supiera nada de mí, ¿cómo iba a saber que yo estaba listo y dispuesto a hacer todo lo que posiblemente podría respecto a una necesidad real suya que yo pudiera atrapar y comprender, mientras me arrojaba esas tácticas de manipulación complicadas?
O por el contrario, estaba ahora bajo el disfraz de esta, para mí, propuesta de mal gusto, tratando de hacer algo por mi bien? Me acordé de un dicho de él:-“Los medios son míos. Usted busca el resultado en sí mismo”. También recordé:” Usted puede ver sólo el presente; Yo veo en términos de cien años. “Entonces era que él estaba produciendo en mí una cierta tensión necesaria? ¿Me estaba mostrando, de manera que yo no pudiera dejar de ver por mí mismo, que por toda mi profesada profunda y gran creencia en el trabajo, podría ser expulsado por sentirme irritado por algo relativamente trivial? Obviamente, mis declaraciones de valor no eran más que meras declaraciones si de repente reaccionaba y repudiaba todo por el mero hecho de que él haya hecho girar un tornillo en mí.
Esto es lo que es tan horrible sobre las situaciones con Gurdjieff. Las situaciones mismas son siempre exigentes, y no se puede llegar a una reconciliación segura o comprensión fija, ya que por cada hecho hay una contrapartida, por cada razón una razón en contra, por cada pedacito de “mala” conducta, otro poco de “buen” comportamiento, para cada “hijaputez”, una cosa santa revelándose…
¿Por qué manipular?
Gurdjieff hablaba. Dijo, entre otras cosas: “No es para mí.
Yo no soy nada”. De repente con absoluta sinceridad, dije: “Yo siento lo mismo. No soy
nada “. Y yo lo sentía. Sentía que no era importante en lo más mínimo. Sentía que había
alcanzado el límite de mis posibilidades. Sentía que no había más utilidad en seguir exigiéndome, no en relación con él, no en relación con cualquier cosa, pero sobre todo no para
conmigo mismo. Me sentía desinteresado, sin ego. Sentí que con gusto estaba dispuesto a dar todo lo que era
y todo lo que tenía si fuera de algún servicio a los demás. Sentí que otros trescientos de dólares no eran nada en absoluto para contribuir a su trabajo, si realmente fuera un
trabajo, si realmente estaba destinado a ser de un gran servicio a la humanidad.
¿Qué eran trescientos dólares? ¿Qué eran tres mil o trescientos mil dólares? En cada mes y año americanos tales sumas son malgastadas en cosas no esenciales, apostadas y perdidas en proyectos de ningún beneficio real para
cualquier persona, incluso si tienen éxito, esas sumas y sumas mucho más grandes se hunden en
barcos de guerra y en los diversos instrumentos de la guerra del hombre contra el hombre. Trescientos dólares para un servicio creativo? Era demasiado poco para dar.
14-bigPero si sólo esta suma se necesitaba para esta justa necesidad, entonces ¿por qué manipular? ¿Por qué no una petición directa para que yo pudiera responder con una mano abierta? ¿Por qué no hacerlo de una manera que me asegurara que la suma se utilizaría así, que después de que hubiera dado los trescientos no me encontrara a mí mismo trabajando para juntar quinientos dólares más, y así sucesivamente, una y otra vez hasta terminar arañando los centavos, o hasta que yo, como otros antes que yo, me desilusione y amargado me separe de él por completo?
Salimos del baño y llevamos las sillas a la sala principal, la máquina de escribir seguía golpeando y traqueteando. Fumamos y bromeamos. Le hice a Gurdjieff ciertas preguntas sobre mí mismo. Me dijo que yo no tenía derecho a saber. Le pregunté: “Si yo no lo merezco entonces, ¿quién? Su respuesta fue que nadie merecía. Le pregunté: “Entonces, para quien está haciendo todo este trabajo? ” Voy a vivir para las generaciones venideras “, dijo. “Es para ellos”.
De nuevo, como en el pasado, él frustró este tipo de preguntas, se negó a darme esta clase de garantía.. que no iba a obtener nada en estos términos de él. En mi mente el pensamiento: “Yo no cuento. Incompleto pero no importante”. En mis sentimientos estaba el sentimiento: ” Nada más es posible para mí”. Así que entonces, ¿con qué utilidad puedo estar con los demás? No podía sentir que dando un adicional de trescientos dólares se le daría un uso real a ese dinero. Sería quemado rápidamente, como las sumas en el pasado habían sido quemadas yéndose como el humo por la chimenea. Cuando fuera a mi casa debería enfrentarme con mi esposa por ello. Mi esposa no querría saber nada porque ella, como cualquier ser humano cuerdo, estaría convencida de que había sido arrastrado, convencida de que Gurdjieff quería volver a verme solo para obtener dinero de mí otra vez, sabiendo que me había casado con un mujer de familia rica. ¡Qué situación infernal diabólica. O, tal vez, una situación de purgatorio…
Recordé su idea del valor del sufrimiento. Yo estaba sufriendo. Recordé una frase memorable de que éste es la llave para el significado de la obra completa y el método: “A esta altura usted ya se habrá dado cuenta de que sólo se tiene a sí mismo para enfrentarse; por lo tanto agradezca a los que le dan esa oportunidad.”  Yo luchaba conmigo mismo internamente, preguntándome si sería sabio o tonto darle las gracias.
“Oh vosotros, hombres de poca  fe”, dijo una voz dentro de mí.
Él estaba listo para su descanso de la tarde. A partir de las 6 o 7 a.m. trabaja en su último escrito en el restaurante El Niño. Si vas a verlo lo encuentres allí en una mesa, discreto como cualquiera de los clientes del restaurante, excepto por su práctica inusual de escribir toda la mañana completamente absorto y concentrado, sólo haciendo una pausa para breves intervalos de beber café. Alrededor del medio día sale a hacer compras para el almuerzo. Luego regresa a su apartamento y cocina. Él come y bebe, y bebe una cantidad de vodka o licor de manzana para relajarse. Ya habíamos pasado por todo; ahora, alrededor de las 3:30 quería obtener todos los beneficios de la relajación. Me invitó a cenar esa misma noche diciendo que iba a cocinar un plato especial para mí, lo que yo quisiera. Sonreí. Al salir estaba tirando de la colcha de la cama, preparándose para dormir durante una hora más o menos en el ambiente del mecanógrafo y el traqueteo de la máquina.
Mientras caminaba hacia el metro y de allí a casa, recordé muchas cosas. Con el vodka dentro también esperaba a relajarme. La situación no me permitía dejarme ir.
Me acordé de mis encuentros con él la primavera anterior poco después de su llegadagurdjieff0
de Europa. No lo había visto desde hacía varios años. Al enterarse de que yo estaba en Nueva
York le pidió a alguien que me llame, diciendo que el señor Gurdjieff quería verme en El Niño esa noche. Fui. No lo encontré bien. Su salud era mala y se le notaba
Estaba ictérico parecía como si hubiera sido recién traído de un molino, estaba trabajando
bajo una fuerte presión incesante, física y mentalmente y en todo sentido. Acercándose a mi me habló de ciertas dificultades en Francia, dijo que ahora realmente me necesitaba. En el pasado no pero ahora si. Habló sobre el futuro e hizo alusión a ciertas recompensas que podrían ser mias entonces, si yo le ayudaba ahora. Profundamente conmovido le respondí que él ya había hecho una cantidad inestimable por mí, y que por gratitud, sin pensar en la recompensa adicional, con mucho gusto haría todo lo posible para ayudarlo a enfrentar su extremo presente.

CONTINUARÁ


GURDJIEFF Y EL DINERO

GURDJIEFF Y EL DINERO por William Patrick Patterson

PRIMERA PARTE

Cuando el señor Gurdjieff llegó a Rusia en 1912 no vino como un mendigo sino como un hombre de cierta riqueza. Vino Biografía de George I. Gurdjieff   Jose Figueras Matute41con un millón de rublos, una suma fantástica en que tiempo, un rublo podría alimentar a una familia clase baja de cinco por tres días. Él vino también con dos inestimable colecciones, una de las alfombras antiguas y raras, y otro de porcelana y cloisonné china. El vino, como él decía, con un “Tarea sagrada” establecer el antiguo enseñanza del Cuarto Camino en occidente.

Su plan era crear un instituto por el cual “instructores ayudantes” serían capacitados que se extendería la enseñanza en todo el Occidente. Después de haber resuelto lo que él llamó “la cuestión material,” era económicamente independiente en el pleno sentido del término. Por lo tanto, no tenía necesidad de depender o atender a cualquier persona. Él no heredó esta riqueza, ni se ha dieron a él de otra manera, sino más bien con su ingenio y trabajo duro se lo ganó. Habla de cómo amasó una fortuna principesca con gran detalle en los diez capítulos que constituyen la segunda serie de su texto iniciático todos y todo.

Rasgo predominante de Estados Unidos

Este apéndice parece tirar el libro entero fuera de centro y plantea una número de preguntas sobre el escritor, porque esto de que él hizo el dinero en gran parte aprovechando la ignorancia de la gente y la credulidad. Suena desagradable- pero entonces, ¿cómo hizo grandes sumas de dinero hecho con tanta rapidez? Esperamos tal suerte de barones, ladrones y los políticos y los de su calaña, pero no de un hombre que está acusado de una tarea sagrada. Y lo peor, Gurdjieff parecía enorgullecerse de engañar a los demás, diciendo que “nunca el propio proceso de ganar dinero me llevó gran parte de mi tiempo, porque, debido a la riqueza de recursos y el sentido común desarrollado en mí por educación correcta, yo ya era en todos estos asuntos de la vida lo que podría llamarse una experto, un astuto viejo. ” El dinero en sí mismo, y el amor a él, habló como de “Despreciable y maléfico”, y, a menudo conectada con esta América y su identificación con el dinero. Habló, por ejemplo, de la costumbre americana de “Implantar en los niños el amor por los dólares… sólo este amor de ” negocios dólar y por los dólares se ha convertido, en la presencia común de cada uno de los habitantes nativos de este continente que alcanza la edad de responsable, en su deseo predominante.

Las personas débiles en la vida se muestran igualmente débiles en el trabajo. Gurdjieff

Sin ser fuerte en lo externo es imposible ser fuerte en lo interno. Sin ser fuerte en lo interno, no es posible ser fuerte en lo externo. Jeanne de Salzmann

Pero Gurdjieff era un hombre eminentemente práctico y comprendió que para cumplir su tarea iba a necesitar dinero. Al llegar con un magnífica suma, todavía se pidió a los estudiantes 1.000 rublos al año, una cantidad que causó a Ouspensky, quien fue acusado de alistar los alumnos de los grupos San Petersburgo, mucha consternación. Ouspensky informa Gurdjieff  le decía que “no deseo y no debería-enfatizó- gastar mi propio dinero en la organización del trabajo. Su trabajo no era, y no podía ser, de una organización de beneficencia de esa naturaleza y sus alumnos se deben encontrar los medios para el alquiler de apartamentos donde pudieran reunirse, para llevar a cabo experimentos, y así sucesivamente. Se reproduce el txt completo de Fragmentos de una Enseñanza desconocida en la que se desarrolla el tema:

Cada miembro de estos grupos pagaba 1000 rublos al año. Le dije que en mi opinión mil rublos al año me parecía un precio demasiado elevado para los que carecían de fortuna. G me contestó que no era posible otro arreglo porque debido a la naturaleza misma del trabajo, él no podía tener numerosos alumnos. Por otra parte, él no deseaba y no debía, acentuó esta palabra, gastar su propio dinero en organizar el trabajo. Su trabajo no era ni podía ser, una obra de caridad y sus alumnos debían encontrar ellos mismos los fondos indispensables para el alquiler de los apartamientos donde se podría reunir, para los experimentos y para todo el resto. Además, dijo que la observación ha demostrado que las personas débiles en la vida se muestran igualmente débiles en el trabajo. El trabajo de uno puede exigir gastos viajes y otras cosas. Si la vida de un hombre está mal organizada que un gasto de mil rublos lo puede detener, seria preferible para él que no emprenda nada con nosotros. Supongamos que un día su trabajo le exija viajar al Cairo o a otra parte debe tener los medio para hacerlo. A través de nuestra demanda vemos si es capaz o no de trabajar con nosotros. Más aun si mi tiempo es demasiado escaso para poder sacrificarlos por otros, sin siquiera estar seguro de que estos les hará bien. Valorizo mucho mi tiempo por q lo necesito para mi obra, porque no puedo y no quiero gastarlo improductivamente y hay una cosa más es necesario q una cosa cueste para valorarla.

Escuché estas palabras con un extraño sentimiento. De un lado, me agradaba todo lo que decía G. Me atraía esta ausencia de todo elemento sentimental, de toda palabrería convencional sobre el “altruismo” y el “bien de la humanidad”, etc. Pero de otro lado, me sorprendía el deseo visible que tenía de convencerme en esta cuestión del dinero, ya que yo no tenia ninguna necesidad de ser convencido.

Si había un punto sobre el cual no estuve de acuerdo, fue sobre esta manera de reunir el dinero, porque ninguno de los alumnos que había visto podía pagar mil rublos al año. Si G.

realmente había descubierto en el Oriente trazas visibles y tangibles de una ciencia oculta, y si continuaba sus búsquedas en esta dirección, era claro entonces que su obra necesitaba fondos, al igual que cualquier otro trabajo científico, como una expedición a cualquier parte desconocida del mundo, excavaciones en las ruinas de una ciudad desaparecida, o todo tipo de investigaciones, de orden tísico o químico, que requieran numerosos experimentos minuciosamente preparados. No había ninguna necesidad de tratar de convencerme de todo esto. Yo pensaba, al contrario, que si G. me diese la posibilidad de conocer mejor lo que hacía, probablemente estaría capacitado para encontrarle todos los fondos que pudiese necesitar para poner su obra sólidamente en pie, y pensaba también traerle gente mejor preparada. Pero por supuesto, todavía no tenía más que una idea muy vaga de lo que podría ser su trabajo.

En ese entonces, ciertas personas de un tipo bien definido ya habían tomado una actitud negativa con respecto a nuestro trabajo. Después de habernos reprochado nuestra falta de “amor”, muchos de ellos se indignaron cuando hubo un pedido de dinero, de pago. A este respecto, era muy característico que los más rebeldes no eran aquellos que tenían dificultad en pagar, sino los que tenían fortuna y para quienes la suma pedida era una simple bagatela.

Aquellos que no podían pagar, o que no podían pagar sino muy poco, siempre comprendían que no se podía obtener algo por nada, y que el trabajo de G., sus viajes a San Petersburgo y el tiempo que él y los otros daban al trabajo, costaban dinero. Sólo aquellos que tenían dinero no lo comprendían, y no querían comprenderlo.

—¿Querría decir esto, por acaso, que el Reino de los Cielos podría ser comprado? preguntaban. Pero nunca se ha pedido dinero para tales cosas. El Cristo decía a sus discípulos: decían

«No llevéis bolsa ni alforja» —¡y ustedes piden mil rublos! A este paso se pueden hacer excelentes negocios. Supongamos que haya un centenar de alumnos. Esto daría un ingreso de cien mil rublos. ¿Y si hubiera doscientos, trescientos alumnos? ¡Trescientos mil rublos por año, qué magnífica renta!”

G. sonreía siempre cuando yo le contaba estos comentarios. —«¡No llevéis bolsa ni alforja!» Pero ¿no hay que tomar de todos modos un boleto de ferrocarril y pagar el hotel? ¡Vean su

mentira y su hipocresía! No, aun si no tuviésemos ninguna necesidad de dinero, sería todavía necesario mantener está exigencia. Desde el comienzo esto nos desembarazaría de una cantidad de gente inútil. No hay nada que muestre mejor a la gente que su actitud hacia el dinero. Están listos a despilfarrar tanto y más para sus fantasías personales, pero no tienen ninguna apreciación del trabajo de otro. ¿Quizás yo debo trabajar para ellos y, gratuitamente, darles todo lo que se dignen tomar de mí? «¿Cómo puede comerciarse con el conocimiento? ¡Debe ser regalado!» dicen ellos. Es precisamente por esta razón por lo que es necesario hacerles pagar. Hay quienes jamás pasarán esta barrera. Pero si la pasan, esto significa que nunca pasarán las otras; y éstas no son las únicas razones. Más tarde usted lo verá.”

dinero

Estas otras razones eran muy sencillas. Eran numerosos los que de hecho no podían pagar. Y aunque G. siempre había mantenido el principio muy estrictamente, en realidad nunca rechazaba a un alumno porque éste no tuviera dinero. Y se descubrió más tarde que él mismo sostenía a un gran número de sus alumnos. Aquellos que pagaban mil rublos pagaban no solamente por ellos mismos, sino por los otros.

Además de esto, añadió que la observación mostraron que las personas que eran débiles en vida demostraron ser débiles en el trabajo. “Más tarde, añadió:” No, incluso si no necesitaba el dinero en todo lo que aún sería necesario mantener este pago. Nos libra a la vez de muchas personas inútiles. (hasta aquí Fragmentos de una enseñanza desconocida)

Nada muestra a la gente tanto como su actitud hacia el dinero. (aforismo de Gurdjieff)

Gurdjieff entendió que la relación de la mayoría de la gente con el dinero era neurótico o juvenil: “El hombre nunca bajo ningún concepto quiere pagar por nada”, dijo, “y, sobre todo, que no quiere pagar por lo que es más importante para él. Ahora sabes que todo tiene que ser pagado y que debe ser pagado en proporción a lo que se recibe. Pero por lo general un hombre piensa en contrario. Por menudencias, por lo que son perfectamente inútil para él, él va a pagar, en cambio si fuera por algo importante, nunca. Esto debe llegar a él de sí mismo.

Ouspensky  obviamente se dio cuenta que la “cuestión de dinero”, de que Gurdjieff estaba estableciendo el principio a fin de poder ver la cuestión en un nivel más profundo. Pero en la práctica, a menudo Gurdjieff a  actuado de otra manera. Como informó Ouspensky: “Mucha gente en realidad no podían pagar. Y aunque en G. principio planteó la cuestión de forma muy estricta, en la práctica nunca se negó a nadie en razón de que no tenían dinero “.

Después de la revolución rusa estalló, Gurdjieff habia perdido la mayor parte de su dinero pero tenía que mantener a muchos de sus alumnos. Las circunstancias en la Rusia revolucionaria llegó a ser tan caótica que Gurdjieff y su grupo se vieron finalmente obligados a abandonar.  Al hacerlo, lo que quedaba de sus rublos era absolutamente inútil. En Essentuki señaló a Ouspensky: “¿Entiendes ahora por qué hemos recogido dinero en Moscú y San Petersburgo? Se dijo entonces que mil rublos era demasiado. ¿Y ni aun  este dinero será suficiente?

Tengo ahora un año y medio de las personas pagadas. Ya se gastó más de lo que se cobró. Al llegar a Constantinopla, en julio de 1920, este hombre que ocho años antes había llegado a Rusia con más de un millón de rublos, ahora tenía urgente necesidades de dinero. Lo que él llamaba “la cuestión material” lo seguiría para todos lados, hasta algunos años anteriores a su muerte. Dentro de un año, él y sus seguidores se embarcaron para Europa, donde, después de muchas dificultades, finalmente se establecería en Francia su Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre.

La presión para el dinero

En Europa Gurdjieff era literalmente un extraño en una tierra extranjera. No sólo él tiene que aprender por sí mismo un conocimiento práctico de Inglés, Francés y Alemán, también él tuvo que lidiar con las costumbres europeas, casi todas las cuales se encontró anormales. Y además de proveer para las necesidades de su propia  familia extensa, que siguió prestando apoyo a muchos de los que vinieron con él desde Rusia. La enorme tensión y presión necesaria fue una lucha sin tregua.

www.digitalseance.wordpress.comAl ver cómo los occidentales estaban identificados con el dinero, Gurdjieff rápidamente vio que su uso no sólo en términos prácticos, sino como un medio de poner a sus alumnos “en botas de agua, es decir, totalmente psicologizado entre un sí y un no. Era un experiencia dolorosa, como veremos en breve. Pero, inicialmente, pedir a los estudiantes dinero, no era problema. Orage dice, por ejemplo: “Gurdjieff dice que el actitud a la financiación es todo parte del estado de sueño en que vivimos. Si los hombres pudieran despertar  pronto se puede cambiar. Actitud de Gurdjieff al dinero es diferente de la de cualquier persona que he conocido … Gurdjieff puede parecer que está tirando el dinero alrededor suyo, pero lo calcula y lo utiliza para las necesidades no personales.

Pero bajo la constante insistencia de Gurdjieff para el dinero, la actitud Orage comenzó a cambiar. Seis años más tarde Orage estaba diciendo: “La situación no es nada brillante y confieso que un poco de fatiga con Gurdjieff y sus caminos. Tal vez eso sea porque he tenido que decontar más de 200 dólares de los cuales debité por  deudas que no recuerdo. “[Durante su última visita a Nueva York. Junto con Orage, Gurdjieff presionó a otros estudiantes, especialmente Jean Toomer, quien organizó y llevó  los grupos de Chicago, y regularmente tenía que pedir a su estudiantes de donaciones especiales. Como nunca las exigencias parecían no cesar, ellos causó  agitación con grandes dudas resultantes sobre Gurdjieff. Y así, a pesar de que estaba a miles de kilómetros y un océano de distancia, Gurdjieff ha creado situaciones en las que los estudiantes pueden verse a sí mismos.

En este sentido es interesante leer cómo Toomer ha reaccionado. Cabe señalar que Toomer se encontraba en una posición única en lo que respecta a dinero, habiéndose casado con Marjorie Content, una mujer de gran riqueza a través de su padre, un financiero de Wall Street. En lo que sigue se verá cómo Gurdjieff dinero para crear preguntas profundas y sufrimiento en Toomer. Curiosamente, Toomer Incluso vio, aunque sólo intelectualmente, lo que Gurdjieff estaba haciendo.

“Siempre he pensado”, escribió Toomer, “que él utilizó el dinero como cosa, como una palanca con la que trabajar en ti, jtglassesmoustacheuna de las pocas y más efectiva confeccionada palanca a su disposición en relación con usted, ya que viven bajo un sistema de la propiedad privada y las difíciles finanzas peculiares, en definitiva, en el marco del orden del capitalismo. No es que él no quiere el dinero, sino que logra dos resultados, uno para él, uno para ti, por el uso  de estos medios.

Uno puede ver a Toomer, valientemente luchando para no quedar atrapado en lo que se refiere a Gurdjieff y el dinero: “Uno seguramente debe pensar dos veces y otra vez y otra vez”, dijo: “antes del endurecimiento y fijación de la creencia de que Gurdjieff es sólo por el dinero.

Para mí, esta creencia no tiene y  ahora parece insostenible. Seguramente también, si uno tiene sensación para el trabajo y la buena voluntad hacia él, hay que estar alerta  como para no rechazar la ayuda, siempre y cuando el lobo no se coma los resultados, «lo que realmente significa lobo.”

Continúa SEGUNDA PARTE