La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

NICOLL

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR – LA FLECHA EN EL BLANCO

LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR
PRIMERA PARTE
Se nos indica que al rezar el ‘Padre Nuestro’ digamos:

“Hágase tu voluntad, así en la tierra
como en el cielo”.
γενηθητω το θελημα σου, ώς έν ούρανω, και έπι γης.

En un sentido psicológico, ‘tierra’ significa aquella parte del hombre creada por los sentidos.
Psicológicamente, esa es la ‘tierra’ que llevamos dentro. El hombre vive bajo el gobierno de lo
que con los ojos ve. La ‘voluntad del cielo’ no se hace en esta ‘tierra’, que es el hombre mismo.
Ha de aprender a comprender separado de los sentidos.

FLECHA En todo cuanto sigue ha de tenerse presente una cosa: la relación del Hombre con la
enseñanza esotérica que se ha sembrado en la humanidad desde un nivel superior. Las
categorías de hombres que se describen en las páginas siguientes son categorías de hombres
en su relación con ideas esotéricas: los que las pueden entender, los que las entienden
erradamente y aquellos otros que efectivamente las entienden del todo y las siguen.
El hombre fue creado como un organismo capaz de evolución propia, como una semilla que
puede crecer hacia arriba en la escala vertical del ser. Y toda enseñanza esotérica proviene de
aquel nivel superior que crea al hombre; esto es, una enseñanza eterna acerca del Hombre y su
posible evolución interna, y también los medios con que puede alcanzar este objetivo.
Cuando una persona lo toma todo literal o materialmente, significa que está usando un nivel
inferior de pensamiento, el más bajo o externo. En este nivel el mundo exterior va a su
encuentro por medio de los sentidos, y su pensamiento está situado ahí. Sus ojos contemplan
la luz física del sol y su mente se forma ideas a base de los objetos, a base de lo que ve, oye y
palpa a su alrededor. Estas ideas derivan de los objetos visibles y tangibles. Piensa partiendo
de este orden de ideas; pues nadie piensa ni puede pensar si no es partiendo de las ideas que
tenga. De modo que Id corriente es que todas las ideas de una persona se apoyen en las cosas
del mundo, o sea en los objetos que le revelan los sentidos. Y esto es lo que moldea su mente.
Esa es la mente literal. Dicho nivel de la mente no puede alejarse de las cosas. Sólo las cosas
y las ideas derivadas de ellas le son reales. Si se le priva de las ideas que derivan del mundo
de las cosas, su pensamiento quedará destruido. Y si a este nivel se le presenta la idea —
digamos— de que el tiempo es una dimensión en la que se extienden el pasado y el futuro, no
podrá tener nada con ella, porque no puede pensar sino sobre la base de lo que ve.
Este nivel inferior de la mente, que piensa de una manera natural, a base de lo aparente, es el
que primero se forma en nosotros. Y es de la mayor importancia, pues nos relaciona con la
vida exterior. Pero ha menester que este nivel se utilice tan sólo para lo que fue creado. No se
puede utilizarle para tratar ideas que no derivan de lo aparente. La mente tiene otros niveles
que no se abren por los sentidos externos, y a estos niveles pertenecen otras ideas y modos de
pensamiento. Tomemos el ejemplo más sencillo posible de lo que significa pensar sobre la
base de los sentidos, de una manera natural, literal, y sólo desde lo aparente. Y también
tomemos un ejemplo sencillo de lo que significa pensar desde un nivel ligeramente superior.
En apariencia, o sea según nos lo informan los sentidos, el sol nace en oriente y desaparece en
poniente. Un hombre de pensamiento natural jurará que esto es así. Pero si piensa desde un
nivel ligeramente superior, y contra lo aparente, verá que esto no es verdad. Es la tierra la que
gira y le hace parecer que el sol sale y se pone. Pero nadie puede ver la rotación de la tierra.
Vemos, más bien, que parece que el cielo rotase, y es solamente natural que pensemos que da
una vuelta en torno a la tierra cada 24 horas. Esta es una manera natural o mecánica de pensar.
Se apoya en el hecho que los sentidos le muestran, se apoya en una apariencia. Corresponde a
la mente literal que piensa únicamente en términos de cosas y las ideas que derivan de ellas.
Es muy importante que el hombre aprenda a distinguir entre diferentes categorías de ideas.
Tarde o temprano tiene que saber lo que significa “pensar en categorías diferentes”
(Ouspensky: UN NUEVO MODELO DEL UNIVERSO). De otro modo no podrá
desarrollarse internamente. Si no entiende que las ideas corresponden a diferentes categorías,
comenzará a mezclar valores de diversos grados; chocarán entre sí, y le parecerán
contradictorios. Hay distintas clases de ideas. Las ideas son de distintos niveles. La misma
idea de niveles indica que cada cosa es diferente, que no se puede mezclarlas y hay que
mantenerlas distintas las unas de las otras. Todas las ideas esotéricas yacen a un nivel que está
por encima de la mente de pensamiento natural, del pensamiento que se apoya sólo en las
apariencias. Es imposible entender estas ideas al nivel más mecánico y literal de la mente. Sin
embargo, y hasta cierto punto, deben primero caer sobre este nivel, pues nadie puede pensar
de una manera diferente, a menos que empiece por lo que ya sabe y comprende.
Con relación a la enseñanza esotérica existen muchos problemas. Las ideas esotéricas yacen
mucho más allá de las naturales. Sin embargo, es preciso tender un puente que las conecte.
Este es uno de los problemas que encara el esoterismo: hallar los medios para transmitir ideas
de una categoría superior, ideas que pertenecen a un nivel superior de la mente, a aquellas
personas de pensamiento natural, literal, que se apoyan en los sentidos y en la apariencia de
las cosas. En los Evangelios se tendió este puente por medio de las parábolas.

SEGUNDA PARTE
Una parábola es un medio que relaciona un significado inferior con uno superior. Pero es
necesario observar más de cerca la base de las parábolas y la razón de su existencia. En las
antiguas enseñanzas se toma al Hombre como el enlace entre un mundo superior y uno
inferior, entre el ‘cielo’ y la ‘tierra’. Como ser físico, vive en la tierra por la luz del sol; pero
como ser psicológico, vive por la luz que recibe su grado de entendimiento y comprensión, la
que es del ‘cielo’ y mucho más maravillosa. A medida que va creciendo en entendimiento y
comprensión, se pone cada vez más bajo esta luz. Bien puede decirse que el hombre es capaz
de pensar sólo gracias a esta fracción de luz que recibe. Existe un lenguaje que se conoció en
un tiempo y que conecta al Hombre del nivel de la tierra con el hombre del nivel del cielo.
Los parábolas están hechas en este idioma. Es un lenguaje específico, un lenguaje que al
hablar de cosas en términos terrenales, habla a la vez del significado que estas cosas tienen a
un nivel superior. En este idioma, todo lo que hay en la tierra representa algo correspondiente
en la comprensión. Los objetos representan ideas. Todas las cosas físicas tienen su significado
psicológico preciso. No son significados subjetivos ni arbitrarios que haya creado el hombre,
sino objetivos. Es decir, son significados bastante apartados de las asociaciones subjetivas del
Hombre. Todas las cosas creadas en la tierra tienen un significado cierto, real y objetivo, pues
representan algo que yace a un nivel superior y que sólo puede captarlo el entendimiento. Si
el hombre estuviese totalmente despierto podría captar el significado objetivo de todas las
cosas que le rodean. Le bastaría estar del todo despierto en el centro emocional, esto es, si
fuese consciente del centro de las emociones superiores. Este centro es un mundo que está por
encima de nosotros. El lenguaje del Centro Emocional Superior es el lenguaje de las
parábolas, el de la visión. Es, por ejemplo, el idioma en que está escrito el Apocalipsis. El
lenguaje de este extraño libro trata con imágenes de los sentidos. Cita caballos, trompetas,
espadas, estrellas, sol, luna, reyes, guerras, pestilencias y toda suerte de cosas. Cuando lo
leemos, pensamos que literalmente significa todas esas cosas. Su significado yace en lo que
esas cosas terrenales representan en este perdido lenguaje que, sin embargo, aún existe en nosotros.
Hubo una época en que se conocía y se entendía este lenguaje. Se le usó deliberadamente en
mitos, leyendas, parábolas y otros medios de expresión. Hubo una época en la que el Centro
de las Emociones estaba despierto en el Hombre. Entonces andaba y hablaba con Dios. Dio
nombres a todo lo creado. O sea que reconocía lo que representaba cada objeto.
Formó, pues, Jehová Dios de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos,
y trájolas a Adán para que viese cómo les había de llamar; y todo lo que Adán llamó
a los animales vivientes, ese es su nombre. (Génesis, II, 19)
Si el hombre estuviese despierto en el Centro de las Emociones Superiores, su iluminación le
permitiría conocer el significado de todas las cosas. Las vería tal corno son. Conocería las
propiedades, cualidades y usos que tienen las cosas. Sabría lo que cada una representa.
Percibiría las ideas que representa cada objeto físico. Pasaría de un mundo de cosas físicas a
un mundo de significado sobrenatural, inconcebible. Estaría en una condición de conciencia
objetiva.

TERCERA PARTE
Cada expresión que se emplea en las parábolas de los Evangelios, o en la descripción de un
milagro, tiene un significado especial que pertenece a este lenguaje de las cosas visibles del
mundo, pero con la comprensión de la mente y del Centro de las Emociones Superiores. La
parábola es cosa viva únicamente cuando se apoya en este lenguaje, pues entonces tiene
conexión con los niveles superiores. Todo lo literal que tiene una construcción correcta de los
términos de este lenguaje es un conducto de fuerza que proviene de los niveles superiores, y
así está viva. Tal es la base de los milagros, pues un milagro se produce atrayendo leyes de un
mundo superior para que obren en uno inferior. Esta era la razón de los rituales, sólo que
ahora el ritual ha perdido su significado, pues para que sea efectivo, para que sea un
conductor de fuerza se precisa no sólo un entendimiento de su significado, sino también alcanzar
cierto grado emocional. Por ejemplo, la colocación de las manos era un rito basado en
este perdido lenguaje. Las manos representan poder, y el toque significa contacto. Pero,
limitado a un simple rito, no puede resultar curativo. Sin embargo, el ritual es de la mayor
importancia. Se debía hacer las cosas de un modo correcto a fin de corresponder a este
lenguaje, pues de otro modo no había transmisión de fuerza. El asunto es similar al lenguaje
ordinario: si se ordenan las palabras de manera correcta, serán conductoras de significado.
Es también la base del arte objetivo. Una parábola constituye un ejemplo de arte objetivo. Al
estar en un orden correcto, es un conductor de significado permanente o eterno, y todos la
entenderán estrictamente conforme a su propio nivel de ser. Es decir que su significado
crecerá según el nivel de comprensión de la persona. Al nivel literal o más bajo de la mente, la
parábola se entenderá literalmente. Parecerá un simple relato acerca de un pastor, o de un hijo
dispendioso, y cosas por el estilo. Uno pensará que, efectivamente, se trata de un rey, de un
pastor o de un hijo, y un erudito quizás quiera hacer una minuciosa investigación a fin de establecer
a quién se refiere históricamente. Basta con leer los comentarios más modernos del
Nuevo Testamento para darse cuenta de cuan literalmente se puede tomar todo lo que dicen
los Evangelios. En tiempos pasados había una mejor comprensión de estas cosas.
Comencemos por la que se llama la parábola de las parábolas. Es la primera que se cita en el
libro de Mateo, en el Capítulo XIII. Hasta este punto, la enseñanza de Cristo se presenta en la
forma de discursos, como el Sermón de la Montaña. Luego, y de un modo abrupto. Jesús
comienza a enseñar en parábolas. La primera contiene la clave de todas las demás. Dice a sus
discípulos que, a menos que entiendan ésta, no podrán entender las demás. Esto se consigna
en la versión de Mateo, pero en la versión de Marcos (IV)Jesús dice: ‘¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?’ (v. 13) Esta parábola clave es la del Sembrador. Se da en los capítulos XIII de Mateo, IV de Marcos y VIII de Lucas. No se da en la versión de Juan, porque este Evangelio está escrito de un modo muy diferente y tuvo su origen en otra escuela.

Comencemos con la versión de Mateo. A veces es muy importante tomar nota de la
introducción a una parábola. En este caso, la introducción dice:
Y aquel día, saliendo Jesús de casa, se sentó junto a la mar. Y se allegaron a él
muchas gentes; y entrándose él en el barco, se sentó, y toda la gente estaba a la
ribera. Y les habló muchas cosas por parábolas… (Mateo, XIII, 1/3)
Puede tomarse esto literalmente, pero tiene otro significado. Posee un sentido psicológico
aparte del literal. En el lenguaje parabólico se emplea a veces la palabra mar para significar
algo distinto de tierra. En este caso, el significado es que Jesús habla de cosas que no
corresponden al entendimiento terrenal o literal del Hombre, sino de cosas que a primera vista
son incomprensibles para un entendimiento apoyado en los sentidos. Habla desde otro nivel,
de modo que se le representa como que no está en la tierra, sino en el mar, cerca de la playa.
Diferentes categorías de ideas corresponden a distintos niveles de entendimiento. En el
lenguaje natural de los sentidos se representan estos diversos niveles de modos diferentes,
como montañas que son algo distinto a una llanura, o como mar que es diferente de tierra.
Según Mateo, la parábola del Sembrador empieza así:
Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí el que sembraba salió a
sembrar. Y sembrando, parte de la simiente cayó al camino; y vinieron las aves y la
comieron. (V. 3/4)
Tratemos únicamente esta parte por ahora y procuremos entender su significado. Ocurre que
esta es una de las parábolas que el propio Cristo interpreta. Los discípulos le preguntan qué
quiere decir, y por qué razón habla en parábolas. De momento no nos ocupemos de su razón
para hablar en parábolas. Tratemos de su interpretación de esta primera parte, que dice así:
‘Oíd, pues, vosotros la parábola del que siembra. Oyendo cualquiera la palabra del reino y no
entendiéndola, viene el malo y arrebata lo que rué sembrado en su corazón: este es el que fue
sembrado junto al camino.’ (V. 18, 19) Tomemos nota de que en la última línea dice: ‘este es el
que fue sembrado junto al camino (ούτος έστιν ό παρα την όδον σπαρεις) Se refiere al
Hombre, a cierta clase de hombre.

El Hombre es la semilla. Sin embargo, también se define la
semilla como ‘la palabra del reino’ ό λογος της βασιλειας

Esto, naturalmente, se refiere a la enseñanza acerca del Reino de los Cielos, y que en otra parte se dice expresamente que está en el hombre. Cuando los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el reino de Dios, Jesús les
dijo: ‘El reino de Dios no vendrá con advertencia; ni dirán helo aquí, o helo allí: porque he
aquí que el reino de Dios entre vosotros está.’ (Lucas, XVII, 20/21) Por consiguiente, la
semilla que se siembra es la enseñanza esotérica, la que trata de la posible evolución interior
del Hombre a un nivel superior llamado ‘el cielo’. Y la semilla es también el hombre, pues la
cita dice: ‘este es el que fue sembrado junto al camino.’ Toda enseñanza esotérica toma al
hombre como a una semilla. En este sentido se dice del hombre que, a menos que muera para
sí, no podrá dar fruto. Cuando Jesús se enteró de que ‘ciertos griegos’ habían venido para
hablar con él, anunció que ya había llegado su hora. ¿Por qué dijo esto justamente al llegar los
‘griegos’? He aquí este extraño episodio que se da únicamente en Juan: ‘Y había ciertos
griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta: éstos pues se llegaron a Felipe, que era
de Bethsaida de Galilea, y rogáronle diciendo: Señor, quemamos ver a Jesús. Vino Felipe y
díjolo a Andrés; Andrés, entonces, y Felipe, lo dicen a Jesús. Entonces Jesús les respondió
diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. De cierto, de cierto
os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere,
mucho fruto lleva. El que ama su vida la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo,
para vida eterna la guardará.’ (Juan, XII, 20/25)
Este es un episodio de singular interés, pues en los Misterios Órficos de la antigua Grecia, el
grano de trigo, la semilla, era una idea central de su enseñanza, una enseñanza muy poco
conocida. El grano de trigo representaba al Hombre. Este episodio muestra con bastante
claridad una conexión precisa entre las antiguas escuelas griegas y el drama de Cristo; pero,
por algún motivo, ninguno de los comentaristas del Nuevo Testamento parece darse cuenta de
este hecho. El Hombre es una semilla y el esoterismo también lo es. Pero cuando el hombre
oye las ideas esotéricas, vienen las aves y las devoran. Las aves también representan algo
preciso en el lenguaje de las parábolas. Por lo general, representan pensamientos. Platón, por
ejemplo, da la imagen de la mente humana como un pájaro enjaulado. El tema principal del
Ititus es esta jaula. A ella entran toda clase de aves y luego se van. Si el hombre oye las ideas
esotéricas y no las entiende, significa que tiene pensamientos falsos o errados. Estos falsos
pensamientos, como aves, devorarán las ideas o las alterarán hasta convertirlas en una
mentira. Es decir, el falso pensamiento devora estas ideas. El falso pensamiento es el ‘malo’ (ό
πονηρος) Tal es el significado del ‘diablo’ con relación a la mente. Y todos podemos verle en
nuestros propios pensamientos. Todo el que sea sincero en lo que observa en sí mismo, verá el
enorme poder que tiene la mentira y cuánto hemos de luchar contra ella en nosotros mismos.
La mentira lo toma todo equívocamente, da un falso significado a las cosas que han ocurrido,
etc. Por consiguiente, las aves de este caso significan falsos pensamientos. Pero pueden
también significar pensamientos ciertos. Los cuervos del desierto alimentaron al profeta Elias:
‘Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde; y bebía del
arroyo.’ (I Reyes, XVII, 6) En este caso las aves significan también pensamientos, pero en
otro sentido. Le aumentaban con pensamientos ciertos, con una comprensión cierta. La mala
comprensión nos lo destruye todo interiormente. La comprensión cierta nos alimenta a todos.

El Hombre es una semilla sembrada en la tierra y el esoterismo es una semilla sembrada en el
hombre, a fin de que despierte a la vida la semilla que es el Hombre.

sem

La primera categoría que describe la parábola del Sembrador es el que cayó junto al camino.
Este hombre no puede entender las ideas esotéricas, o las entiende mal y las falsea. Como
semillas, las gentes son sembradas en la vida de modos diferentes y su poder de comprensión
varia según el lugar en que se les sembró.

CUARTA PARTE
Ahora hemos de pensar acerca de la extraña idea de que se siembra a los hombres de
diferentes modos en la tierra. Hemos de pensar a la luz de lo que dice la parábola según
Mateo. Citaré una vez más la primera parte:
He aquí, el que sembraba salió a sembrar. Y sembrando, parte de la simiente cayó
junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.
Tras haber contestado la pregunta que le hicieron los discípulos de por qué hablaba en
parábolas, y tras haberles dicho que a -ellos les era concedido saber los misterios del reino de
los cielos, Jesús agrega:
Oíd, pues, vosotros la parábola del que siembra. Oyendo cualquiera la palabra del
reino, y no entendiéndola, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su
corazón; este es el que fue sembrado junto al camino.
La última frase es muy extraña: ‘este es el que fue sembrado junto al camino.’ Extraña, porque
significa que al Hombre se le siembra de diferentes maneras en el mundo. Es decir, no todos
tienen la misma oportunidad de entender lo esotérico. Ya Jesús ha dicho que la multitud, las
gentes, no pueden saber de los misterios del reino de los cielos, pero que sí pueden saberlo los
discípulos. Les ha dicho: ‘Mas bienaventurados vuestros ojos porque ven; y vuestros oídos
porque oyen’, (V. 16)

Esto, por cierto, no se refiere ni a ojos ni a oídos materiales, no se refiere a los órganos de los
sentidos. Los ojos significan la percepción interna, y los oídos, capacidad para percibir con las
emociones. La mente es lo único que puede reconocer la verdad de una cosa, y las emociones
pueden medir su valor y bondad. Pero en su propia interpretación de esta parábola Jesús
destaca la idea de que sólo unos cuantos entre muchos pueden captar y seguir su enseñanza. Y
define clases o categorías de gentes. La primera es aquella que oye la palabra (la enseñanza
de las ideas esotéricas, la idea del hombre consciente y la de la propia evolución hada el
estado que se llama el reino de los cielos y que es el círculo consciente de la Humanidad) y
que no entiende nada. Lleva ojos y oídos abiertos a la vida, a las cosas de los sentidos. O sea
que intelectual y emocionalmente sólo saben del mundo. Pero no tienen la culpa de ser así. Se
dice que éstos son los sembrados junto al camino. Yacen por entero en la vida. Como lo dice
la enseñanza de Sócrates, estos hombres están pegados a los sentidos. Las ideas que van más
allá de los sentidos les están vedadas porque sólo pueden pensar natural, literalmente, en
términos de las cosas. Este es un hecho que se acentúa mucho en el lenguaje de las parábolas
que estamos estudiando. La versión de Lucas (VIII, 5) dice: “Uno que sembraba salió a
sembrar sus simientes; y sembrando, una parte cayó junto al camino y fue hollada, y las aves
del cielo la comieron.”
Ha de notarse que esta versión agrega una frase a la que se da en Mateo; una parte cayó junto al camino ‘y fue hollada’. ¿Qué es esto de hollar? Se huella con la planta del pie. El hombre toca el mundo material, el que registran sus sentidos, con la planta del pie. Y en el lenguaje de las parábolas esto significa el nivel más literal, natural, externo y sensual de la mente humana. Se refiere a la mente que piensa apoyándose en lo externo.

El rito del lavado de pies significa
haber lavado la mente, haberla librado de las taladas de los sentidos, de lo aparente. En Juan
(XIII, 17), tras haberles lavado los pies. Jesús dice a sus discípulos: ‘Si sabéis estas cosas,
bienaventurados seréis si las hiciereis. Pues si yo, el señor y el Maestro, he lavado vuestros
pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado,
para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. De cierto, de cierto os digo: el siervo
no es más que su señor, ni el apóstol es mayor qué el que le envió. Si sabéis estas cosas
bienaventurados seréis, si las hiciereis.’
Pero si el hombre no piensa ni entiende sino lo que le muestran los sentidos, no puede lavar su
mente natural. Todavía no puede pensar ni entender lo que tratan las ideas esotéricas. Es
necesario tener presente en todo momento que el esoterismo comienza partiendo de algo que
los sentidos externos no muestran. Proviene de lo invisible en uno mismo. No empieza con la
observación del mundo exterior, sino con la observación de sí mismo, con el mundo invisible
que cada cual lleva en sí. Creo que os haría mucho bien procurar daros cuenta de lo que aquí
se quiere decir con que la propia observación no es asunto de los ojos físicos, ni del oído
físico, ni algo que se ha de palpar. Es un asunto interno, que dista mucho de los sentidos.
Cuando Cristo dijo (Lucas, XVII-20): ‘El reino de Dios no vendrá con advertencia’, se refirió
a que no es cosa de los sentidos, no es algo que podamos advertir por fuera, sino algo interno,
un estado de evolución interior por sobre nosotros, o por encima de nosotros, y en nosotros,
en la escala vertical del posible conocimiento del ser. Esta escala comienza con la propia
observación a la luz de las ideas de la enseñanza esotérica. Entonces se empieza a entender
por qué, siendo uno tal cual es, el Reino de los Cielos es inalcanzable y se necesita un largo
período de trabajo en sí mismo antes de poder siquiera soñar con semejante logro. ¡Cuan lejos
estamos del Reino de los Cielos! Pero ¡cuan maravilloso es comenzar a ver el camino que
hacia él conduce! Y esto es lo que las ideas esotéricas pueden mostrar a quien las busque y
atesore. Cosa maravillosa es comprender que la bondad maquinal no puede conducir sino a la
maldad maquinal. Y también es maravilloso darse cuenta de lo que significa luchar contra la
propia maquinalidad.
Volvamos a la idea de la palabra “Hollar”. Si interpretamos los pies como el nivel natural y
literal del hombre, lo que toca la tierra, podremos advertir el significado de “junto al camino”.
La semilla que cae junto al camino es hollada. ¿Qué significa esto de estar “junto al camino”?
En un sentido psicológico significa aquel punto en que la vida trafica en nosotros con todos
los pensamientos maquinales. Es todo el aspecto maquinal del ser vuelto hacia la vida, hacia
los sentidos. Es imposible que esta parte maquinal, esta parte que obra maquinalmente
apoyada en cosas de la vida, comprenda las ideas esotéricas. Si tales ideas caen en la parte
maquinal, caen “junto al camino”. O sea en un lugar incierto, tal vez muy útil para vivir, pero
del todo inútil para el propio desarrollo. Debemos recordar que el hombre ha de ser capaz de
pensar en varias y diferentes categorías. Tiene que pensar en los asuntos de su propia vida.
Tiene que pensar también en las ideas esotéricas. Pero no debe pensar en sus asuntos y en las
ideas esotéricas en la misma categoría, como si fuesen iguales. Debe aprender a conocer y a
advertir que son de diferente calidad. Y si no puede captar esta diferencia es porque carece de
centro magnético. El esoterismo trata acerca de la vida en el mundo, pero no es del mundo. Su
fuente no está en la vida del mundo. Si lo estuviese podría sacaros del mundo, elevaros por
encima de la maquinalidad. ¿Cómo podrá lo del mundo elevaros sobre el mundo? El
esoterismo es una soga, por encima de la vida del mundo. Y el centro magnético en el hombre
significa el poder de distinguir entre las influencias que se originan en la vida y las que tienen
su origen en los hombres conscientes, que están fuera del mundo. Por ejemplo, el hombre ha
de saber distinguir las noticias deportivas, las noticias de la guerra, etc., y las ideas esotéricas.
No debe permitir que se contradigan o se destruyan entre sí. Si carecéis del sentido de escala
—y el sentido de escala es un modo de tener centro magnético—, entonces todo os parecerá
contradictorio por la sencilla razón de que no habéis puesto las cosas en su debido lugar, a su
nivel debido, sino que las habéis mezclado todas en el mismo plano. Es decir, no sentís el
brazo vertical de la señal de la cruz que representa distintos niveles y categorías diferentes,
superiores e inferiores, más conciencia o más maquinalidad. Y recordad que si queréis morar
en planos más conscientes en vosotros mismos, sólo podéis llegar a ellos, primero, mediante
la atención dirigida. Todo el propósito del esoterismo es haceros, antes que nada, más
conscientes, más avisados de lo que pensáis, sentís y hacéis. El objeto es hacernos vivir en los
aspectos más conscientes de nuestro ser y que en la mayoría de las gentes son como las
habitaciones desocupadas de una casa. La propia observación es un acto de atención interior.
El propósito esotérico consiste en elevarnos en la línea vertical del ser.
Por consiguiente, el centro magnético es lo que proporciona al hombre su primer sentimiento
de lo alto y bajo de las cosas, de lo íntimo y de lo externo. Y le relaciona con la idea de la
escala vertical de todo, aunque al comienzo esto sea vago. Pues lo vertical es lo interno, y lo
elevado en la escala vertical es lo íntimo del hombre. Viene a ser como una máquina que
asciende o desciende. Quien posee un centro magnético no solamente captará lo literal y lo
natural, sino que también captará el significado de lo que yace sobre el nivel literal o natural.
Esto es, logrará entender el significado interior, aparte del exterior. Tal es el punto de partida
en la evolución humana. El hombre que no posee esta máquina es uno de los sembrados en el
mundo y que oyendo las ideas esotéricas no saca ningún provecho de ellas. Notad entonces
que la primera categoría o clase de gentes a que se refiere la parábola es la que carece de
centro magnético. Se dice muy expresamente que fueron sembrados “junto al camino”. La
versión de Lucas lo expresa más vigorosamente. Presenta a Cristo diciendo de ellos: “La
simiente es la palabra de Dios. Y los de junto al camino, éstos son los que oyen y luego viene
el diablo y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.” Tomad nota de la
frase: “porque no crean y se salven.” ¿Qué significa esto? Que no todos pueden ser salvos.
La “palabra de Dios” es la enseñanza esotérica. O sea la enseñanza que trata de los medios de
la propia evolución, de aquello en lo que uno ha de pensar para evolucionar en sí mismo hasta
aquel grado o nivel de ser consciente que se llama el Reino de los Cielos.
A esta altura se hace necesario captar el sentido de una analogía. Hay un antiquísimo aforismo
hermético: “Como arriba, así es abajo.” Esto significa que todas las cosas llevan el sello de las
leyes que rigen el universo creado. Lo que se da en gran escala también se da en pequeña
escala. Como arriba, así es abajo.
También hay una analogía en el cuerpo humano. En sí mismo, el cuerpo humano representa la
idea del hombre consciente y del hombre maquinal. Con relación al resto del cuerpo, las
células cerebrales, tan ocultas y aisladas, representan el círculo de las células conscientes con
relación al resto del cuerpo. Comparadas con otras células, las cerebrales son inmortales. Si
todas las células tratasen de ser cerebrales, o sea si tratasen de evolucionar hasta alcanzar ese
nivel, el cuerpo se destrozaría. Dejaría de ser un cuerpo, cesaría de funcionar como tal. Pero
de entre los miles de millones de células que hay en el cuerpo, pueden huir unas cuantas sin
desorganizar nada. Lo mismo ocurre con respecto a la vida de la Naturaleza, que es un gran
cuerpo. Hay ciertas células, y éstas son seres humanos, capaces de huir de sus leyes sin
perturbar sus funciones generales ni su propósito. Si se pondera esto, puede captarse lo que
significa. Pero aquí es menester añadir algo: el número de los que en determinado momento
pueden huir de su servidumbre a la naturaleza es superior a los que tratan de hacerlo. Este
pensamiento ayuda a entender la situación. De otro modo las gentes, en cuanto se enteran de
esta explicación y no tratan de ver lo que significa, piensan que no es justo. Y bien sé que
algunos de vosotros ya pensáis más o menos así: ‘Esta cita de Lucas dice que viene el diablo y
se lleva la semilla porque no crean y se salven. Parecería que una fuerza maligna impidiese
despertar a las gentes. Esto me suena a injusticia, etc. …’ Procuraré daros una respuesta. La
versión de Mateo llama ‘el malo’ a lo que la de Lucas ‘el diablo’; y en la parábola se dice que
son las aves quienes se comen la semilla. Como ya lo hemos visto, estas aves representan
pensamientos errados, pensamientos defectuosos o, sencillamente, una mala manera de
pensar. Si un hombre piensa erradamente, ¿cómo podría entender la enseñanza esotérica? El
diablo es él mismo. Él es el malo. Cambiemos la idea del diablo o del malo por la idea de
maquinalidad. Si el hombre piensa maquinalmente no puede captar las ideas esotéricas. En el
aspecto maquinal del hombre, las aves devoran las semillas, las destruyen. Todo estriba en
mantener lo esotérico fuera del alcance de los pensamientos maquinales. Todo consiste en
valorizarlo, en hacerlo sagrado, o sea en atesorarlo como algo muy especial, muy santo. Este
es el significado de la palabra “santificar”. De otro modo cae donde no debería caer, las aves
lo devoran o bien alguien lo huella, lo pisotea. Pero entendamos que este hollar ocurre en
nuestra propia mente. Es preciso pensar conscientemente acerca de lo esotérico, ser
consciente cuando se piensa en ello. No se puede pensar en lo esotérico todo el tiempo,
permanentemente, sobre todo al comienzo; pero de ninguna manera se ha de pensar maquinal,
negativamente, etc. Sin embargo, en el hombre existen ciertas fuerzas que le sujetan a sus
hábitos, a su maquinalidad. Se le prenden, se prenden a su humanidad y le retienen haciéndole
obrar, decir y pensar las mismas cosas, una y otra vez. Como una ronda. Esta es la razón por
la que es indispensable que las ideas esotéricas sean más fuertes, más poderosas que las del
mundo. El hombre ha de hacerlas más fuertes en sí mismo. De otro modo, la presión del
mundo, de lo maquinal lo retendrá en un nivel literal, natural, apoyado en los sentidos, de
modo que oyéndolas, rechazará las ideas esotéricas y pensará mal de ellas; sospechará de las
ideas esotéricas, se hará ciego y sordo, etc. Intentad hablar con otros acerca del esoterismo y
pronto veréis cómo las aves devoran la simiente. Y si sois tan románticos que pensáis que las
gentes son incapaces de pensar mal y que jamás lo hacen, solamente os diré que aún no os
habéis observado a vosotros mismos con sinceridad, ni os habéis dado plena cuenta de lo que
vosotros mismos sois capaces de hacer.

QUINTA PARTE
Pasemos a la segunda categoría. La primera es la del hombre sumamente externo, se apoya en
los sentidos. La segunda ya es algo más íntima. Cada categoría se adentra más, es más y más
elevada en la vertical. La versión de Mateo describe la segunda categoría así:
“Y parte [de la simiente] cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y nadó
luego, porque no tenía profundidad de tierra: mas en saliendo el sol, se quemó y
secóse, porque no tenía raíz.”
Procuremos entender esta categoría de hombres con relación a la siembra de la simiente de la
enseñanza esotérica en la humanidad. Son personas que poseen cierta clase de centro
magnético que os explicaré más adelante. Primero veamos la interpretación atribuida a Cristo:
“Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra y luego la recibe
con gozo. Mas no tiene raíz en sí; antes es temporal: que venida la aflicción o la
persecución por la palabra, luego se ofende.”
A primera vista, esto describe al hombre que no puede hacer frente a las dificultades de lo
esotérico, ni en sí ni en la enseñanza. No puede trabajar en sí mismo, ni con otros, ni soportar
sus manifestaciones desagradables.
Al ir en pos de una enseñanza esotérica, tiene que haber ante todo una valorización de las
ideas esotéricas. Luego viene la aplicación de las ideas a uno mismo, a si mismo. Y junto con
esto llega a darse cuenta de las propias dificultades. Si una persona llega a este punto,
advertirá que sus dificultades no las debe a otros, sino que las lleva todas en sí misma. Si no
es violenta ni se deprime, podrá seguir adelante, pues hallará la energía necesaria al no malgastarla
en quejas, lamentaciones, ni en culpar a los demás o sentirse ofendido.
Pero esta segunda categoría indica algo más que un entusiasmo superficial. Llega más
hondamente en su significado. Y su significado más profundo se refiere al hombre que va
solamente en pos de conocimiento. Es quien únicamente trabaja en la línea del conocimiento.
Se ha de trabajar (o sea, se han de hacer esfuerzos) para introducir el conocimiento esotérico
en la mente. Esto produce nuevas conexiones. Pero también se ha de trabajar para ser. Vale
decir, trabajar sobre sí mismo, sobre la clase de gente que uno es. Si se es violento, pues hay
que trabajar sobre la violencia. Lo mismo si se es perezoso. Quien se nutre de emociones
negativas ha de cambiarlas, etc., etc. El hombre que sólo trabaja en la línea del conocimiento
es unilateral. En cuanto surgen las primeras dificultades humanas se quiebra. Sabe, pero no
puede. ¿Por qué no? Porque su nivel de ser, o sea la clase de persona que es, vive muy por
debajo de su conocimiento. La parábola se refiere a este hombre. Es el sembrado en
pedregales. Las rocas, las piedras, en el lenguaje evangélico, representan conocimiento;
digamos, solamente conocimiento de la verdad. La piedra de los Tiempos significa la Verdad
Eterna. Por verdad entendamos en este caso el conocimiento esotérico y no una verdad
ordinaria del mundo, sino una verdad especial acerca de la transformación del hombre. La
verdad esotérica. El conocimiento corriente no transforma el ser. Pero tampoco lo transforma
el conocimiento especial, a menos que lo aplique.. Y a sí mismo. Pues el sujeto del
conocimiento es uno mismo. Y uno mismo es el experimento.
El hombre que posee cierto grado de centro magnético recibe gozoso el conocimiento
esotérico. Quiere enterarse de todo, y lo compara con otras ideas esotéricas que ha estudiado.
Pero cuando tiene que aplicarlas a sí mismo, vacila y cae, falto de una raíz. emocional. Para
que nos afecte, el conocimiento tiene que hacerse emocional en nosotros. Para que nos
influyan, las ideas esotéricas deben llegar a nuestras emociones. El hombre del pedregal es el
que quiere conservarlo todo en la forma de conocimientos y tener la satisfacción de saber
acerca de la Verdad. Es el teórico. Podrá oír la palabra, pero no podrá hacerla, y tampoco
tratará de hacerlo. Gusta oír todas las novedades de lo esotérico, etc. Distingue las ideas
esotéricas de las ordinarias, pero todo se le queda en la mente. Su centro magnético obra en la
zona del conocimiento. Cuando sale el sol, o sea cuando viene la tribulación y la persecución,
es débil. No puede hacer frente a sus dificultades internas, a sus negaciones, a sus dudas, a la
persecución y tribulaciones íntimas. No puede luchar en defensa de lo esotérico en si mismo,
y no puede dar frutos. Esta es la segunda categoría. Es cosa bastante extraordinaria conocer a
tales personas. Van de un maestro a otro; se entusiasman con esto y al poco tiempo con otra
cosa. Cuando se habla con ellos, uno encuentra que tienen una colección de fragmentos de
información o de conocimiento que a menudo les confunden y que no los aplican
prácticamente. Su interés estriba en coleccionar cierta clase de ideas, pero no sienten su
profundidad, ni su propia relación con ellas. Y en cuanto las cosas se ponen difíciles, huyen y
corren en pos de otras ideas. Es una condición ligeramente mejor que la de una mera
curiosidad intelectual acerca del esoterismo. Todo en ellos permanece externo, no tanto como
en la primera categoría, pero entre interno y externo. Sea cual fuere la enseñanza que les
sacuda personalmente, se ofenden. En griego, el término (σκανδαλιζω) significa no sólo ser
ofendido, sino también ser escandalizado. La persona se hace negativa, se compadece, habla
mal, no ve conexión alguna entre lo que se le enseña y la forma como se conduce. Conforme
se ha dicho, en el lenguaje de las parábolas la Piedra de los Tiempos quiere decir la Verdad
Eterna. Simón, el discípulo de Jesús, fue rebautizado con el nombre de Cephas, que significa
“piedra”. Acerca de Pedro, Jesús dijo: “Sobre esta piedra edificaré mi iglesia.” (Mateo, XVI-
18) Pedro poseía conocimiento y lo guardaba. Pero todavía no era un conocimiento
emocional, de modo que Cristo le dijo que no tenía fe y que lo negaría. Y puesto que era
solamente un hombre de conocimientos, un hombre de la verdad, pero incapaz de
comprensión profunda, Cristo tuvo que enseñarle lo que significa perdonar. Por eso se citan
dos parábolas acerca del perdón y ambas dirigidas a Pedro. El hombre que solamente se apoya
en la Verdad es áspero, despiadado. No perdona a nadie. Por este motivo se dice que después
de haber negado a Cristo, Pedro lloró. Lloró porque en ese momento la enseñanza de Cristo se
hizo emocional en él. Dejó de verla solamente como un conocimiento. Lo que fuera
intelectual llegó a su nivel emocional. Se vio a sí mismo a la luz de lo que se le había
enseñado. Vio la enorme distancia que había entre su saber y su ser. Y en vez de solamente
saber, empezó a comprender. La referencia que aquí se hace a Pedro sólo tiene que ver con el
sentido de piedra según lo emplea el lenguaje de las parábolas, y con relación al significado
del hecho de que Cristo llamase Pedro, o piedra, a Simón. De ninguna manera quiero decir
que Pedro correspondía a la segunda categoría de los hombres de la parábola del sembrador,
pues cuando le llegó la hora de la aflicción y la persecución tuvo raíces en sí. Pero en un
comienzo creyó únicamente por medio de su maestro, y no por si mismo.
La piedra representa un nivel primitivo de la verdad, un nivel que no calma la sed. Las
escrituras mencionan a menudo a los que tienen ‘hambre’ y ‘sed’. Cuando la persona carece de
conocimiento de la verdad, se dice que tiene sed; Y las piedras no calmarán su sed. Es preciso
sacar agua de la piedra, como lo hizo Moisés. Cristo dice que quien crea no sufrirá sed. El
libro de Amos explica que habrá hambre en la tierra, y explica concretamente que no será
hambre de pan ni sed de agua literales. “No hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la
palabra de Jehová.” (Amos, VIII, 11) No cabe duda de que todas estas palabras, tierra,
hambre, sed, tienen un sentido psicológico y no literal. En la cita que sigue se representa una
vez más que la falta de la palabra de Dios es hambre y sed: “.. .y no miran la obra de Jehová,
ni consideran la obra de sus manos. Por tanto mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo
ciencia: y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.” (Isaías, V, 12/13) La
falta de conocimiento de la verdad, que es una condición psicológica, se representa en el
lenguaje visual de las parábolas como una falta de alimento y de agua, que da lugar a ciertos
estados físicos.

SEXTA PARTE
La tercera categoría de la parábola se enuncia de esta suerte:
“Y parte cayó en espinas, y las espinas crecieron y la ahogaron.”
Se dice que Cristo la interpretó así:
“Y el que fue sembrado en espinas, éste es el que oye la palabra; pero el afán de este
siglo (eón, αίων) y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y hácese infructuosa.”
La versión de Marcos dice, además: “y las codicias que hay en las otras cosas, entrando
ahogan la palabra.”
La interpretación de Cristo, según Lucas, expresa:
“Éstos son los que oyeron [oír significa entender] mas yéndose son ahogados de los
cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.”
Esta categoría se refiere a los que entienden y comprenden lo esotérico, pero en que algo anda
mal en su parte emocional. La tercera lleva la atención al centro emocional. Las espinas se
refieren al aspecto emocional, a los intereses emocionales. Esta idea aparece en otra parte, ahí
donde Cristo dice: “Por sus frutos los conoceréis. Tómense  uvas de los espinos, o higos de los
abrojos?” Los espinos y los abrojos representan la vida emocional. Las malas emociones no
pueden dar buen fruto. Ni puede esperarse frutos de las personas cuyos intereses emotivos
corrientes se sobreponen al interés emocional y a la valorización necesaria para que la
enseñanza esotérica se desarrolle en ellos. El centró magnético no es lo suficientemente fuerte
en la parte emocional. La corona de espinas que colocaron en la cabeza de Cristo antes de
crucificarlo tiene un significado idéntico. Representa la condición de quienes le crucificaron.
Y le crucificaron justamente aquellos que podían comprender, y que estaban siempre
distraídos por las intrigas, los celos, las ambiciones de poder, etc. En este caso se llaman
espinas y en otras citas, abrojos. A esto corresponde también la idea de las preocupaciones, de
la ansiedad y de toda suerte de emociones negativas. La corona de espinas representa la
condición emocional de la humanidad en aquellos tiempos. Estaban emocionalmente
ahogados por los propios intereses. Y aun cuando muchos de ellos pudiesen entender la
enseñanza de Cristo, no le daban cabida en su vida diaria. La ‘voluntad’ que brota del estado
emocional en el hombre, y que cambia según se desarrolla, estaba en tal condición entonces
que la enseñanza de Cristo no les podía afectar de una manera real. Es decir, no podía ser lo
primero en ellos, no podía ser su principal sentimiento. Pues si no se le puede sentir
emocionalmente, el conocimiento no toca el ser. No puede obrar. No tiene ningún poder sobre
la persona. Dicho de otro modo, aunque se le sienta hasta cierto punto, no se puede aplicarlo y
vivirlo. Hay otros intereses emocionales demasiado fuertes.
Esta es una idea que se expresa en muchas parábolas. Vale decir, la idea de lo que uno más
quiere. Son las emociones las que dan su importancia a las cosas; o sea que son las que nos
hacen valorizarlas, amarlas, buscarlas. La imagen de la parábola se refiere al hombre
demasiado identificado con las cosas del mundo y cuyos principales intereses emocionales
tienen que ver con sí mismo; no sólo le hieren y acongojan, sino que le impiden todo
desarrollo. Un hombre así tiene centro magnético, pero no fuerte. Le abruman todas las
inquietudes y preocupaciones del mundo y todo cuanto el mundo le ofrece. Puede entender,
pero no comprende. Está sembrado de tal modo en la vida que nada puede ocurrirle.
Todas las categorías que hemos considerado: el hombre que nada entiende, el que entiende
sólo intelectualmente, el que entiende también emocionalmente, pero poco, todas representan
más profundamente distintos estados del hombre con relación al esoterismo. Pero hablaremos
de esto más adelante.

SÉPTIMA PARTE
A las tres categorías de personas que no pueden lograr una evolución interior porque se las
sembró en el mundo en tal forma que les es imposible, siguen otras tres según la definición de
la Parábola del Sembrador.
Estas tres categorías constituyen una sola clase de gente. Son las sembradas en buena tierra,
las que llevan fruto, uno a ciento, otro a sesenta y otro a treinta. En su interpretación. Cristo
dice de ellas:

“Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y
el que lleva fruto; y lleva uno a dentó, y otro a sesenta, y otro a treinta.” (Mateo, XIII,23)

En total, la parábola describe cuatro clases de tierra: A una la llama ‘junto al camino’; a la
segunda, ‘pedregales’; a la tercera, la ‘espinas’. La cuarta es la ‘buena tierra.’ La simiente que
cae en mala tierra no da frutos. La que cae en buena tierra da tres grados de fruto que se
representan con los números 100, 60 y 30. Tomemos nota de la inversión, pues más natural
fuera esperar un orden distinto y que culminase con el que da mayor fruto. Esta inversión no
aparece en las versiones de Marcos y Lucas. En Marcos se cita a Cristo diciendo: “Y éstos son
los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben y hacen fruto,
uno a treinta, otro a sesenta y otro a dentó.” Y en Lucas: “Mas la que en buena tierra, éstos son
los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída y llevan fruto en paciencia.”
(Lucas, VIII, 15)
En su versión de esta parte de la parábola en si. Lucas dice:
“Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fue nacida llevó fruto a dentó por uno.
Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oír, oiga.” (Lucas, VIII, 8)
La interpretación del propio Cristo varia en cada uno de los Evangelios. Por ejemplo. Lucas
parece no entender que es el Hombre mismo a quien se le siembra de un modo diferente. Así,
en su interpretación dice: ‘y los de junto al camino, éstos son los que oyen’ (οι δε παρα την
όδον), “y los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo”(οι δε
έπι της πετρας), etc. Mateo’ y Marcos hablan de gentes sembradas en la vida de distintos modos.
A algunas se les siembra junto al camino, a otras en pedregales, etc. Y la palabra de Dios
también se siembra en ellas, pero sus resultados son muy distintos. Los Evangelios se
escribieron mucho tiempo después de haber muerto Cristo. Lucas jamás le conoció. Era
discípulo de Pablo, y Pablo tampoco recibió enseñanza directamente de Cristo. Es posible que
Pablo aprendiese en alguna escuela cerca de Damasco. Cuanto más allegado está un
Evangelio a la fuente original de la enseñanza, tanto más rico es su lenguaje de parábolas. Si
estudiamos la curiosa inversión de cifras en Mateo como si poseyeran un significado que no
entendieron ni Marcos, ni Lucas, tal vez diríamos que el de Mateo es el evangelio más allegado
a la enseñanza original. Pero, por lo general, se considera que es el de Marcos el más
original. Los primeros tres Evangelios se llaman sinópticos. Pero esto no quiere decir que
fueran escritos por testigos presénciales, como por lo común se presume. Significa que los
tres coinciden en mucho. Y esto es lo que los diferencia del de Juan. Si el Evangelio de Mateo
lo escribió el propio discípulo Mateo, originalmente Leví el publicano, entonces seria el único
escrito por un testigo presencial de Cristo. Marcos y Lucas o no habían nacido o eran muy
niños cuando murió Cristo. Es preciso tener siempre presente que el conocimiento de la
enseñanza que impartía Jesús se conservaba en escuelas. La enseñanza era oral y se la mantenía
viva. La fecha de su primera publicación escrita es cosa secundaria. La enseñanza
acerca de la posible evolución interior del hombre, y acerca de su verdadero significado en la
tierra, se ha mantenido siempre en escuelas, y así se ha podido conservarla a través del
tiempo. Surge con ciertos intervalos fijos, o más bien en ciertos períodos históricos, ya sea en
forma religiosa o de otra clase. Su finalidad es dar un impulso a la humanidad para elevarla
por encima de la barbarie hada la cual tiende a caer si se la desampara. Esta enseñanza
posibilita el desarrollo del arte, de la ciencia, de la literatura, y de este modo eleva las gentes a
cierto ‘nivel normal’ de comprensión. Y este nivel de normalidad es el que las gentes han de
alcanzar, al menos algunas, antes de que siquiera se haga posible plantear la idea de una
evolución interior.
Lo que llamamos ‘cultura cristiana’, en la que históricamente, al menos, han podido surgir
varios movimientos de arte, literatura, filosofía y ciencia, comenzó en parte con el impulso
que dio el drama de Cristo que se representó tan cuidadosamente; y en parte gradas al trabajo
de muchos hombres anteriores y posteriores a Cristo. Aun cuando sea muy cierto decir que no
ha habido verdaderos cristianos (o sea personas que hayan alcanzado la evolución interior que
alcanzó Cristo al pasar por una infinidad de tentaciones y sufrimientos además de la
crucifixión), no hemos de olvidar que este impulso fue el origen de una gradual organización
de la vida del Hombre y que, externamente al menos, lo elevó por encima de una condición de
barbarie e hizo posible cierto grado de civilización.
Retornemos a la idea general de la Parábola del Sembrador antes de buscar el significado de
la ‘buena tierra’. El detalle y la parte no pueden entenderse salvo con relación a la idea total.
Como un todo, la parábola trata de la enseñanza para la evolución interior del hombre. Las
categorías de personas a quienes define se refieren a las posibilidades que hay en las que se
hallan (o fueron sembradas) en la vida con relación a la recepción y comprensión de la
enseñanza y que se someten a la evolución interior, pues tal es su motivo. Tras cada una de las
parábolas hay una idea general, y los detalles y el lenguaje varían con ella. En esta parábola
todo se refiere a la idea general de que, primero, hay una enseñanza que se llama la Palabra;
segundo, que los hay que pueden y que no pueden entenderla y entre los que pueden
entenderla hay quienes la aceptan íntegramente, y la aplican. A estos últimos se llama la
simiente caída en ‘buena tierra’ y son los que pueden dar frutos de perfección. Ahora bien, una
enseñanza sobre la evolución interior trata principalmente del hombre en sí. El sujeto del
experimento es el propio hombre. Es él quien tiene que evolucionar a través del conocimiento
y la aplicación de la verdad sobre la evolución interior. Únicamente de este modo podrá dar
frutos. La simiente de la Palabra crecerá en él. A la vez, él mismo es una semilla de la
enseñanza sembrada en él. La semilla, la Palabra, no puede crecer a menos que él mismo
crezca o evolucione. Es decir, a medida que él crezca crecerá la Palabra en él. Al contrario,
esto puede ser cosa difícil de entender, pues los hombres toman el conocimiento, o la verdad,
como si fuese algo aparte o separado de ellos mismos, algo distinto a la clase de gente que
son. La idea es que existe un orden de conocimiento o de verdad que no puede entenderse
debidamente, salvo por medio del desarrollo personal de sí mismo. Parece raro, pero pensadlo.
Lo evidente es que si existe un conocimiento acerca de la propia evolución, ésta tiene que ser
la evolución de sí mismo. Su arte lo hemos de aplicar a nosotros mismos.
El arte, el artista, el sujeto con que trabaja son una sola cosa. Nadie se molestaría en aplicar
cualquier clase de conocimiento, en el orden de cosas que fuere, a menos que advierta su
bondad. Si el hombre no capta la bondad de una cosa, no conseguirá saber mucho de ella. O
bien puede aprender algo, pero al hallarlo de difícil aplicación, lo abandonará. Lo que hace
que un hombre sea fuerte, en cualquier cosa que haga y con relación a su conocimiento, es la
convicción que tiene de que su conocimiento es bueno. Si carece de una convicción profunda
de la bondad de algo, este ‘algo’ no pesará gran cosa en sus decisiones, aun cuando tenga
cierto interés intelectual como una forma de conocimiento o de verdad. Ya hemos visto que la
categoría de ‘pedregales’ en la definición de la parábola se refiere a los seres de esta
naturaleza. Reciben la verdad, pero carecen de profundidad de tierra, o sea que no pueden ver
su bondad. Y en cuanto aumentan las dificultades, su interés se esfuma.
Los que dan frutos son únicamente los clasificados de ‘buena tierra’. Tener buena tierra
significa tener el poder de ver el bien. De ver el bien, la bondad de la Palabra, del
conocimiento que enseña la verdad acerca de la evolución interior o Reino de los Cielos que
está en el hombre mismo. El poder de captar el bien de la enseñanza les es posible solamente a
los de esta categoría. Los de la primera, los sembrados junto al camino, no ven nada
realmente bueno en ella. La segunda ve algo bueno; son los sembrados en los pedregales. Los
de la tercera, sembrados en los espinos, ven demasiado lo bueno en otras cosas, en las
preocupaciones y los afanes del mundo. La última categoría ve lo bueno en distintos grados,
pero en cada uno ve lo suficiente para, dar fruto.. Dar fruto es hacer florecer, en sí mismo, la
enseñanza de la evolución interior. El fruto son ellos mismos mediante su propia evolución.
Se ve lo mismo en muchas de las cosas de la naturaleza, sólo que esta es una evolución
maquinal, automática. La oruga se transforma en mariposa. Pero esto ‘sucede’; es maquinal.
En el caso del hombre, su posible evolución a un estado superior de sí mismo no es cosa que
suceda. Tiene que trabajar el conscientemente. Pero, como en el caso de la oruga, el
experimento es él mismo; él es el experimento de su propia metamorfosis o transformación,
que tanto y tan claramente acentúan los Evangelios, destacándola como la verdadera finalidad
del hombre. Tal cual es, el hombre es ‘tierra’; cuando pasa por una evolución interna, es ‘cielo’.
Cuando se emplea el “Padre Nuestro” con este fin y se dice: “Hágase tu voluntad, así en la
tierra como en el cielo”, uno en realidad implora la transformación de sí mismo, pero sin
saberlo. Cuando las gentes rezan eso, piden el más pleno florecimiento de sus propias vidas,
de sí mismas. Pero la Tierra en el hombre es de muy distintas caudados. En algunos es
solamente tierra junto al camino. En otros, pedregales. Los hay llenos de abrojos y de espinas.
Y también quienes son buena tierra. Para poder cambiar, el hombre debe ante todo recibir la
enseñanza correspondiente a su nivel natural, en su propia ‘tierra’. La simiente ha de hallar una
tierra adecuada, y esta tierra es en el hombre la clase de persona que es.
Ya hemos visto que hay distintas clases de hombres, distintas ‘tierras.’ Al caer únicamente
como semilla en el hombre, la verdad es importante. Tiene que caer en tierra adecuada. La
verdad, la enseñanza, el conocimiento de la evolución interior ha de unirse al bien para
desarrollarse y crecer. Esto significa que el hombre ha de ser capaz de ver lo bueno de la
verdad que se le enseña, pues de otro modo no pasará nada. El poder ver el bien o lo bueno de
cualquier cosa es muy distinto a “ser bueno.” En realidad, no tiene nada que ver con “ser
bueno”, sino con el poder o la potencialidad del bien. Tener bien es poseer la capacidad de ver
el valor de alguna cosa. Esto es bondad. Y tal la concepción fundamental del bien en los
Evangelios. Toda forma de conocimiento, toda forma de verdad tiene que hallar y unirse a su
correspondiente bondad para que se haga viva.
Toda verdad tiene su propia bondad, y el punto en que pueden encontrarse y unirse es el
Hombre.
El bien y la verdad han de unirse para dar fruto. Cuando una persona empieza a ver lo bueno
de alguna verdad que se le enseña. comienza a producirse una unión entre lo que sabe y lo que
es. Y esto se debe a que el hombre no puede querer (en el sentido de aplicar la voluntad) cosa
alguna hasta no haber reconocido su bondad No basta saber que una cosa es cierta. Ha de
querer la verdad, y para poder quererla necesita ver lo bueno de ella, lo bueno del conocimiento
que se enseña. De este modo la verdad se conecta íntimamente a lo que él es, y así se
convierte en una verdad viviente. Entonces, cuanto mejor vea en ella, tanto más crecerá la
verdad y más se desarrollará. Y mientras más verdad vea, más crecerá el bien que ve.
Más adelante trataré el significado del bien y lo relacionaré con una de las primeras
enseñanzas griegas. Todas estas ideas están ocultas en la Parábola del Sembrador, junto con
muchas más, pues una parábola yace en una dimensión de altura y profundidad, y su
significado se extiende desde el sentido más externo y literal hasta el más elevado o íntimo, y
son comprensibles sólo en los estados superiores de conciencia en que el lenguaje y la
imaginación constituyen puro significado1.

moztaza
EL GRANO DE MOSTAZA:
“Y decía: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? O ¿con qué parábola le
compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la
más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra; mas después de sembrado
cubre, y se hace la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas de tal
manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.” (Marcos, IV, 30/32)

¿Por qué a la semilla de un nivel superior se le llama ‘la más pequeña de todas las simientes’?
Porque al nivel de los sentidos y de la mente que se apoya en ellos y en sus abrumadoras
pruebas, la idea de que haya un nivel más elevado de significado, una distinción mucho más
fina, es casi nada. El nivel superior no puede ser más que un punto en el inferior. Un punto sin
el menor desarrollo. Del mismo modo que un nivel inferior, y todo cuanto corresponde a esa
vida y su significado, no es sino un punto en el nivel superior. Y en este caso algo que tiene
muy poco significado. Puede representarse como una de las ideas que contiene un símbolo
muy antiguo: el Sello de Salomón.
El nivel inferior y todo lo que le corresponde, terminan como solamente un punto en el
superior. Como un significado muy pobre, o como ninguno. Y todo lo que corresponde al
nivel superior es un simple punto en el inferior. Si dibujamos un árbol que comience en el
punto donde el nivel superior toca al inferior y lo extendemos hasta el superior, nos mostrará
las conexiones a que se refiere la parábola.


LOS TRES HERMANOS EN EL HOMBRE

PARTE II. LOS TRES HERMANOS EN EL HOMBRE

centros0 (2)La próxima cosa que el Trabajo dice de la Oración es que los tres centros en el hombre deben

orar. Para empezar, si sólo la mente ora y el corazón no lo hace, no puede haber respuesta

alguna. El hombre entero debe orar y el hombre entero es ante todo tres hombres —tres

hermanos que no están de acuerdo. Si estos tres centros, en la casa de tres pisos que es el

hombre, trabajaran en armonía, el Hombre ya estaría en el 3er estado de conciencia. Estaría

suficientemente despierto como para recibir ayuda a su súplica. Pero estos tres hermanos en el

hombre no cooperan y esto ocurre así especialmente hoy día. Por esta razón, echaremos una

breve mirada a algunas de las enseñanzas que se dan en el Trabajo sobre el estado de nuestros

centros tal como son ahora.

Ya saben que el estudio de la multiplicidad de nuestro ser que caracteriza nuestro nivel de ser

empieza con la observación de los centros. Los tres centros trabajan independientemente

debido a las condiciones anormales de la vida moderna, que produce desarrollos parciales.

Cada percepción consciente y cada manifestación del hombre, todo cuanto se recibe y se

exterioriza, debería ser el resultado del trabajo coordinado de los tres centros, de los cuales

cada uno debería proporcionar su propia parte de asociaciones y conocimiento y experiencias.

En lugar de esto, el trabajo de estos diferentes centros está casi por completo desconectado

hoy en día. A consecuencia de ello, los centros intelectual, emocional e instintivo-motor no

cooperan el uno con el otro y de este modo no se corrigen y se complementan uno a otro,

pero, por así decirlo, andan todos por diferentes caminos y rara vez se encuentran. Por esta

razón el Hombre es rara vez consciente, y nuevamente, por la misma razón, el Hombre es, en

primer lugar, no un individuo, sino tres personas distintas que no armonizan. La primera se

cree totalmente aislada de las demás; la segunda experimenta lo mismo; y la tercera actúa

mecánicamente, de acuerdo con sus hábitos establecidos desde hace mucho tiempo. Si el

desarrollo fuera normal, estos tres hombres en uno, el hombre intelectual, el hombre

emocional y el hombre instintivo-motor, formarían un solo hombre, armonizando todos los

diferentes aspectos de sí mismo. Tal como ocurren las cosas, el Hombre está, en sí mismo, en

una condición de completa falta de armonía. Él es ante todo tres hombres, tres hermanos, que

rara vez están de acuerdo, y que por cierto pasan el tiempo frustrándose el uno al otro,

peleándose uno con otro y por turno dominando uno al otro. Cualquier resultado general de

esta acción combinada en la que cada uno de ellos está de acuerdo y firma con su nombre, por

así decirlo, en el convenio, ocurre rara vez, pero cuando ocurre, el hombre está en ese

momento en otro estado de conciencia. De hecho, es consciente, en el sentido de la enseñanza

del Trabajo, porque está en posesión simultánea de todas sus facultades y es consciente de

cada una de ellas. Su conciencia abarca todos los centros al mismo tiempo, en lugar de estar

limitada a uno u otro centro, o a una pequeña parte de un centro, a la vez. Esta extensión o

expansión de la conciencia que incluye al mismo tiempo todos los centros no es supernormal

sino que es lo que un hombre normal debería poseer en realidad. Este es el 3er estado de

conciencia —el estado de Recuerdo de Sí o de Percepción de Sí— que pertenece por derecho

al hombre y con el cual nació, pero que pierde muy pronto debido al efecto de la gente

dormida que lo rodea. Es a causa de las influencias equivocadas, de la educación equivocada

y de las condiciones equivocadas de la vida moderna que el Hombre renegó de su estado de

conciencia, que es suyo por derecho natural, y que, si lo poseyera, haría imposible para él

actuar como lo hace hoy en día.

PARTE III.

Me referiré ahora a una o dos cosas dichas por el Trabajo y que tienen una relación indirecta

con el tema de la Oración. El Trabajo dice que en, la Oración del Señor, como en las

Parábolas y dichos de los Evangelios, hay un significado dentro de su significado. Por eso se

dice en el Trabajo que los Evangelios son una prueba para el nivel de comprensión de un

hombre, y también que a medida que un hombre cambia también cambian para él los

Evangelios. En la Oración del Señor las ideas son innumerables. Cada frase tiene sus octavas

interiores. Son tantas las cosas que hay en ella para el hombre que ha forjado las ideas del

Trabajo en su mente que hablar extensamente de la Oración del Señor es lo mismo que hablar

de cada aspecto y de cada cosa en el Trabajo mismo. Leer a veces la Oración y reflexionar

sobre todas sus conexiones, empezando con la octava de la Inteligencia Divina del Sol en la

cual el Hombre fue creado y todo cuanto dice el Trabajo sobre el hombre y su estado interior

y lo que debe hacer para despertar, es dar a la Oración su verdadero sentido. La repetición de

las palabras es inútil.

Ahora me referiré a una de las frases de Cristo que he citado en mi disertación anterior, la

cual dice que un hombre debe orar por una cosa y tener fe en recibirla, y la obtendrá. “Por

tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Marcos

XI, 24) Ahora bien, se dice en el Trabajo que un hombre no debe esperar a tener la fuerza para

hacer algo, sino que debe actuar, si éste es su propósito, como si ya la tuviera, y entonces la

atraerá. Esperar hasta tener la fuerza y la comprensión para hacer algo —estoy hablando del

Trabajo— imposibilita hacerlo. Pero cada uno de ustedes debe pensarlo por sí mismo.

Agregaré ahora unas pocas cosas. Todas las oraciones que se hacen por compasión de sí son,

por supuesto, inútiles. Orar por los otros es sólo posible mediante la comprensión de sus

dificultades y así mediante la comprensión de sí, porque se comprende a los demás sólo hasta

el punto en que se comprende uno a sí mismo. Todo trabajo consiste en preparar los centros

inferiores para la recepción de las influencias provenientes de los centros superiores. El

hombre tiene dos centros plenamente desarrollados en él y que pertenecen a los niveles

superiores de inteligencia. Pero aun cuando estén trabajando todo el tiempo en él, no puede

oírlos. Sus influencias tocan el estado de Recuerdo de Sí, pero no van más lejos. Por eso todo

trabajo, es oración: porque la verdadera oración estriba en poner al Hombre en relación con el

Cielo, y todo trabajo sobre sí estriba en purificar los centros inferiores y poner orden en la

mente mediante la enseñanza del conocimiento correcto, de modo que las influencias de los

centros superiores puedan oírse.

Se puede hablar de diferentes clases de oración:

1) La Oración por la Iluminación o Comprensión.

2) La Oración acerca de la Tentación.

3) La Oración acerca de uno mismo y acerca de los otros.

La Oración acerca de la Tentación se refiere a la tentación acerca del Trabajo. No es

contestada necesariamente, porque el Trabajo la contestará si uno persevera en su enseñanza y

se esfuerza en aplicarla y usarla. Es menester recordar que la tentación en el Trabajo y en todo

lo que se refiere a él es necesaria con el fin de cambiar a un hombre, y de ello se sigue que si

ora a este respecto, su oración no será contestada, pero si en lugar de ello trabaja logrará una

respuesta. Como dije, orar cuando se debe trabajar, esperar ayuda cuando es preciso

esforzarse, es ocioso.

En lo que respecta a la oración acerca de uno mismo, primero es preciso orar por los otros y

por último por uno mismo. Recuerden que hay tres niveles de Trabajo —Trabajo por el

Trabajo, Trabajo con los demás, Trabajo sobre uno mismo. Orar sólo por uno mismo, trabajar

sólo en lo que respecta a uno mismo y a los que están relacionados por intereses egoístas con

uno no puede dar resultado alguno. Tres fuerzas deben entrar en la oración, y esto es

demasiado difícil de explicar ahora, pero las encontrarán en la Oración del Señor si

reflexionan bastante tiempo sobre este particular.

El destino es preferible al accidente sóloNicoll

en el sentido de que es posible tomarlo en consideración; el destino puede ser conocido de

antemano, y entonces es posible prepararnos para lo que nos espera. Por el contrario, en lo

que se refiere al accidente no se puede saber nada. Pero el destino puede ser no menos

desagradable o no menos difícil. En este caso, a pesar de todo, hay medios que permiten al

hombre liberarse de su destino.

“El primer paso en esta dirección consiste en sustraerse a las leyes generales. El accidente

general o colectivo se produce exactamente como el accidente individual. Y así como hay un

destino individual, hay también un destino general o colectivo. El accidente colectivo y el

destino colectivo están gobernados por las leyes generales. Un hombre deseoso de crearse una

individualidad propia debe entonces liberarse de las leyes generales. Las leyes generales no

son todas ellas obligatorias para el hombre;

el puede liberarse de un gran número de éstas, si llega a liberarse de «topes» y de la

imaginación. Todo esto se conecta a este problema fundamental: ¿Cómo liberarse de la

personalidad? La personalidad encuentra su alimento en la imaginación y la mentira. Cuando

la mentira en la cual vive el hombre haya disminuido, y la imaginación se haya debilitado, la

personalidad misma no tardará en declinar y el hombre podrá pasar entonces a estar bajo el

control ya sea de su destino, o de una línea de trabajo que a su vez está dirigida por la

voluntad de otro hombre; de esta manera, un hombre puede ser conducido hasta el punto en

que una voluntad podría ser formada en él, una voluntad capaz de hacer frente a la vez al

accidente, y si es necesario, al destino.” 


LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA – LA ORACIÓN

LA ENSENANZA SOBRE LA ORACION EN EL TRABAJO

PARTE I. RECUERDO DE SI

En la enseñanza del Trabajo la idea de la Oración y la idea del Recuerdo de Si están relacionadas de un modo tan estrecho que no se pueden separar una de la otra. Sin Recuerdo de si, la Oración es imposible. Examinemos el significado de esto. El hombre tal como es no puede orar. Es decir, un hombre en su estado cotidiano ordinario no puede orar. Con el fin de

orar un hombre debe estar en un estado de Recuerdo de Si. Orar en el estado en que se está, en el estado ordinario, es orar en estado de sueno, y orar en estado de sueno es inutil. Nada puede suceder. Tal Oracion no sera contestada, porque no conduce a ningun lado. Recordemos lo que se dijo sobre los estados de conciencia en el Trabajo. Cuatro estados de conciencia son posibles, pero comunmente el Hombre solo conoce dos estados de conciencia y vive en ellos, y ambos son llamados en el Trabajo estados de sueño. El primer estado de conciencia o el más bajo es el del sueño corporal, que es un estado pasivo en el cual una persona descansa en la cama casi sin movimiento alguno. En ese estado un hombre pasa una tercera parte o mas de su vida. El segundo estado de conciencia es el estado en el cual la gente pasa el resto de su vida, en el cual mueven los miembros, andan y hablan y también escriben libros e intervienen en política y se matan los unos a los otros, y en ese estado se consideran activos y lo llaman “conciencia lucida o estado de conciencia despierta”. No es exagerado afirmar que los terminos conciencia lucida o estado de conciencia despierta parecen haber sido dados en broma, especialmente cuando, por medio de la observacion de si, se empieza a comprender lo que en realidad ha de ser la conciencia lucida, y cual es en realidad el estado en que el hombre vive y actua. Porque en este asi llamado estado de vigilia un hombre no tiene conciencia de si ni conciencia de los demas. Vive y muere en la oscuridad. Y seria mucho mejor para el si permaneciera pasivo en el primer estado de conciencia porque entonces no podria andar de un lado para otro y matar a su projimo.

ESTADOS DE CONSCIENCIA -NICOLL

El tercer estado de conciencia es el Recuerdo de Si o Conciencia de Si o el estado de Percepcion de Si. Por lo general nos consideramos en posesion de ese estado y creemos tener siempre percepcion de nosotros mismos y que obramos, pensamos y sentimos con plena conciencia de- lo que estamos haciendo. Pero la ciencia occidental ha pasado por alto el hecho de que no poseemos ese estado de conciencia. Y no podemos crearlo en nosotros mismos solo por el deseo inmediato de lograrlo, ni por la resolucion de que en adelante siempre viviremos en un estado de Conciencia de Si. Pero este tercer estado constituye el derecho natural del Hombre tal como es, y si el Hombre no lo posee, se debe a las condiciones equivocadas de su vida. Hoy ese estado de conciencia solo se presenta en la forma de raros destellos y

unicamente por una larga practica, por pruebas, un hombre puede empezar a restablecer un estado de Recuerdo de Si en si mismo.

Ahora bien, la ayuda solo puede venir en el tercer estado de conciencia. No puede llegar a la oscuridad en que la gente vive su vida cotidiana y en que tan a menudo se contenta con existir. Por lo tanto, la oracion que proviene del estado de sueno —la oracion que proviene del

asi llamado estado de vigilia— equivale a sonar que se esta orando, porque en el segundo estado de conciencia tambien sonamos y todo es irreal, salvo que no nos damos cuenta de ello a menos de experimentar un momento de conciencia que pertenezca al 3o o 4o estado de conciencia y ver el contraste. Asi cuando un hombre ora debe recordarse a si mismo. Debe

estar consciente de si mismo y tener conciencia del porque de su oración. Debe sentir el significado de todo lo que dice y sentirse a si mismo diciéndolo. Debe sentir que es realmente el “Yo” en el lo que ora y no los pequeños y asustados “Yoes” o una serie de “Yoes” mecánicos formados por el habito. Y finalmente un hombre no puede orar ni recordarse a si mismo a menos que sienta que en el hay un estado superior de si y algo mas elevado que él.

Es preciso considerar ahora el 4° estado de conciencia en relacion con una clase de oracion a la que se puede llamar oración por la iluminación. Cuando un hombre ora por la iluminación ora para poder ver las cosas tal como son realmente, fuera de su imaginacion y de sus ideas

subjetivas. En las religiones de todas las naciones hay indicaciones de tal estado de conciencia, que es llamado “Iluminacion” y tambien recibe otros nombres, pero que no puede ser descrito en palabras porque trasciende todas las palabras. Cuando un hombre ora para llegar a la Iluminacion ora por la Conciencia Objetiva. Pero primero debe estar en el Ser.

estado de conciencia porque solo desde ese estado es posible alcanzarlo y retener la significacion de toda experiencia o ayuda de quienes estan en el 4° estado de conciencia. Pero es preciso comprender que si un’ hombre ora por la iluminacion, cabe decir de el que ora por

despertar y si un hombre pudiera despertar completamente a si mismo y se viera a si mismo tal como es en realidad, es decir, objetivamente, enloquecería. Es preferible rogar para obtener

mas comprensión. Pero desde luego esto es inutil si no hace esfuerzo alguno para comprenderlo mejor y sin ayuda alguna. Si un hombre en el Trabajo no trabaja ni sobre la Linea de Conocimiento ni sobre la Linea de Ser y solo ora por mas comprensión, su visión del Universo es muy ingenua. Es preciso que se de cuenta de la dureza de las cosas y del precio que es preciso pagar y que se libre de sus opiniones infantiles y sentimentales. Debo repetir que rogar por algo por lo cual se debería trabajar, es completamente inutil. Pero la gente se atiene a puntos de vista vanos y no advierte su propio peligro. Es preciso luchar por el Trabajo y luchar por conservarlo, y no se lo podrá conservar a menos de aferrarse y perseverar en el Trabajo.


SOBRE LOS HIDRÓGENOS – LA OCTAVA DE ALIMENTO

En esta ocasión sólo hablaremos de la Octava de Alimento:
Considerado como una octava, el Rayo de Creación, que se inicia con la nota Do en el nivel más alto del Absoluto y llega a la nota Re por debajo del nivel de la Luna, es una octava descendente: Do-Si-La-Sol-Fa-Mi-Re. Una vez que se capta el concepto de los Hidrógenos o niveles de energía, que se forman en diferentes puntos de la escala descendente de creación se ve que no puede ser una escala ascendente. El Absoluto se compone de la materia más fina posible. Es el Nivel de Energía Superior. No cabe la posibilidad de que exista una materia más elevada, más fina, ni una energía más sutil y penetrante. El acto de creación, por lo tanto, no puede tener la forma de una octava ascendente, porque implicaría la creación de materias cada vez más finas con relación a las que pertenecen al punto inicial, es decir, el Absoluto
crearía algo más fino que él mismo, lo cual es imposible. Pero el Hombre tiene la posibilidad de crear materias más finas en sí mismo. Es creado como un ser que se desarrolla, es decir,
puede crear algo más fino que él mismo y así ascender en la escala de creación. En una próxima charla explicaré cómo puede crear energías más finas. El Rayo de Creación es, pues, necesariamente una escala descendente y las materias-energías
que le pertenecen en diferentes puntos de su descenso se acrecientan necesariamente en densidad y tosquedad. Se vuelven cada vez más groseras a medida que se alejan del origen del
Rayo, el Absoluto mismo. Lo demuestran los números que se relacionan con los Hidrógenos: H 6, H 12, H 24, y así sucesivamente. Cada número señala una energía más densa o más
grosera. Así los Hidrógenos se vuelven cada vez más densos o groseros a medida que descienden en el Rayo de Creación y esto se ve claramente en los Diagramas donde se muestran las relaciones de los Hidrógenos con su posición en el Rayo de Creación. Ahora bien, aunque la Octava de Creación misma es una octava descendente, las octavas en la
máquina humana son todas octavas ascendentes. Siguen un camino invertido. Los tres Hidrógenos que el Hombre utiliza para vivir en el Universo penetran en él desde el exterior y forman los puntos de partida o Do es para las octavas ascendentes y esta es la vida para el Hombre. Es decir, el Hombre como ser viviente transforma la materia-energías inferiores en materia-energías superiores. Esta es la vida. La vida es transformación. El Hombre transforma Hidrógenos inferiores en Hidrógenos más finos.M
Esta noche sólo nos ocuparemos de la Octava de Alimento, que se inicia Hidrógeno 768 y es llamada “Alimento para el Hombre”. Es transformada finalmente en Hidrógeno 12 en una serie de sucesivos grados, que constituyen una octava ascendente: Do 768 se transforma en Re 384; Re 384 se convierte en Mi 192 y así prosigue transformándose.
Como lo hemos señalado la última vez, presento estos diagramas en la forma más abreviada y sencilla pasible. Ahora bien, esta escala ascendente de Alimento en su totalidad representa las
sucesivas etapas en la digestión del alimento ordinario que se toma por la boca y es llevado al cuerpo, desde el punto de vista del Trabajo. Existen muchas etapas y grados en la digestión.
La primera digestión o transformación tiene lugar en la boca, continúa en el estómago, etc., y esto es muy fácil de comprender. Es lo que llamamos “digestión del alimento”. El alimento
que comemos es primero transformado en una forma más fina y como tal empieza a penetrar, a través de las paredes del estómago, en la linfa y el torrente circulatorio. En esta etapa es
llamado (en el Trabajo) Hidrógeno 384 o “Agua” en la nota o etapa Re. Sin embargo, cometeríamos un grave error si pensáramos que este el fin del proceso de la “digestión del alimento” en la máquina humana. Sólo ha empezado. Es la primera etapa de la plena digestión en el sentido del Trabajo. El Hidrogeno 384 pasa al Hidrógeno 192 llamado “Aire”, en la etapa o nota Mi. Todo lo que me limitaré a decir aquí es que así como una digestión
equivocada o defectuosa puede tener lugar en el paso del Hidrógeno 768 al Hidrógeno 384 en el estómago, etc., lo cual es la digestión ordinaria, así otra clase de digestión equivocada
puede tener lugar en el paso del Hidrógeno 384 al Hidrógeno 192, y esto tiene que ver con el aire que respiramos. Es decir, la digestión «n esta etapa no puede proseguir sin aire. Pero, en
esta sencilla explicación, este tema no tiene cabida aquí y por eso volveremos luego sobre este particular. El Hidrógeno 192 pasa entonces al Hidrógeno 96 y a la nota Fa. Esta es otra etapa
de la digestión. El Hidrógeno 96 en la nota Fa, o Fa 96 es llamado “Magnetismo Animal”. También se le dan otros nombres. Lo importante es que su materialidad se sitúa entre los Hidrógenos groseros y visibles y los Hidrógenos finos e invisibles o psíquicos. Cabe observar que es producido en el piso intermedio de la fábrica de tres pisos que constituye la máquina humana.
Examinemos un momento este Hidrógeno 96, que aparece aquí bajo el signo o en la nota Fa. Fa 96 es llamado “Magnetismo Animal” por falta de un término mejor. Si lo llamamos
sencillamente vitalidad o salud, no emplearemos el término correcto. Está relacionado con la vitalidad o la salud y empero no es la misma cosa. La vitalidad física o la salud dependen
igualmente de la cantidad conveniente de Hidrógeno 384 y de Hidrógeno 192. El término “Magnetismo Animal” significa algo “animal” y así en cierto modo algo “físico”, una especie de vitalidad o salud: el término “magnetismo” denota que está en un nivel superior. Un hombre puede no gozar de buena salud física, en el sentido ordinario de la palabra, y sin embargo poseer elasticidad y fortaleza que proviene de tener Fa 96. Una persona, por cierto,
puede estar enferma físicamente y sin embargo poseer suficientes cantidades de la sustancia llamada Fa 96 para que pueda trascender la enfermedad, y por otra parte puede estar bien
físicamente y poseer insuficientes cantidades de Fa 96 y carecer del poder de hacer que los demás se sientan bien. Hace mucho tiempo alguien preguntó a G. qué significa Fa 96: contestó que si se tenía suficiente cantidad de este Hidrógeno “las pulgas no lo picarían”. Claro está, algunas de las personas que oyeron esta respuesta se sintieron naturalmente heridas y la consideraron grosera e impertinente. Pero esta respuesta expresa exactamente esta idea. Fa 96 es algo que nos protege, por así decir, como una “envoltura” que nos rodea. Examinemos ahora su posición. Como se dijo, es elaborada en el segundo piso. Como saben, en el diagrama de los centros del Hombre, el centro emocional está en el secundo piso. Lo domina. Por lo tanto la formación de Fa 96 sufre una interferencia si el estado emocional es equivocado. Las emociones negativas, la desesperación, el temor nervioso, la imaginación equivocada, la envidia, la depresión, la ansiedad, la antipatía crónica, el sufrimiento constante, etc., son todos estados negativos del centro emocional. Tales estados al tener lugar en el
segundo compartimiento de la máquina humana pueden impedir la formación de Fa 96 en cantidades suficientes y así vacían al hombre de esta importante sustancia. Entonces es privado de su “Magnetismo Animal”. Es decir, este paso en la digestión del alimento es interferida y de este modo sufre una forma particular de “indigestión” que impide en ese punto a la octava de alimento seguir desarrollándose de una manera correcta. A veces la gente muy negativa, o algunas clases de enfermos pueden vaciar a una persona de Fa 96 —pero sólo si se identifica con ellos. Entonces se siente uno vacío, aunque en otros sentidos se sienta muy
bien, mientras que el contacto con una persona con Fa 96 confiere energía. La gente por lo general negativa, y especialmente aquella que es malvada debido al largo desarrollo de su envidia y odios se alimenta con el Fa 96 de otras personas y en realidad se deleita en
agotarlas, especialmente en el caso de los jóvenes. Son verdaderos vampiros, por así decir, que chupan el aspecto de la sangre llamado Fa 96. Es preciso evitar el contacto con ellas. De
modo análogo, la gente deprimida, aburrida, que no hace esfuerzo alguno en la vida, puede vaciar sin proponérselo a otra persona de esta muy importante fuerza. Mas por el momento basta recordar que los estados negativos en uno mismo pueden impedir la formación correcta de Fa 96, que es una energía muy importante en la máquina humana .y nos protege de muchos males, tanto físicos como psíquicos.
La próxima etapa (en la plena digestión del alimento según el punto de vista del Trabajo) es el paso de Fa 96 a Sol 48. Este Hidrógeno 48 es el primer Hidrógeno mental o psíquico. Es la
materia-energía más baja empleada por el pensar. Es usada en el aspecto formativo del Centro Intelectual —la parte ordinaria que piensa en la vida. Si la formación de Fa 96 es interferida
—digamos, por estados negativos, por la consideración interior, por la compasión de sí, o por cualquier otra causa —entonces la elaboración de Sol 48 es escasa. De modo que la persona
no puede concentrarse, no puede pensar claramente, no puede esforzar su mente. Y esto es a menudo la primera señal de un colapso nervioso. La próxima etapa en la “digestión” —es decir, la transformación— consiste en el paso de Sol 48 a La 24. Hidrógeno 24 es la energía (o “combustible”) que hace funcionar el Centro
Emocional. Este “petróleo” puede ser usado enteramente en las emociones negativas, en cuyo caso la última etapa de la digestión del alimento —a saber, el paso de La 24 a Si 12— sufre
una interferencia. El Hidrógeno 12 es la energía que hace funcionar el centro sexual. Este centro trabaja escasas veces con su propia energía.
Ahora bien, todo esto ha sido dicho en forma demasiado sintética y verán que aun se pueden decir muchas otras cosas. Es preciso que comprendan, como principio, que la plena digestión
del alimento en la máquina humana (en la enseñanza del Trabajo) consta de seis etapas. Va mucho más allá de la común idea científica de “digestión”. Y verán que en cada etapa puede
tener lugar una mala transformación o “indigestión”.
Ahora bien, en un hombre equilibrado todas las diferentes energías o Hidrógenos o “Petróleos” son empleados en cantidades apropiadas en sus diferentes puntos de elaboración.
Pero supongamos a un hombre empeñado en un trabajo formativo. Digamos que estudia noche y día. Emplea el Hidrógeno 48 —es decir, Sol 48— para este propósito. Si gasta demasiado Hidrógeno 48, entonces muy poco, o nada, queda para el próximo paso a La 24 y Si 12. Su vida emocional y sexual padecen hambre. En otras palabras, se produce el uso y el mal uso de cada Hidrógeno en el cuerpo. Porque si un hombre no usa bastante Hidrógeno 48
—es decir, nunca trata de pensar, nunca empeña su mente en algo—entonces

Nicoll M.

se produce una equivocada acumulación de H 48 en el centro en el cual debería ser empleado. Luego esto envenena el centro. Pero hablaremos de este tema en una forma más extensa en otro momento.Basta recordar que ni una sola actividad, ya sea física o psíquica, es posible salvo con la apropiada y correcta cantidad de energía—es decir, el Hidrógeno necesario. No sero hablar puede pens ar o sentir o tener sensación alguna o moverse sin que esté presente en la máquina humana el particular y necesario Hidrógeno para este propósito. Todos ustedes saben que,

cuando están gravemente enfermos, les es imposible pensar o sentir o moverse mucho. Esto se debe a que la octava de Alimento con todas sus diferentes energías o Hidrógenos que derivan
de ella están trabajando con una intensidad muy baja. Pero ocurre a veces que se come un alimento equivocado. Es decir la interferencia se produce al comienzo —768. Empieza equivocadamente.
Luego, puede faltar el aire —que pertenece a 192, como se explicará. También puede ser negativo —esto interfiere con 96 y 24 y es cosa muy seria. O no se piensa bastante, o demasiado— esto implica 48 y también 24 y 12. Pero todo esto es demasiado complejo para que ahora lo explique sino de un modo general. Lo que es preciso entender es sencillamente el principio general. Basta comprender que las funciones equivocadas, que el pensamiento equivocado, interfieren todo el proceso.

MAURICE NICOLL


LA CONCIENCIA

EL TIEMPO VIVO

CAPÍTULO II
LA CALIDAD DE LA CONCIENCIA

Poca duda cabe que damos por supuesta nuestra conciencia, del mismo modo que damos por
supuesto el mundo. Nos parece que nuestra conciencia es algo final, terminante, que es la
única clase de conciencia que nos es dable conocer. Podemos dudar de nuestra memoria, aun
de nuestra facultad de pensar, y, algunas veces, hasta de nuestros .sentimientos; pero rara vez
se nos ocurrirá dudar de nuestra conciencia. No podríamos considerarla como algo que hace
nuestra vida sea lo que es. Por ejemplo, el mero hecho de que nuestra experiencia siempre
parezca estar dividida en opuestos, en blanco y negro, en si o no, en contradicciones, no lo
atribuiremos a la naturaleza de nuestra conciencia (o a la clase de mente que tenemos y que es
un resultado directo de nuestro grado de conciencia), sino a algo inherente a las cosas
externas.
Mediante algunas experiencias y experimentos hechos sobre sí, William James llegó a la
conclusión de que ‘nuestra conciencia vigílica normal, nuestra conciencia racional, es
solamente un tipo de conciencia, en tanto que en tomo de ella, separadas por los velos más
tenues, hay formas potenciales de conciencia completamente distintas.
Al convencerse de que existen otros estados de conciencia mediante los cuales
experimentamos las cosas de un modo completamente nuevo, y a través de los mismos
encaramos la vida de una manera distinta, se dio cuenta de que no puede uno aceptar ninguna
versión del universo como algo final o terminante si se ignoran estas otras formas de
conciencia. Tampoco puede ser terminante cualquier opinión que tengamos acerca de
nosotros mismos, si aceptamos como final nuestro actual estado de conciencia.
Por lo general, la conciencia se define como conocimiento, o darse cuenta; pero ésta
definición es inferior a lo que la palabra implica en si misma. Literalmente, conciencia
significa ‘conocerlo todo junto’. Por lo tanto, el desarrollo de la conciencia significaría un
conocimiento de ‘más, junto’ y así produciría una nueva relación con todo lo anteriormente
conocido. Pues el saber más, siempre significa ver las cosas diferentemente.
Pero aun tomando el significado de ‘conciencia’ como únicamente ‘conocimiento’, no
podríamos imaginar que trate de todo el conocimiento posible. Tiene que ser un grado de
conocimiento por medio del cual nos relacionamos, de un modo particular, con aquello que
conocemos.
Nuestra conciencia ordinaria nos relaciona con nosotros mismos y con las cosas. La calidad
de nuestra conciencia cambia durante el sueño. Nos procura una clase de conocimiento y de
relación. Al despertar, el grado de conocimiento y la forma de relación cambian. Pero aun
cuando admitimos la verdad de esto, no pensamos que hay aún otros grados de conciencia que
nos son posibles, y que nos procuran otros grados de conocimiento y de relación. Ni nos
damos cuenta de que muchas de nuestras dificultades insolubles necesariamente existen
debido a la clase de conciencia que naturalmente poseemos, y que un nuevo grado de
conciencia haría que nuestro conocimiento de estas dificultades desapareciera, o bien
produciría una nueva relación hacia ellas.
A veces se compara la conciencia con la luz. El acrecentamiento (cuantitativo) de la conciencia se lecompara con el acercamiento de la luz. Pero ya veremos como un acrecentamiento de la
conciencia no significa solamente poder ver con mayor claridad lo que antes nos parecía
turbio u oscuro. La calidad cambia. Mientras dura la experiencia el hombre cambia en sí. No
se trata de que aumente la cantidad de conciencia, sino su naturaleza misma.

MAURICE NICOLL
* * *

A QUE SE REFIERE ESTE TRABAJO

COMENTARIOS

PSICOLÓGICOS SOBRE LA

ENSEÑANZA DE

GURDJIEFF Y OUSPENSKY

MAURICE NICOLL

 

En respuesta a una pregunta hecha por gente nueva: “¿A QUE SE REFIERE ESTETRABAJO?”, hemos de contestar que esta destinado a aquellos que buscan algo, que no estan satisfechos con lo que encontraron en la vida, y que sienten que debe haber algo mas que eexito o el fracaso, algo mas que lo que aprendieron en la escuela y la universidad y que la educación en general que recibieron.Cuando una persona siente que la vida no puede ser explicada por si misma, cuando ve que la vida tornada por si misma sin otra explicacion es en amplia medida algo carente de significado, “un cuento relatado por un idiota”, una historia de crimenes y derramamiento de sangre y frustraciones. Cuando esa persona comienza a darse cuenta de que la existencia d eprogreso es muy dudosa y de que todo empieza y termina casi antes de haber empezado, esta entonces en la posición de buscar otro significado y un nuevo conocimiento, convencida de que deben existir. Y cuando se empieza esta busqueda con espiritu sincero y verdadera hondura de sentimiento, se tiene la sorpresa de encontrar que existe gran numero de testimonios en la literatura del pasado, que apuntan sin lugar a dudas hacia otra clase de conocimiento y significado. En toda esta literatura el tema es el mismo. Se refiere siempre a la transformación definida y preestablecida que el hombre puede sufrir en si mismo, al desarrollo distinto y cierto que puede experimentar, a la verdadera evolución o re-nacimientoque puede producirse en el cuando conoce y comprende gradualmente lo que tiene que hacer: Es decir, toda esa literatura, que constituye una parte de lo que en el Trabajo son llamadas influencias “B”, tiene el mismo objeto. El hombre ha de morir en una forma definida y especifica para si mismo, para ciertos aspectos de si mismo. Y si muere de una manera correcta, nace otra vez como un hombre nuevo, de otra clase, que es llamado en el TrabajoHombre Consciente para distinguirlo del hombre mecánico. Conocerá entonces el significado de su vida en esta tierra —a saber, que no es un fin en sí sino un medio para otro fin— porque es a través de una lucha contra lo que la vida ha depositado en nosotros como se cumple el fino el proposito de la existencia del Hombre. Si todo fuera fácil, no habria re-nacimiento; pero, como lo enseña este Trabajo, el Hombre no puede re-nacer correctamente ni tampoco morir correctamente —esto es, no puede ver en si mismo las cosas que han de morir— a no ser que primero despierte.En muchos fragmentos esotéricos del pasado, se encuentran referencias al re-nacimiento y almorir. En los Evangelios, por ejemplo, se encuentran referencias a esos hechos y tambien aldespertar. Encontrarán la palabra ‘vigilad’ usada muchas veces: esta debe traducirse por‘despertad’. Pero no hallaran estas ideas, que constituyen el tema central de la PsicologiaEsoterica, dispuestas en una forma organica. Es preciso que un hombre despierte, antes de que pueda morir de verdad. Y si despierta primero, y muere para si de una manera correcta, puede re-nacer si en el hay algo valioso y suficientemente fuerte y genuino. Todo depende de lacalidad de la persona en su sentido mas profundo. Nada que sea ‘seudo’, nada que sea falso,tiene utilidad aqui. Pero aun no hemos dicho bastante sobre ese proceso porque, si bien es necesario ante todo, que el hombre despierte, es preciso ensenarle sobre que debe trabajar ensi mismo y que debe observar con el fin de despertar. Y para ello es menester que encuentre un Maestro y una Enseñanza —es decir, una Enseñanza que no sea arbitraria, que no haya sido inventada por gente común. sino que provenga de gente que ha despertado y dejado trassi instrucciones para los que estan aprisionados en el sueño de la vida, los que desean liberarse y despertar. Por lo tanto tendrá que indagar, que buscar y aun cuando encuentre alguno le será nada fácil establecer un contacto con ello. Quizá se lo ponga a prueba en el primer momento o quizás algunos años después. En algunas escuelas de despertar, en el pasado, una persona tenía que guardar silencio dos, tres o hasta cinco anos, o hacer las tareas mas serviles,o ejecutar trabajos que siempre llevaban al fracaso, antes de que le enseñaran algo, o a veces lo trataban con rudeza de tal modo que herian su orgullo y su vanidad para sacarlo de quicio.

En los Evangelios se dice que la gente era continuamente agraviada y que Cristo siempre atacaba la vanidad, el orgullo, la auto-estimación, la complacencia en si mismo y la autosuficiencia ante el bien y el mal.Una persona debe indagar, buscar. Trataré de explicarles lo que significa buscar. Hay unafrase: “Busca y hallaras”. El significado de esta frase es que a menos que uno mismo busque,no hallara. Alguien nos puede llevar, digamos, al Trabajo. Quizas uno nunca haya pensadoseriamente sobre el significado de su existencia, o tal vez haya indagado un poco y pensado que todo era demasiado desconcertante, o no fue capaz de distinguir la diferencia entre la Verdad y la Falsedad en lo que ha encontrado. Ahora bien, supongamos que oye hablar de esta enseñanza y ello despierta ligeramente su comprensión, no tan solo sus dos oidos, entonces dacomienzo a la busqueda de este Trabajo y tal vez sea capaz de hallarlo, pero puede pasar en elTrabajo muchos años y nunca haberlo buscado y de este modo no lo hallara. Su busquedasignifica dos cosas. Quiza tuvo que perder mucho tiempo tratando de encontrar una verdaderaensenanza en el mundo y ha pasado por varias etapas de pensamiento y empenos y peligroantes de poder ponerse en contacto con el objeto de su búsqueda. O bien su contacto con esta enseñanza se produjo de un modo accidental, repentino, e imagina que su búsqueda ha termindo en vez de darse cuenta de que acaba de empezar. Reflexionen sobre este punto: si se dice: “Busca y hallarás”, primero es preciso perder. .Como es posible buscar, a no ser que se sienta haber perdido algo? Por eso es preciso regresar a una etapa anterior, al sentimiento de que se ha perdido algo, de que no se ha reparado en algo, del a falta de algo, o quizas al sentimiento de que uno mismo se ha perdido y desearia buscarse y encontrar a si mismo. Y esto nos trae de vuelta al comienzo de este breve comentario, al sentimiento de que la vida es inexplicable por si misma, y que debe tener otro sentido, otra interpretación. El movimiento de este Trabajo, al comienzo, se dirige psicologicamente hacia el interior.Luego se orienta al mismo tiempo hacia el interior y hacia el exterior. Todas las personas tienen un lado externo y un lado interno. Pero el lado más interno es por lo general gobernadopor el lado externo. El lado externo es adquirido por la acción de vivir, y es llamado”Personalidad” en este sistema. El lado mas profundo, más interior es llamado “Esencia”. En el desarrollo a que nos estamos refiriendo —el re-nacimiento o evolución individual posible y preestablecida— lo que debe crecer es la Esencia. Desdichadamente la Personalidad y laEsencia estan bajo signos opuestos. La Personalidad es activa y la Esencia pasiva. Al menos lo son en nuestro estado común, en la vida ordinaria. El cambio que ha de tener lugar eventualmente es una inversión de dicho estado habitual de modo que la Personalidad y laEsencia cambien de signos. Esto comporta evidentemente un considerable desequilibrio en uno mismo. Sin embargo, es un proceso que tiene lugar gradualmente, hasta cierto periodo, y durante ese tiempo la persona llega lentamente a conocerse a si misma y se da cuenta de que es por entero diferente de lo que imaginaba. Esto debilita la Personalidad o lado adquirido.Como acabo de decir, todo ello significa que el movimiento del Trabajo sigue, psicologicamente,una dirección interior al comienzo, porque nadie puede llegar a conocer su nivel de ser a menos de interiorizarse por medio de la observacion de si. Se comienza a pasar a esa cosa compleja llamada uno mismo, sobre la cual tantas ilusiones nos hacemos. Pero para que se realice este propósito son necesarias varias condiciones, una de las cuales es elegir aquella forma de conocimiento capaz de servir de guia y que debe ser aplicado a uno mismo con toda sinceridad. En otras palabras,se necesita unaforma de “verdad”, en relaci ón con la cual uno puede estudiarse a si mismo. Esto es algo que se puede lograr y tambien perder muyf acilmente. Si nunca se lo ha buscado verdaderamente, no hay razon alguna para decir que se lo ha perdido. Pero si aquel que ha creado un vacío en si para esa “verdad” y se siente perdido o que ha perdido algo valioso, llega eventualmente a encontrar algo, se dara cuenta si lo pierde otra vez. A medida que el Trabajo significa algo importante, algo genuino y real,desarrolla algo en la parte mas interna de una persona. Esto no puede tener lugar si la actitud hacia el Trabajo o la conducta son equivocadas. El lado interno de una persona solo puede crecer por medio de la veracidad, nunca por la falsedad. El lado externo, en cambio, puede crecer muy facilmente por medio de lo que es irreal y falso.

Por lo tanto es de la mayor importancia darse cuenta de la propia actitud hacia el Trabajo y de la de aquellos que estan en relacion con el y tambien darse cuenta del empleo que se da al Trabajo. Por ejemplo, usar el Trabajo para acrecentar la Personalidad y sus ambiciones es tener una actitud equivocada. Esto es evidente para cualquier persona capaz de ser sincera yde no hallar justificacion a todo. Cuando el Trabajo forma un punto emocional en una persona—en realidad desarrolla una parte- de un centro— entonces dicha persona empieza a experimentar nuevas influencias. Es muy fácil conocer cuando esto ha sucedido. Pero para conservar este punto, es preciso que esa persona siga y conserve la “verdad” del Trabajo. Es menester que la aplique a si misma, y si llega a perder este punto, por un tiempo, debe buscarlo otra vez. Al comienzo el Trabajo la verdad esta en nosotros como una moneda de plata. En el antiguo y perdido lenguaje de las parábolas, la plata representa la verdad. Unapersona que se deja dominar por el sueno y siente haber perdido ese punto en si misma, queexperimenta un vacio, una laguna donde antes habia sentido algo ligero, debe buscar lo que haperdido en todo su ser —en cada habitacion, en cada centro, en cada piso de la casa de tres pisos llamada si misma. .Con que se ha identificado? .Que esta considerando internamente? Acerca de que miente? .Qué gasto pretende hacer?.Dónde se justifica a si misma? .Cuándo se recordó a si misma por ultima vez? .Cuando hizo el último esfuerzo? .Que ha sucedido con su proposito? .Cuántas cosas ha puesto por encima del Trabajo? .Cuando se ha observado atentamente por ultima vez y ha examinado su mente? .Cuando se ha contemplado a si misma en estos últimos dias? .Cuando ha pensado claramente en esta enseñanza y en su búsqueda de nuevos significados? .Cuándo le ha impedido el paso en una importante escalera o corredor de su casa anteponiendo una cantidad de cosas que hubiera debido ordenar y guardar, o dando un portazo porque tenia prisa o estaba irritada y se olvido de regresar y abrir la puerta otra vez? Todos ustedes ven en que desorden se puede dejar la propia casa comportandose por unos minutos en estado de sueño y con que facilidad se puede perder todo. Ahora comprenderán parte del significado de la parábola de la moneda perdida:

“.O que mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y

barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reune a

sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que

había perdido…”

 

(Lucas, XV, 8, 9)

 


MI POSESIÓN, MI YO, YO!

 COMENTARIOS
PSICOLOGICOS
SOBRE LAS ENSEÑANZAS
DE GURDJIEFF Y
OUSPENSKY
 
 
PENSAR DESDE LA VIDA Y PENSAR DESDE EL TRABAJO
 TOMO 1

 

El siguiente documento fue escrito despues de una conversacion que verso sobre el pensamiento desde el nivel de vida y el pensamiento desde el nivel del Trabajo. La conversacion se inicio con una referencia a las personas posesivas —es decir, a aquellas que se identifican con sus posesiones— aquellas que dicen, por ejemplo: “.Donde esta

mi libro?” “No tome mi almuerzo”, o “Mi sueno”, o “Mi justa parte”. No se discutio la mera cuestion de poseer cosas sino el sentimiento de tener derecho a poseer cosas. Todos ustedes conocen la clase de trabajador que antepone sus sagrados derechos a cualquier cosa —y que dice: “Tengo que tomar mi cena” en medio de alguna tarea de la mayor importancia, y se siente contrariado y profundamente ofendido durante el resto del dia si le dicen que esa vez puede muy bien perder su cena. Y el mismo hombre, si alguien le pide prestada una de las herramientas que no esta usando, no dejara de quejarse y de reclamar “mi escoplo, mi martillo”, etc. Este ejemplo es muy claro. Pero todo radica en encontrar en si mismo a ese “obrero” —ese “Yo” que insiste en que le respeten sus sagrados derechos y dice mi a todo y es tan inflexible y rigido y falto deinteligencia. Recuerdan que” la inteligencia se distingue por su poder de adaptacion y que toda la fuerza en el Trabajo significa flexibilidad, no rigidez. El “hombre fuerte” en la vida es, por lo general, considerado desde el angulo del Trabajo, simplemente un hombre cristalizado en la Personalidad —un hombre que comprende una sola cosa a la vez, como se suele decir. En esta charla examinaremos la diferencia que existe entre el pensar desde la vida y hacerlo desde el Trabajo. Pensar desde el Trabajo es pensar segun las ideas ensenadas por el Trabajo. Si se intenta hacer este Trabajo sin haber entendido las ideas, y sin pensar de acuerdo con ellas es lo mismo que aprender a nadar estando en el suelo. Estos esfuerzos se apoyan en una base por completo equivocada. Las ideas del Trabajo nos dan una nueva manera de pensar. Seguir pensando desde las ideas de vida y tratar de hacer el Trabajo al mismo tiempo es mezclar las cosas. Es preciso aprender a mirar la vida y sus eventos a través de las ideas del Trabajo —a reinterpretar la vida. A menos que no se hayan meditado y asimilado las ideas del Trabajo, se carecera de las fuerzas necesarias para resistir la accion que la vida ejerce sobre uno. Por eso el trabajo personal seguira perdiendo fuerzas. Todos piensan segun sus ideas u opiniones ordinarias. Pero el Trabajo nos da nuevas ideas, nuevos conceptos. Si pensamos desde las ideas del Trabajo veremos la vida segun una perspectiva diferente y nuestro trabajo personal recibira la ayuda de las ideas del Trabajo. Entonces el trabajo sobre si recibira su fuerza de las ideas del Trabajo. Las ideas tienen fuerza. Las ideas son lo mas poderoso que existe. Pero trabajar sobre si con ideas de vida comunes es eventualmente imposible. Las parabolas que en los Evangelios se refieren a este particular ya fueron mencionadas en disertaciones anteriores — por ejemplo, remendar un viejo vestido con un trozo de tela nuevo y poner vino nuevo en viejos odres. Nos ocuparemos esta ‘noche de una de las ideas del Trabajo que nos inducira a pensar de una nueva manera respecto a la vida. Permitanme recordarles primero que en los Evangelios se dice constantemente que un hombre debe pensar de una nueva manera —la palabra  traducida equivocadamente por arrepentirse. Para cambiar el ser, para elevar su nivel, es preciso pensar de una nueva manera. Y todas las ideas que se imparten una y otra vez en el Trabajo tienden a procurar los medios de pensar de una nueva manera. La idea de que el Hombre está dormido es una nueva idea, tal como su aplicacion personal — que significa que uno esta dormido. La idea general de que el hombre puede evolucionar en esta vida, y de que fue creado para que lo haga asi, es asimismo una nueva idea. Han entendido la idea de evolución tal como la ensena el Trabajo? .Ha llegado ya a formarparte de su pensamiento? En suma, .lo han pensado seriamente? .O es simplemente un vago concepto en su memoria? Recuerden que el Trabajo solo se ensena durante cierto tiempo. Estetiempo tiene un limite. Hay evolucion y no hay evolucion. Para nosotros como individuos, no hay evolucionmecánica. Pero hay una evolucion consciente, y la ensenanza esoterica en todos los tiempos se ha referido a la posibilidad de una evolución individual consciente. La evolucion  consciente solo tiene lugar mediante un esfuerzo consciente. A esto se refiere el Trabajo. Un solo individuo puede evolucionar. La humanidad no puede evolucionar salvo en funcion de la evolucion de los planetas. Usted puede evolucionar ahora. Pero no todos pueden evolucionar. No hay evolucion colectiva: pero hay evolucion individual. De usted depende todo, comoindividuo y como organismo auto-evolutivo. .Entiende la ensenanza del Trabajo sobre este particular? Hay un ejemplo, y solo un ejemplo de pensamiento desde la idea del Trabajo. Si usted empieza a pensar desde esta idea recibira fuerza para trabajar sobre si mismo. Mientras que, si sus ideas no son claras, o son meras ideas de vida, pensara incorrectamente. En su mente las ideas seran incorrectas y por eso, cuando trate de trabajar sobre si, lo que esta haciendo estara en contradiccion con sus pensamientos ordinarios. Y de este modo sus pensamientos e ideas ordinarios contrarrestaran sus esfuerzos. Mientras que, si trabaja sobre si en presencia del Trabajo —es decir, en correspondencia con las ideas del Trabajo— sus esfuerzos recibiran la ayuda de las ideas del Trabajo en su mente. Las ideas del Trabajo son conductoras de una gran fuerza cuando se las entiende y llegan a formar parte de su pensamiento interior. Pero las ideas de vida le extraen su fuerza. Hacen que usted seidentifique con la vida y todos sus eventos. La vida agota a la gente. Las ideas del Trabajo lo protegen de la vida y le ayudan a crear mas fuerza, impidiendo que la vida, la Luna lo “coma”. Impiden que la vida lo transforme —en una maquina dirigida por los eventos exteriores. Lasideas de Trabajo reinterpretan la vida para usted. Le dicen a que se asemeja la vida. Ahora nos referiremos a la parte inicial de este Documento —al hombre que dice “Mi libro, mi almuerzo, mi cena”, y que tiene tantas ideas sobre sus derechos sagrados. Tal hombre esta en todo hombre y es el que piensa desde la vida. Pero en el Trabajo debemos aprender gradualmente a no pensar mas de este modo. Los asuntos personales pierden su importancia en vista de las ideas de la ensenanza. Si no podemos escapar de este nivel de pensamiento personal, de egoismo personal, de las ofensas personales y las ventajas personales, .como seremos capaces de pensar mas alla de nosotros mismos y de nuestras necesidades? Cuando fui con mi mujer al Instituto en Francia, G. nos dijo: “Recuerden, la Personalidad no tiene derecho a existir aqui”. !Piensen en lo que ello significa! Cuan dificil es hablar en el Trabajo a gente que se da mucha importancia, que tiene extraordinarias ideas sobre si misma. Son personas que tienen sentimientos de si o formas particulares de egoismo. Y es esta base de egoismo, de auto-engreimiento y de auto-admiracion la que debe ser desplazada —!y cuan dificil es! Y veran que el hombre o la mujer que tiene una alta opinion de si mismo no sera capaz de prestar atencion a las ideas de Trabajo. Una persona que tiene un fuerte sentido de su virtud tendra al mismo tiempo un fuerte sentido de lo mío y de mi. Por que? Porque tal persona piensa en todo momento en mi libro, en mi almuerzo, en mi cena, yo mismo, mi valor personal. Es un estado de sueño. Esta es una razon, una de muchas, por la cual las ideas del Trabajo, que estan concebidas para producir una revolución mental, un cambio de mente, en suma, una transformación, no pueden actuar sobre nosotros como deberian. Un hombre en el Trabajo debe llegar a darse cuenta de que no es nada. Contemplamos vagamente los diagramas o tomamos notas. O decimos: “Oh, si, ya lo he oido antes”, y seguimos pensando como lo haciamos antes, que estamos seguros de nuestro valor y de conocer realmente lo que es correcto y lo que es incorrecto. Pero este sueno, esta profunda infatuacion de nosotros mismos, este auto-engreimiento, deben cesar con el tiempo. Un hombre debe comenzar a sentir que para el no hay otra cosa que el Trabajo, y que debe pensar hondamente por sí mismo y comprender el significado de todo lo que se le ensena, dia tras dia en el Trabajo. Entonces, por fin, empieza a despertar. El Cochero que hay en el se trepa a la caja y se apodera de las riendas. El Cochero es el intelecto —no el intelecto ordinario sino el intelecto que comienza a pensar las ideas del Trabajo. Es la mente que se despierta. Es pensar de una nueva manera. Este es el hecho sobre el cual se insiste tanto en los Evangelios — μετάνοια— pensar de una nueva manera —el primer paso que lleva a un cambio de ser. Esto es lo que en los Evangelios se llama “oir”— “aquel que oiga...” Es oir las ideas con la mente, no con los oidos, no con la memoria. Y solo esta clase de oir despertara al Cochero. Es oir, no las palabras, sino el significado de las palabras. Esto es oír.

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 “para cada cosa. Si, pasado cierto tiempo, lo que debía ser hecho no lo ha sido, la Tierra puede perecer sin haber alcanzado lo que podría haber alcanzado”.”Se conoce ese período” pregunté.”Se conoce”, dijo G. “Pero no sería en absoluto provechoso que la gente lo conociera. Sería hasta peor. Algunos lo creerían y otros no lo creerían, aquellosexigirían pruebas. Luego empezarían a romperse la cabeza los unos con los otros. Todo acaba de ese modo.”En otra oportunidad, en conexión con la idea de que la evolucióndel Hombre en general es demorada por la evolución de los planetas, G. habló de progreso. La charla se refería a las últimas invenciones de la ciencia y así al aparente progreso del Hombre. G. dijo: “Sí las máquinas están progresando, pero no el Hombre. En respuesta a la pregunta se si el Hombre no había progresado mucho más de lo que era antes, aun en los tiempos históricos, G. dijo: “Es extraño que ustedes crean tan fácilmente en la palabra progreso. Es como si esta palabra los hubiera hipnotizado, de modo que no pueden ver la verdad. El Hombre no progresa. No hay progreso alguno. Todo es exactamente lo mismo de lo que era hace miles, y decenas de miles de años. Es sólo la forma exterior la que cambia. La esencia no cambia. Esto significa que el Hombre permanece esencialmente el mismo. La gente civilizada y culta vive exactamente con los mismos intereses que los salvajes más ignorantes. La civilización moderna descansa en la violencia y la esclavitud, pero éstas adoptan diferentes formas exteriores. Todas las bellas palabras sobre el progreso y la civilización son meras palabras. Si el Hombre es el mismo, la vida es la misma”.Claro es que estas palabras nos produjeron una profunda impresión, por que fueron dichas en 1916, en la época en que las últimas manifestaciones de “progreso” y de “civilización”, en la forma de una guerra que el mundo aún no había visto, seguían creciendo y desarrollándose, arrastrando a millones y millones de hombres en su órbita. Recordé que pocos días antes de esa charla había visto dos enormes camiones cargados desde la altura del primer piso de las casas con nuevas muletas de madera aún no pintada. Por alguna razón esos camiones me impresionaron particularmente. En esas montañas de muletas para piernas que aún no habían sido arrancadas se veía una burla particularmente cínica de todas las cosas con las cuales la gente se sigue engañando. Imaginé involuntariamente que camiones similares debían recorrer las calles de Berlín, París, Londres, Viena, Roma y Constantinopla. Y, de resultas de ese horror, aquellas ciudades, a las que conocía casi todas y me gustaban porque se complementaban y se contrastaban, se habían vuelto hostiles tanto para mi cmo la una para con la otra y estaban separadas por murallas de odio y crimen.Hablé de los camiones cargados de muletas y pensamientos que habían suscitados en mí.”¿Qué esperaba usted? dijo G. “Los hombres son máquinas. Las máquinas tienen que ser ciegas e inconscientes; no puede ser de otra modo, y todas sus acciones deben corresponder a su naturaleza. Todo sucede. Nadie hace nada. ‘progreso’ y ‘civilización’, en el verdadero sentido de estas palabras, sólo pueden aparecer como resultado de esfuerzos conscientes. Y única- Página 247continúa 248