La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

yoes

EL YO IMAGINARIO

Gurdjieff en acción

 Gurdjiefff

EL YO IMAGINARIO

La humanidad sufre de una perniciosa enfermedad llamada «consideración interna», una enfermedad que es tanto más debilitante cuanto que es insospechada; y es llevada a cabo por las actividades de una persona menos reconocida aún llamada «Yo Imaginario».

Laboramos bajo la ilusión de que nuestro comportamiento está controlado por un ser inteligente que lleva nuestro nombre, y al que llamamos yo; pero en realidad este ser sólo está presente muy raramente, pues nuestras reacciones diarias dependen de patrones de asociación, establecidos por la experiencia, a los que el cerebro se refiere automáticamente. Todo suceso pone en juego un pequeño grupo de asociaciones apropiadas que determinan la respuesta, de modo que nuestro comportamiento es realmente controlado por una sucesión de automatismos. Este es un modo efectivo de enfrentarse a la vida. Permite al cerebro tomar decisiones instantáneas sin un calculo laborioso, y sin tener que recurrir a nosotros. En verdad, nos damos tan poca cuenta de la situación que nos identificamos con estos automatismos, llamándole a cada uno Yo, por turno, aunque a menudo no sean ni inteligentes ni consistentes.

Algunas de las asociaciones adquiridas son objetivas y tienen que ver con la adquisición de conocimientos y habilidades de la vida. Forman la base de la Personalidad. Pero hay muchas más que son puramente subjetivas, y que tienen que ver tan sólo con un ser enteramente imaginario, al que desde una tempranísima edad se le ha llegado a considerar como de importancia suprema: y éstas no sólo son inútiles sino un gran obstáculo.

La ilusión de este precioso ser imaginario, de este yo imaginario, crea toda una hueste de asociaciones espúreas, a partir de las cuales se construye una Personalidad Falsa enteramente ficticia. Si pudiéramos verlo resultaría divertido, pero como estamos tan ciegos esto causa un devastador efecto en nuestro comportamiento. Nos obsesionamos con toda una hueste de exigencias innecesarias e inútiles. Nos preocupa lo que otra gente pueda pensar de nosotros.

Hablando estrictamente es solo este falso ser el preocupado, pero no somos lo bastante inteligentes para verlo en dichos términos. Sería mucho mejor que lo hiciéramos. Pero continuamente me pregunto qué pensará la gente de mí, si me he comportado correctamente, si me he comportado honorablemente. ¿Me aprecia realmente la gente? ¿Me tratan con el respeto que se me debe? Pues, después de todo tengo algunos conocimientos y alguna experiencia, y

espero ser tratado de acuerdo con ello. Así que me resiento si no recibo esta consideración. Puedo no expresarlo exteriormente, pero aun me resentiré interiormente. Cuando un inculto vendedor me llama «patoso, me resiento.

Esta es la Falsa Personalidad en funcionamiento, y le lleva a uno a juzgar constantemente a otra gente y a los sucesos. Los juzgamos enteramente en relación con si son lo que yo quiero (esta cosa imaginaria a la que llamamos «yo», claro está). Colocamos todo sentimiento sobre nosotros en este ser imaginario, y nos identificamos completamente con su comportamiento. Empezamos a

echar cuentas en contra de la gente. Si alguien no se comporta del modo que yo quiero, lo tengo en cuenta contra él, y si continuamente deja de hacer lo que yo quiero la cuenta se hace muy grande, tanto que evitare a esa persona en particular. No quiero conocerla, ni a gente como ella.

(No se me ocurre que quizá ellas me encuentren a mí igualmente objetable.)

Echamos cuentas en contra de situaciones, a veces de hace largo tiempo, como por ejemplo la de haber sido castigados en nuestra juventud por algo que uno no hizo. Echamos cuentas contra el tiempo, por llover, cuando las plantas se hallan muy necesitadas de agua. Echamos cuentas contra el Destino (aunque no le demos las gracias cuando las cosas van bien). Vivimos, de hecho, en un estado constante de consideración interior. Considerar significa sopesar o calibrar información; pero nuestras calibraciones son casi siempre en relación con las

demandas de este ser imaginario -este ser tan importante que ha de ser gratificado. Así que nunca estamos en paz.

Podemos quizá observar algunas de las demandas más obvias de la Falsa Personalidad, pero casi siempre justificándolas. Después de todo, decimos, debemos cuidar de nosotros mismos. O nos excusamos diciendo que es simplemente la máquina, como si esto nos absolviera de responsabilidades.

La consideración interior es una sutil enfermedad que constantemente esta

chupando nuestra fuerza en modos insospechados uno de los cuales es lo que Nicoll llama «cantar nuestras canciones». Hay un continuo trasfondo de demandas hechas por la Falsa Personalidad que reunimos en pequeñas canciones y lamentos de desagrado. Si tan sólo hubiera tenido mejores oportunidades cuando era joven. Si tan solo hubiese podido ir a una Universidad.

Si tan sólo mis padres me hubieran entendido mejor. Si tan solo, en cuanto a eso, otra gente me pudiera entender mejor-pues nadie realmente me entiende, no se dan cuenta de que soy una persona muy tímida y apocada pese a lo fiera que parezca mi fachada.

Esta es una canción. Qué cantéis o no esta canción en particular depende de vuestra decisión, pero todos tenemos nuestras pequeñas canciones favoritas, y solemos cantarlas cuando las cosas de la vida empiezan a ir mal. Cuando tenemos que enfrentarnos a problemas de uno y otro tipo, surge una canción adecuada para que rumiemos nuestro desagrado. Hay otras canciones

que no son tan desesperadas, incluso al contrario. Está la canción que dice que somos siempre dignos de confianza. Si alguien me pide que haga algo, se puede confiar en mí para que lo haga.

Hay canciones que dicen: soy una persona honorable y que no acostumbra a decir mentiras. Podéis hallar vuestros propios ejemplos de alabanzas. Tenemos que empezar a ver gradualmente que son bien falsas, y a menudo descaradamente mentirosas; de modo que tal vez lleguemos a cantarlas con menos vociferación, incluso posiblemente sólo de modo ocasional. Este cantar las canciones es el responsable de gran parte de nuestra relación con la otra gente, pues captamos amigos que responden a nuestra canción particular. De lo que no siempre nos

damos cuenta es de que la otra persona comienza a cansarse un poco de esta canción, y que puede mandarnos a paseo algo violentamente y entonces por supuesto se empiezan a hacer nuevas cuentas, y buscamos alrededor nuestro a alguien más sobre quien proyectar nuestras canciones.

Estas canciones, y la charla interna que las acompaña, tienen que ver principalmente con ciertos aspectos predominantes de la Falsa Personalidad a los que Gurdjieff llamaba el Rasgo Principal.

Esta es claramente una característica individual. Para algunos puede ser el engaño, para otros la ansiedad o el temor. Puede ser la codicia o la envidia, y muchas otras cosas que hemos de descubrir por nosotros mismos, aunque esto no sea fácil pues no somos honestos en nuestras observaciones, y echamos a un lado todo aquello cuyo aspecto nos desagrada. Otra gente puede verlo más fácilmente, ya veces podemos aprender de ella.

El Rasgo Principal, no obstante, no debería ser considerado con asco. Si podemos empezar a verlo, sin criticas o sentimientos de culpabilidad, puede convertirse en el punto de la mayor oportunidad, el lugar en el que nuestros esfuerzos por despertar pueden resultar más efectivos. Hace muchos años escribí al Dr. Nicoll quejándome de un problema. Replico: «¿Por qué recibes todo con un lamento? Yo me alegraría; me alegraría de saber que si aprendes a pagar, trabajando sobre el Rasgo Principal, se te darán cosas durante toda tu vida».


LOS YOES Y LA UNIDAD

LOS YOES Y LA UNIDAD

Cuando a quien vive bajo esta presión constante de la vida contemporánea
se le pide que vuelva hacia si mismo su mirada mental, por lo general responde
que no tiene tiempo para entregarse a un tal ejercicio. Si se le insiste y asiente,
en la mayoría de los casos dirá que no ve nada. Niebla. Oscuridad. En algunos
raros casos el observador informara que percibe algo que no sabría definir,
porque ese algo cambia todo el tiempo.
Esta última observación es correcta. En efecto, todo cambia en nosotros
y a cada instante. Basta el menor choque exterior —agradable o desagradable,
felíz o desgraciado— para que nuestro contenido interior tome un nuevo
aspecto.
Si continuamos la observación interior sin tomar partida, esta introspección
nos permite constatar muy pronto y no sin sorpresa que nuestro Yo, del
cual estamos habitualmente tan orgullosos, no es siempre igual a si mismo:
cambia.
Luego la impresión se define; comenzamos a notar que en realidad no
vive en nosotros un hombre único sino varios, cada uno con sus propios gustos,
sus aspiraciones propias y persiguiendo sus propios fines. De pronto descubrimos
en nosotros un mundo lleno de vida y de colores que hasta ayer ignorábamos
casi por completo.
De continuar la experiencia, pronto distinguiremos tres corrientes en
esa vida en perpetuo movimiento: la de la vida, por asi decir vegetal, de los
instintos; la de la vida animal de los sentimientos y, finalmente, la corriente de
la vida propiamente humana, caracterizada por el pensamiento y la palabra.
Algo asi como si en nosotros existiesen tres personas. Pero donde todo esta
entremezclado de una extraña manera.
Podemos apreciar entonces el valor de la OBSERVACIÓN DE SI como método
de trabajo practico que permite conocerse y entrar en si mismo. A medida que
progresamos nos damos mas y mas cuenta de la real situación en que nos
encontramos. En definitiva, el contenido interior del hombre es análogo a un
recipiente lleno de limaduras en estado de mezcla por acción mecánica, de modo
tal que cualquier choque sufrido por el recipiente provocara un desplazamiento
de las partículas de limadura. Es así como la vida real escapa al ser humano, a
causa de ese cambio permanente de su vida interior.fig 1
No obstante, como veremos mas adelante, esta insensata y peligrosa
situación puede ser favorablemente modificada. Ello requiere trabajo, esfuerzos
conscientes y sostenidos. La OBSERVACIÓN mantenida incansablemente trae
como consecuencia una sensibilización interior que, a su vez, intensificara la
amplitud y frecuencia de los movimientos en ocasión del desplazamiento de las
partículas de limadura. De esta forma, los choques que antes pasaban desapercibidos
provocaran de ahí en adelante vivas reacciones. Por su continua amplificación, estos movimientos llegaran a producir un frotamiento de tal intensidad entre las partículas de limadura, que un día se podrá sentir el fuego interior encenderse en si.
Fig. 2
No basta una simple llamarada ni basta que el fuego arda bajo las
cenizas. Un fuego vivo, ardiente, una vez encendido debe ser cuidadosamente
mantenido por la voluntad de afinar y cultivar la sensibilidad. Si esto ocurre,
nuestro estado puedē cambiar: el calor de la llama provocara en nosotros la soldadura De ahí en adelante el contenido interior ya no formará un conglomerado
de partículas de limadura; formará un bloque. Los choques sufridos ya no
provocarán en el hombre, como antes, un cambio interior. Alcanzado este
punto, habrá adquirido la firmeza, permanecerá él mismo en medio de las
tempestades de la vida.
Tal es la perspectiva que se abre a quien estudia la ciencia esotérica.
Para alcanzar el estado que se acaba de describir habrá que desembarazarse
desde el comienzo de toda ilusión respecto a sí mismo, por cara que sea, pues,
tolerada al principio, una ilusión de esta índole crecerá sobre la marcha y,
deshacerse de ella, serán necesarios sufrimientos y esfuerzos complementarios.

BORIS MOURAVIEF, Gnosis I


LA TEORÍA DE LOS YOES

Los Yoes: Gurdjieff dice que que en cada hombre habitan cientos de yoes, que se desconocen entre si, y se creen amos de casa y dueño de sí mismo, en realidad en un momento es una persona y en otra momento otra.

Dibujo del libro: Gurdjieff para principiantes, Ed. Era Naciente

LA TEORIA DE LOS YOES (EneagramaSpace))

La teoría de los Yoes es la clave para descifrar lo ilusorio de lo real del Hombre. revela la falta de unidad del Hombre, las multiples facetas de la personalidad , la historicidad social y su estado actual de falta de consciencia así como el hilo conductor hacia aquello que puede alcanzar, su Yo Real através del sujeto alquimico.

Para demostrar en que consiste ésta falta de unidad debemos explicar que falta de unidad significa, división en muchas partes, cada yo es una forma de pensar, sentir y actuar que no siempre concuerdan, como cuando pensamos una cosa y decimos otra ó decimos y actuamos y sentimos de otra manera. A su vez los yoes se polarizan, existe una canal positivo y un canal negativo, en cuestión de un instante, podemos pasar de ver todo bien, a ver todo mal según un rumor o estado de ánimo.

Los yoes pertenecen al lado adquirido, y con ello constituye la personalidad, enteramente social y aprendida. Inmersa en una historicidad personal e histórica , que nos condiciona, aunque creamos ser únicos y originales. Generalmente tenemos internalizadas formas culturales, que nos moldean desde afuera, sin mediar nuestro sujeto alquímico, entendiendo por él un Yo capáz de sacarnos del status quo, de la aceptación indiferente.

Por último las ideas que se hace el sujeto acerca de sí mismo son imágenes que construye la época, de cómo se ha de ser, racional, materialista, independiente o trascendente, laico, y fíjese como en ésta época no encaja ser espiritual, pero en otra era importante la santidad, cuando la iglesia formaba parte del Estado, es así como se forma, se moldéa esta idea que el sujeto, se hace a sí mismo de unidad, sin que haya una participación real del sujeto, es decir el sujeto está ausente.

Entonces de que hablamos cuando queremos alcanzar un Yo Real, bueno nosotros trataremos de recuperar un terreno invadido, que atraves de la acción del sujeto alquimico sea capaz de transformarse a sí mismo cada vez que se vea dividido o ausente.

En ésta enseñanza se empieza con la observación de los yoes, se dedica la vida a adquirir un Yo Real. Así quien crea que es un tema menor, sin profundizar en el mismo, se equivoca.

CUARTO CAMINO; ORIENTACIÓN

http://eneagramacuartocamino.blogspot.com/2010/02/los-yoes-y-la-unidad.html


El HOMBRE EXTERIOR

El hombre exterior tiene tres Yoes: el Yo del cuerpo (físico), el Yo de la Personalidad (psíquico) y, en potencia, el Yo real (espiritual).
Teóricamente, el Yo real debería haber asumido la responsabilidad del comando de todo el sistema.
Sin embargo, desde la caída de Adán el Yo real está relegado, bajo el aspecto de fuero interno, al último plano de la conciencia de vigilia, dominada por el Yo psíquico de la Personalidad.
Pero ésta, que dirige por así decir, interinamente, carece de unidad. Tornadiza, flotante, múltiple, sólo puede
actuar de manera desordenada. Tanto es así que el Yo del cuerpo, que normalmente debería obedecer al Yo psíquico, le impone a menudo sus propios
móviles. Un ejemplo banal de tal dominación está dado por el adulterio
originado en una atracción sexual sin ningún lazo espiritual. (No confundir con
la explotación de la atracción sexual con metas determinadas por los cálculos
del centro intelectual de la Personalidad.)
Si pasamos revista en nuestra vida a diferentes ejemplos de relación entre
los tres Yoes nos será provechoso volver a meditar sobre el símbolo del Carruaje,
que ofrece numerosas e instructivas analogías al respecto.
*
* *
Usamos el Yo de la Personalidad en el estado de vigilia. Durante el sueño
perdemos conocimiento de ese Yo y el del cuerpo toma su lugar. Desde luego,
las funciones puramente fisiológicas tienen un carácter continuo, pero es recién
cuando el hombre está dormido —o sea cuando el Yo psíquico se desvanece y
ya no se inmiscuye en la actividad del Yo del cuerpo— que el Yo del cuerpo actúa
sobre el plano que le es propio, sin trabas y a ,abiendas. Cabe observar que el
Yo del cuerpo nunca desaparece totalmente en casos de letargia o anestesia, ni
siquiera en el coma.
El centro motor sirve de órgano de manifestación al Yo del cuerpo. Se verá
más adelante que no es n l único en cumplir esa función. En cuanto al Yo
psíquico, el de nuestra Personalidad, se expresa generalmente por los centros
emocional e intelectual. No obstante, en la mayoría de los casos utiliza esos
centros de manera inadecuada y suele, además, intervenir en el funcionamiento
1. Marcos, IV, 11.
del centro motor. Consecuencia inmediata de este estado de cosas es la ilogicidad
de nuestra vida psíquica: el Yo del cuerpo entra en competencia con el Yo
de la Personalidad, el cual, en tanto múltiple, no tiene —y no puede tener—
continuidad lógica en las ideas ni en los actos. Así pasa el hombre su vida, de
acciones en reacciones y de reacciones en acciones. Esta incoherencia de nuestra
vida es harto conocida y sirve a menudo de trama a las producciones de
novelistas y dramaturgos. En la Tradición se evoca a menudo en estos casos la
imagen de una coexistencia de tres hombres en el hombre: uno que piensa, otro
que siente y un tercero que actúa. Se describen süs intromisiones en los
dominios ajenos, intromisiones que, según los casos, pueden ser naturales o no
naturales, saludables o dañinas. Las intervenciones no naturales son siempre
nocivas yen ellas radica la causa de buena parte de nuestros conflictos internos y
externos. A veces suaves, en otros casos violentas, estas intromisiones se
agravan aún más por el hecho de que los centros, dada su división en sectores,
no pueden actuar de manera autónoma, aún cuando cada uno pretenda
imponerse a los otros. Cuanto más fuerte es la acción emprendida por un centro
tanto más fuerte será el arrastre mecánico que sufren los otros dos —casos
patológicos aparte.
Dado que el Yo de la Personalidad está formado por un número considerable
de pequeños Yoes dispuestos en diferentes grupos que, a su vez, rigen
nuestras actitudes y nuestras acciones ¿cómo conciliar este estado caótico con
la continuidad, aunque más no sea aparente, de nuestra vida psíquica? Tres son
los elementos que fundamentan esta apariencia de continuidad:
—el nombre;
—la experiencia fijada por la memoria;
—la facultad de mentirse y de mentir a los demás.
El nombre que llevamos corresponde al Yo de la Personalidad, o sea al
conjunto de las partículas de limadura, cualquiera sea la posición recíproca que
éstas adopten. Desde la adolescencia, el nombre corresponde también a la
representación que el hombre se hace de sí mismo en el estado de vigilia más,
a menudo, el agregado de una imagen ideal de sí, imagen de lo que aspira a ser
o devenir.
Por eso se aferra a su nombre como a una tabla de salvación. En efecto, todo
lo que existe tiene un nombre, sin nombre no podemos imaginar ninguna
existencia psíquica o física, real o fáctica.
En el caso del hombre, su nombre y apellido cubren el conjunto de lo que
puede definirse como su universo propio, tanto en sus elementos concretos
como en los imaginarios, a menudo considerados por él como reales.

Mouravieff, Boris; Gnosis, Cristianismo Esotérico, 1989

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CUARTO CAMINO DICE:

MAURICE NICOLL

LA DOCTRINA DE LOS ‘YOES’ I

Regresemos a la ensenanza fundamental del Trabajo y tomemos como ejemplo la doctrina de los “Yoes “.Cuantos ‘Yoes’ tenemos en nosotros?”, pregunto una vez O. “.Tenemos 20 o 30?” O. replico: “Tenemos centenares de miles de ‘Yoes’ en nosotros, pero debido a la accion
de los topes no los vemos distintamente y seguimos creyendo que hay un solo ‘Yo’ que siempre actua v siente de la misma manera. Este es el ‘Yo’ Imaginario. La imaginacion nos hace creer que tenemos un ‘Yo’, el ‘Yo’ Imaginario, que nos impide cambiar”.
En otra oportunidad se le pregunto si los “Yoes” eran imaginanos, y contesto claramente que los “Yoes” eran seres reales en nosotros, personas reales, pero en virtud de no verlos nos imaginabamos tener un “Yo” Real. “Los ‘Yoes’ son reales”, dijo, “pero el ‘Yo’ Imaginario es
imaginario. Cada ‘Yo’ es una personita que vive en uno mismo”. Del mismo modo que la gente esta dividida en Hombre No 1, Hombre No 2 y Hombre No 3, los “Yoes” que existen en una persona estan divididos de una manera similar. Cada “Yo” tiene una parte pensante, una parte emocional y una parte motora, pero su centro de gravedad suele estar mas en la esfera de los pensamientos o de las emociones o de las acciones. Cada “Yo” es un ser distinto que se hace cargo de nosotros y habla por nuestro telefono llamandose a si mismo “Yo”. Algunos de los “Yoes” nos hacen mucho dano, otros son indiferentes y algunos son utiles. Hace poco alguien pregunto si todos nuestros pensamientos provenian de diferentes “Yoes”. La respuesta fue “Si”. Pero no es solo esto; todos nuestros estados de animo, nuestros sentimientos, nuestras acciones, nuestras palabras, provienen de diferentes “Yoes” en nosotros. Tal como somos, no tenemos individualidad, ni “Yo” Real, ni un “Yo” principal que controle a todos los demas “Yoes” y los disponga en un orden correcto. Al principio es mas facil observar a los “Yoes” que actuan prestandonos ciertas clases de pensamientos. Observe que esta pensando de cierta manera acerca de una persona. Este es un
“Yo” que esta pensando, pero usted cree que es usted mismo. O digamos que esta pensando sobre su vida: es otra vez un “Yo” y usted lo toma como a si mismo. Cuando una persona no ve ese ardid constantemente repetido, toma todos esos pensamientos como ella misma. Piensa: Yo estoy pensando en tal cosa. O dice; Es asi como pienso yo. No ve que alguien esta pensando por ella y que ella no piensa en absoluto. Oye los pensamientos de esos “Yoes” como si fuera ella quien los esta pensando. De hecho, piensa que piensa. Ahora bien, los
“Yoes” mejores oueder ver a los “Yoes” peores, pero los “Yoes” peores no pueden ver a los mejores. Lo que es superior puede ver a lo que es inferior, pero, lo inferior no puede ver lo superior. Cuando se empieza a observar verdaderamente los propios pensamientos se suele
ver cierta clase de pensamientos que no se desea aceptar, ya sea relativos a las otras personas o a uno mismo. Ahora bien, si piensa que esos pensamientos son usted o si usted dice: “Yo pienso esto”, entonces comete uno de los mayores errores que se pueden cometer en el
Trabajo. Concede a esos pensamientos poder sobre usted porque se identifica con ellos, o simplemente concuerda con ellos sin darse cuenta de lo que el Trabajo ensena incesantemente, es decir, que debe practicar la separacion interior. Si toma todo lo que sucede en la esfera de
sus pensamientos como “Yo”, no le sera posible practicar la separacion interior. .Por que? Porque toma todo lo que pasa en sus pensamientos como si mismo. .Como puede separarse si toma todo como si mismo, todo como “Yo”? .Como “Yo” puede separarse de “Yo”? Ahora bien, en lo que concierne a la esfera de las emociones, existen tambien muchos “Yoes” que producen cambios en nuestros estados emocionales. De igual modo que ciertos “Yoes” transmiten pensamientos a nuestra mente, asi otros transmiten sentimientos a la esfera de nuestras emociones. Esos “Yoes” afectan directamente el estado emocional y tocan apenas el pensamiento. Algunos de esos “Yoes” suelen agotarnos, hacernos perder la confianza en nosotros mismos, deprimirnos, desalentarnos, etc. Sin embargo, son “Yoes” que obran en
nosotros y que se nutren a nuestras expensas. Si al menos pudieramos siempre recordarnos a nosotros mismos, esos “Yoes” no tendrian poder sobre nosotros. Pero por regla general les hemos concedido tanto poder que ni siquiera se nos ocurre desafiarlos y entran y salen de
nuestra parte emocional como si les perteneciera. Ahora bien, aunque sean dificiles de observar directamente, al cabo de un tiempo en el Trabajo sera capaz de descubrir su presencia al tener la percepcion de una baja de nivel o de una subita perdida de fuerza. Si
usted no es bastante rapido, esa clase de “Yoes” penetraran en su persona y se posesionaran de usted y luego para librarse de ellos necesitara dias de trabajo. Es preciso aprender a andar dentro de nosotros mismos muy cuidadosamente. Es inutil discutir con los “Yoes”desagradables. Por eso la practica de la separacion interior tiene tanta importancia en el Trabajo. Basta dormirse un instante en una situacion dificil para permitir la entrada de esta clase de “Yoes”. En el proximo instante estara en poder de ellos y le haran ver y sentir todo
segun su modo peculiar. Si en tal momento alguien en el Trabajo le produce un choque apropiado sentira al punto de una manera muy diferente y se preguntara que se proponia hacer. Esto significa un cambio; que otros “Yoes” se han hecho cargo de usted. Todo nuestro
trabajo finca en separarnos de los “Yoes” equivocados, primeramente en la esfera de los pensamientos y luego de las emociones. Se entabla una lucha en uno mismo entre losdiferentes “Yoes”, equivocados y correctos. El Trabajo nos procura el poder de separarnos de
los “Yoes” equivocados. La vida no puede damos ese poder, por el contrario la vida alienta muchos “Yoes” equivocados. Por eso nos ensenan a observarnos a nosotros mismos a la luz del Trabajo. El Trabajo es un sistema de observacion y proviene de la Humanidad Consciente,
es decir, de aquellos que lucharon en la batalla de los “Yoes” y alcanzaron su meta. Cuando estamos en malos estados de pensamiento o de sentimiento, si no realizamos esfuerzo alguno para recordar mejores estados somos arrastrados, y sin embargo no deberiamos no ser
arrastrados. Lo que nos arrastra es nuestra eleccion. Gozamos internamente del poder de eleccion. Cuando somos incapaces por el momento de hacer algo con nosotros mismos, por lo menos debemos retener el poder de no ceder completamente a nuestro estado, de no creer por
entero en el y, por asi decirlo, de tener paciencia con nosotros mismos y de advertir que estamos muy equivocados, pese a no saber como se puede salir de ese estado. Luego, tenga la seguridad de que al cabo de un rato estara otra vez en un mejor estado. Pero si cede plenamente a sus pensamientos y sentimientos, si les dice “Yo”, en un sentido total, entonces establecera en si mismo algo de lo cual le costara mucho separarse. Cuando entienda sin que le quepa la menor duda que en usted tiene diferentes ‘Yoes”, cuando pueda oirlos hablar o los advierta obrando sobre sus emociones, y sin embargo se mantenga separados de ellos, empezara a comprender el lado practico del Trabajo. Empezara a comprender la primera linea del Trabajo, es decir, trabajar sobre si.

COMENTARIOS PSICOLOGICOS SOBRE LAS ENSEÑANZAS DE GURDJIEFF Y OUSPENSKY
VOL. II


LOS YOES

LOS YOES, LAS MULTIPLICIDAD

Ante todo, el hombre debe darse cuenta que él no es uno, que es muchos. No tiene un yo único, permanente e inmutable. Cambia constantemente. Un momento es una persona y en el momento siguiente es otra, poco despues una tercera, y así sucesivamente, casi sin término.
Lo que crea en el hombre la ilusión su unidad o de su integridad es, por una parte, la sensación que tiene de su cuerpo físico, por otra parte su nombre, que en general no cambia, y por último cierto nùmero de hàbitos mecánico implantados en él por la educaciòn, o adquiridos por imitación. Al tener siempre las mismas sensaciones físicas, al oirse llamar siempre porel mismo nombre y al hallar en sí
los hábitos e inclinaciones que siempre ha conocido, se imagina permanecer el mismo.
En realidad no existe unidad en el hombre, no hay un centro único de comando. ni un Yo permanente.
El esquema general del hombre es como un círculo subdividido en yoes.
Cada idea, cada sentimiento, cada sensación, cada deseo, cada “yo amo” o “yo no amo” es un “yo”. Esos yo no están ligados entre sí, no coordinados de modo alguno.
Cada uno de ellos depende de los cambios de circunstancias exteriores y de los cambio de impresiones.
Tal yo sigue automáticamente a tal otro y algunos aparecen siempre acompañados de otros. Pero no hay en ello ni orden ni sistema.
Algunos grupos de yoes tienen en con lazos naturales. Hablaremos de esos grupos más adelante. Por ahora debemos comprender que los lazos de cierto grupode “yo” están constituidos únicamente por asociaciones accidentales. recuerdos fortuitos o semejanzas perfectamente imaginarias.
Cada unos de esos yo representa, en un momento dado, más que una ínfima parte de nuestra funciones , pero cada uno de ellos cree representar el todo. Cuando el hombre dice yo, se tiene la impresión que habla de él en su totalidad, pero en realidad, hasta cuando cree que es así, no es sinó un pensamiento pasajero, un humor o un deseo pasajero. Una hora después puede haberlo olvidado completnamente, y expresar con la misma convicciòn exactamente una opinión, un punto de vista o intereses opuestos.
Lo peor es que el hombre no recuerda tal cosa. En la mayoria de los casos da crédito al último yo que se ha expresado, mientras éste dure, mientras un yo sin precedente opine con más fuerza.

(pags. 18-19)
La posible evolución del hombre. P.D.Ouspensky