La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

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SITTING PARA EL RECUERDO

 

matsumoto01RECUERDO DEL SELF – RECUERDO DE SI – SITTING.

Uno de los ejercicios que enseñaba Gurdjieff para recordar el self consistía en
la re-unión de nuestros Yoes mediante el ejercicio denominado sintiendo,
mirando y escuchando.
Esta forma de recordar resulta eficaz si previamente, por la
mañana, se practica un ejercicio especial. Esta práctica, el ejercicio matinal,
tiene muchos beneficios y conduce directamente a sentir, mirar y escuchar. El
ejercicio matinal se debe realizar antes de que la mente comience a ocuparse
de otros asuntos. Hay que sentarse erguido en una silla cómoda. Cerramos los
ojos. Durante los primeros segundos prestamos atención al hecho de que uno
se encuentra allí y relajarse. Ahora dirijamos nuestra atención al pie derecho,
prestando plena atención a cualquier sensación que en este momento se
manifieste en dicho pie. No hay que rechazar ni tratar de mantener ninguna
sensación. Pasado alrededor de medio minuto modificamos el foco atencional
pasando a la mitad inferior de la pierna derecha. Después pasamos a la mitad
superior de la pierna derecha, luego a la mano derecha y así seguimos con el
antebrazo derecho, la mitad superior del brazo derecho, luego a través del
cuerpo pasamos a la parte superior del brazo izquierdo y seguimos hacia abajo
hasta llegar al pie izquierdo. No hay que pasar a otra parte del cuerpo mientras
uno no haya tenido algún contacto con cada una de las partes precedentes. A
esta altura del ejercicio matinal, uno empieza a experimentar el
ensanchamiento de la estrechez atencional que conduce directamente a la
forma de recuerdo del self que llamamos sentir, mirar y escuchar. Para eso,
una vez que uno ha percibido el pie izquierdo hay que ampliar el foco
atencional sintiendo simultáneamente los dos pies, ambas piernas, las dos
manos, los dos antebrazos y las dos partes superiores de los brazos. Después,
mientras se siguen percibiendo los brazos y las piernas, se escucha
activamente cualquier sonido que se produzca en el entorno, manteniendo una
actitud mental de escucha plena y con curiosidad, de cualquier sonido mientras
uno percibe, con el mismo tipo de curiosidad, los brazos y las piernas. Después
abrimos suavemente los ojos para mirar activamente alrededor, de modo que
uno esté sintiendo, escuchando y mirando simultáneamente. Ahora uno está
practicando una forma de recordar el self. En la práctica sistemática de la
observación del self, se debe mirar y escuchar con todas las facultades, ya
sean las facultades emocionales, corporal / instintivas e intelectuales.
Uno está recordando su self. Hay que continuar sintiendo, mirando y
escuchando el resto del día. El objetivo consiste en llegar a desarrollar tal
habilidad que uno pueda recordar su self el resto de su vida.

EL DESPERTAR DEL SELF CHARLES TART

ESTADO DE RECOGIMIENTO: Gurdjieff por Jeanne de Salzmann

PROFUNDIZAR EN LO QUE GURDJIEFF LLAMABA:

eneadanzas ESTADO DE RECOGIMIENTO 

Necesito regresar todo el tiempo y profundizar en lo que Gurdjieff

llamaba «el estado de recogimiento» hasta que se vuelva indispensable

para mí. Es un estado en el cual todos mis centros tratan de ponerse

de acuerdo para conocer ese ser que «yo soy». Todos los centros se

interesan en la misma pregunta; se cuestionan, se acercan y se recogen.

Cuando están verdaderamente juntos, yo puedo «ser» y puedo

hacer algo conscientemente, sólo cuando ellos están juntos.

Cuando estoy en mi estado ordinario, soy tomado por las asociaciones

de lo último que ha tocado mi amor propio: la vanidad o la envidia.

Esto constituye mi pensamiento inconsciente. Cuando estoy en

estado de recogimiento, tengo otra calidad de pensamiento; mi pensamiento

no divaga, no se sale de mí. Con las asociaciones, divaga,

pero cuando me recojo, se queda en mí. Tampoco mi sentimiento se

proyecta. Estoy ocupado en sentir que «yo soy». Cuando estoy recogido,

mi pensamiento está consciente, pero sólo cuando estoy recogido.

Quiero aprender a estar en un estado más recogido, pero no puedo,

porque mi pensamiento, mi sensación y mi sentimiento no están armonizados

en una misma acción. Tengo una sensación de mi cuerpo,

pero mi sentimiento es indiferente a ella. Pienso en mí, pero mi cuerpo

está ocupado en otra cosa. Y sin embargo, es eso lo que soy: un cuerpo,

un pensamiento, un sentimiento. Lo sé, pero no puedo sentirlos

al mismo tiempo. Ellos no tienen la misma intensidad ni están orientados

en la misma dirección. Me siento dividido, inseguro.

Al verlo, algunas tensiones caen y me encuentro menos en la superficie.

Mi atención es más penetrante, va hacia las profundidades.

Yo me relajo, no por el hecho de relajarme, sino porque mientras más

suelto, más fuerte se hace el movimiento de recogerme, de reunirme

conmigo mismo. Me relajo, me suelto, para sentirme contenido en

mí mismo. Me concentro en el punto donde mis pensamientos llegan

y desparecen. Miro más allá. No trato de suprimir los pensamientos.

Veo que son sombras, son fantasmas. Los dejo flotar. No tienen sustancia.

La sustancia está en la fuente.

La mente es capaz ahora de un verdadero silencio, de una tranquilidad.

Sin esa tranquilidad de la mente, que, a partir de su propia actividad,

ha visto formarse un centro separado del resto que la limita,

ella nunca será capaz de conocer su propio movimiento. Y su movimiento

es inmenso, desmesurado. Nuestro instrumento de búsqueda

es nuestra mente, tanto así que ella no se deja sugestionar por las respuestas

ya hechas. ¿Puede la mente estar en un estado de no saber?,

¿puede estar en un estado que sea verdad, simplemente un hecho y

no una afirmación? Si ella puede permanecer frente a eso, aceptarlo

como una verdad, sentirse pobre en conocimiento, la mente puede en

realidad estar en un estado de no saber que es la más alta forma de

pensamiento. Entonces, la mente se vuelve aguda, profunda, clara,

sin límites, y puede recibir algo nuevo.

Estoy aquí, tranquilo, sin saber lo que soy, sin hacer esfuerzos repetidos

por saberlo. Veo que el saber no puede ser atrapado. Mi mente

se ha vuelto tranquila, sin movimiento, relacionada con una sensación

de esa tranquilidad y con un sentimiento de ese estado de ser. Es una

tranquilidad, no un vacío. En ese estado de recogimiento, una realidad

comienza a obrar en mí. No soy yo quien la conoce, sino ella la que

se hace conocer. Para dejar que su acción obre, siento la necesidad

de soltar y de relajarme naturalmente. Todos mis centros son más sensibles,

más agudos, más penetrantes. Hay capas de mí mismo que

nunca he penetrado. Al verlo, me hago libre.

Jeanne de Salzmann, LA REALIDAD DEL SER

El vocabulario de Gurdjieff

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En su enseñanza privada, Gurdjieff presentaba ambas enseñanzas la teoría y la técnica.

Cada ciencia tiene que crearse un vocabulario especial.

El vocabulario de Gurdjieff es tan preciso como el de cualquier otra ciencia. Todos los términos en la Biblia fueron alguna vez términos técnicos precisos: En la casa de mi Padre hay muchas moradas…, Vuelve la otra mejilla…, Ojo por ojo, diente por diente… la verdad os hará libres…

En Cuarto Camino se dice:

El hombre no es uno.

                                                       La naturaleza crea al hombre hasta un punto.

El nivel de ser atrae la vida…

                                                       La consciencia objetiva es enteramente práctica.

Ser no es lo mismo que saber.

El hombre está dormido.

y mas

Gurdjieff_Press

El mayor obstáculo para crear conciencia es pensar que ya la poseen.

“Para la gran mayoría de las personas, aun las cultas e intelectuales, el principal obstáculo en
el camino para adquirir conciencia de sí es que creen que ya la poseen; en otras palabras,
están totalmente convencidas de tener ya conciencia de sí mismas y de poseer todo lo que
acompaña a este estado: individualidad en el sentido de un «Yo» permanente e inmutable,
voluntad, capacidad para hacer, y así sucesivamente. Por tanto, es evidente que un hombre no
se interesará por adquirir, a través de un trabajo largo y difícil, algo que en su opinión ya posee.

GEORGE I. GURDJIEFF

 

FUSIÓN

CUERPO ASTRAL

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*Aquellos sistemas que Uds. conocen declaran que todos los hombres tienen un cuerpo astral. Esto es un profundo error. Aquello que puede llamarse “cuerpo astral” se logra únicamente por medio de la fusión, o sea por medio de un tremendo y duro trabajo interior y de un intenso esfuerzo y de una intensa lucha. El hombre no nace con un cuerpo astral. Sólo muy pocos consiguen hacerse de un “cuerpo astral”. Si el hombre consigue hacerse de un “cuerpo astral” puede continuar viviendo después de la muerte de su cuerpo físico, y aún hasta puede renacer en otro cuerpo físico. Esto es la reencarnación. Si es que no vuelve a nacer en cuerpo físico, entonces, a su debido tiempo, también muere. El “cuerpo astral” no es un cuerpo inmortal, pero puede vivir durante mucho tiempo después de que haya muerto el cuerpo físico.images (9)

La fusión, la unidad interior, se obtiene mediante la fricción, mediante la intensa lucha entre “sí” y “no” dentro de uno mismo. Si el hombre vive sin una lucha interior, si todo le “sucede”, sin que haya la menor oposición de su parte, si es que va donde quiera que le lleven o donde quiera que sople el viento, permanecerá siendo lo que es. Pero si comienza a luchar dentro de sí mismo, y si en esta lucha hay una dirección precisa, entonces comienzan a formarse, poco a poco, ciertos rasgos, comienza la “cristalización”.

Si un hombre se entrega a todos sus deseos o los facilita, no habrá lucha interna en él, no habrá “fricción”, no habrá fuego. Pero si en aras de alcanzar un objetivo definido, él lucha contra los deseos que le impiden avanzar, entonces él creará un fuego que transformará gradualmente su mundo interior llevándole a la unidad.

G. I. Gurdjieff

hombre verdadero y «hombre entre comillas»

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Existe en nuestra vida cierto gran propósito y todos debemos servir a ese Gran Propósito Común; en esto radica todo el sentido y la predestinación de nuestra vida.
Todos los seres sin excepción son esclavos de esa «Grandeza», y todos están obligados, les guste o no, a someterse y a cumplir sin condiciones ni componendas, lo que ha sido predestinado para cada uno de nosotros por medio de su herencia transmitida y de su Ser adquirido.
Ahora, después de todo lo que he dicho, volviendo al tema principal de la conferencia leída hoy, deseo refrescar vuestra memoria acerca de algo a lo que se ha hecho referencia varias veces al definir al hombre: las expresiones «hombre verdadero» y «hombre entre comillas» y, como conclusión, quiero decir lo siguiente:
Aunque el hombre verdadero, que ha adquirido ya su propio «yo» y también el hombre entre comillas que no lo posee, son igualmente esclavos de esa «Grandeza», no obstante, la diferencia entre ambos consiste, como ya he dicho, en que, puesto que la actitud del primero hacia su esclavitud es consciente, adquiere la posibilidad de aplicar simultáneamente, sirviendo al Materializante universal, una parte de sus manifestaciones, de acuerdo con la providencia de la Gran Naturaleza, con el propósito de adquirir para sí mismo el «Ser imperecedero»; mientras que el segundo, que no conoce su esclavitud, sirve durante el fluir de todo el proceso de su existencia única y exclusivamente como una cosa, que desaparece para siempre cuando deja de ser necesaria.

RELATOS DE BELCEBÚ A SU NIETO DE Gurdjieff

CUERPO, ESENCIA Y PERSONALIDAD Gurdjieff

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CUERPO, ESENCIA Y PERSONALIDAD
Cuando un hombre nace, tres máquinas separadas nacen con él, las que continúan formándose hasta su muerte. Estas máquinas no tienen nada en común una con otra: ellas son nuestro cuerpo, nuestra esencia y nuestra personalidad. Su formación no depende de nosotros en manera alguna. Su desarrollo futuro, el desarrollo de cada una separadamente, depende de los datos que un hombre posee y de los datos que lo rodean, tales como el medio “ambiente, las circunstancias, las condiciones geográficas, etc. Para el cuerpo estos datos son herencia, condiciones geográficas, alimento y movimiento. Estos no afectan la personalidad.
En el curso de la vida de un hombre, la personalidad se forma exclusivamente a través de lo que el hombre oye y a través de la lectura.
La esencia es puramente emocional. Se compone de lo que es recibido por herencia, antes de la formación de la personalidad, y más tarde sólo de aquellas sensaciones y sentimientos entre los cuales vive el hombre. Lo que ocurre después, sólo depende de la transición.
De este modo, el cuerpo empieza a desarrollarse en cada hombre subjetivamente. El
desarrollo de las tres máquinas comienza desde los primeros días de la vida de un hombre. Las tres se desarrollan independientemente la una de la otra. Y así puede suceder, por ejemplo, que el cuerpo empiece su vida en condiciones favorables, en tierra saludable y como resultado sea valiente; pero esto no significa necesariamente que la esencia del hombre sea de carácter similar. En las mismas condiciones, la esencia puede ser débil y cobarde. Un hombre puede tener un cuerpo valiente, contrastando con una esencia cobarde. La esencia no tiene necesariamente un desarrollo paralelo al desarrollo del cuerpo. Un hombre puede ser muy fuerte y sano y sin embargo ser tan tímido como un conejo.
El centro de gravedad del cuerpo, su alma, es el centro motor. El centro de gravedad de la esencia es el centro emocional y el centro de gravedad de la personalidad es el centro intelectual. El alma de la esencia es el centro emocional. Tal como un hombre puede tener un cuerpo sano y una esencia cobarde, así también la personalidad puede ser audaz y la esencia tímida. Consideremos por ejemplo un hombre con sentido común: él ha estudiado, sabe que pueden aparecer alucinaciones y sabe que ellas pueden no ser reales. De modo que en su personalidad no las teme, pero su esencia tiene miedo. Si su esencia ve un fenómeno de esta clase, no puede evitar el tener miedo. El desarrollo de un centro no depende del desarrollo de otro, y un centro no puede transferir sus resultados a otro.
Es imposible decir positivamente que un hombre es así o asá. Uno de sus centros puede ser valiente, otro cobarde; uno bueno, otro malvado; uno puede ser sensible y otro muy burdo; uno siempre está listo para dar, otro es lento o casi incapaz de dar. Por lo tanto es imposible decir: bueno, valiente, fuerte o malvado.
Como ya lo hemos dicho, cada una de las tres máquinas representa a la cadena entera, a todo el sistema en su relación con una, con otra, o con la tercera. En sí misma cada máquina es muy complicada, pero es puesta en movimiento muy simplemente. Cuanto más complicadas las partes de la máquina, menos palancas hay. Cada máquina humana es compleja, sin embargo el número de palancas puede diferir en cada una por separado: en una más palancas, en otra menos.
En el curso de la vida, una máquina puede formar muchas palancas para ser puesta en movimiento, mientras que otra puede ser puesta en movimiento con un pequeño número de palancas. El tiempo para la formación de las palancas es limitado. A su vez, este tiempo también depende de la herencia y de las condiciones geográficas. En promedio, las nuevas palancas se forman hasta los siete u ocho años de edad; más tarde, hasta los catorce o quince años, pueden ser alteradas; pero, después de los dieciséis o diecisiete años, las palancas no se forman ni se alteran. Por lo tanto, más tarde en la vida, sólo actúan aquellas palancas que ya han sido formadas. Es así como son las cosas en la vida ordinaria normal, por mucho que haga un hombre por cambiarlo. Esto es cierto incluso con respecto a la capacidad de un hombre de
aprender. Se pueden aprender cosas nuevas hasta los diecisiete años; lo que se aprende más tarde es sólo aprender entre comillas, es sólo un nuevo ordenamiento de lo viejo. Al principio esto puede parecer difícil de comprender.
Cada individuo con sus palancas depende de su herencia y del lugar, el círculo social y las circunstancias en las cuales nació y creció. El modo de operar de. los tres centros o almas es similar. Su construcción es diferente, pero su manifestación es la misma.
Los primeros movimientos se graban. Las grabaciones de los movimientos del cuerpo son puramente subjetivas. Esta grabación es como la de un disco: primero, hasta los tres meses, es muy sensitiva; después de los cuatro meses se vuelve menos sensitiva; después de un año, todavía más débil. Al principio se puede oír hasta la respiración; una semana después no se puede oír nada de un volumen inferior al de una conversación en voz baja. Pasa lo mismo con el cerebro humano: al principio es muy receptivo y registra cada nuevo movimiento. Como resultado final un hombre puede tener muchas posturas, otro sólo unas pocas. Por ejemplo, un
hombre puede haber adquirido cincuenta y cinco posturas mientras duró la posibilidad de grabarlas, y otro hombre, viviendo en las mismas condiciones, puede haber obtenido doscientas cincuenta. Esas palancas, estas posturas, se forman en cada centro de acuerdo con las mismas leyes y quedan allí por el resto de la vida de un hombre. La diferencia entre estas posturas consiste solamente en la manera en la que fueron grabadas. Tomen, por ejemplo, las posturas del centro motor. Hasta cierto momento se forman posturas en cada hombre. Después dejan de formarse, pero aquellas que se han formado quedan hasta la muerte. Su número es limitado, por lo cual no importa lo que haga un hombre, utilizará estas mismas posturas. Si
desea desempeñar uno u otro papel, utilizará una combinación de posturas que ya tiene, porque nunca tendrá otras. En la vida común y corriente no puede haber nuevas posturas. Aun en el caso de que un hombre quiera ser actor, su situación será la misma a este respecto.
La diferencia entre el sueño y el estar despierto del cuerpo consiste en que cuando un shock viene desde afuera durante el sueño, no excita ni produce asociaciones en el cerebro correspondiente.
Supongamos que un hombre está cansado. Se le da el primer shock. Alguna palanca comienza a moverse mecánicamente. De manera igualmente mecánica toca otra palanca y la hace moverse, esa palanca toca una tercera, la tercera una cuarta y así sucesivamente. Esto es lo que llamamos asociaciones del cuerpo. Las otras máquinas también tienen posturas y son puestas en movimiento de la misma manera.
Además de las máquinas centrales que trabajan independientemente —cuerpo, personalidad y esencia— también tenemos manifestaciones sin alma, que .tienen lugar fuera de los centros.
Para comprender esto, es muy importante notar que dividimos las posturas del cuerpo y del sentimiento en dos clases: 1) las manifestaciones directas de cualquier centro y 2) las manifestaciones puramente mecánicas que surgen fuera de los centros. Por ejemplo, el movimiento de levantar mi brazo es iniciado por el centro. Pero en otro hombre puede ser iniciado fuera del centro. Supongamos que un proceso similar está teniendo lugar en el centro emocional, tal como alegría, pena, frustración o celos. En un momento dado, una postura fuerte pudo haber coincidido con una de estas posturas emocionales y así las dos posturas han dado origen a una nueva postura mecánica. Esto acontece mecánicamente, independientemente de los centros.
Cuando hablé de máquinas, llamé trabajo normal a la manifestación de un hombre, la cual implica los tres centros tomados en conjunto. Esta es su manifestación. Pero debido a la vida anormal, algunas personas tienen otras palancas, que se forman fuera de los centros y que provocan movimiento independientemente del alma. Puede ser en la carne, en los músculos, en cualquier parte.
Los movimientos, las manifestaciones y las percepciones de cada centro son manifestaciones de los centros, pero no del hombre, si tomamos en cuenta que el hombre está constituido por tres centros. La capacidad de sentir alegría, pena, frío, calor, hambre y cansancio está en cada centro. Estas posturas existen en cada centro y pueden ser pequeñas o grandes y tener diferentes calidades. Hablaremos más tarde de cómo sucede esto en cada centro por separado y de cómo saber a qué centro pertenecen. Por el momento deben recordar y darse cuenta de una cosa: deben aprender a distinguir entre las manifestaciones del hombre y las
manifestaciones de los centros. Cuando la gente habla de un hombre, dice que es malo, listo, tonto; él es todo esto. Pero no puede decir que éste es Juan o Simón. Estamos acostumbrados a decir “él”. Pero debemos acostumbrarnos a decir “él” en el sentido de él como cuerpo, él como esencia, él como personalidad.
Supongamos que en un caso dado representamos a la esencia como 3 unidades. El 3
representa el número de posturas. En el caso del cuerpo de este hombre, el número es 4. La cabeza está representada por 6. Así cuando hablamos de 6, no nos referimos a la totalidad del hombre. Tenemos que evaluarlo por 13, porque 13 es sus manifestaciones, su percepción. Cuando es la cabeza sola, sería 6. Lo importante es evaluarlo no sólo por 6, sino por 13. El total es lo que lo define. Un hombre debería ser capaz de dar un total de 30, por todo tomado en conjunto. Esta cifra puede obtenerse solamente si cada centro puede dar un determinado número correspondiente, por ejemplo 12 + 10 + 8. Supongamos que esta cifra 30 representa la manifestación de un hombre, un dueño de casa. Si encontramos que un centro tiene que dar necesariamente 12, debe contener ciertas posturas correspondientes, las que producirían 12. Si falta’ una unidad y éste da solamente 11, no se pueden obtener 30. Si hay un total de sólo 29, no es un hombre, si llamamos un hombre a aquél cuya suma total es 30.
Cuando hablamos acerca de los centros y de un desarrollo armonioso de ellos, queríamos decir que para llegar a ser tal hombre, para ser capaz de producir aquello de lo que estábamos hablando, es necesario lo siguiente: al principio hemos dicho que nuestros centros se han formado independientemente uno del otro, y que no tienen nada en común; sin embargo, debería existir una correlación entre ellos, porque la suma total de manifestaciones sólo se puede obtener de los tres juntos, no de uno solo. Si es correcto que 30 es una verdadera manifestación del hombre y este 30 es producido por tres centros en una correlación correspondiente, es imperativo entonces que los centros estén en esta correlación. Esto debería ser así, sin embargo en realidad no lo es. Cada uno de los centros se encuentra aislado (hablo de las personas presentes) y no tienen entre ellos una relación apropiada y por lo tanto
son discordantes.
Por ejemplo, una persona tiene una gran cantidad de posturas en un centro; otra, en otro centro. Si tomamos cada tipo separadamente, la suma total de cada uno será diferente. Si de acuerdo al principio deberían existir 12, 10 y 8, pero solamente están presentes 10 y 8 y en lugar de 12 hay O, el resultado es, 18 y no 30.
Tomemos alguna, substancia, por ejemplo, pan. Requiere una proporción definida de harina, agua y fuego. Es pan solamente cuando los ingredientes están en la proporción correcta; en la misma forma, en el caso del hombre, para obtener la cifra 30, cada fuente debe aportar una calidad y cantidad correspondiente. Si J. tiene mucha harina, es decir posturas físicas, pero no tiene agua ni fuego, es solamente harina y no un individuo, no es pan. Ella (O.) produce agua (sentimiento), tiene muchas posturas; pero no hay pan que se obtenga solamente de agua; nuevamente esto no vale nada: el mar está lleno de agua. L. tiene mucho fuego, pero no tiene
harina ni agua; de nuevo esto no vale nada. Si se pudiera juntarlos, el resultado sería 30; un individuo. Como son, son solamente pedazos de carne, pero los tres juntos darían 30 como manifestación. ¿Podría ella decir “yo”? Es “nosotros”, no “yo”. Ella produce agua, sin embargo dice “yo”. Cada una de estas tres máquinas es como sí fuera un hombre. Y los tres encajan uno en el otro. El hombre está constituido por tres hombres; cada uno tiene un carácter diferente, una naturaleza diferente, y sufre de falta de correspondencia con los demás.
Nuestra meta debe ser organizarlos, para hacerlos corresponder entre sí. Pero antes de empezar a organizarlos y antes de pensar en una manifestación que valga, hagamos una pausa para ver conscientemente que estas tres máquinas nuestras están realmente en desacuerdo una con la otra. No se conocen. No solamente no se escuchan una a otra sino que si una de ellas le ruega intensamente a la otra hacer algo y sabe cómo debería hacerse, ésta sin embargo o no puede o no quiere hacerlo.
Como ya es tarde, tenemos que dejar el resto para otra ocasión. ¡Para ese entonces quizás ustedes hayan aprendido a hacer!

GURDJIEFF

UN CENTRO DE ASOCIACIONES LLAMADO APARATO FORMATORIO

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EL APARATO FORMATORIO:
A través de conversaciones me he dado cuenta que la gente tiene una idea equivocada acerca de uno de los centros, y que esta idea equivocada crea muchas dificultades.
Me refiero al centro del pensamiento, es decir, a nuestro aparato formatorio. Todos los estímulos provenientes de los centros son transmitidos al aparato formatorio, y todas las percepciones de los centros también se manifiestan a través del aparato formatorio. Este no es un centro, sino un aparato. Está conectado con todos los centros. Por su parte, los centros están conectados entre sí, pero estas conexiones son de una clase especial. Existe cierto grado de subjetividad, una medida de la fuerza de las asociaciones que determina la posibilidad de intercomunicación entre los centros. Si tomamos vibraciones entre 10 y 10.000, entonces dentro de esta gama existen muchas gradaciones divididas en los grados específicos de la fuerza de asociaciones requerida para cada centro. Solamente las asociaciones de cierta fuerza
en un centro evocan las asociaciones correspondientes en otro; sólo entonces puede darse un estímulo a las conexiones correspondientes en otro centro.
En el aparato formatorio las conexiones con los centros son más sensibles, porque todas las asociaciones llegan hasta él. Cada estímulo local en los centros, cada asociación, provoca asociaciones en el aparato formatorio. En el caso de las conexiones entre los centros, su sensibilidad está determinada por cierto grado de subjetividad. Sólo si el estímulo es bastante fuerte puede ponerse en movimiento un rollo 1 correspondiente de otro centro. Esto puede suceder solamente con un estímulo muy fuerte de una velocidad dada, cuyo grado ya se ha establecido en cada persona.
El sistema de trabajo de todos estos centros es igual. Cada uno incluye muchos otros más pequeños. Cada uno de los más pequeños está diseñado para una clase específica de trabajo. Por eso, todos estos centros son iguales en cuanto a su estructura, pero su esencia es diferente.
Los cuatro centros están compuestos de materia animada, pero la materia del aparato formatorio es inanimada. El aparato formatorio es simplemente una máquina, tal como una máquina de escribir, que transmite cada impacto.
Para mí, la mejor manera de ilustrar el aparato formatorio es por medio de una analogía. Es como una oficina con una mecanógrafa. Cada papel que entra llega a ella; cada cliente que entra se dirige a ella. Ella responde a todo. Las respuestas que da se caracterizan por el hecho de que ella, en sí misma, es solamente una empleada, no sabe nada; pero tiene instrucciones, libros, archivos y diccionarios en los estantes. Si tiene lo necesario para buscar alguna información particular, lo hace y responde en forma correspondiente; si no lo tiene, no contesta.
Esta fábrica tiene cuatro socios ubicados en cuatro diferentes cuartos. Estos socios se comunican con el mundo exterior por medio de ella. Están conectados con su oficina por teléfono.
Si uno de ellos le telefonea y le dice algo, ella tiene que transmitirlo. Ahora bien, cada uno de los cuatro gerentes tiene un código diferente. Supongamos que uno de ellos le envíe algo para ser transmitido exactamente. Dado que el mensaje está codificado, ella no puede
pasarlo tal como está, porque un código es algo arbitrariamente acordado. Ella tiene en su oficina una cantidad de clisés, formularios y signos que se han acumulado a través de los años. Según con quien esté ella en contacto, consulta un libro, descifra y transmite.
Si los socios quieren hablar entre sí, no hay medio de comunicación entre ellos. Están conectados por teléfono, pero este teléfono puede trabajar solamente cuando hace buen tiempo y en condiciones de calma y quietud que raramente se presentan. Dado que tales condiciones son raras, ellos envían mensajes por la central telefónica, es decir, la oficina.
Debido a que cada uno tiene su propio código, es trabajo de la mecanógrafa el descifrar y volver a cifrar estos mensajes. En consecuencia, el descifrar depende de esta empleada, para la cual el negocio no tiene interés ni importancia. Tan pronto como termina el trabajo rutinario de cada día, se va a su casa. Su modo de descifrar depende de la educación que ha recibido; las mecanógrafas pueden tener diferente educación. Una puede ser tonta, otra. puede ser una buena mujer de negocios. Hay una rutina establecida en la oficina y la mecanógrafa 1 Nota del traductor: Cilindro fonográfico o una cinta magnética. actúa de acuerdo a ésta. Si ella necesita cierto código, tiene que sacar uno u otro cliché. De manera que utiliza cualquiera de los más frecuentemente usados, que por casualidad tenga a mano.
Esta es una oficina moderna y tiene un gran número de aparatos mecánicos, de modo que el trabajo de la mecanógrafa es muy fácil. Raramente está obligada a emplear la máquina de escribir. Hay toda clase de invenciones, tanto mecánicas como semimecánicas; para cada clase de pregunta hay etiquetas ya hechas que se colocan de inmediato.
Además, naturalmente, hay que tomar en cuenta las características que casi siempre se encuentran en todas las mecanógrafas. Son generalmente jovencitas de romántica disposición que pasan el tiempo leyendo novelas y encargándose de su correspondencia personal. Una mecanógrafa es habitualmente coqueta. Se mira constantemente en el espejo, se empolva la cara y se ocupa de sus propios asuntos, porque sus jefes rara vez están allí. A menudo no capta lo que se le dice con exactitud, sino que distraídamente oprime el botón equivocado que hace aparecer un cliché en vez de otro. ¿Qué le importa a ella? ¡Los gerentes vienen tan raramente!
Del mismo modo en que los directores se comunican entre sí a través de ella, así lo hacen con la gente de afuera. Todo lo que entra o sale tiene que ser decodificado y recodificado. Su trabajo es el decodificar y recodificar todas las comunicaciones entre los gerentes, y después enviarlas a su destino. Lo mismo pasa con la correspondencia que llega: si está dirigida a uno de los gerentes, ella la despacha en el código apropiado. Sin embargo, comete errores con frecuencia y dirige a uno de ellos algo en un código equivocado. Este lo recibe y no comprende nada. Esta es una imagen aproximada del estado de cosas.
Esta oficina es nuestro aparato formatorio, y la mecanógrafa representa nuestra educación, nuestros puntos de vistas automáticamente mecánicos, clisés locales, teorías y opiniones que se han formado en nosotros. La mecanógrafa no tiene nada en común con los centros y, en realidad, ni siquiera con el aparato formatorio. Pero ella trabaja allí y ya les he explicado lo que esta muchacha significa. La educación no tiene nada que ver con los centros. Un niño es criado así: “Sí alguien te da la mano, debes asumir esta postura.” Todo esto es puramente mecánico: en tal caso, hay que hacer tal cosa. Y una vez establecido, así queda. Un adulto es igual. Si alguien le pisa un callo siempre reacciona de la misma manera. Los adultos son como los niños y los niños son como los adultos: todos reaccionan. La máquina trabaja y seguirá trabajando de la misma forma de aquí a mil años.
Con el tiempo se acumula una gran cantidad de etiquetas en los estantes de la oficina. Mientras más vive un hombre, más etiquetas hay en la oficina. Está arreglada de manera que todas las etiquetas de una clase similar se guardan en el mismo archivador. Así, cuando llega una pregunta, la mecanógrafa empieza a buscar una etiqueta apropiada. Para hacer esto, ella debe sacarlas, revisarlas y ordenarlas hasta que encuentra la correcta. Mucho depende de lo ordenada que sea la mecanógrafa y en qué estado guarde sus archivos de etiquetas. Algunas mecanógrafas son metódicas, otras no tanto. Algunas los mantienen en orden, otras no. Una puede poner una pregunta que llega en un cajón equivocado; otras no. Una encuentra inmediatamente una etiqueta, otra busca por mucho tiempo y revuelve todo mientras está buscando.
Nuestros así llamados pensamientos no son más que estas etiquetas sacadas del archivador. Lo que llamamos pensamientos no son pensamientos. No tenemos pensamientos: tenemos diferentes etiquetas, coCFrtas, abreviadas, largas, pero nada más que etiquetas. Estas etiquetas son trasladadas de un lugar a otro. Las preguntas que llegan de afuera son lo que recibimos como impresiones. Estas manifestaciones, estas preguntas, vienen no sólo de afuera, sino también de diferentes partes de adentro. Todo esto tiene que ser recodificado.
Todo este caos es lo que llamamos nuestros pensamientos y asociaciones. Al mismo tiempo un hombre sí tiene pensamientos. Cada centro piensa. Estos pensamientos, si es que hay algunos y si alcanzan a llegar al aparato formatorio, le llegan sólo en la forma de estímulos y son entonces reconstruidos, pero la reconstrucción es mecánica.

 

Gurdjieff

ESTOY LIGADO A TODO

3-46

Si imagino que

la vida sólo

existe dentro de

mí , esto no es

vida . No existo

solo para mí ,

estoy ligado

a todo lo

que existe .

G . I . Gurdjieff

 

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