La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

SUFISMO

1.RUMI: Biografía

2.El Mulaj Nassr Eddin

RUMI:

A más de ocho siglos de la desaparición de Rumi, su figura despierta un renovado interés en los pueblos de su área cultural tanto como en los que no comparten su lengua, su religión o sus creencias. ¿Quién era Rumi? ¿Cuál es el contenido de su obra para que la impiedad y el olvido no lo hayan borrado? Condiciones de Nacimiento:  Djalal ad-Din nació en Balk, Korasán, una provincia persa, en el año 1207. Pertenecía a un linaje de juristas y líderes religiosos. Su mismo padre, Mohamed ibn Hosayn Baha-ad-Din Valad, era un teólogo destacado. En él, Rumi encontró siempre a una persona de gran honestidad e inteligencia. Su madre, en cambio, encarnaba las tradicionales virtudes femeninas de postergación y auto-sacrificio. Sin embargo, humanidad de la madre penetró en el hijo de la manera que esta cualidad no habría de abandonarlo jamás. Rumi  era todavía un niño cuando su familia debió huir de su país natal  debido a la invasión mogol, invasión que Hoayn ad-Din Valad había vaticinado. Tras un arduo y largo viaje llegaron a Anatolía donde el príncipe seljúcida Ghiath-ad Din Kay-Qobad le formuló al padre de Rumi una invitación  para instalarse en Konia. Allí, este habría   recuperado la posición social: se dedicó a enseñar teología musulmana a su hijo, en un colegio que más adelante habría de dirigir su hijo. Inclinación y estudios: La inclinación de Rumi por el estudio y la reflexión se manifestó ya en sus primeros años, al punto que su padre solía llamarlo ya desde la niñez Mawlana, significa nuestro maestro, con una ternura no exenta de respeto. Sumamente distinguido era también el trato que le dispensaban cuantos le conocían, no solo por la reverencia debida a la prestigiosa familia de que provenía sino, fundamentalmente, por sus prendas personales. Tan vivamente impresionaba, tanto magnetismo ejercía, que el poeta Sufi Attar, al conocerlo en viaje que llevaría al niño a vivir en seljuq occidental, le regaló su Libro de los Secretos en señal de la emoción que en él había suscitado. El obsequio, en cierto modo, hubo de resultar un signo augural. Hasta conocer a Shams de Tabriz la vida social de Rumi se desarrolló de una manera convencional. A los 21 años contrajo matrimonio; de la pareja nacieron dos hijos varones, luego enviudó, volviendo posteriormente a casarse. De tan segundas nupcias tuvo un varón y una niña. Entretanto, lograba una sólida reputación en jurisprudencia, ley islámica y teológica. Burhan-ad-Din Mohaqqiq de Tirmidhi: Al morir su padre, público y autoridades le solicitaban se haga cargo de la dirección del Colegio. Durante un año desempeña perfectamente sus funciones, acrecentando su renombre. Al cabo de ese lapso un discípulo de su padre, Burhan-ad-Din Mohaqqiq de Tirmidhi, aparece en el horizonte de Rumi para servirle de guía en los estudios sobre sufismo clásico. En verdad, aquel se convertirá en su segundo maestro, habiendo sido indudablemente su padre el primero que dejara una impronta valedera en el desarrollo del futuro místico y poeta. Junto a Burhan pasó tres años de intenso trabajo, tanto en el sentido de aumentar sus conocimientos como de modificar su ser personal. Los siguientes cuatro años, solo o en compañía de su maestro, Rumi  los dedicó a visitar los centros sufíes más conocidos. A la par, ahondaba en a práctica y  teoría del sufismo. De todo ese período, y ya de vuelta en Damasco, donde se erige como mentor espiritual indiscutido, Rumi extrae algunas conclusiones que gravitarán con fuerte peso en su evolución posterior. Entre ellas, comprende que la información, la suma de datos, no son sino letra muerta en el hombre si ese conocimiento no se incorpora de manera efectiva  a su vida. Incorporación que Rumi entiende debe hacerse en el cambio de actitud, en la conducta ante el mundo. Correlativamente, se pregunta por el valor de los textos sagrados, de las prácticas religiosas que a menudo acentúan las divergencias y partidismos entre los hombres, en lugar de envolverlos en una cálida atmósfera de solidaridad. Respuestas provisorias: De todos modos, Rumi cuidó no hacer públicas sus dudas y respuestas provisorias que había fraguado, tanto su como su cuestionamiento a a la obediencia jerárquica, su crítica al valor mismo de esas jerarquías. Así mismo, en un orden más general, se preguntaba por los alcances de la ley y la razón que, entendía, no deben erigirse en absolutos porque solo constituyen instrumentos que el hombre pone al servicio de lo bueno o de lo malo. Rumi convivía, sin solucionarlas, con sus marejadas internas contrapuestas. Carecía, por el momento, del arrojo o la audacia que le permitieran nivelar en un plano de igualdad de pensamiento y acto. Tal vez se debiera a que tampoco encontraba la vía adecuada para zanjar ese hiato. Lo cierto es que le faltaba el impulso que los precipitara a encarnar sus ideas. Sham’s ad-Din de Tabríz: Esa fuerza le llegó el 29 de Noviembre de 1.244 cuando hizo su aparición en la capital seljúcida Shams ad-Din, originario de Tabríz. Se sabe que provenía de una familia de Ismaelitas, era hijo de Alí, hijo de Malakdad, tenía 22 años más que Rumi y había entrenado en sufismo por Abu Baker Zandil Baf. Este ejercía una profesión muy común entre los maestros de aquella época: era tejedor de canastos, lo cual no respondía al azar sino que ganarse la visa mediante la manufactura de objetos de sencilla producción formaba parte de la disciplina sufí. El encuentro de Shams y Rumi fue fulgurante aquel retuvo las riendas del caballo del poeta y de inmediato comenzó a lanzarse una retadilla de preguntas de corte místico. Rumi tomó al derviche de la mano, entró con él al colegio y durante cuarenta días permanecieron en retiro, sin permitirle acceso a nadie, hablando de cuestiones de alta espiritualidad, entregándose a la contemplación. Desde entonces, la personalidad de Shams se constituyó en el centro de su existencia. A través de él habría de emerger un nuevo ser de su persona, a punto tal que el poeta diría más tarde “estaba crudo, fui cocido, estoy quemado”.

Shams:

¿Cómo era este Shams de Tabríz? Luego de la enseñanza que le dispensara Abu Zanbil Baf y cuando llegado a un estadío en que su maestro no pudo ayudarlo a develar los misterios, Shams viajó a otros lugares, acudiendo a los sabios más reputados para saber si estaba en una senda equivocada o si su búsqueda era correcta. Por lo que se infiere de los sucesos posteriores, parece que teólogos y eruditos se le revelaron como meros repetidores de juicios y criterios ajenos, que la vida convencional le mostró sus tristes limitaciones. Vuelto a sí mismo, independizado de usos y tradiciones, descreído de las autoridades clásicas, Shams se orienta en el coro de sus voces interiores hasta encontrarse a sí mismo, hasta descubrir en el al ser cósmico. De la fusión con cuanto lo rodea y cuanto ha sucedido surge en un estado de existencia  consciente.  Los condicionamientos de su Yo  social se ha desvanecido para dar paso al hombre Universal que funciona como una totalidad en si misma. Condiciones similar a la del Jivanmukta, el  “liberado en vida”  hinduista, que ha logrado armonizarse con el universo entero, que ha despertado en él la partícula divina, pero que sigue actuando en sociedad. Respira y bebe, y come y duerme con los demás aunque su cambio cualitativo lo diferencie de ellos profundamente, tornándose un ser desconocido y misterioso para quienes no han accedido a ese nivel de consciencia, por eso Rumi afirma que Shams es el “secreto de los secretos”.

En las odas en que procura identificarse con él, Rumi habla de ese estado de perfección como “la individualidad en la no-individualidad”. Nada lo afecta, nada lo perturba, nada lo sujeta, ni leyes, ni reglas, ni religiones. Aún en la existencia, se halla sin embargo allende la existencia. Tal como sostiene Reza Arasteh, “Shams era un despliegue de la humanidad en la memoria del universo en evolución”. Por ello, por haber descubierto el cómo de la formación del mundo fenoménico, Shams es  para Rumi el “dador de vida”: su imagen es una manifestación de Dios, o mejor, Dios mismo, aquél ante quien hay que posternarse. De un individuo así, que respira con el hálito del cosmos, sólo puede manar una corriente de amor. Y Rumi asegura que esto era lo que ocurría con Shams: su estado era como un imán que atraía a las partículas del hierro desperdigadas de las personalidades en conflicto. Merecidamente entonces pudo llamarlo “Luz de la Iluminación”.

La presencia del derviche errante lleva al rojo vivo las contradicciones que Rumi había padecido entre lo que pensaba y su modo de actuar. Sus viejas vestiduras de teólogo inminente comienzan a pasarlo. Vislumbra que tiene que desprenderse de esa piel para llegar al núcleo de lo que aspira a ser. Ya la biografía de los sufíes lo había convencido de su importancia del obrar, muy superior al juego de las palabras, a especulaciones y teorías. Pero este experimentar por sí mismo lo enfrentaría con las formas establecidas en que estaba inmerso, creándole un doble conflicto. En el exterior, con el medio que lo rodeaba y que no aprobaría su libre movimiento, sin las trabas de pautas y reglas convenidas. Interiormente, porque los dogmas en que se asentaba la sociedad eran los propios, aquellos en los que había creído, sobre todo religioso. Abandonarlos  significaba romper lo que configuraba el eje de su vida, era como quebrarse la propia espina dorsal. En este proceso Rumi encuentra en Shams, además del impulsor de sus apetencias al guía espiritual en la selva de dudas y oposiciones. Alrededor de ese sol, Shams significa Sol, Rumi sigue la órbita que aquel  le traza con una certeza confiada y estable. Como la mariposa el poeta vuela y anda y alienta y se debate junto a la luz donde ha de arder su ser mundanal. Atrás queda por fin el alto puesto que ocupaba, las audiencias de más de diez mil seguidores. Atrás quedan fama y posición. El derviche aprueba el alejamiento de  Rumi de sus prédicas, de sus obligaciones sociales. El retiro que se han impuesto, el verdadero yo de poeta va creciendo mediante las charlas permanentes con Shams a la vez que seafienzan los vínculos entre ambos.

Por amor:

A nadie antes o después de Rumi logró Shams transmitirle cuanto era; en nadie antes o después de Rumi logró despertar esa ansia de infinito capaz de sortear cualquier obstáculo, de atreverse a saltar en una vorágine que podía no llevarlo al puerto de la realización. Y esa victoria sobre los perjuicios, la lógica y los sentimientos, se debió casi exclusivamente al amor. El amor es la clave del acercamiento y la unión de esas personalidades sin par. A través del amor Shams hubo de conmover profundamente  a Rumi. Por amor, Rumi busca elevarse a sí mismo hasta alcanzar el ser cósmico. Con palabras inequívocas lo atestigua el hijo del poeta, Sultan Valad: “ Dios consintió que Shams  se manifestara particularmente a él, que fuera sólo para él… ningún otro había sido digno de tal visión. Después de tan larga espera Mawlana ve el rostro de Shams; desde entonces los secretos se volvieron para él tan claros como el día. El ve lo que no puede verse, escucha aquello que nadie escuchó jamás de nadie. Se enamoró de él y fue aniquilado”. Para burlar la prisión de las palabras, para adecuar obra y pensamiento, Rumi confía en el sam´a (los giros de la danza sagrada) como vehículo expresivo. Emociones y sentimientos cobran forma artística en esta danza. Rumi Baila y Baila y en los giros de la danza (مقدس کیهانی رقص) se van abriendo las compuertas de su yo interior. Rumi gira, gira junto a Shams, con quien dialoga en procura del cambio de su personalidad.

La partida de Shams: En tanto, la comunidad musulmana se estremece con temblores de escándalo por la osadía de su líder. No cabe duda que este trastrocamiento de sus normas era difícil de admitir para gentes que se contentaban con su conocimiento relativo de sí mismo, con una relación superficial de la divinidad. Sin embargo, Rumi inspira demasiado respeto y cariño para ser objeto de crítica durante demasiado tiempo. Sobre todo que a las acusaciones de haber vuelto a la infancia, de haberse vuelto loco, responde con mesura y paciencia.  La opinión pública condena entonces su estrecha amistad con el derviche. Al no obtener resultados, como era de preveer, acaba por enjuiciar precisamente al que al menos conoce y menos quiere, al derviche que le arrebató a su maestro. Arrecian los ataques contra Shams, considerado por parientes y amigos como un mago. Quizá para evitar que la situación se agrave, quizá para probar a Rumi, Shams decide partir. Todos esperaban que, alejado de la influencia del derviche, Rumi volviera a ejercer soberanía espiritual sobre la comunidad. Pero al poeta ya no le atraían las tentaciones del dominio sobre el prójimo, ni siquiera tratándose del magisterio de las almas. Sumido en el silencio auto-impuesto, la fortaleza de Rumi crece a pesar de la congoja que siente por la ausencia de Shams. En tal estado, prosigue la marcha por la senda que había comenzado a transitar: practicar el sam`a, demoler la razón y la inteligencia en cuanto constituyen frenos para “volver al origen del propio origen” y de allí arribar a la condición de plenamente consciente. Al advertir que Rumi no volvía a los antiguos cauces, los líderes de la comunidad prometen acoger favorablemente a Shams en caso que regrese. Se acepta  la promesa. Una vez el derviche en Konia, las rivalidades y celos por el ascendiente que ejercía sobre el maestro reaparecieron prontamente. Se organizó entonces un complot contra Shams en el que estuvo involucrado uno de los hijos de Rumi, Ala al-Din. En el tumulto que se produjo, este perdió la vida. se presume que lo mismo ocurrió le ocurrió a Shams aun cuando su tumba nunca fue identificada. Lo cierto es que, muerto o desaparecido, Shams se eclipsa del espacio de Rumi. Nuevamente  se pretende que Rumi se desvíe de la orientación que había tomado, volvienfo al punto en que se había hecho respetar, que le había dado fama y prestigio. Mawlana desoye toda solicitud. Desolado por la pérdida, acude a refugiarse en el sam`a. En la entrega al torbellino de la danza en círculos pretende recuperar el esplendor que irradiaba el bienamado, ese fulgor que ansía hacer suyo. No mucho después, Rumi viaja a Damasco, supuestamente en pos de las huellas de Shams, ante la noticias recibidas de gentes que creían haberlo visto allí. Las informaciones resultaron falsas, pero al traslado le proporcionó al poeta un clima más benévolo puesto que en Konia se había desatado en su contra una campaña de descrédito. Tal vez no agravaba en escasa medida esas hostilidades el hecho de que  Rumi se había ido desprendiendo de todos los bienes, ofreciéndolos en regalo  sobre todo a los músicos. Lo cierto es que tendrían que pasar varios años antes de que Mawlana regresara a Konia. Y lo hará por pedido expreso de los ciudadanos, que le ofrecerán absoluta garantía de seguridad. En Konia se extinguirán sus días en el año 1273.

El Diwan:

Tras la desaparición de Shams, Rumi se cubre con vestimentas de duelo e instituye el sam’a la danzas sagrada de los giros, para su cofradía, la Orden de los Mawlavi por él fundada que durante treinta generaciones habrán de seguir danzando al son de los instrumentos hasta que su rastro público se pierda a fines del XIX. Sultán Valad, el hijo de Rumi que lo sucediera en la dirección de la Orden, cuenta que su padre no conoció  el reposo en los primeros tiempos después de la muerte de Shams. Día y noche, día y noche danzaba y giraba en círculos y más círculos en tanto que sus lamentos y sus gritos subían a los cielos. Mucho tardó en disminuir ese frenesí. Cuando Rumi vuelve a considerar la palabra como vehículo expresivo es para retomar en otra cuerda ese mismo dolor, esa misma búsqueda.  El Diwan es la obra  dedicada a Shams, así dá forma a los cantos de amor y de duelo en homenaje a Shams de Tabríz.

Ven, ven, quien quiera que seas:

 Trotamundos, infiel o amante del amor:

 ¿Qué importa?

 Ven, aun si has roto tus promesas cientos de veces:

 Vuelve, ven de nuevo, ven.

RUMI

Poco habrá de entenderse de ese Diwan si no se tiene en cuenta dos elementos decisivos. En primer lugar, el ansia, la necesidad de Rumi de llegar a un estado  de consciencia cósmica. Por otro lado, el profundo amor que Rumi sintiera por Shams. Para el poeta, la fuente de toda felicidad se encontraba en la intimidad con su amigo. Tan grande era el acuerdo que reinaba entre ambos, tanta su afinidad, que el alma de Rumi era espejo de la Mente de Shams. Por ello, en las Odas del Diwan aspira a identificarse totalmente con esa imagen para llegar a ser él mismo. A veces abierta, a veces encubiertamente, bajo la especie de José, de Jacob, de Moisés, el perfil de Shams recorre todo el Diwan. En la llama de ese  amor, amor total, el poeta va quemando sus sentimientos, negativos, descubriendo el pasaje hacia el ser en plenitud. En el esfuerzo por adquirir una piel nueva, Rumi procura acortar la distancia que lo separa de Shams para alcanzar su mismo, su mismidad. Sostiene Nicholson: Djalal ad.Din afirma la identidad de sujeto y objeto. Para él, Shamsi Tabríz representa el Bienamado divino, el ser único en el que los nombres individuales se manifiestan y funden al fin.  Ya no es la dialéctica hegeliana, ni amo, ni esclavo; no teme el infierno ni tiene esperanzas en el paraíso; todo ello lo considera velos que le impiden alcanzar la perfección. No acepta dogmas ni sacerdocios: la única mediación que admite es la de Shams. En consecuencia, a medida que va internalizando esa imagen, el amor terrestre va creciendo y derivando hacia un amor celeste. Al lograr por último derribar los muros que lo separan de Shams, al fundirse con él. Rumi consigue a la vez abolir cuanto lo desunía de lo que Shams personificaba: la figura de Dios, el hombre universal en el sentido cósmico, la unidad con todo y todas las cosas. Rumi alcanza así finalmente el cenit del ser Cósmico, acabando de completarse de este modo la transmutación en él mismo.

Ghazal:

El ghazal, la oda es una forma muy frecuentada por los poemas persas para expresar cuanto se relaciona con el amor, sagrado o terrenal. El tema no es fijo sino que se trata de yuxtaponer breves  matices que van configurando una sensación general impresionista. Precisamente es el ghazal la forma que eligió Rumi para manifestar sus sentimientos en el Diwan obra dedicada a Shams. Estas odas líricas, que suelen no exceder la veintena de dísticos, reflejan fielmente las oscilaciones y desconcierto del poeta que ya no se reconoce en lo que fue pero que todavía no ha logrado renacer en la unidad cósmica. En ese devenir, el amor lo acompaña como fuerza que todo lo transforma, manantial inextinguible de vida y creación. Por ello, cuando intenta encerrar en el lenguaje la potencia del amor que siente, la esencia de ese amor, que mueve el sol y las estrellas es quizá en el instante en que Rumi logra sus mejores versos escritos. Posteriormente, en una obra, el Mathnavi, logra desarrollar sin vacilaciones, los elementos que permiten al hombre convertirse en sí mismo: un ser pleno, puro, un ser cósmico. Con el Diwan, el Mathnavi y Fihi-ma-fihi, Rumi obtuvo de forma descollante en la línea de poetas de lengua persa que ya para ese momento tenía nombres como los de Dana’i Farud-ad-Din’ attar. Sin embargo, su obra no quedó confinada a los límetes de su patria ni de su tiempo sino que se extendió a todo lugar y tiempo donde algo signifique el deseo de trascendencia, la ampliación de los horizontes humanos. También el destello de la belleza  y los peldaños para cambiar el estado de Consciencia.

Nuestro desierto no tiene límites, nuestros corazones y nuestras almas no tienen descanso. El mundo en el mundo ha tomado las imágenes de la Forma. ¿Cuál de esas imágenes es la nuestra? Cuando  veas en el camino una cabeza rodar, que rueda hacia nuestro campo, pregúntale los secretos del corazón, porque por el podrás conocer nuestro misterio oculto. ¿Qué ocurriría si un oído se mostrara de acuerdo a la lengua de los cantores?

Puesto que ahora eres sol ¿por qué usas tiara, por qué buscas una guirnalda, ya que te has corrido del medio? He oído que miras al alma con ojos torvos, ¿Por qué miras tu alma, puesto que te has ido al alma del Almas? Guarda silencio y libérate de la congoja del lenguaje: no te quedes dormido. Puesto que has buscado refugio junto a un Amigo tan querido.

Prólogo – Traducción de Leonor Calvera

*1991 by Editorial Hastinapura

2. Mulaj Nassr Eddin

El Mulaj Nassr Eddin

Para los lectores de Relatos de Belcebú a su Nieto de Gurdjieff sabemos que los dichos del venerable Mulaj Nassr Eddin son una nota de color, no sin quedar perplejos.

Los dichos del están expresados todos con un gran respeto y cariño,  Nuestro Querido Mulaj Nassr Eddin la mayoría de las veces en otras como: El sabio Mulaj Nassr Eddin o  el más sabio de los sabios, pero realmente sabemos muy poco en occidente de este personaje del libro, cuando uno busca sus lecturas en otro contexto, más bien desconcierta y uno se dá cuenta que Gurdjieff le ha dado otro papel en su obra.

En el Capítulo I de  Relatos de Belcebú a su Nieto se aclara que Mulaj Nassr Eddin o como también suele llamársele, Nassr Eddin Jogya, (o como en la mal traducido libro en Pdf  Web Hodja Nassr Eddin) es desconocido en Europa y América, por el contrario, es muy conocido en todos los países del continente de Asia. Es una personalidad legendaria equivale al Tío Sam de los norteamericanos o al Till Eulenspiegel de los alemanes. Se le atribuyen a Nassr Eddin, muchas numerosas máximas populares en Oriente, que expresan todas, tanto las más antiguas como las más recientes, la sabiduría de la Vida.

Transcribo aquí unas notas de James Moore que pueden ayudar a conocerlo históricamente y más adelante le dejo una pequeña recopilación de sus dichos que estoy haciendo.

Notas:

Con el homenaje literario del sabio folklórico turco, el “incomparable Mulaj Nassr Eddin”, evidentemente Gurdjieff desea transmitir algo importante. Quizá sea significativo el hecho de que el lugar de Nassr Eddin las “historias graciosas” tradicionales (sea que aparezca como astuto o como idiota al extremo) casi siempre subvierte nuestros conceptos ordinarios de la realidad. Muy parecido a Gurdjieff, Nassr Eddin es la personificación de la paradoja; surreal pero sin sombra de nihilismo. En el panteón literario gurdjieffiano, Nassr Eddin, cómico y terrenal, constituye contrapartida del idealizado muy Santo Ashiata Sheishmash y del príncipe Lubochevsky.  El Mulaj Nassr Eddin de Gurdjieff no se parece tanto al antihéroe de las divertidas anécdotas tradicionales, es más bien el sutil innovador de sustanciosos dichos como “tan irascibles como el paciente que acaba de terminar su cura donde un célebre especialista europeo de las enfermedades nerviosas”. Ciertas referencias a personajes modernos (por ejemplo Shakespiere), sugieren que el mismo Gurdjieff los inventó o adaptó.

Alrrededor del año 1885 Gurdjieff visitó Akshehir, donde una supuesta  tumba de Nassr Eddin exhibe la inscripción 386. Como el Mulaj hacía la mayoría de las cosas al revés (hasta cabalgaba su burro de frente de cola) su muerte se supone acaecida en el 683 (1284-5 de nuestro calendario).

Se han desentrañado otros datos, del siglo XIII al XV, y queda claro que la historicidad de Nassr Eddin en un ámbito escolástico en discusión.

La primera edición del librito turco de los chistes de Nassr Eddin apareció en 1837, una traducción al alemán 1857 y al francés 1876. La primera edición inglesa data de 1923. Evidentemente, Gurdjieff no abrevaba en los libros para citar a Nassr Eddin sino la rica tradición oral que aún hoy prevalece en el Cercano y Medio Oriente.   James Moore, Gurdjieff, anatomía de un mito. Edit. Estaciones

Acerca del idioma ruso el sabio de los sabios Mulaj Nassr Eddin dijo:

 “no se va muy lejos”.  Sobre el idioma Griego “un clavo se parece a una misa fúnebre”.

Belcebú le dice a Jassin en palabras del Mulaj Nassr Eddin, “te habrían apaleado de tal modo que no habrías recobrado tus sentidos antes la siguiente cosecha de palos” si se hubieran dado cuenta los seres tricerebrales del planeta Tierra que era su Nieto.

De un escritor dice Nuestro Querido Mulaj Nassr Eddin, “no veía más allá de la punta de su nariz”

Nuestro Querido Mulaj Nassr Eddin, “pura canela fina”

Nuestro Querido Mulaj Nassr Eddin: Vaya! Que no se ve en el mundo! ¡Una pulga puede a veces hasta tragarse un elefante!.

En el capítulo 10 sobre el futuro de los estragos del órgano kundabúfer  sabio Mulaj Nassr Eddin, “a pleno son las trompetas de Jericó”. (versión pdf : “el crescendo de la trompeta de Jericó”).

Mulaj Nassr Eddin caracterizada un día con las palabras siguientes: “Se parecen tanto como la barba del famoso Shakespeare inglés y el no menos famoso armañac francés”. (17)

 Ante lo que dijo Jassín de los seres tricerebrales en el capítulos 13, como dice Nuestro Querido Mulaj Nassr Eddin: ¡Vaya! ¡Qué no se ve en el mundo! ¡Una pulga puede a veces hasta tragarse un elefante!. (versión pdf.:  ¡Cierto! ¿Qué no habría de suceder en este mundo? Una pulga podría tragarse a un elefante).

Mulaj Nassr Eddin en semejante caso hubiera dicho, “basta de pamplinas” (o versión pdf “pura tonterías”), de la forma de ver de los cientíticos

… acerca de nuestro Sol se hiela, por su parte, casi tanto como el perro pelado de nuestro venerable Mulaj Nassr Eddin.

Nasrudin: otra versión es más actual, la de Idries Shah:

 

Un día Nasrudin entró a la tienda de un hombre que vendía toda clase de objetos.

– ¿Tienes cuero?

– Sí.

– ¿Y tachuelas?

– Sí

– ¿Y tintura?

– Sí

– Entonces, ¿por qué no te haces un par de botas?

15 comentarios

  1. Pingback: Otra pestaña S… « EL CUARTO CAMINO

  2. Quien elabora los artículos? Siento que es (casi en todo los articulos) una sola persona de sexo masculino y por lo menos un Hombre N 4 (o un poquito más) ? Lucio

    11 octubre, 2013 en 22:54

    • Hola estimado Amigo, no la persona que Administra este Blog es Mujer, lamento decepcionarte o por lo menos no es acertada tu predicción, lo que me hace ver que tu desarrollo interno no es parejo, pero de eso hablamos en otro momento quieres? Gracias por comunicarte.

      14 octubre, 2013 en 14:57

      • misha

        Ya tenemos cinicismo que no debe pertenecer aqui. Suena enemiga tu respuesta.

        12 febrero, 2014 en 4:07

        • Te equivocas, la hice en tono de sonrisa,

            gracias por estar!

          12 febrero, 2014 en 12:29

    • Cuidado con este hombre. Su desarrollo interno es nulo. leer: ejercicioscuartocamino.blogspot.com.ar

      2 junio, 2014 en 21:57

    • A Lucio Ucho Scelso, además, lo retrata el único libro que ha pulicado: “El A, B, C… x, y, z del SEXO” en Córdoba lo venden en librería El Espejo (extraño xq es una prestigiosa librería especializada en psicología). Es un bodrio, incoherente, horrores de todo tipo que cita como fuente a Wikipedia, plagia al incluir partes del Ayurveda del Dr. Jorge Luis Berra, sin citar la fuente. Tiene consultorio donde se ofrece como Terapista Neural, hipnosis, psicologo de familia y trastornos sexuales… haciendo daño a “pacientes” en crisis. Reitero: peligroso! Tener mucho cuidado.

      15 junio, 2014 en 3:45

  3. Fausto

    gracias

    17 febrero, 2014 en 16:26

  4. David Oros

    la danza libre parece encender la chispa divina; la alegria. la conciensia universal se nutre de las poderosas imanaciones cosmicas.

    23 abril, 2014 en 2:09

  5. Laura

    como puedo saber mi vocacion para la universidad ? usted puede ayudarme u orientarme por favor

    19 mayo, 2014 en 4:18

    • En todas las Universidades hay orientacion para elegir carrera, tienes que consultar en una donde se den los ingresos, CBC. Gracias por tu consulta.

      25 mayo, 2014 en 23:34

  6. Alí

    Estoy Sorprendido, qué os hace pensar que podéis, y en nombre de qué, o de quién, hablar de Sufismo?.
    Sheij Alí Abd El Nur El Malamati.

    30 noviembre, 2014 en 14:09

    • Que nos hace pensar en el sufismo o difundirlo… que es muy bello desde Shams , Rumi hasta nuestros días los diferentes sheiks.

      5 diciembre, 2014 en 23:42

  7. johnny

    BRR
    estoy sorprendido, una persona con ‘titulo de sheij’ y subtitulos de derviche irrumpa con tan poco ADAB …
    desearía que la conversación continue y ACLARE con Nur y Latif …
    ua salaam

    un pobre

    17 diciembre, 2014 en 16:34

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