La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

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LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA

 

El primero y el segundo son el sueño y el sueño despierto o “conciencia relativa”.

Como se dijo ayer, el primero es un estado puramente subjetivo. El segundo es menos subjetivo; el hombre ya distingue entre el “yo” y el “no yo”, es decir, entre su cuerpo y los objetos que difieren de su cuerpo, y puede, hasta cierto punto, orientarse entre ellos y conocer suposición y cualidades.

Pero no se puede decir que en este estado el hombre está despierto, porque está muy fuertemente  influenciado por los sueños, y de hecho vive más en sueños que en la realidad.

Es útil el recordar que este es el significado interior de numerosas doctrinas antiguas. La que mejor conocemos es el Cristianismo, o la enseñanza de los Evangelios, en la cual la idea de que los hombres viven en el sueño y de que ante todo deben despertar es la base de todas las explicaciones de la vida humana, aunque muy raramente se la entienda como debiera ser comprendida, en este caso literalmente.

Pero la pregunta es: ¿Cómo puede despertar un hombre?

La enseñanza de los Evangelios exige el despertar, pero no dice cómo despertar.

No obstante el estudio psicológico de la conciencia muestra que sólo cuando un hombre se da cuenta de que está dormido, se puede decir que está en el camino del despertar. Jamás podrá despertar si no se da cuenta antes de su sueño.

Estos dos estadossueño y sueño despiertoson los dos únicos estados de conciencia en que vive el hombre. Además de ellos hay dos estados de conciencia posibles para el hombre, pero sólo le son accesibles después de dura y prolongada lucha de observación.

Hay dos estados superiores de conciencia se llaman “conciencia de sí” y “conciencia objetiva”. Generalmente creemos que poseemos la conciencia de sí, es decir, que estamos conscientes de nosotros mismos, o en todo caso que podemos ser conscientes de nosotros mismos en el momento que lo queramos; pero en verdad “la conciencia de sí” es un estado que nos lo atribuimos sin ningún derecho. La “conciencia objetiva” es un estado del cual no sabemos nada. La conciencia de sí es un estado en el cual el hombre llega a ser objetivo para consigo mismo, y la conciencia objetiva es un estado en el cual entra en contacto con el mundo real, u objetivo, del cual ahora está separado por los sentidos, sueños y estados subjetivos de conciencia.

 

En relación con el estudio de los estados de consciencia, es necesario  recordar los diferentes niveles del estado de sueño ó despertar y la conexión de los centros superiores con los estados superiores de consciencia, si no se dá cuenta que está en un bajo estado no se busca el estado más alto.

Debe recordar que su meta es producir estados superiores de consciencia en usted mismo y establecer la conexión con los centros superiores. Los centros superiores poseen muchas funciones desconocidas que no pueden ser descritas en el lenguaje ordinario, pero para que ellos no sean imaginarios, esporádicos hay que saber cómo entrar a la casa. Una forma de distinguir que no se está en un estado elevado es darse cuenta en que centro se está, si se está en las partes motoras desde allí no se tiene acceso. Por eso los ejercicios con atención y cambiar de centro tienen sentido. Lo mismo pasa con los problemas, los problemas  para nuestra mente ordinaria pueden ser imposibles de resolver, en cambio para  los centros superiores el mismo problema carece de importancia. En este sentido se ve claro como la identificación sobredimensiona los problemas e impide el acceso a otro estado de Consciencia.

ACERCA DEL CUARTO ESTADO: John White Prólogo

El estado más alto de consciencia que no conocemos:
Para San Pablo “la fé que trasciende el entendimiento: R. M. Bucke lo denominó “consciencia cósmica”. En el Budismo Zen, el término que le corresponde es satori o kensho; en yoga se llama samadhi o moksha y en taoísmo, “el Tao absoluto”. Thomas Merton utilizó la frase “inconsciente trascendental” para describirlo; Abraham Mazlow creó el término experiencia Plateau; los sufíes hablan de Fana. Gurdjieff lo denominó Consciencia Objetiva una consciencia práctica de todo y la unidad con todas las cosas, mientras que los cuáqueros le llamaban “la luz interior”. Jung se refería a la individuación y Buber habló de la relación entre el Tú y el Yo. Pero cualquiera que sea el nombre de este fenómeno tan viejo y conocido (iluminación, liberación, experiencia mística, etc.) todos están relacionados con un estado de consciencia radicalmente diferente de nuestro entendimiento normal, de nuestra conciencia despierta, de nuestra mente de todos los días.
Por lo demás todos están de acuerdo en que se trata del estado más alto de la consciencia. Una percepción auto transformadora de la unión total de uno con el infinito, más allá del espacio tiempo. Una experiencia de intemporalidad, eternidad y de unidad ilimitada con toda la creación. El sentido social del yo, acaba siendo destruido por una nueva definición del yo mismo. En esa definición del ser, el yo se universaliza, equivale a la humanidad, toda la vida y el universo. Las fronteras tradicionales se rompen medida que el ego trasciende los límites del cuerpo y súbitamente, se convierte en un solo con todo lo que ha existido. El ser se integra con lo que Sri Aurobindo llamó super mente. El ser se hace desinteresado, el ego parece sólo una ilusión y termina el juego del ego. El Maitreyana Upanishad dice al respecto: “habiéndose dado cuenta de que su propio se es el Ser, el hombre se hace desinteresado… Este es el más alto de los misterios.”

 


DARSE CUENTA- RECUERDO DE SI- ESENCIA- PRESENCIA

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DARSE CUENTA-RECUERDO DE SI-ESENCIA- PRESENCIA:

Uno podría argumentar que «recuerdo de sí» significa lo que uno experiencia internamente, más nuestra consciencia o atención, esto incluiría nuestras emociones, sensaciones y pensamientos, más nuestra consciencia de ellos, pero esta perspectiva es limitada. Se debe a no saber que nuestra experiencia interna incluye realmente otras categorías de experiencia.
Vemos la práctica de Gurdjieff de recuerdo de sí como el primer paso, el esfuerzo inicial y necesario para que suceda un verdadero recuerdo de sí. Sin embargo, si nos limitamos a este entendimiento, no podríamos nunca reconocer la experiencia de un verdadero recuerdo de sí, porque nuestras preconcepciones funcionarán como barreras a nuestra experiencia.
Gurdjieff insistía que los esfuerzos usuales son inútiles para el desarrollo personal. El hablaba de super- esfuerzos, esfuerzos que trascendían los límites acostumbrados de la personalidad y que no están dirigidos a satisfacer las pequeñas necesidades habituales, «El hombre debe entender -decía- que los esfuerzos ordinarios no cuentan, solamente los superesfuerzos cuentan». Y así es siempre en todo. «Aquellos que no quieren hacer superesfuerzos harían mejor en renunciar a todo y cuidar de su salud».
Super- esfuerzo «significa un esfuerzo más allá del esfuerzo que es necesario para obtener un propósito dado», decía Gurdjieff.
Imagine que he estado caminando todo el día y estoy muy cansado, El tiempo está malo, está lloviendo y hace frío. En la tarde llego a casa. He caminado tal vez veinticinco millas. En la casa hay cena: está caliente y agradable. Pero, en vez de sentarme a comer, salgo a la lluvia otra vez y decido caminar otras dos millas a lo largo del camino y luego volver a casa. Esto sería un superesfuerzo. Mientras iba a casa era simplemente un esfuerzo y éste no cuenta. Iba en mi camino a casa; el frío, el hambre, la lluvia, todo esto me hacía caminar. En el otro caso, yo camino porque yo mismo decido hacerlo. Esta clase de superesfuerzo llega a ser aún más difícil cuando yo no lo decido, sino que obedezco a un maestro, el que en un momento inesperado requiere de mí un nuevo esfuerzo cuando yo había decidido que los esfuerzos por el día estaban terminados.
El método de Gurdjieff es para causar una fricción entre la consciencia del individuo y sus manifestaciones habituales, así en el tiempo y las circunstancias correctas emergerá de él un sabor del recuerdo de sí. Al escribir acerca de considerar cómo lograr ciertas tareas que él se puso a sí mismo, él describe cómo la totalidad de sus reflexiones lo conduce a la convicción de que podía realizar todas sus tareas como resultado de las fuerzas que emergerían de la fricción de su consciencia con las manifestaciones automáticas. El describe cómo al final de esta percepción «todo mi ser estaba lleno por un singular sentimiento de alegría, nunca hasta ahora experimentado… Simultáneamente con esto, dentro y por sí sólo, sin ninguna manipulación de mi parte, apareció por decirlo así el «recuerdo de sí», también con un vigor nunca experimentado antes.»
Es obvio que aquí Gurdjieff se refiere al recuerdo de sí como una sensación y no como una actividad o un discernimiento. Pero nos preguntamos, ¿sensación de qué? El dice que es la sensación de recordarse a sí mismo. Pero nosotros estamos tratando de entender lo que recordarse a sí mismo significa. Hasta aquí solamente entendemos que el recuerdo de sí es una sensación de algo.
Entendemos aquí que esta sensación no es otra cosa que la sensación de presencia en uno mismo. Los métodos de Gurdjieff fueron diseñados para ayudar a la persona a estar tan presente en aquellas situaciones de esfuerzo que la presencia llegue a ser una experiencia palpable y definida. Cualquiera que tenga una impresión de Gurdjieff a través de experiencia personal o a través de sus escritos y obra, sin duda tendrá una experiencia de Gurdjieff como presencia. Podemos llamarlo poder, podemos llamarlo voluntad, o podemos llamarlo fuerza. No obstante, la impresión es definitivamente la de una presencia impresionante y poderosa. Esta es una presencia que nos confronta. Es una presencia que está más allá de las palabras y de acciones específicas, una presencia que es Gurdjieff.
Y la presencia de Gurdjieff es Gurdjieff, Por eso es que él usa el término «recuerdo de sí». Es él quien está presente como una presencia verdadera y palpable, más allá de sus palabras, sus ideas, sus acciones. Así podemos decir que lo que significaba recuerdo de sí es justamente eso. Es el recuerdo de sí mismo. Gurdjieff empleaba la frase literal y simplemente. La gente que no lo entiende hace que esto suene totalmente complicado, pero cuando el recuerdo de sí ocurre, se ve literal y simple; lo que es real en la persona está presente, recordado después de ser olvidado. Gurdjieff tituló su último libro: «La vida es real solamente entonces, cuando yo soy». Hay realidad solamente cuando yo me recuerdo a mí mismo, cuando yo experimento que «yo soy». El también asegura en el mismo libro que una persona puede hacer -es decir, actuar consciente e intencionalmente, y sin condicionamiento- sólo si está presente, si existe conscientemente.
Aquí recordamos aquellas situaciones de extraordinaria dureza donde un individuo puede actuar no obstaculizado por los habituales estados de consciencia. Así, de acuerdo con Gurdjieff, estas situaciones involucran estados de recuerdo de sí. Lo que llamamos presencia se ve aquí como la presencia de lo que es real en una persona. «Estoy presente» significa «Lo que es real en mí está aquí». Es la experiencia consciente de existencia. Es la experiencia de «yo soy».
Aunque hemos hecho la conexión entre presencia, recuerdo de sí, y la experiencia de «yo soy», una persona podría objetar que es muy vago y nada ha sido probado hasta ahora. Esto es verdad. No estamos tratando de probar nada. Este no es un razonamiento lógico. Estamos solamente buscando una apreciación, un saborear un reino de experiencia que la mente no puede captar directamente. Este es un reino que no se puede alcanzar por la lógica y la argumentación. Puede sólo ser experimentado directamente, y por eso hay escuelas y sistemas dedicados sólo a originar y desarrollar esta experiencia.
Al discutir el uso del recuerdo de sí de Gurdjieff, hemos sido capaces de conectar la experiencia de presencia con la experiencia de existencia. «Estoy presente» es la experiencia consciente de «yo existo». Es la consciencia de una presencia viviente que existe, que es, NO ES SIMPLEMENTE LA CONSCIENCIA DE LOS MUCHOS PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS Y EMOCIONES, por lo que el darse cuenta es el requerimiento preliminar del recuerdo de sí, y no el recuerdo de sí como tal.
Gurdjieff llamó a la verdadera parte de nosotros, la parte que puede tener la experiencia de «yo soy», nuestra esencia.
Presencia y esencia son lo mismo. Hemos discutido la presencia para dar un sabor de lo que es la esencia. Como vemos, la esencia es la parte de nosotros que es la experiencia del «yo soy». La esencia es la experiencia directa de la existencia, Por supuesto la esencia puede experimentarse como otras cosas, tales como amor, verdad, paz, etc. Pero el sentido de existencia es su característica más básica. Es lo más claro, es el aspecto más definido que lo separa de otras categorías de experiencia. La esencia es, y eso es lo más básico de su experiencia.

Almaas


LA METÁFORA DE LOS DOS RÍOS

LOS DOS RÍOS:

Es útil si comparamos la vida humanaen general a un gran río que surge de varias fuentes y se bifurca en dos corrientes distintas; es decir, en este río ocurre una división de las aguas, y podemos comparar la vida de cualquier hombre a una de las gotas de agua que componen este río de la vida. Debido a la vida impropia de la gente, fue establecido para el propósito de la actualización común de todo lo que existe, que en general la vida humana sobre la Tierra debería fluir en dos corrientes. La Gran Naturaleza previo y gradualmente fijó en la presencia común de la humanidad una propiedad correspondiente, de modo que antes de la división de las aguas, en cada gota que tiene su correspondiente interna subjetiva “lucha con su propia parte de negación”, podría surgir ese “algo”, gracias al cual se adquieren ciertas propiedades que dan la posibilidad, donde se bifurcan las aguas de la vida, de entrar en una u otra corriente.

Por lo tanto, hay dos direcciones en la vida de la humanidad: activa y pasiva. Las leyes son las mismas en todas partes. Estas dos leyes, estas dos corrientes, continuamente se encuentran,  a veces cruzándose, a veces corriendo paralelas. Pero nunca se mezclan; se sostienen mutuamente, son indispensables la una para la otra. Siempre fue así y así permanecerá. Ahora bien, la vida de todos los hombres ordinarios, tomada en conjunto, se puede concebir como uno de estos ríos en el cual cada vida, ya sea de un hombre o de cualquier otro ser viviente, está representada por una gota en el río, y el río en sí mismo es un eslabón en la cadena cósmica. De acuerdo con leyes cósmicas generales, el río fluye en una dirección determinada. Todas sus vueltas, todas sus curvas, todos estos cambios tienen un propósito definido. En este propósito, cada gota desempeña un papel en cuanto a que es parte del río, pero la ley del río como un todo no se extiende a las gotas individuales. Los cambios de posición, movimiento y dirección de las gotas son completamente accidentales. En un momento dado una gota está aquí, en el momento siguiente está allá; ahora está en la superficie, ahora se ha ido al fondo.

Accidentalmente sube, accidentalmente choca con otra y desciende; ahora se mueve con rapidez, ahora lentamente. El que su vida sea fácil o difícil depende de dónde se halla por casualidad. No hay ley individual para ella, ni destino personal. Sólo el río entero tiene un destino, que es común a todas las gotas. En esa corriente, toda pena y alegría personales, toda felicidad y sufrimiento personales, son accidentales. Pero la gota tiene, en principio, una posibilidad de escapar de esta corriente general y saltar a la otra, la corriente vecina. Esto también es una ley de la Naturaleza. Pero para esto, la gota debe saber cómo aprovechar shocks accidentales y el ímpetu del río entero para llegar a la superficie y estar más cerca de la orilla en aquellos lugares donde es más fácil saltar al otro lado. Debe elegir no sólo el lugar correcto, sino también el momento apropiado para hacer uso de vientos, corrientes y tormentas. Entonces la gota tiene una oportunidad de subir con la espuma y saltar al otro río. A partir del momento en que pasa al otro río, la gota está en un mundo diferente, en una vida diferente, y por lo tanto está bajo leyes diferentes. En este segundo río existe una ley para las gotas individuales, la ley de la progresión alternante. Una gota sube a la superficie o se va al fondo, en este caso no por accidente sino por ley. Al llegar a la superficie, la gota se vuelve gradualmente más pesada y se hunde; en la profundidad, pierde peso y sube de nuevo. Flotar en la superficie es bueno para ella; estar en la profundidad es malo. Mucho depende aquí de la habilidad y del esfuerzo. En este segundo río hay diferentes corrientes, y es necesario meterse en la corriente adecuada. La gota debe flotar en la superficie tanto tiempo como le sea posible,con el fin de prepararse para ganar la posibilidad de pasar a otra corriente, y así sucesivamente. Pero nosotros estamos en el primer río. Mientras estemos en esta corriente pasiva, ésta nos llevará a dondequiera que vaya; mientras seamos pasivos, seremos empujados de un lado a otro y estaremos a merced de cualquier accidente. Somos los esclavos de estos accidentes.

Al mismo tiempo la Naturaleza nos ha dado la posibilidad de escapar de esta esclavitud. Por lo tanto, cuando hablamos acerca de la libertad, hablamos precisamente de cruzar al otro río. Pero por supuesto, esto no es tan simple; no se puede cruzar al otro lado simplemente por quererlo. Un fuerte deseo y una larga preparación son necesarios. Tendrán que vivir plenamente sus identificaciones con todas las atracciones en el primer río. Y luego deberán morir a este río. Perspectivas…

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LA CONSCIENCIA EN EL CENTRO DEL CENTRO.

 LA CONSCIENCIA DE ESTAR AQUÍ
Jeanne de Salzmann
Hay en mí algo muy real que soy yo. Pero siempre estoy cerrado
a ello, pidiendo a todo lo externo a mí que me lo pruebe. Siempre estoy
en la superficie de mí mismo, siempre vuelto hacia lo exterior
para tomar algo o para defenderme. Puede ser que haya otra disposición
en la que nada tengo que tomar, he de recibir. Recibir una impresión
que nada de lo exterior me puede dar; la impresión de ser algo,
de tener un sentido por mí mismo. El movimiento de conocer es un
movimiento de abandono. Hay que abrir las manos.
En los momentos de mayor atención, tengo la conciencia de «estar
allí»: una mirada, una luz, la conciencia que conoce. La conciencia
está allí. No puedo ponerlo en duda. Y, sin embargo, no le doy confianza,
no la siento como «Yo mismo», «Yo», mi naturaleza esencial.
Creo que puedo buscar  la conciencia, ver la conciencia, conocerla.
La tomo como objeto de observación. Pero yo no puedo ver la conciencia.
Es la conciencia la que ve y la que conoce. Me doy cuenta
de esto si la siento como detrás de mi cuerpo o como una visión desde
arriba. No hay un observador; hay un conocimiento. Pero si la siento
como en mi cuerpo, me parece que el yo es el cuerpo y que la conciencia
es un atributo del cuerpo.
Comienzo a sentir lo que quiere decir ser verdadero. Es el momento
en que mi pensamiento se conoce tal como es y mi sentimiento se
conoce tal como es. Es el momento en que aparece en mí un pensa-
miento de otra clase, inmóvil, sin palabras, capaz de contenerlas, y
donde el sentimiento de mi esencia y no de mi forma puede contener
esa forma. Tengo un pensamiento nuevo y un sentimiento nuevo que
pueden ver el hecho, «lo que es».
Sólo hay realidad para mí hoy en dia en mi esfuerzo por estar presente
a mi mismo. Lo demás no es real porque todo es deformado por la pantalla
de lo mental, que me impide estar en contacto con la naturaleza de
las cosas. Primero me hace falta ir hacia mi propia naturaleza, estar despierto
a la conciencia del Yo y sólo estar atento a eso. La conciencia es
siempre conciencia de sí mismo. Uno puede llamar el sí mismo como
quiera: Dios, la sede de la conciencia. El punto es que el sí mismo es el
centro, el corazón mismo de nuestro ser, sin el cual no hay nada.
Mi atención aprende a concentrarse hacia ese centro y a quedarse
allí. Aprendo a comprender lo que es ese acto de Presencia, ese movimiento
activo de Presencia, siempre amenazado por un movimiento
pasivo en la dirección opuesta. Tengo el sentido de una realidad que
no puedo poseer; soy yo, lo que soy en el fondo de mi ser. Pero siento
que reconocerlo me pide algo. No sé qué. Esta realidad pertenece a
un nivel de percepción que nunca he explorado. Mi avidez me separa
de ello, impidiéndome comprender cuál es mi sitio. Siempre estoy
allí para tomar o recibir lo que se me debe, sin el respeto que es lo
único que me permitirá una apertura sin condiciones.
Empiezo a darme cuenta de que a lo que busco acercarme no es
solamente mío, no sólo está en mí, sino que es inmenso y mucho más
esencial. Ante eso, mis tensiones se relajan, una tras otra, hasta el momento
en que experimento, como el don de una unidad, una Presencia
recogida. Ésta trae consigo una cuestión vital. Está en tela de juicio
a cada segundo, nunca cierta, nunca segura, siempre tan incognoscible
que me exige todo de mí. Entonces existo con el sentido de una fuerza
misteriosa que es mejor no nombrar y que me ha traído a esta unidad.
¿A qué influencia me abro?… Quiero saber. Estoy aquí. No estoy encerrado,
aprisionado en una parte de mi ser. Estoy consciente de ser un todo.
 

LA PRIMERA INICIACIÓN JEANNE DE SALZMANN

LA PRIMERA INICIACIÓN

JEANNE DE SALZMANN

CAPÍTULO 1: UN LLAMADO A LA CONCIENCIA………………………………. 35

El recuerdo de sí…………43

5. Dónde está nuestra atención……………………………..43

6. La primera iniciación……………………………………………….. 45

7. ¿Podemos volvernos conscientes?………………………………. 46

8. El que vigila…………………………………………………………… 48

Aprender a ver es la primera iniciación al conocimiento de sí. Jeanne de Salzmann

Detrás de todas mis manifestaciones existe el deseo de conocerme, de darme cuenta de que existo y cómo existo. Pero, cuando se producen mis contactos con el mundo, simultáneamente se forma una imagen de mí. Estoy apegado a esa imagen, porque la confundo conmigo y busco afirmarla y protegerla. Soy esclavo de esa imagen. Y estoy tan apegado a ella y tomado por sus reacciones, no tengo ya atención disponible para saber que soy algo diferente.

Tal como soy, no reconozco nada más allá de mí, ni afuera ni en mí mismo. En teoría tal vez, pero no en la realidad. De manera que no tengo una referencia con la cual medirme y vivo únicamente de acuerdo con “me gusta” o “no me gusta”. Sólo me aprecio a mí y vivo pasivamente según lo que me agrada. Esa apreciación de mi yo me ciega. Es el mayor obstáculo para una vida nueva. La primera exigencia para un trabajo en dirección

a la consciencia de sí es cambiar esa apreciación, lo cual sólo puede suceder si veo en mí mismo algo que antes no había visto. Y para ver tengo que aprender a ver. Ésa es la primera iniciación al conocimiento de sí.

Trato de verme tal como soy en el estado de identificación; trato de experimentarme como soy cuando estoy identificado. Necesito conocer la enorme dimensión de la fuerza que está detrás de la identificación y de su movimiento irresistible. Esa fuerza que nos sostiene en la vida no quiere el recuerdo de sí. Ella nos arrastra hacia la manifestación y rechazar el movimiento hacia el interior.

Verme en la identificación es ver que estoy en la vida. Pero cada vez que recuerdo mis posibilidades más altas, me pierdo y rechazo lo que soy en la vida. Es rechazo me impide conocerla. Tengo que ser astuto para atraparme sin cambiar nada, sin cambiar mi deseo de manifestarme. Necesito verme como una máquina arrastrada por todos los procesos que aparecen: los pensamientos, los deseos, los movimientos. Necesito conocerme como máquina, estar presente cuando funciono como máquina. ¿Quién soy en la vida?

Página 45

Tengo que experimentarlo y tener una impresión de ello más consciente.

Para hacer frente a la fuerza de la identificación, tiene que haber algo presente, algo que presencie, una atención estable, libre, que aspire a otro nivel. Quiero estar presente a lo que pasa, permanecer consciente de mí , no perderme. Mi esfuerzo proviene de algo que no forma parte de mis medios ordinarios. Necesito de cierta voluntad y de un deseo que mi persona ordinaria no conoce. Mi yo ordinario debe ceder su puesto. A fuerza de mantener la atención y no olvidarme de mirar, tal vez un día podré ver una segunda vez, y si esto se repite, ya no seré capaz de no ver.

Para observar, tengo que luchar. Mi naturaleza ordinaria rechaza la observación de mí mismo. Necesito preparar, organizar mi lucha contra el obstáculo, retirarme un poco de mi identificación – de hablar, de imaginar, de expresar emociones negativas – para poder observar. Una lucha consciente exige una elección y una aceptación. No es mi estado el que debe dictar esa elección. Debo escoger la lucha por estar presente y aceptar que el sufrimiento aparecerá. No hay lucha sin sufrimiento. La lucha es inaceptable para mi naturaleza inferior. Eso perturba. Por eso es tan importante recordar lo que uno quiere: el sentido de nuestro trabajo y de nuestra Presencia. Si me niego a satisfacer un hábito, por ejemplo el de comer o sentarme de una cierta manera, no estoy luchando para cambiar ese hábito. Y cuando trato de no expresar las emociones negativas, no estoy luchando contra las emociones mismas, o para destruir su expresión. Es una lucha contra nuestra identificación, de forma que la energía, que de otra manera se desperdiciaría, sirva para el trabajo.

 No luchamos contra algo. Luchamos por algo.

PARA LEER MÁS DE SALZMANN

Para los que nos gusta comparar aquí les dejo una versión que pulula por ahí de dudosa apariencia, pero rica en entonaciones, ustedes saquen sus propias conclusiones sin dejar de ver que lo que importa es llegar a la verdad.

Here’s the translation of a text often quoted in this forum, and called “The First Initiation”, by Jeanne de Salzmann (one of Gurdjieff’s pupils). It’s an important text, so I think it’s good to make it available in French also, and in other languages if possible.

No figura en el libro

Ustedes verán que en la vida reciben exactamente lo que pusieron en

ella. Su vida es un espejo de lo que ustedes son, es su propia

imagen. Ustedes son pasivos, ciegos y demandantes. Ustedes toman todo,

aceptan todo, sin ningún sentimiento de endeudamiento. Su actitud hacia el

mundo y hacia la vida, es la actitud de alguien que tiene el derecho

de demandar y de tomar. De uno que no necesita pagarlo o ganarlo.

¡Creen que todas las cosas son debidas a ustedes, sólo porque son

suyas! Todas sus cegueras están ahí. Pero esto no captura su

atención.

Y es lo que siempre separa, en ustedes, un mundo del otro.

Ustedes no tienen una medida para medirse a ustedes

mismos. Viven sólo entre: “Yo quiero esto” y “Yo no quiero aquello”.

Lo cual significa, que sólo tienen apreciación por ustedes mismos. No

permiten que nada esté arriba de ustedes, quizás teórica y lógicamente, pero no en la realidad. Éste es el por qué ustedes siempre están demandando, y permanecen pensando que todo debe ser barato, y que pueden permitirse pagar por cualquier cosa que quieran.

No reconocen nada superior a ustedes mismos, ni fuera de ustedes

mismos, ni dentro de ustedes mismos. Éste es el por qué, lo repito,

ustedes no tienen una medida y viven sólo para satisfacer sus propios

antojos

¡Sí, su apreciación de ustedes mismos los mantiene ciegos! Este es el

mayor obstáculo hacia una nueva vida. Uno tiene que ser capaz de

pasar este obstáculo, este umbral, antes de que pueda continuar. Esta es la

prueba que separa la “cascarilla” del “trigo” en la gente. No importa

qué tan inteligente, qué tan dotado, qué tan brillante sea un hombre,

si él no cambia su opinión acerca de él mismo, estará perdido para el

desarrollo interior, para el trabajo basado en el conocimiento de sí

mismo, para una evolución real. Permanecerá tal y como es toda su

vida.

La primera demanda, la primera condición, la primera prueba para el

que quiere trabajar sobre sí mismo, es cambiar su apreciación de él

mismo. Él no puede sólo imaginarlo, o simplemente creer o pensar

acerca de ello, sino “ver” en la actualidad cosas en él mismo que no

había visto antes, realmente verlas. Su opinión acerca de él mismo

nunca cambiará, mientras no vea dentro de él mismo. Y para poder ver,

tiene que aprender a ver, y esta es la primera iniciación del hombre

dentro del conocimiento de él mismo.

Antes que cualquier otra cosa, tiene que saber a qué

mirar. Y una vez que lo conozca, tendrá que hacer esfuerzos,

focalizar su atención, y mirar constantemente, con tenacidad. Por mantener su

atención sobre eso, por no olvidarse acerca del mirar, quizás un día

podrá llegar a ver. Si él ve una vez, el puede ver otra vez, y si es

repetido, no podrá ignorar el ver. Este es el estado del mirar en

nuestras propias observaciones; es a partir de esto que el verdadero

deseo, el deseo de evolucionar, nacerá. De fríos nosotros llegaremos

a ser calientes, vibrantes; seremos tocados profundamente por nuestra

propia realidad.

Hoy sólo tenemos la ilusión de lo que nosotros somos. Nos

sobrestimamos a nosotros mismos. No nos respetamos a nosotros mismos.

Para respetarme a mí mismo, tengo que reconocer en mí una parte que

Es superior a las otras partes, y hacia la cual mostraré respeto por la

actitud que tenga hacia ella. De esta manera yo me respetaré a mí

mismo. Y mis relaciones con los otros serán reguladas por el mismo

respeto.

Tenemos que comprender que todas las otras unidades de medida:

talentos, erudición, cultura, genio, son unidades cambiantes,

unidades de detalle. La única y verdadera medida nunca cambia, es Objetiva, es

la única real, y es la medida de la visión interior. “Yo” veo, “Yo me

veo a mí mismo”, y ustedes se habrán medido. Con una parte superior,

real, ustedes habrán medido una parte inferior, también real. Y esa

medida, definirá por sí misma los respectivos roles de cada parte, y

aparecerá en ustedes el respeto por ustedes mismos.

Pero ustedes verán que no es fácil. Y que no es una

ganga. Uno tiene que pagar bastante. Para los malos pagadores, para los

perezosos, para los perdedores, no hay oportunidad alguna. Uno debe

pagar, pagar bastante, pagar inmediatamente y pagar por adelantado.

Pagar desde uno mismo, con esfuerzos sinceros, con entusiasmo, sin

expectativas. Lo más que ustedes voluntariamente paguen, sin

evasiva, sin trampas, sin falsedades, lo más que ustedes recibirán.

A partir de ese momento, ustedes encontrarán su verdadera naturaleza.

Y verán todos los trucos, todas las deshonestidades que utilizan para

evitar pagar de contado. Porque ustedes tendrán que pagar con todas

sus teorías gratuitas, con todas las convicciones profundamente

enraizadas, con todos los prejuicios, con todas las conveniencias,

con  todos sus “yo quiero esto” y “yo no quiero aquello”. Sin regateos,

honestamente, no con creencias. Traten de ver cuándo utilizan moneda

falsa.

Traten por un momento de aceptar la idea de que ustedes no son lo que

piensan que son, que se sobrestiman a ustedes mismos, y que por lo

tanto, se mienten a ustedes mismos. Que ustedes siempre se mienten a

ustedes mismos, a cada momento, a todo lo largo del día, durante la

totalidad de su vida. Que la mentira los regula hasta el extremo de

que ustedes no pueden controlarla nunca más. Ustedes son su víctima.

Ustedes mienten en todas partes. Sus relaciones con los otros,

mienten. La educación que ustedes están dando, sus hermosas

convicciones, mienten. Su erudición, miente. Sus teorías, su arte,

mienten. Su vida social, su vida familiar, todo miente. Y lo que

ustedes piensan de ustedes mismos, también miente. Pero ustedes no

detienen lo que están haciendo, ni lo que están diciendo, porque

ustedes creen en ustedes. Ustedes tienen que detenerse internamente y

observar. Observar sin prejuicios.

Y por mientras, acepten por un tiempo esta idea de la mentira. Y si

ustedes observan de esta manera, pagando por ustedes mismos, sin

autocompasión, por dar todas sus riquezas por un instante de

realidad, quizás algún día, ustedes verán repentinamente algo en ustedes que no

habían visto con anterioridad. Verán a otro diferente de lo que

ustedes pensaban que eran. Verán que ustedes son dos. Uno que no es, pero que toma el lugar y juega el rol del otro. Y el otro que es,

pero que es débil y tan inconsistente, que con sólo ponerlo al frente

desaparece inmediatamente. Éste no puede soportar la mentira. La

menor mentira lo mata. Éste no pelea, no resiste, es vencido por

adelantado.

Aprendan a mirarse hasta que ustedes hayan observado la diferencia

entre sus dos naturalezas, hasta que ustedes hayan visto la mentira,

el impostor en ustedes. Cuando ustedes lleguen a ver sus dos

naturalezas, ese día, en ustedes, la verdad habrá nacido.


JEANNET DE SALZMANN Nuevo Libro

La REALIDAD del SER

El cuarto Camino de Gurdjieff

LA REALIDAD DEL SER::

El Cuarto Camino de Gurdjieff

de Salzmann, Jeanne.

Ganesha, 2011.

El hombre
sigue siendo un misterio para sí mismo. Padece una nostalgia por el Ser, un
anhelo de duración, de permanencia, de Absoluto: un anhelo de ser.
Sin embargo, todo lo que constituye su vida es temporal, efímero, limitado.
Él aspira a otro orden, a otra vida, a un mundo que está más allá de él.
Siente que su propósito es participar.

Busca una idea, una inspiración, que pudiera moverlo en esa dirección. Esto
surge como una pregunta: «¿Quién soy yo? ¿Quién soy yo en este mundo?» Si
esa pregunta llega a ser lo suficientemente viva, podría dirigir el curso
de su vida. Él no puede responder. No tiene nada con qué responder. Ningún
conocimiento de sí para enfrentar esa pregunta, ningún conocimiento que le
sea propio. Sin embargo, siente que debe darle la bienvenida. Se pregunta a
sí mismo qué es él. Éste es el primer paso en el camino. Quiere abrir sus
ojos. Quiere despertar.

Introducción:

Yo tenía treinta años y vivía en
la región en la región montañosa del Cáucaso, entonces parte del sur de Rusia,
cuando conocí a George Ivánovich  Gurdjieff. En esa época, trataba de comprender
el sentido de la vida, pero no estaba satisfecha con las explicaciones, que me
parecían teóricas y realmente poco útiles. Mi primera impresión de Gurdjieff
fue muy fuerte, inolvidable. Tenía una expresión que no había visto nunca, una
inteligencia y una fuerza que otros no tenían. No la inteligencia corriente de
la mente intelectual, sino una visión capaz de verlo todo. Al mismo tiempo, era
muy bondadoso y muy,  muy exigente. Uno sentía
que él veía y te mostraba lo que tú eras, de tal manera que no lo olvidarías
nunca más en tu vida.

Era realmente imposible conocer a  Gurdjieff,
porque la impresión que él daba no era nunca la misma. Frente a quienes
no lo conocían, representaba el papel de un maestro espiritual; hacia lo que
esperaban de él y luego los dejaba ir. Pero si veía que algunos buscaban algo
más, podía invitarlos a cenar y hablar de temas muy interesantes, divertidos y
hacerlos reír. Este comportamiento  parecía
más espontáneo y más libre. Pero ¿era realmente más libre o sólo lo parecía porque
él se lo proponía así?  Uno hubiera
podido pensar que conocía muy bien a Gurdjieff, pero luego él se comportaba der
manera diferente y uno se daba cuenta de que realmente no lo conocía. Era como
una fuerza irresistible que no dependía de forma alguna y, sin embargo
continuamente hacía surgir múltiples formas. Gurdjieff aportó conocimiento de
la conciencia, una ciencia que nos muestra de que estamos hecho, nuestra
capacidad y lo que necesita ser desarrollado. Es una verdadera comprensión de
las energías en nosotros, de su relación con nosotros mismos y con todo lo que
nos rodea. Gurdjieff ha venido a mostrar un camino espiritual, a traer una
enseñanza de la conciencia. ¿Qué es un camino?, ¿Qué  es la enseñanza de un camino?

El conocimiento esotérico es la
ciencia de las relaciones del hombre con Dios y con todo el universo. Este conocimiento
necesita de un compromiso con los otros _ eso que se conoce como las escuelas _
puesto que sólo en esas condiciones de trabajo puede producirse cierta clase de
energía. Las escuelas se diferencian entre sí por su saber y por su tipo de
práctica, pero tienen una sola meta común, ver la realidad. El conocimiento se
transmite de manera teórica y a través de la experiencia vivida, es decir, a
través de la vivencia del drama de seguir un camino que se reconoce como mejor.
Se  crea un vínculo sin el cual sería
imposible vivir al mismo tiempo en dos mundos de niveles diferentes.

La enseñanza de Gurdjieff habla al
hombre contemporáneo, es decir, a aquel que ya no sabe reconocer la verdad a
través de de las diversas formas bajo las cuales se revela desde los tiempos
más remotos, aquel profundamente
insatisfecho, que se siente aislado y carente de sentido. Pero ¿cómo
despertar en él una inteligencia capaz de distinguir lo real de lo ilusorio?

continúa …

En el Capítulo I podemos leer:

I – UN LLAMADO A LA CONCIENCIA. se desarrollan en tres secciones llamadas

Estoy dormido

El recuerdo de Sí

La necesidad de conocer

como epígrafes en cada uno encontramos esta frases.

El niño quiere tener. El adulto quiere
Ser.

El querer ser esta detrás de todas mis manifestaciones.

Aprender a ver es la primera iniciación al
Conocimiento de Si.

No luchamos contra algo. Luchamos por algo.

Creo que necesito poner atención, pero, en realidad, lo que necesito es conocer
es mi falta de atención.

Cuando comienzo a ver, comienzo a amar lo que veo.

Donde está nuestra atención, esta Dios.

En la primera sección Estoy dormido encontramos desarrollados estos temas donde encontramos esa frases.

1 La Nostalgia del Ser

2 La fuerza de la vida

3 yo no me conozco

4 Estoy dormido

Dentro de la Sección el Recuerdo de Sí

5 Dónde está nuestra atención

6 La primera iniciación

7 ¿Podemos volcernos conscientes?

8 El que vigila

Aquí les dejo del Capitulo I  UN LLAMADO A LA CONCIENCIA

 sección Recuerdo de Si en el punto 5 Donde esta nuestra atención  (Pag. 43) que se desarrolla ésta frase del epígrafe.

Creo que necesito poner atención, pero, en
realidad, lo que necesito es conocer es
mi falta de atención.

Quiero estar consciente de mí. Tal como estoy en
este momento, ¿puedo conocerme, tener conciencia de mí? No puedo. Estoy demasiado
disperso. No siento nada. Pero veo que estoy dormido y veo los síntomas de ese
sueño. Me he olvidado de mí, he olvidado el sentido de mi existencia. Y en ese
momento, recibo un choque: siento que me despierto, que quiero despertarme.
Apenas experimento el choque, me siento tomado de nuevo, retenido por los
elementos de mi sueño: las asociaciones que dan vueltas, las emociones que me
toman, las sensaciones pasivas. Siento que vuelvo a caer en el olvido.

Uno no se da cuenta de cuán pasivo es, siempre arrastrado
por los acontecimientos, las personas y las cosas. Empezamos un trabajo con
mucho interés, conscientes de nuestra meta. Pero al cabo de cierto tiempo, el
impulso se debilita, vencido por la inercia. La comprensión disminuye y uno
siente la necesidad de algo nuevo que restaure el entusiasmo, la vida. De esa
manera, nuestro trabajo interior avanza por etapas y depende siempre de fuerzas
nuevas. Esto está determinado por una ley. Hay que desechar la idea de que el
avance se realiza en forma continua y en línea recta. Hay etapas en las que la
intensidad disminuye y, si uno no quiere recaer es necesaria la aparición de
una fuerza más activa.

El hombre pasivo en nosotros, el único que
conocemos, es el que recibe toda nuestra confianza. Pero, mientras
permanezcamos pasivos, nada nuevo ocurrirá. Hay que volverse activo en relación
con nuestra inercia, en relación con el trabajo pasivo de nuestras funciones.
Si queremos cambiar, tenemos que buscar en nosotros al hombre nuevo, el que
está escondido; es decir, el del recuerdo, el que tiene una fuerza que sólo
puede ser dirigida por su voluntad y a quien hay que hacer crecer gradualmente,
paso a paso. Uno debe ver que es posible un estado más intenso, más activo.

Debo reconocer que en mi estado habitual mi
atención no está dividida. Cuando me abro a lo exterior, estoy naturalmente
interesado. Mi atención va hacia allá. No puedo impedírmelo. Si mi fuerza de
atención está completamente tomada, estoy perdido en la vida, identificado.
Toda mi capacidad de estar presente se pierde. Me pierdo, pierdo mi propio
rastro, el sentimiento de mí mismo, mi existencia pierde su sentido. Entonces,
el primer cambio requerido es una separación en la que mi atención se divide.

Nuestro esfuerzo debe ser siempre claro: estar
presente, que es el comienzo del recuerdo de sí. Cuando la atención se divide,
estoy presente en dos direcciones, tan presente como pueda. Mi atención se
dirige en dos direcciones opuestas y yo estoy en el medio. Es el acto del
recuerdo de sí. Quiero mantener una parte de mi atención sobre la conciencia de
pertenecer a un nivel superior y, bajo esa influencia, trato de abrirme al
mundo exterior. Debo hacer un esfuerzo para permanecer relacionado, un esfuerzo
de atención. Trato de conocer realmente lo que soy. Lucho por seguir estando
presente, a la vez con un sentimiento de mí que se vuelve hacia una calidad
mejor y con un sentimiento ordinario ligado a mi persona. Quiero ver y no
olvidar mi pertenencia a esos dos niveles.


EJERCICIOS

EL RECUERDO DE SI 

EN EJERCICIO

De “El Cuarto Camino”de Ouspensky 

P. Cuál es la diferencia en el significado de atención y consciencia? R. Atención puede considerarse como el principio elemental de la consciencia – el primer grado. No es presencia total, porque esta dirigida en sólo una dirección. Como dije, la consciencia necesita doble atención.

P. Cual es el propósito de alcanzar esta consciencia elevada – vivir plenamente?

R. Una cosa depende de la otra. Si queremos tener voluntad, si queremos ser libres en vez de ser marionetas, si queremos despertar, debemos desarrollar consciencia. Si nos damos cuenta de que estamos dormidos y de que todas las personas están dormidas, y lo que esto significa, todos los absurdos de la vida son explicados. Está absolutamente claro que la gente no puede hacer nada diferente a lo que hacen ahora si están dormidos.

P. Como somos, podremos alguna vez estar conscientes a voluntad, o siempre vendrá accidentalmente?

R. Nada viene en su estado final al principio. El primer paso es ser más concientes, el segundo paso es ser más concientes aún. Si ahora, con esfuerzo, puedes hacerte consciente por un minuto, entonces, si trabajas en ello y haces todo lo posible por ayudar, después de algún tiempo podrás estar consciente por cinco minutos.

P. Está mal cuando es accidental?

R. No puedes confiar en ello. Como estamos, los estados superiores no pueden durar, son sólo destellos, y si duran, entonces es imaginación. Este es un hecho definitivo porque no tenemos energía para durar en estados superiores. Los destellos son posibles, solo que, nuevamente, debes juzgarlos y clasificarlos según el material que proveen.

P. No pueden durar ni siquiera en la memoria?

R. La memoria que podemos comandar, controlar y usar es sólo intelectual, y la memoria intelectual no puede retenerlos.

P. A mi me parece imposible hacer el recuerdo de sí a voluntad, aunque no parece tan imposible hacer la observación de sí.

R. Debes probar métodos que lo produzcan. Intenta este método de detener tus pensamientos, para ver por cuánto tiempo puedes mantener tus pensamientos quietos, pensar en nada – si conoces el recuerdo de sí. Pero supón que un hombre que no conoce el recuerdo de sí prueba esto – no llegará a la idea del recuerdo de sí de esta forma. Si ya lo conoces, esto creará un momento de recuerdo de sí; por cuánto tiempo depende en tus esfuerzos. Es una muy buena forma. Este método está descrito, por ejemplo, en algunos libros de Yoga, pero la gente que lo prueba no sabe porqué lo está haciendo, así que no puede producir buenos resultados. Al contrario, puede producir un tipo de estado de trance.

P. Cuando usted dice “conocer el recuerdo de sí”, se refiere a tenerlo en la cabeza como un objetivo, o a haber tenido una probada de él?

R. Hay distintos grados. Verás, nosotros hablamos del recuerdo de sí todo el tiempo; siempre volvemos a él; así que no puedes decir que no sabes acerca del recuerdo de sí. Pero si tomas a un hombre que ha estudiado sicología o filosofía ordinaria, él no sabe de éste.

P. Es posible haber hecho el recuerdo de sí antes de haber conocido este sistema? Pregunto porque he intentado el recuerdo de sí, y los resultados parecen corresponder a lo que solía hacer antes, sin saber lo que estaba haciendo.

R. Esa es la cosa. Puedes estudiarlo para entender el principio de que si haces cierta cosa sabiendo lo que es, da un resultado, y si haces casi la misma cosa sin saber lo que es, da un resultado diferente. Mucha gente llega muy cerca del recuerdo de sí en la práctica, otros llegan muy cerca de él en la teoría pero sin práctica – o teoría sin práctica, o práctica sin teoría – Y ni desde uno ni desde el otro llegaron a la verdad real. Por ejemplo, en la así llamada literatura Yoga hay muchos acercamientos al recuerdo de sí. Por ejemplo, hablan de que “yo soy” conciencia, pero son tan teóricos que no puedes sacar nada de ello.

El recuerdo de sí nunca fue mencionado en ninguna literatura de una forma exacta, concreta, aunque en una forma disfrazada se habla de él en el Nuevo Testamento y en escritos Budistas. Por ejemplo, cuando se dice, “Miren, no duerman”, esto es recuerdo de sí. Pero la gente lo interpreta de otra manera.

P. Es el centro emocional el principal centro que trabaja en el recuerdo de sí?

R. No puedes controlar las emociones. Simplemente decides recordarte. Te he dado un método muy simple y practico. Intenta detener tus pensamientos pero, al mismo tiempo, no olvides tu meta – que lo haces para poder recordarte. Eso puede ayudar. Qué impide el recuerdo de sí? Este constante girar de pensamientos. Detén este girar, y quizás tendrás una probada de él.

P. Qué centros trabajan en el recuerdo de sí?

R. El recuerdo de sí necesita el mejor trabajo que puedas producir, así que mientras más centros tomen parte de él, mejor será el resultado. El recuerdo de sí no puede ser producido por trabajo lento, débil – el trabajo de uno o dos centros. Puedes empezar con dos centros, pero no es suficiente, porque otros centros pueden interrumpir tu recuerdo de sí y detenerlo. Pero si pones todos los centros al trabajo no hay nada que pueda detenerlo. Siempre debes recordar que el recuerdo de sí necesita el mejor trabajo del que seas capaz.

P. Usted dijo que el verdadero recuerdo de sí necesita emoción, pero cuando pienso en él no experimento ninguna emoción. Puede uno recordarse a sí sin experiencia emocional?

R. La idea es recordarse a sí, estar consciente de uno mismo. Y lo que viene con esto sólo lo adviertes, no debes ponerle ninguna demanda definida. Si haces que sea práctica regular el tratar el recuerdo de sí tres o cuatro veces por día, éste vendrá por sí mismo en los intervalos, cuando lo necesitas. Pero eso lo notarás después. Debes hacer una práctica regular el intentar el recuerdo de sí, si es posible siempre a la misma hora del día. Y, como dije, la práctica de detener los pensamientos producirá el mismo efecto. Así que, si no puedes recordarte a ti, intenta detener los pensamientos. Tú puedes detener los pensamientos, pero no debes desilusionarte si al principio no puedes. Detener los pensamientos es una cosa muy difícil. No puedes decirte “detendré los pensamientos”, y que ellos se detengan. Debes usar el esfuerzo en todo momento. Así que no debes hacerlo por mucho tiempo. Si lo haces por algunos minutos es suficiente, de otro modo te convencerás de que lo estás haciendo cuando en realidad te sentarás en silencio y pensarás, muy feliz de ello. Todo lo que puedas debes retener sólo un pensamiento, “no quiero pensar en nada”, y echar fuera todos los otros pensamientos. Es un muy buen ejercicio, pero sólo un ejercicio.

P. Es malo dejar de respirar cuando uno intenta detener los pensamientos?

R. Esta pregunta fue hecha una vez en nuestros grupos viejos y Mr. Gurdjieff preguntó: “Por cuanto tiempo?”, la persona dijo por diez minutos. Mr. Gurdjieff contestó: “Si puedes dejar de respirar por diez minutos es muy bueno, porque después de cuatro minutos te mueres!”.

P. Son el recuerdo de si y detener los pensamientos la misma cosa?

R. No exactamente; son dos métodos diferentes. En el primero tomas un cierto pensamiento definido – El entendimiento de que no te recuerdas a ti mismo. Siempre debes empezar con eso. Y detener los pensamientos es simplemente crear la atmósfera correcta, el entorno correcto, para el recuerdo de sí. Así que no son la misma cosa, pero traen el mismo resultado.

P. Es el trabajo más preciso si uno se está recordando a sí y al trabajo que está haciendo?

R. Si, cuando estás despierto puedes hacer todo mejor, pero un largo tiempo es necesario para eso. Cuando te acostumbres al recuerdo de sí no podrás entender cómo pudiste trabajar sin él. Pero al principio es difícil recordarse a sí y trabajar al mismo tiempo. Aún así, los esfuerzos en esta dirección san resultados muy interesantes; de eso no puede haber ninguna duda. Toda la experiencia de todos los tiempos muestra que estos esfuerzos son siempre recompensados. Además, si haces estos esfuerzos entenderás que ciertas cosas uno sólo puede hacerlas cuando está dormido y no pueden hacerse cuando se está despierto, porque algunas cosas sólo pueden ser mecánicas. Por ejemplo, supón que pierdes o olvidas cosas; no puedes perder cosas a propósito, sólo puedes perderlas mecánicamente.


ALQUIMIA VIDEO SUBTITULADO

Jacob Needleman 
  

EL DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA

DESPIERTA

 

EL DESPERTAR

EL DESPERTAR

“Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro”.

 G.I. GURDJIEFF

 

Desde su más tierna infancia,  los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores, por consiguiente, para el no hay el menor peligro de un súbito despertar.  

El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar a consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es necesario destruir los “topes”, es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los topes exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables. Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol del que hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo. El concepto de “conciencia moral” nada tiene que ver con el “moralidad”. La conciencia moral es un fenómeno general y permanente. Es la misma para todos los hombres y no es posible sino en ausencia de topes. Desde el punto de vista de las diferentes categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter totalmente nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aún momentáneo de la conciencia moral en un hombre con millares de “yoes” diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento. Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada véz más a menudo y duran cada vez más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera “conciencia lúcida” penetrará gradualmente en

 ÉL.  

Fragmentos de  una enseñanza des-co-no-ci-da  (Fragmentos de una enseñanza desconocida, Edit. Hachette)

P. Ouspensky  (pag.211).

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EL DESPERTAR

EL DESPERTAR

“Pero felizmente para el hombre, es decir para su paz y su sueño, este estado de conciencia es muy raro”.

 G.I. GURDJIEFF

 

Desde su más tierna infancia,  los topes han comenzado a desarrollarse y a fortalecerse en él, quitándole progresivamente toda posibilidad de ver sus contradicciones interiores, por consiguiente, para el no hay el menor peligro de un súbito despertar.  

El despertar sólo es posible para aquellos que lo buscan, que lo quieren, y que están dispuestos a luchar a consigo mismos, a trabajar sobre sí mismos, mucho tiempo y con perseverancia para obtenerlo. Con este fin, es necesario destruir los “topes”, es decir, ir al encuentro de todos los sufrimientos interiores que están ligados a la sensación de las contradicciones. Además, la destrucción misma de los topes exige un trabajo muy largo, y un hombre tiene que estar de acuerdo con este trabajo, comprendiendo bien que para él el despertar de su conciencia estará acompañado de todas las incomodidades y de todos los sufrimientos imaginables. Pero la conciencia moral es el único fuego que puede fundir todos los polvos metálicos del crisol del que hemos hablado, y crear la unidad que el hombre no poseía en el estado en que emprendió el estudio de sí mismo. El concepto de “conciencia moral” nada tiene que ver con el “moralidad”. La conciencia moral es un fenómeno general y permanente. Es la misma para todos los hombres y no es posible sino en ausencia de topes. Desde el punto de vista de las diferentes categorías de hombres, podemos decir que existe la conciencia del hombre que no tiene contradicciones. Esta conciencia no es sufrimiento, sino una alegría de carácter totalmente nuevo, y que somos incapaces de comprender. El despertar aún momentáneo de la conciencia moral en un hombre con millares de “yoes” diferentes implica obligatoriamente el sufrimiento. Por tanto, si estos instantes de conciencia se repiten más a menudo y duran cada véz más a menudo y duran cada vez más, si el hombre no les teme, sino por el contrario coopera con ellos y trata de guardarlos y prolongarlos, un elemento de alegría muy sutil, un gusto anticipado de la verdadera “conciencia lúcida” penetrará gradualmente en

 ÉL.  

Fragmentos de  una enseñanza des-co-no-ci-da  (pag.211).

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