La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

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LOS CENTROS SUPERIORES

LOS CENTROS SUPERIORES

En el estado 4 es cuando realmente empieza a saber, al armonizarse genera en sí una analogía del Todo.

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LOS CENTROS SUPERIORES

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LOS CENTROS SUPERIORES:

En el estado 1 y 2 el hombre duerme, tanto en el sueño reparador de la noche, y en su otra acepción ignora las condiciones que lo rodean así como no se conoce a sí mismo. Ignora sus múltiple Yoes, su tipo personalidad, sus centros y cree que es otra cosa de lo que es, es decir imagina acerca de sí.

COMO VIMOS EN LA INTRODUCCIÓN  vamos a tratar de distinguir bien, cuáles  son las ideas nuevas de Cuarto Camino, para

lo cual vamos a ir revisando todos las ideas de esta Enseñanza, espero me acompañen, y pronto reconocerán vivencias nuevas tales como que por profundizar en un tema comprendemos un montón de otras nuevas, cuando logramos ver hacia abajo, nuestra mirada se eleva hacia arriba, esto me hace acordar dos ideas importantes, la primera es acerca del correcto pensar, dice Ouspensky,  es a través del correcto pensar que se accede a la partes superiores de los centros y con ellos a los estados de consciencia objetiva, un ejemplo  podría ser  pensar los grandes temas, como los misterios de la Vida y la Muerte en este caso nos ayudaría pensar en las teorías acerca del tiempo, la reencarnación y la recurrencia. La  segunda  está conectada a la idea de los cosmos, El desarrollo de la conciencia no se efectúa en una sola dirección, dijo Gurdjieff, cuando un hombre comienza a sentir la vida de todas las cosas, los planetas, el sol,  comienza al mismo tiempo a sentir la vida de sus células,  la inteligencia de las mentes, los elementos;  esto es al ver hacia arriba, también desciende. El  desarrollo de la conciencia se realiza simultáneamente en dos direcciones, hacia lo macrocosmos y hacia el microcosmos, en este caso lo pequeño es el estudio de sí, mas su contrapartida es el acceso a otro niveles de consciencia de una forma sólida, consistente. En este sentido ya vimos el estudio de Los Centros,  luego vimos La parte formatoria, repasamos la identificación, solo un poco de la Atención.

“…el hombre tiene la posibilidad de vivir en cuatro estados de consciencia  pero que, como es, vive sólo en dos.  De manera que vivimos en los centros inferiores en sólo dos estados de consciencia. Los otros dos estados de conciencia son superiores — «la conciencia de sí» y «la conciencia objetiva», estos están ligados al funcionamiento de los centros superiores del hombre”.

En el estado 3 comienza a hacer un trabajo sobre si mismo cuenta con un conjunto de herramientas que van a ir haciendo fuerte al verdadero yo del trabajo, que es el que va ser consciente de sí.

Tener claras estas ideas nos ayuda en nuestras dificultades. De modo si nos quedamos en el camino hacia la consciencia de sí nos encontramos con ideas que nos ayudan, así descubrimos una de las ideas de esta enseñanza es que no tenemos los centros inferiores desarrollados o que nos encontramos en el centro equivocado haciendo de secretaria general de la vida o que los centros  están desarmonizados, saber esto es saber lo que podemos hacer cuando nos sentimos mal. También la idea  perla de esta enseñanza es la de dar un salto hacia el recuerdo de sí: Para llegar a observarse realmente, ante todo hay que recordarse a sí mismo y si quiero probar la consciencia  diferente de mí, he de hacerlo generando un puente hacia los Centros Superiores y este es el tema que desarrollaremos en esta entrada.

LOS CENTROS SUPERIORES:

Para comprender el trabajo de la máquina humana y sus posibilidades, hay que saber que aparte de los tres centros intelectual, emocional y motor  y de las partes que están relacionadas con ellos, es decir los conocemos como sus funciones, tenemos otros dos centros, plenamente desarrollados y que funcionan perfectamente, pero no tienen vínculo con nuestra vida ordinaria ni con los centros a través de los cuales tenemos conocimiento de nosotros mismos. Estos otros dos son el centro emocional superior y el centro intelectual superior. Estos centros están en nosotros; trabajan todo el tiempo, pero su trabajo nunca llega a nuestra conciencia ordinaria. La razón debe buscarse en las propiedades especiales de nuestra pretendida «conciencia lúcida», lo que hemos llamado estado 2.

La presencia de estos centros superiores en nosotros es análoga a la de los tesoros escondidos que han buscado desde los tiempos más remotos los hombres que persiguen lo misterioso y lo milagroso; pero es un enigma mucho más grande. Todas las enseñanzas místicas y ocultas reconocen en el hombre la existencia de fuerzas y capacidades superiores — aunque en muchos casos, sólo en forma de posibilidades — y hablan de la necesidad de desarrollar las fuerzas escondidas en el hombre. El propósito de los mitos y de los símbolos era el alcanzar los centros superiores, el transmitir al hombre ideas inaccesibles a su razón, y el transmitírselas bajo formas tales que no pudieran ser interpretadas equivocadamente. Los mitos estaban destinados al centro emocional superior; los símbolos, al centro intelectual superior. Por este hecho, todos los esfuerzos emprendidos para comprender o explicar, con la razón solamente, los mitos, los símbolos, así como también los aforismos que dan un resumen de su contenido, están predestinados al fracaso. Siempre es posible comprender todo; pero en cada caso es necesario el centro apropiado. La preparación, sin la cual no es posible recibir las ideas de la ciencia objetiva, debe hacerse por medio del pensamiento, pues solamente un pensamiento bien preparado puede transmitir estas ideas a los centros superiores, sin introducir en ellas elementos ajenos. Los símbolos empleados para transmitir las ideas de la ciencia objetiva, incluían los diagramas de las leyes fundamentales del universo, y transmitían no sólo la ciencia misma, sino que mostraban igualmente el camino para alcanzarla. La presente enseñanza difiere de muchas otras por el hecho de que afirma la existencia en el hombre de centros superiores ya plenamente desarrollados. Son los centros inferiores los que no están desarrollados. Y es precisamente esta falta de desarrollo de los centros inferiores, o su incompleto funcionamiento, lo que nos impide usar el trabajo de los centros superiores. Podríamos detenernos y preguntarnos que es desarrollar los centros inferiores y cómo se desarrollan: para saber qué son los centros hicimos el estudio Los Centros, ahora  en cuanto a su desarrollo es un tema que desplegaremos paso a paso. Comenzaremos revisando que significa que no estén desarrollados y cuáles son las causas, luego veremos los estados de consciencia que facilitarían el acceso a los centros superiores, por último la energía de los centros superiores y como se vinculan los centros superiores con los cuerpos. Retomando donde hemos dejado, esta idea de la falta de desarrollo de los centros inferiores o su incompleto funcionamiento ¿Qué significa?  ¿Cuál es la causa? Las causas pueden ser en no haber tenido la suficiente educación o se trata de falta energía para su funcionamiento. En cuanto a la educación es evidente que la falta de educación nos hace más vulnerables a los fanatismo, a las ideas rígidas, nos apega a los dogmas, a la parcialidad y falta visión, incluso el subjetivismo de las emociones se ven reforzadas cuando no hay perspectivas más amplias, todo esto toca un tema dentro de la enseñanza más que importante, es el desarrollo unilateral de los centros que se produce en la personalidad a expensas de la esencia y del ser, a expensas porque no  alimentamos la esencia y porque el ser está dando vida real, está allí y no hacemos contacto, estamos en la periferia de nosotros mismos. Ahora acerca de la segunda causa la enseñanza de Gurdjieff apunta a la energía que se pierde en el estado de dormidos y otra parte importante de su enseñanza es las energías ausentes (hidrógenos) para crear lazos con los centros superiores de este modo se vuelve importante la producción de hidrógenos. Leer Las Octavas de Alimento 2da parte y 3era parte.

Ahora ¿cómo se educa un centro? Es evidente que no podemos educar todo y que no nos alcanzaría la vida, es evidente que tenemos que encontrar un punto de reunión, el trabajo de Escuela, mi instructor le llamaba al trabajo que se hace en una escuela, segunda educación. Si se puede regular y equilibrar el trabajo de los tres centros cuyas funciones constituyen nuestra vida, es indispensable economizar la energía producida por nuestro organismo; no hay que derrocharla en un funcionamiento inútil, sino ahorrarla para la actividad que unirá gradualmente los centros inferiores con los centros superiores. En cuanto al desarrollo de los centros es más importante observar y no echar manos a la obra hasta tanto conocer, saber y haber reconocido a través  de la observación los centros y por sobre todo, descubrir cuales son las partes que predominan en mí y reconocer a que tipo pertenezco. Ver Tipos de Hombres.

 La  conexión de los centros inferiores y los centros superiores: A fin de obtener una conexión correcta y permanente entre los centros inferiores y los centros superiores, es necesario regular y acelerar el trabajo de los centros inferiores. “Además, como ya se ha dicho, los centros inferiores trabajan mal, porque muy a menudo en vez de desempeña sus propias funciones, uno u otro de ellos toma a su cargo el trabajo de otros centros. Esto reduce considerablemente la velocidad de marcha de la máquina y torna muy difícil la aceleración del trabajo de los centros. Por lo tanto, para poder regular y acelerar el trabajo de los centros inferiores, el primer objetivo debe ser librar a cada centro de todo trabajo que no le sea natural, y hacerlo volver a su propia tarea, la cual puede desempeñar mejor que ningún otro centro.

Gasto y ahorro =economizar: La energía  se gasta en un trabajo profundamente inútil en todo sentido: actividad de emociones desagradables, preocupaciones, inquietudes, apresuramiento y toda la secuela de actos automáticos enteramente desprovistos de necesidad alguna. Se pueden dar fácilmente innumerables ejemplos de esta actividad inútil. Ante todo, hay ese flujo incesante de pensamientos que no pueden ser detenidos ni controlados, y que consumen una cantidad enorme de nuestra energía. Luego está la tensión continua y perfectamente superflua de los músculos de nuestro organismo. Nuestros músculos están contraídos, aun cuando no hagamos nada. Una parte considerable de nuestra musculatura entra de inmediato en acción para el más mínimo trabajo, como si se tratase de realizar el más grande esfuerzo. Para recoger una aguja del suelo, un hombre gasta tanta energía como para levantar a un hombre de su mismo peso. Para escribir una carta de dos palabras, derrochamos una fuerza muscular que bastaría para escribir un grueso volumen. Pero lo peor es que gastamos nuestra energía muscular continuamente, aun cuando no hagamos nada. Cuando caminamos, los músculos de los hombros y de los brazos están tensos sin la menor necesidad; cuando estamos sentados, los músculos de las piernas, del cuello, de la espalda y del vientre están contraídos inútilmente; aun durmiendo contraemos los músculos de los brazos, de las piernas, de la cara y de todo el cuerpo — y no comprendemos que en este perpetuo estado de alerta con miras a esfuerzos que jamás haremos, gastamos mucho más energía que la que sería necesaria para realizar un trabajo útil, real, durante toda una vida. Además, podemos señalar el hábito de hablar sin cesar, de todo y a todo el mundo, y si no hay nadie, de hablarse a sí mismo; el hábito de alimentar quimeras, el ensueño perpetuo, nuestros cambios de humor, los continuos pasajes de un sentimiento a otro, y miles de cosas completamente inútiles que el hombre se cree obligado a sentir, pensar, hacer o decir. En cuanto a las preguntas que es desarrollar los centros inferiores y cómo se desarrollan los centros inferiores: la respuesta es economizando, regulándolos y acelerándolos, distensando. Liberar a los centros de lo que no sea propio y volverlo a su tarea.

Los estados de consciencia y los centros superiores: Consciencia de Sí-emocional superior y consciencia objetiva-mental superior.Esta no es una cuestión de un día o un mes. Es un estudio muy prolongado, y un estudio de cómo suprimir obstáculos, porque no nos recordamos, no somos conscientes de nosotros, debido a muchas funciones equivocadas de nuestra máquina, y todas estas funciones han de corregirse y ajustarse. Cuando la mayoría de estas funciones es ajustada, estos períodos de recuerdo de sí se tornarán cada vez más largos, y si llegan a ser lo suficientemente largos, adquiriremos las dos nuevas funciones. Con la consciencia de sí, que es el tercer estado de consciencia, adquirimos una función que se llama emocional superior, aunque igualmente es intelectual, porque en este nivel no hay diferencia entre intelectual y emocional tal como existe en el nivel corriente. Y cuando llegamos al estado de consciencia objetiva, adquirimos otra función que se llama mental superior.

LA ENERGIA DE LOS CENTROS SUPERIORES:

“Si consideramos el trabajo de la maquina humana desde el punto de vista de los hidrógenos con los que trabajan los centros, veremos por qué los centros superiores no pueden entrar en contacto con los centros inferiores.” El  centro emocional superior, trabaja con hidrógeno 12, y el centro intelectual superior, trabaja con hidrógeno 6. “El centro intelectual trabaja con hidrógeno 48; el centro motor con hidrógeno 24. “Si el centro emocional trabajase con hidrógeno 12, su trabajo se conectaría con el del centro emocional superior. En los casos en que el trabajo del centro emocional alcanza la intensidad de vida y la rapidez que suministra el hidrógeno 12, se produce un contacto momentáneo con el centro emocional superior y el hombre experimenta nuevas emociones, nuevas impresiones, que hasta entonces le eran completamente desconocidas y para las cuales no tiene ni palabras ni expresiones con que describirlas. Pero en las condiciones ordinarias, la diferencia entre la velocidad de nuestras emociones habituales y la velocidad del centro emocional superior es tan grande que no hay ningún contacto posible y no llegamos a oír las voces dentro de nosotros que nos hablan, y que nos llaman, desde el centro emocional (corazón) superior. “El centro intelectual superior, al trabajar con hidrógeno 6, está aún más alejado de nosotros, todavía menos accesible. No hay contacto posible con él, sino a través del centro emocional superior. Ejemplos de tales contactos nos han sido dados sólo en las descripciones de experiencias místicas, estados extáticos, y otros. Dichos estados pueden ser producidos por emociones religiosas, a no ser que aparezcan, por breves instantes, bajo la acción de narcóticos especiales; o en ciertos estados patológicos tales como ataques de epilepsia o lesiones traumáticas accidentales en el cerebro — y en tal caso, es difícil decir cuál es la causa y cuál es el efecto; esto es, si el estado patológico resulta de este contacto, o viceversa. “Si pudiésemos conectar deliberadamente y a voluntad los centros de nuestra conciencia ordinaria con el centro intelectual superior, no nos sería de utilidad alguna en nuestro estado actual. En la mayoría de los casos, en el momento de un contacto accidental con el centro intelectual

En el estado 4 es cuando realmente empieza a saber, al armonizarse genera en sí una analogía del Todo.

superior, el hombre pierde el conocimiento. La inteligencia se desborda con el torrente de pensamientos, emociones, imágenes y visiones que súbitamente irrumpen en ella. Y en lugar de un pensamiento vivo o una emoción viva, resulta por el contrario un quedarse completamente en blanco, un estado de inconsciencia. La memoria recuerda sólo el primer momento, cuando la mente está como sumergida, y el último momento, cuando se retira el flujo y el conocimiento regresa. Pero aun estos momentos son tan ricos en colores de mil matices que entre las sensaciones ordinarias de la vida no hay nada con qué compararlos. Generalmente esto es todo lo que queda de las así llamadas experiencias místicas o extáticas que resultan de un contacto momentáneo con un centro superior. Muy rara vez sucede que una mente, por bien preparada que esté, llegue a aprehender y a guardar el recuerdo de algo de lo que fue sentido y comprendido en el momento del éxtasis. Sin embargo, aun en tales casos, los centros intelectual, emocional y motor recuerdan y transmiten todo a su propia manera, es decir traducen sensaciones completamente nuevas, nunca antes experimentadas, al lenguaje de las sensaciones cotidianas; reducen a las formas del mundo tridimensional, cosas que sobrepasan completamente nuestras medidas ordinarias. De esta manera, desnaturalizan hasta los menores vestigios de lo que podría subsistir en su memoria de estas experiencias inusitadas. Al transmitir las impresiones de los centros superiores, nuestros centros ordinarios pueden compararse a ciegos hablando de colores, o a sordos hablando de música.

Los centros superiores y los Cuerpos Superiores:“Todo lo que se ha dicho anteriormente acerca del trabajo sobre sí, de la elaboración de la unidad interior y del pasaje de los hombres números 1, 2 y 3 al nivel de los hombres números 4, 5 y más, persigue un solo y mismo fin. Lo que se llama cuerpo astral, según una terminología especial, se llama según otra el centro emocional superior, aunque aquí la diferencia no está solamente en la terminología. Para hablar más correctamente se trata de diferentes aspectos del próximo estado evolutivo del hombre. Se puede decir que el cuerpo astral es necesario para el funcionamiento completo y adecuado del centro emocional superior al unísono con los centros inferiores —o bien que el centro emocional superior es necesario para el trabajo del cuerpo astral. El cuerpo mental corresponde al centro intelectual superior. Sería falso decir que son una sola y misma cosa. Pero el uno exige al otro, el uno no puede existir sin el otro, uno es la expresión de ciertos aspectos y funciones del otro. El cuarto cuerpo exige el trabajo completo y armonioso de todos los centros, implica un control completo sobre este trabajo del cual también es la expresión.

Proximamente Estados de Consciencia y Los Chispazos de Consciencia