La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

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MÁQUINAS AUTÓMATAS

Lo que llamamos hombre normal, ¿es realmente normal? Los maestros

espirituales de la Tradición Perenne han enseñado que, generalmente, el

supuesto estado de normalidad no es más que un estado de adormecimiento y

anestesia social, donde el verdadero Sí Mismo, el Self, está ahogado, y donde

el potencial humano queda reprimido. Como dijera G.I. Gurdjieff, la mayoría de

la gente que vemos por la calle está como muerta y funciona como autómatas

con hábitos mecánicos de pensamiento, percepción y comportamiento.

 

 

AUTOMATIZACIÓN:

Una de las manifestaciones más molestas e insultantes que hizo Gurdjieff es su

afirmación de que el hombre es una máquina.

No obstante, al estudiar y reconocer nuestras propiedades mecánicas, existe la

posibilidad de dar un paso que ninguna otra máquina puede dar: podemos

llegar a ser genuinamente humanos y trascender la mecanicidad de nuestras

propiedades y nuestro destino. Casi todas las miserias humanas son el

resultado de una vida autómata y mecánica.

Incrementando nuestra inteligencia sensorial podemos abandonar el

automatismo ya que nos da capacidad de respuesta para una necesidad

específica pudiéndose utilizar una parte de ella para otros fines, evitando que a

menudo reaccionemos de una manera desmesurada y sin proporción a la

realidad de la situación ( que son las respuestas del  tipo todo o nada).

Mucha gente obedece mecánicamente las normas, sintiéndose orgullosos de

ello aunque en realidad se están destruyendo a si mismos y a los demás.

La capacidad de que una parte limitada de nuestra sensibilidad e inteligencia

desarrolle automáticamente alguna tarea fija con poca o casi ninguna

conciencia de ella, es uno de los mayores talentos de la humanidad, y una de

sus mayores maldiciones pues la inteligencia mecánica que puede resultar

valiosa con fines utilitarios es siempre peligrosa en un mundo complejo y

cambiante.

CHARLES TART


EL EGO

EL  EGO

ENSAYO COMPARATIVO

Nada ha sido más debatido que el yo, no olvidemos que la palabra es una traducción del latín, ego. Pero desde la observación de si, método de Cuarto Camino para conocerse a sí mismo, ¿es lo mismo el yo y el ego?, qué distinción se hace  y al respecto que dice la psicología.

Habitualmente se dice que ego  es  una inclinación a cuidar el propio interés, podría ser darse más valor a uno por encima de los demás y cabría otra que es  el excesivo amor a sí mismo. Se dice que alguien tiene  mucho ego cuando alguien tiene una sobrevaloración de sí. Es este el ego que se supone está detrás de alguien egoísta.

Todos los autores con el ego tienen ambigüedad en su definición, algunas corrientes como la Junguiana lo confronta a la idea de self, el sí mismo siempre como desarrollo libidinal. Pero siempre se mantiene cierta continuidad entre los dos conceptos teóricos y la construcción que el ser humano hace de sí mismo con su vivencia.

Para Cuarto Camino el yo cobra un carácter determinado por lo externo, por el físico, no es una unidad y se fue gestando de forma azarosa, que generaron múltiples voluntades,  tanto para Gurdjieff y P. Ouspensky, para mi asombro, no  mencionaron el ego, tan mencionado por la psicología y  en la actualidad tan de moda en las doctrinas de origen oriental en las que el ego equivale a una unidad contra natura. Pero sí trataron el concepto de ello, impersonal,  de la psicología del 20 (S. Freud,  El yo y el ello, 1925 – 27)   para Gurdjieff ello piensa, ello ama, claramente son coetañas  en las que fueron transmitida ambas  orientaciones, pero dicho por Gurdjieff que lo diferencia alguien que comprende en lo que se dice y no por observación clínica de otro.

Entonces diferenciemos que es el yo y el ello, para lo cual hay que remitirse  al niño recién nacido, es decir a la gestación de su conciencia originaria, sabemos que el niño aún no tiene palabras y que si tiene necesidades – pulsiones del cuerpo, expresadas como deseos, es el ello el encargado de representarse estos deseos  y de forma impersonal porque no hay yo, ni diferenciación del entorno (a esto la psicología Freudiana le llamó proceso primario). Es en esta etapa donde el ello quiere sin yo y atesora el deseo de placer. De esta etapa se separa un yo relacionado con el exterior, y este es el encargado de satisfacer el deseo. Claro está que el niño no puede hasta cierta etapa tener independencia, es aquí donde surge un distanciamiento de los deseos del cuerpo y se gesta una diferencia con las demandas del exterior. Para cuando aparece un yo además tiene  que mediar con  el super yo que se forma por los premios y castigos del entorno de la familia, la cultura , seguro que tenía más relevancia en una sociedad represiva, sobre todo del instinto y lo sexual. Para Cuarto Camino este yo que aparece es un yo que se cree una unidad  y consciente, es nuestro yo corriente y no está desarrollado, en cambio para la psicología este yo encubre el inconsciente y es una adaptación al mundo.

Podríamos preguntarnos como nos volvemos múltiples, como vemos en los cuadros extraídos de Fragmentos de Una Enseñanza Desconocida se  manejaba la misma terminología a la de la psicología, al menos la primera parte, este es un cuadro que representa las funciones paralelas de un hombre de cuerpo físico y un hombre de cuatro cuerpos, sólo que está tomado en un ser humano adulto: como vemos es el automatismo, de la vivencia tanto del físico como externa.

Cuerpo Emociones Pensamientos Yo – conciencia

Lo que aclara Gurdjieff

…el autómata depende de las influencias exteriores, y las otras tres funciones dependen del cuerpo físico y de las influencias exteriores que éste recibe. Los deseos o las aversiones —«yo deseo», «yo no deseo», «me gusta», «no me gusta»— es decir, las funciones que ocupan el lugar del segundo cuerpo, dependen de choques y de influencias accidentales.

El pensar, que corresponde a las funciones del tercer cuerpo, es un proceso enteramente automático. En el hombre mecánico, falta la voluntad; no hay más que deseos, y lo que se llama su fuerte o su débil voluntad no es sino la mayor o menor permanencia de sus deseos, de sus ganas.

Respecto de lo que se llama fuerte o débil es la noción de carácter la que se aproxima a lo tratado.  Generalmente  se le atribuye a tener carácter o ego al carácter fuerte o al de mucho ego, podemos decir que cada uno lo tiene pues todos hemos tenido que adoptar posturas defensivas, ante el exterior como a nuestras propias demandas de lo físico, ya sea de carácter dominante o sometido, pero no por ello tiene menos carácter. ¿Corresponde tal fortaleza a un yo constituido de manera azarosa? La idea que circula parecería que sí, pero los soberbios, los orgullosos, los vehementes son sólo sus formas de mantener organizado lo que amenaza a fragmentarse, con sentir conflicto y es lo que compensa  aquella primera fragilidad. Darse cuenta puede ayudarnos, de hechos nos haría más blandos y accesibles. Pero cuál es la perspectiva de  Cuarto Camino :

Si un hombre no resiste jamás a algunos de sus deseos, si está en connivencia con ellos, si los favorece, si aun los alienta, no tendrá jamás un conflicto interior en él, nunca tendrá «fricción» y por lo tanto no habrá fuego. Pero si para alcanzar una meta definida combate los deseos que se atraviesan en su camino, crea de esta manera un fuego que transformará gradualmente su mundo interior en un Todo.

Gurdjieff

Podríamos concluir que el ego es esa capacidad de arrogarse lo que aún no se tiene. Tal vez detrás de éste tema esté un gran secreto, la posibilidad de la transformación de la libido en inmortalidad pero de ésta cosas no conoce la ciencia.

Bibliografía:

Sigmun Freud, El yo y el Ello, Obras Completas edit. Amorrortu, Bs As. 1992
P. Ouspensky, Fragmentos de una enseñanza desconocida, ediT. Hachette 1981