La vida es real sólo cuando Yo Soy; Gurdjieff.

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LOS TRES HERMANOS EN EL HOMBRE

PARTE II. LOS TRES HERMANOS EN EL HOMBRE

centros0 (2)La próxima cosa que el Trabajo dice de la Oración es que los tres centros en el hombre deben

orar. Para empezar, si sólo la mente ora y el corazón no lo hace, no puede haber respuesta

alguna. El hombre entero debe orar y el hombre entero es ante todo tres hombres —tres

hermanos que no están de acuerdo. Si estos tres centros, en la casa de tres pisos que es el

hombre, trabajaran en armonía, el Hombre ya estaría en el 3er estado de conciencia. Estaría

suficientemente despierto como para recibir ayuda a su súplica. Pero estos tres hermanos en el

hombre no cooperan y esto ocurre así especialmente hoy día. Por esta razón, echaremos una

breve mirada a algunas de las enseñanzas que se dan en el Trabajo sobre el estado de nuestros

centros tal como son ahora.

Ya saben que el estudio de la multiplicidad de nuestro ser que caracteriza nuestro nivel de ser

empieza con la observación de los centros. Los tres centros trabajan independientemente

debido a las condiciones anormales de la vida moderna, que produce desarrollos parciales.

Cada percepción consciente y cada manifestación del hombre, todo cuanto se recibe y se

exterioriza, debería ser el resultado del trabajo coordinado de los tres centros, de los cuales

cada uno debería proporcionar su propia parte de asociaciones y conocimiento y experiencias.

En lugar de esto, el trabajo de estos diferentes centros está casi por completo desconectado

hoy en día. A consecuencia de ello, los centros intelectual, emocional e instintivo-motor no

cooperan el uno con el otro y de este modo no se corrigen y se complementan uno a otro,

pero, por así decirlo, andan todos por diferentes caminos y rara vez se encuentran. Por esta

razón el Hombre es rara vez consciente, y nuevamente, por la misma razón, el Hombre es, en

primer lugar, no un individuo, sino tres personas distintas que no armonizan. La primera se

cree totalmente aislada de las demás; la segunda experimenta lo mismo; y la tercera actúa

mecánicamente, de acuerdo con sus hábitos establecidos desde hace mucho tiempo. Si el

desarrollo fuera normal, estos tres hombres en uno, el hombre intelectual, el hombre

emocional y el hombre instintivo-motor, formarían un solo hombre, armonizando todos los

diferentes aspectos de sí mismo. Tal como ocurren las cosas, el Hombre está, en sí mismo, en

una condición de completa falta de armonía. Él es ante todo tres hombres, tres hermanos, que

rara vez están de acuerdo, y que por cierto pasan el tiempo frustrándose el uno al otro,

peleándose uno con otro y por turno dominando uno al otro. Cualquier resultado general de

esta acción combinada en la que cada uno de ellos está de acuerdo y firma con su nombre, por

así decirlo, en el convenio, ocurre rara vez, pero cuando ocurre, el hombre está en ese

momento en otro estado de conciencia. De hecho, es consciente, en el sentido de la enseñanza

del Trabajo, porque está en posesión simultánea de todas sus facultades y es consciente de

cada una de ellas. Su conciencia abarca todos los centros al mismo tiempo, en lugar de estar

limitada a uno u otro centro, o a una pequeña parte de un centro, a la vez. Esta extensión o

expansión de la conciencia que incluye al mismo tiempo todos los centros no es supernormal

sino que es lo que un hombre normal debería poseer en realidad. Este es el 3er estado de

conciencia —el estado de Recuerdo de Sí o de Percepción de Sí— que pertenece por derecho

al hombre y con el cual nació, pero que pierde muy pronto debido al efecto de la gente

dormida que lo rodea. Es a causa de las influencias equivocadas, de la educación equivocada

y de las condiciones equivocadas de la vida moderna que el Hombre renegó de su estado de

conciencia, que es suyo por derecho natural, y que, si lo poseyera, haría imposible para él

actuar como lo hace hoy en día.

PARTE III.

Me referiré ahora a una o dos cosas dichas por el Trabajo y que tienen una relación indirecta

con el tema de la Oración. El Trabajo dice que en, la Oración del Señor, como en las

Parábolas y dichos de los Evangelios, hay un significado dentro de su significado. Por eso se

dice en el Trabajo que los Evangelios son una prueba para el nivel de comprensión de un

hombre, y también que a medida que un hombre cambia también cambian para él los

Evangelios. En la Oración del Señor las ideas son innumerables. Cada frase tiene sus octavas

interiores. Son tantas las cosas que hay en ella para el hombre que ha forjado las ideas del

Trabajo en su mente que hablar extensamente de la Oración del Señor es lo mismo que hablar

de cada aspecto y de cada cosa en el Trabajo mismo. Leer a veces la Oración y reflexionar

sobre todas sus conexiones, empezando con la octava de la Inteligencia Divina del Sol en la

cual el Hombre fue creado y todo cuanto dice el Trabajo sobre el hombre y su estado interior

y lo que debe hacer para despertar, es dar a la Oración su verdadero sentido. La repetición de

las palabras es inútil.

Ahora me referiré a una de las frases de Cristo que he citado en mi disertación anterior, la

cual dice que un hombre debe orar por una cosa y tener fe en recibirla, y la obtendrá. “Por

tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.” (Marcos

XI, 24) Ahora bien, se dice en el Trabajo que un hombre no debe esperar a tener la fuerza para

hacer algo, sino que debe actuar, si éste es su propósito, como si ya la tuviera, y entonces la

atraerá. Esperar hasta tener la fuerza y la comprensión para hacer algo —estoy hablando del

Trabajo— imposibilita hacerlo. Pero cada uno de ustedes debe pensarlo por sí mismo.

Agregaré ahora unas pocas cosas. Todas las oraciones que se hacen por compasión de sí son,

por supuesto, inútiles. Orar por los otros es sólo posible mediante la comprensión de sus

dificultades y así mediante la comprensión de sí, porque se comprende a los demás sólo hasta

el punto en que se comprende uno a sí mismo. Todo trabajo consiste en preparar los centros

inferiores para la recepción de las influencias provenientes de los centros superiores. El

hombre tiene dos centros plenamente desarrollados en él y que pertenecen a los niveles

superiores de inteligencia. Pero aun cuando estén trabajando todo el tiempo en él, no puede

oírlos. Sus influencias tocan el estado de Recuerdo de Sí, pero no van más lejos. Por eso todo

trabajo, es oración: porque la verdadera oración estriba en poner al Hombre en relación con el

Cielo, y todo trabajo sobre sí estriba en purificar los centros inferiores y poner orden en la

mente mediante la enseñanza del conocimiento correcto, de modo que las influencias de los

centros superiores puedan oírse.

Se puede hablar de diferentes clases de oración:

1) La Oración por la Iluminación o Comprensión.

2) La Oración acerca de la Tentación.

3) La Oración acerca de uno mismo y acerca de los otros.

La Oración acerca de la Tentación se refiere a la tentación acerca del Trabajo. No es

contestada necesariamente, porque el Trabajo la contestará si uno persevera en su enseñanza y

se esfuerza en aplicarla y usarla. Es menester recordar que la tentación en el Trabajo y en todo

lo que se refiere a él es necesaria con el fin de cambiar a un hombre, y de ello se sigue que si

ora a este respecto, su oración no será contestada, pero si en lugar de ello trabaja logrará una

respuesta. Como dije, orar cuando se debe trabajar, esperar ayuda cuando es preciso

esforzarse, es ocioso.

En lo que respecta a la oración acerca de uno mismo, primero es preciso orar por los otros y

por último por uno mismo. Recuerden que hay tres niveles de Trabajo —Trabajo por el

Trabajo, Trabajo con los demás, Trabajo sobre uno mismo. Orar sólo por uno mismo, trabajar

sólo en lo que respecta a uno mismo y a los que están relacionados por intereses egoístas con

uno no puede dar resultado alguno. Tres fuerzas deben entrar en la oración, y esto es

demasiado difícil de explicar ahora, pero las encontrarán en la Oración del Señor si

reflexionan bastante tiempo sobre este particular.

El destino es preferible al accidente sóloNicoll

en el sentido de que es posible tomarlo en consideración; el destino puede ser conocido de

antemano, y entonces es posible prepararnos para lo que nos espera. Por el contrario, en lo

que se refiere al accidente no se puede saber nada. Pero el destino puede ser no menos

desagradable o no menos difícil. En este caso, a pesar de todo, hay medios que permiten al

hombre liberarse de su destino.

“El primer paso en esta dirección consiste en sustraerse a las leyes generales. El accidente

general o colectivo se produce exactamente como el accidente individual. Y así como hay un

destino individual, hay también un destino general o colectivo. El accidente colectivo y el

destino colectivo están gobernados por las leyes generales. Un hombre deseoso de crearse una

individualidad propia debe entonces liberarse de las leyes generales. Las leyes generales no

son todas ellas obligatorias para el hombre;

el puede liberarse de un gran número de éstas, si llega a liberarse de «topes» y de la

imaginación. Todo esto se conecta a este problema fundamental: ¿Cómo liberarse de la

personalidad? La personalidad encuentra su alimento en la imaginación y la mentira. Cuando

la mentira en la cual vive el hombre haya disminuido, y la imaginación se haya debilitado, la

personalidad misma no tardará en declinar y el hombre podrá pasar entonces a estar bajo el

control ya sea de su destino, o de una línea de trabajo que a su vez está dirigida por la

voluntad de otro hombre; de esta manera, un hombre puede ser conducido hasta el punto en

que una voluntad podría ser formada en él, una voluntad capaz de hacer frente a la vez al

accidente, y si es necesario, al destino.” 


LOS ESTADOS DE CONSCIENCIA – LA ORACIÓN

LA ENSENANZA SOBRE LA ORACION EN EL TRABAJO

PARTE I. RECUERDO DE SI

En la enseñanza del Trabajo la idea de la Oración y la idea del Recuerdo de Si están relacionadas de un modo tan estrecho que no se pueden separar una de la otra. Sin Recuerdo de si, la Oración es imposible. Examinemos el significado de esto. El hombre tal como es no puede orar. Es decir, un hombre en su estado cotidiano ordinario no puede orar. Con el fin de

orar un hombre debe estar en un estado de Recuerdo de Si. Orar en el estado en que se está, en el estado ordinario, es orar en estado de sueno, y orar en estado de sueno es inutil. Nada puede suceder. Tal Oracion no sera contestada, porque no conduce a ningun lado. Recordemos lo que se dijo sobre los estados de conciencia en el Trabajo. Cuatro estados de conciencia son posibles, pero comunmente el Hombre solo conoce dos estados de conciencia y vive en ellos, y ambos son llamados en el Trabajo estados de sueño. El primer estado de conciencia o el más bajo es el del sueño corporal, que es un estado pasivo en el cual una persona descansa en la cama casi sin movimiento alguno. En ese estado un hombre pasa una tercera parte o mas de su vida. El segundo estado de conciencia es el estado en el cual la gente pasa el resto de su vida, en el cual mueven los miembros, andan y hablan y también escriben libros e intervienen en política y se matan los unos a los otros, y en ese estado se consideran activos y lo llaman “conciencia lucida o estado de conciencia despierta”. No es exagerado afirmar que los terminos conciencia lucida o estado de conciencia despierta parecen haber sido dados en broma, especialmente cuando, por medio de la observacion de si, se empieza a comprender lo que en realidad ha de ser la conciencia lucida, y cual es en realidad el estado en que el hombre vive y actua. Porque en este asi llamado estado de vigilia un hombre no tiene conciencia de si ni conciencia de los demas. Vive y muere en la oscuridad. Y seria mucho mejor para el si permaneciera pasivo en el primer estado de conciencia porque entonces no podria andar de un lado para otro y matar a su projimo.

ESTADOS DE CONSCIENCIA -NICOLL

El tercer estado de conciencia es el Recuerdo de Si o Conciencia de Si o el estado de Percepcion de Si. Por lo general nos consideramos en posesion de ese estado y creemos tener siempre percepcion de nosotros mismos y que obramos, pensamos y sentimos con plena conciencia de- lo que estamos haciendo. Pero la ciencia occidental ha pasado por alto el hecho de que no poseemos ese estado de conciencia. Y no podemos crearlo en nosotros mismos solo por el deseo inmediato de lograrlo, ni por la resolucion de que en adelante siempre viviremos en un estado de Conciencia de Si. Pero este tercer estado constituye el derecho natural del Hombre tal como es, y si el Hombre no lo posee, se debe a las condiciones equivocadas de su vida. Hoy ese estado de conciencia solo se presenta en la forma de raros destellos y

unicamente por una larga practica, por pruebas, un hombre puede empezar a restablecer un estado de Recuerdo de Si en si mismo.

Ahora bien, la ayuda solo puede venir en el tercer estado de conciencia. No puede llegar a la oscuridad en que la gente vive su vida cotidiana y en que tan a menudo se contenta con existir. Por lo tanto, la oracion que proviene del estado de sueno —la oracion que proviene del

asi llamado estado de vigilia— equivale a sonar que se esta orando, porque en el segundo estado de conciencia tambien sonamos y todo es irreal, salvo que no nos damos cuenta de ello a menos de experimentar un momento de conciencia que pertenezca al 3o o 4o estado de conciencia y ver el contraste. Asi cuando un hombre ora debe recordarse a si mismo. Debe

estar consciente de si mismo y tener conciencia del porque de su oración. Debe sentir el significado de todo lo que dice y sentirse a si mismo diciéndolo. Debe sentir que es realmente el “Yo” en el lo que ora y no los pequeños y asustados “Yoes” o una serie de “Yoes” mecánicos formados por el habito. Y finalmente un hombre no puede orar ni recordarse a si mismo a menos que sienta que en el hay un estado superior de si y algo mas elevado que él.

Es preciso considerar ahora el 4° estado de conciencia en relacion con una clase de oracion a la que se puede llamar oración por la iluminación. Cuando un hombre ora por la iluminación ora para poder ver las cosas tal como son realmente, fuera de su imaginacion y de sus ideas

subjetivas. En las religiones de todas las naciones hay indicaciones de tal estado de conciencia, que es llamado “Iluminacion” y tambien recibe otros nombres, pero que no puede ser descrito en palabras porque trasciende todas las palabras. Cuando un hombre ora para llegar a la Iluminacion ora por la Conciencia Objetiva. Pero primero debe estar en el Ser.

estado de conciencia porque solo desde ese estado es posible alcanzarlo y retener la significacion de toda experiencia o ayuda de quienes estan en el 4° estado de conciencia. Pero es preciso comprender que si un’ hombre ora por la iluminacion, cabe decir de el que ora por

despertar y si un hombre pudiera despertar completamente a si mismo y se viera a si mismo tal como es en realidad, es decir, objetivamente, enloquecería. Es preferible rogar para obtener

mas comprensión. Pero desde luego esto es inutil si no hace esfuerzo alguno para comprenderlo mejor y sin ayuda alguna. Si un hombre en el Trabajo no trabaja ni sobre la Linea de Conocimiento ni sobre la Linea de Ser y solo ora por mas comprensión, su visión del Universo es muy ingenua. Es preciso que se de cuenta de la dureza de las cosas y del precio que es preciso pagar y que se libre de sus opiniones infantiles y sentimentales. Debo repetir que rogar por algo por lo cual se debería trabajar, es completamente inutil. Pero la gente se atiene a puntos de vista vanos y no advierte su propio peligro. Es preciso luchar por el Trabajo y luchar por conservarlo, y no se lo podrá conservar a menos de aferrarse y perseverar en el Trabajo.